Ahuramazdah

El Weblog sin dogmas

Anulación del voto: Vudú electoral.

Publicado por kidcooler en 3 Julio, 2009

El vudú es una religión que se originó a partir de las creencias que poseían los pueblos que fueron trasladados como esclavos desde el África Occidental y del contacto de estas creencias con la religión cristiana propia de los esclavistas.


Creo que se ha generado una especie de obsesión por llamar a la anulación del voto. De veras. Hay sitios web dedicados al 100% a intentar convencer a los lectores sobre las razones para anular el voto.

Lástima que sea una idea de penetración masiva en una sola dirección. En los sitios que he visitado hay poca posibilidad de opinar sobre los temas. En este sitio: http://anulomivoto.blogspot.com se publican 23 razones para anular el voto. Curioso que digan en la razón 8 “La anulación cuenta como un instrumento válido para sacudir, presionar, exigir, y empujar a la profundización democrática” y no permitan siquiera opinar con un comentario en la entrada (que se subió el 28 de junio pasado). Eso es como si tampoco al webmaster le gustara profundizar en la discusión democrática.

Termina el rosario de razones del sitio anterior con esta: “Ahora bien, si usted quiere tachar la boleta en favor de un candidato en vez de anular su voto o de votar por “Esperanza Marchita”, hágalo. Está en su derecho. Piense, sin embargo, en que probablemente jamás volverá a ver al diputado por el cual votó porque –en este sistema democrático trunco y parcial– usted no le importa. Él o ella dirá que lo representa cuando en realidad no podrá hacerlo.”

Y yo pregunto a la autora (supuestamente Denise Dresser) ¿acaso anular el voto va a hacer que el diputado vaya a mi casa, que se interese por mí, que me cuide, me apapache y me dé la sopita en la boca? O sea, ¿Acaso piensa Denise que anular el voto obrará esta clase de magia? Pobre Denise, que al parecer piensa que Harry Potter y Obi Wan Kenobi pueden venir en auxilio del pueblo mexicano, para obligar a los “malos” a cambiar para bien, mediante el conjuro mágico (y estúpido) de la anulación del voto. Pero más compadezco a los que piensen que Denise tiene razón.

Porque eso de que el diputado electo no nos representa depende de qué tipo de representación hablemos. Y pienso que con su propuesta de anulación mágica Denise pretende, además, anular la capacidad de los mexicanos para tener la voluntad de ir con el diputado y presentarle un par de propuestas.

No, Denise, por lo menos a mí no me anulas.


Luego está el sitio de Luis Manuel Perez de Acha que se llama voto en blanco http://votaenblanco.org.mx/. Aquí nos indica el buen Luis Manuel que “El gran círculo (abarcando todas las opciones de la boleta) representa a todos los ciudadanos que están descontentos con la actuación de la partidocracia y el trazar la X sobre él significa que estaremos votando por la ciudadanía”. Simbología barata, digo yo. Y luego nos firma su panfleto diciendo: “LA ABSTENCIÓN ES APATÍA, VOTAR EN BLANCO ES PARTICIPACIÓN”. No pues sí, muy participativos vamos a estar. Yo más bien digo:

Votar en blanco es querer que la magia negra cambie las cosas.

No me resigno a pensar que la única opción que se tiene es hacerle al brujo con las boletas. Eso es ridículo, es atrasado, es retrógrada, es denigrante. Y a veces pienso que esta gente medio educada que promueve estas estupideces del voto anulado puede tener otros fines ulteriores. Quizá favorecer a un partido (como creo que es el caso de Loret de Mola y otros periodistas de televizca). Y más duda me causa eso de los anuncios pagados invitando a la anulación del voto ¿quien los paga?

Ya lo decía antes. No es problema de un partido u otro, finalmente nuestro diputado electo (que no es de Finlandia, ni de Júpiter, ¡es mexicano!) representa a unos 250 mil ciudadanos del rumbo. Sea quien sea, del partido que sea, lo que deberíamos hacer es ir a enchinchar a nuestro diputado a su oficina (todos tienen oficinas locales). Debemos participar verdaderamente llevando propuestas y no pidiendo que nos perdonen multas. Debemos llevar proyectos y no solicitudes de apoyo financiero. Debemos ir a pedirle cuentas y no a pedirle unos “vales de despensa”.

No al denigrante vudú electoral.
Sí al voto razonado y a la posterior exigencia organizada.
Imagen de entrada: Práctica vudú de insertar alfileres en un muñeco.
Imagen de salida: Bandera Vudú.

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La verdad emergerá: Fraudes en ciencia

Publicado por kidcooler en 1 Julio, 2009

Una mentira es como una bola de nieve; cuanto más rueda, más grande se vuelve.

Martin Lutero


Desde Editoriales de Nature
Traducción: KC


El fraude en la ciencia es difícil de detectar inmediatamente, pero como se muestra en estos casos de alto perfil, finalmente se encuentran. Detener el plagio, al menos, se está convirtiendo en una lucha más fácil.

La mala conducta científica se presenta de muchas formas. La fabricación de datos se encuentra en un extremo, pero el plagio y la “amnesia de citas” son más comunes. Algunos han llegado a cuestionar el sistema de revisión por pares, sobre todo después de los espectaculares casos de Hendrik Schön y Scott Reubens. Schön era un investigador de los Laboratorios Bell cuyos transistores de efecto de campo orgánicos exhibieron el efecto Hall cuántico fraccional, la superconductividad, y un largo etcétera. Que no llevara una bitácora de laboratorio o cualquier registro de datos en bruto durante su doctorado constituye ya una mala práctica, pero luego realmente pasó a fabricar datos. En 2002, una comisión lo declaró culpable de mala conducta científica, en 16 de un total de 24 denuncias, y al menos 21 de sus trabajos publicados desde entonces se han retraído (un nuevo libro que relata la subida y la caída de Schön se revisa en la página 451 de Nature). El caso de Reuben salió a la luz en marzo de 2009, cuando 21 de sus documentos que contenían datos falsos se retiraron de revistas de anestesiología. Millones de pacientes han sido tratados de acuerdo a sus estudios sobre combinaciones de fármacos para el alivio del dolor. En muchos casos, los pacientes referidos en sus ensayos clínicos fueron inventados.

Después de cada uno de esrtos casos, la comunidad científica se ha quedado preguntándose cómo este nivel de investigación fraudulenta se ha escapado de la detección durante tanto tiempo. En el discurso de inicio en Caltech en 1974, Richard Feynman dijo:

“Hemos aprendido por experiencia que la verdad emergerá. Otros experimentadores repetirán tu experimento y averiguarán si estaba mal o bien. Los Fenómenos de la Naturaleza estarán de acuerdo o en desacuerdo con tu teoría. Y aunque puedes ganar fama temporal y emoción, no tendrás una buena reputación como científico si no has tratado de ser muy cuidadoso en este tipo de trabajo. Y es este tipo de integridad, este tipo de cuidado de no engañarse a uno mismo, lo que en gran medida falta en la maor parte de la investigación de la ciencia de culto a la carga” [su término para la mala ciencia o pseudociencia].

Su punto es que debemos ser honestos al 100% en la ciencia, incluso para publicar todas las deficiencias, así como los éxitos de un determinado estudio. Treinta y cinco años más tarde, la integridad científica no se enseña explícitamente todavía, pero es algo que se espera que los estudiantes absorban a lo largo del camino.

Mayormente, se puede confiar en que los científicos son honestos. La revisión por pares no funcionaría de otra manera, y hace que las cosas funcionen. Esa es la razón por la que un fraude científico puede escapar a la detección durante un corto tiempo, porque el sistema se basa en la confianza. Cuando el trabajo de Schön no pudo ser reproducido por otros grupos, los investigadores pensaron que no eran lo suficientemente buenos o que les faltaba un ingrediente clave. Los no creyentes fueron calificados como celosos. Al final, hizo falta un denunciante para que iniciara una reacción en cadena que conduciría a la retractación.

Incluso cuando se enfrentan con resultados sospechosos, los científicos tienden a no ser denunciantes de irregularidades. En muchos casos, las denuncias no conducen a una investigación oficial, el acusado es liberado y el denunciante es censurado. En cualquier caso, el fraude científico que involucra fabricación de datos es raro y siempre será difícil de atrapar. Mucho más frecuente, sin embargo, existe la ciencia de “cortar y pegar”.

Aquí es donde entra el Déjà vu (http://spore.swmed.edu/dejavu/). Déjà vu se basa en el software de similitud de texto eTBLAST. Cuando se utiliza en la base de datos Medline, eTBLAST marca hasta 74,790 pares de documentos de idioma o contenido similar. Tras la inspección manual, 2,125 han sido etiquetados como duplicados, 1,697 como sancionados, 1,498 como distintos, pero la mayoría siguen sin verificar. Para considerar dos documentos como duplicados, deben compartir el 85% de su texto. Dado el número de artículos en revisión y memorias de congresos, el número de copias no es sorprendente – aunque es sorprendente que la mayoría de los duplicados de los mismos autores por lo general se publican dentro de un período de cinco meses, lo que significa que probablemente fueron enviados a diferentes revistas en el casi el mismo tiempo – pero 228 de los duplicados son de diferentes autores, lo que sugiere plagio. Estos casos se informaron a los autores y editores de revistas.

El software tiene sus limitaciones, por lo que el equipo de Déjà vu alienta a los autores a ponerse en contacto. También es posible que se informe de una cita duplicada que se añade a la página web. Para editores, CrossCheck está disponible (http://www.crossref.org/crosscheck.html) para verificar las entregas frente a 20 millones de publicaciones, y es utilizado por The Nature Publishing Group. Esperemos que este tipo de política de publicación se incorpore a la mejora de la práctica científica – porque es sólo una cuestión de tiempo antes de los defraudadores sean capturados.

Imagen: El defraudador más famoso de 2009: Bernard L. Madoff (no científico, por cierto)

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Una historia fantástica que puede convertirse en realidad

Publicado por kidcooler en 30 Junio, 2009

La fantasía no es otra cosa que un modo de memoria emancipado del orden del tiempo.

Samuel Taylor Coleridge

Queridos lectores.

El siguiente es un relato ficticio, obra de la imaginación de su seguro servidor. Espero que al salirme un poco de la tónica del blog, al fomentar la lectura de un relato fantástico, no se pierda la audiencia. Al contrario, esperaría que al leer este relato se encuentre una explicación alternativa al México de hoy.

Todos los personajes son ficticios y las situaciones (lo juro) no reflejan más que las ideas que se alojan en los oscuros rincones de la imaginación del autor. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia cuántica.

La historia de la Sal y los Cangrecanos.

Por Keith Coors.

Hace algún tiempo, en un lejano valle, vivía un pueblo de gente conocida como los Cangrecanos, que padecía de muchas vicisitudes: Aunque la mayoría tenía lo suficiente para vivir, había mucha diferencia de clases, algunos eran muy ricos, y había un sector que cada vez tenía menos. Había también mucha inseguridad, los asaltos, robos y extorsiones eran cosa de todos los días. Aunque no era un pueblo tan numeroso, sus grupos estaban muy marcados y divididos entre sí. Había un grupo de gente que trabajaba en el pueblo, construyendo casas, cuidando de la salud de los demás. Otro grupo se dedicaba a administrar las actividades comunales, otro grupo, decididamente inútil, sólo vivía de quitarle a los demás sus bienes y pertenencias. Otro grupo menor se dedicaba a cultivar la tierra y a criar ganado y aves.

El pueblo dependía de lo que le llegaba del exterior, pues aunque tenían a su grupo de hortelanos y ganaderos que producían parte de los alimentos que consumían, su número se reducía cada año debido a que algunos morían y sus hijos no querían seguir produciendo alimentos. Esto se debía a que este grupo productor era visto por los demás habitantes como gente de segunda clase.

La mayoría de la gente en el pueblo gustaba de comer bien, de vestir lindas prendas y usar caros perfumes. Pero casi todo esto venía del exterior, de otros pueblos que comerciaban con el principal producto del pueblo, que era la sal. Los Cangrecanos habían descubierto una mina de sal hacía unas décadas y habían decidido que el producto de la mina se repartiría entre todos. Pero la mina producía más sal de la que necesitaban, por lo tanto lo que sobraba lo vendían.

Entre ellos elegían cada tres años a un Consejo de Ciudadanos que se encargaba de administrar los beneficios de la mina de sal y de dictar algunas reglas de convivencia. Sin embargo para realizar esta elección los Cangrecanos tenían muchos problemas. Nunca se lograba un acuerdo que satisficiera a todos. A veces el Consejo de Ciudadanos mantenía al grupo de inútiles a raya, pero otras era incapaz de contenerles. A veces los beneficios de la sal daban para mejorar los caminos del pueblo, y otras veces para mejorar las casas de los miembros del Consejo. A veces mediante engaños se colaba al Consejo un miembro del grupo de inútiles. Esto hacía que los inútiles se viesen más beneficiados con los beneficios de la sal, y que estuviesen más tranquilos, pero a veces no era suficiente y desataban oleadas de robos y asaltos.

La manera que tenía el Consejo para repartir los beneficios de la sal era contratando a ciudadanos para realizar servicios hacia la comunidad, como iluminación, caminos, puentes, drenaje y otras obras. Los demás ciudadanos se conformaban con depender de lo que el Consejo presupuestaba. Aunque había cierta actividad comercial e industrial en el pueblo, pocos eran los que se animaban a hacer algo más interesante para comerciar con los demás pueblos; la sal era suficiente.

Pasaron los años y alguien descubrió que la sal se estaba acabando. Aún había suficiente, pero las vetas se agotaban peligrosamente. Ante esta situación una parte del Consejo planteó hacer cosas diferentes para no depender de la sal, pero el resto del Consejo contaba con el apoyo del pueblo, que no deseaba arriesgar su modo de vida. Finalmente hubo necesidad de tomar acciones para prevenir el agotamiento de la mina: Había dentro del consejo quien pensaba que había que abrir más túneles, otros pensaban que era necesario explorar en los alrededores para encontrar otras minas. Otros más pensaban que había que desarrollar nuevos productos basados en el ingenio de los Cangrecanos. El grupo de los inútiles no hacían propuestas, simplemente esperaban a ver que hacían los demás para después apoderarse de ello.


Una parte de la gente del pueblo comenzó a tomar partido alrededor de estas propuestas. Y para cuando llegó la hora de elegir representantes al Consejo hubo otra nueva partición de los Cangrecanos, partición que obedecía a las propuestas por la mina de sal. Por ello estos nuevos grupos se llamaron “partidos”. Pero no incluían a la totalidad de la gente, simplemente aglutinaba a quienes se animaban a hacer propuestas. Decidieron que cada partido propusiese a candidatos, uno por cada grupo social, para tener una mejor representación.

Para el momento de anunciar quienes serían los candidatos para la elección, los inútiles comenzaron a ponerse un poco inquietos: todas las propuestas de los partidos incluían tareas para todos los sectores, trabajo comunal y agrupamientos profesionales, reducción de delincuencia y mejores formas de organización. Esto no les convenía, tendrían que trabajar honestamente y abandonar sus prácticas de latrocinio y holgazanería.

Se le ocurrió a uno de ellos un plan para continuar siendo inútiles, iniciando con una campaña anónima de desacreditación de los miembros del Consejo para desalentar a los Cangrejanos. Después habría una campaña para convencer a la parte del pueblo que no estaba aglutinada en los partidos para que anulasen sus votos, diciéndoles que en realidad no estaban representados en los partidos. Y algo más increíble aún: Se acercaron a los partidos para convencerles de incluir candidatos de su inútil grupo, aduciendo que ellos también eran Cangrecanos. Los partidos, por miedo, más que por convicción, accedieron a su petición.

Mucha gente que no estaba enterada de las propuestas de los partidos comenzó a hacer caso de estas campañas y circulaban entre ellos panfletos en los que se leían consignas para anular el voto como una protesta en contra de los partidos.

Llegó el día de las votaciones y sólo parte de la gente votó. Un 60% de la gente no votó, y de los que votaron, la mitad anuló su voto. De la otra mitad que votó, una parte estaba constituida por los candidatos y participantes de los partidos, pero la mayor parte era del grupo de inútiles. Como resultado, la gran mayoría de los candidatos ganadores pertenecían al grupo de inútiles, quienes ordenadamente acudieron a las urnas.

No obstante ser una minoría de la población, resultó que el grupo de los inútiles logró que sus candidatos (sin importar el partido) se colasen al Consejo. La inseguridad continuó, la gente siguió sin una guía clara respecto a que hacer para continuar con su estilo de vida, excepto seguir viviendo del presupuesto del pueblo, y la mina, mientras dio sal, mantuvo a los inútiles en el Consejo.

Imagen: Arte abstracto, “Mesalina”, 1959, por Antonio Saura.

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El moderno vudú electoral: el voto nulo

Publicado por kidcooler en 30 Junio, 2009

Lo mismo es nuestra vida que una comedia; no se atiende a si es larga, sino a si la han representado bien. Concluye donde quieras, con tal de que pongas buen final.

Lucio Anneo Séneca

No se si he escrito lo suficiente al respecto, pero aquí en Ahuramazdah en WordPress quiero hacer algunas reflexiones y críticas a la sociedad mexicana. Esto del voto nulo ha traído un argumento que parece interesante, y dice así: “Si no te sientes representado anula tu voto como protesta”. Y yo pregunto ¿Cómo puede uno sentirse representado?


El sentir es de los sentimientos, de las emociones, y uno fácilmente se “siente” de tal o cual forma sin necesidad de que en realidad así lo requieran las circunstancias, y este es un buen ejemplo para mostrar las inconsistencias de ese “sentirse representado”.

Ya lo preguntaba Denise Dresser en su video sobre este tema: ¿Estamos enterados de quiénes son nuestros representantes, cómo votaron durante su gestión (en la cámara, por supuesto), cuántas veces viajaron al extranjero, qué iniciativas legislativas presentaron o cómo han gastado el dinero público que se les asignó?. Dice Denise: “Es probable que usted no sepa todo eso”.

Claro, ella sostiene que el sistema político electoral es el culpable de nuestro desconocimiento. Yo no coincido con esa conclusión. Después de haber vivido lo suficiente como para haber votado 7 veces para elecciones de presidente y quizás otras tantas para diputados y senadores, puedo decir que la culpa, si la hay, reside más en nuestra sociedad que en el sistema que nos marca las reglas para elegir representantes al gobierno y las cámaras.

Y aquí viene lo interesante. ¿Cuántas veces, como ciudadanos, hemos originado una propuesta de ley o de reglamento para que sea votada en las cámaras? Si yo hubiese participado con otros (digamos) mil ciudadanos de mi comunidad para proponer una ley, y nuestro diputado y senador correspondientes NO la hubiesen llevado a discusión, hasta ENTONCES me sentiría defraudado en esto de la representación.

La verdad es que ese trabajo de propuesta se lo hemos dejado a esos nuestros representantes, que en el mejor de los casos tratarán de recoger el sentir popular (como la propuesta de la pena de muerte para asesinos, secuestradores y funcionarios coludidos con ellos). Y digo “dejado” porque ni siquiera nos preguntamos si podemos hacer propuestas.

Y yo digo ¡Claro que podemos y DEBEMOS!

El problema reside en que en política la sociedad mexicana no es ni participativa, ni proactiva. Tampoco nos gusta dedicar tiempo a enterarnos de los problemas nacionales, ni a discutirlos entre nuestros conciudadanos, y menos aún ir con propuestas concretas para nuestros representantes. Somos indolentes y flojos en materia política y para colmo somos muy “sentidos”, e involucramos nuestros sentimientos cuando deberíamos involucrar más nuestro actuar, nuestra movilidad. Pensamos que el hecho de votar obrará magia para que las cosas cambien, en vez de pensar que eso se logra con nuestro actuar.

Y ahora algunas voces pretenden que el anular el voto también obrará una especie de magia para que las cosas cambien. Yo pienso que anular el voto es equivalente a clavarle alfileres a la figura de trapo de un diputado, intentando que se ejerza una especie de magia negra en su contra. Esto es irracional, queridos lectores, totalmente irracional. O lo que es lo mismo, VUDÚ electoral.

Las cosas NO cambiarán mientras no cambiemos como sociedad.

Porque de eso se trata esta idea de la representación. De que la sociedad vaya a proponerles a los representantes las ideas, proyectos, leyes, mejoras que como ciudadanos nos parecen mejor. Mientras no lo hagamos, los compañeros diputados y senadores harán lo que puedan (o lo que quieran), y en última instancia se reunirán con gremios, con asociaciones civiles, con federaciones y otras organizaciones similares para recibir su opinión. Pero esta última opción sucede cuando el representante en cuestión proviene de las filas de esas asociaciones.

Con este panorama ¿es válido sentir que no somos representados? Yo NO pienso que sea válido. Más bien pienso que es muy cómodo.

Nuestra inactividad política es la causa raíz, desde mi punto de vista, de ese “sentimiento de irrepresentatividad” (disculpen ustedes este neologismo, se me acaba de ocurrir). Porque mientras no vaya a enchincharlo ¿cómo va a enterarse mi diputado de que YO pienso que la educación del estado debe contener programas de capacitación para los maestros sobre pensamiento crítico y escepticismo?

Somos más de 70 millones de electores, que tendremos cuando mucho 300 diputados elegidos por nuestro voto y otros 200 que nadan con las proporciones partidarias. ¿Cuántos de esos 70 millones (menos 500) llevamos propuestas a nuestros representantes?

Pero claro, si a algunos vivos se les ocurre iniciar una campaña de desmoralización sobre la base de la idea de que nuestros representantes NO nos representan efectivamente ¿a quien piensan que creerá la sociedad? ¿Al criticón Keith que nos hace ver nuestros defectos como ciudadanos o a estos vivales que nos dicen que la culpa es de los políticos (o del sistema)?

He ahí el dilema.

Saludos efectivos sin reelección.

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Muchas mentiras y mentirosos: Voto nulo

Publicado por kidcooler en 26 Junio, 2009

La verdad existe. Sólo se inventa la mentira.

Georges Braque

Ahora sí que estoy encanijado (por no decir la más correcta y mexicanísima: ENCABRONADO). Esta vez he pillado a unos mentirosos de primera. Miren ustedes, queridos lectores, ya he emitido dos comentarios sobre las inconsistencias de los que promueven el voto nulo, pero esta vez los pinches mentirosos se pasaron de la raya. Me refiero a un mensaje por correo electrónico que quizá ustedes han recibido, pues está circulando por la red como espuma. Se trata de un mensaje cuyo título puede ser “Anular la Matrix? Anular el voto?” o bien “PARA VOTAR”.

En este mensaje, que puede verse en la ya tradicional reserva de documentos de apoyo, para apoyar la idea del voto nulo se afirma lo siguiente:

20 % DE LOS VOTOS NULOS HACEN NULA LA CASILLA
20 % DE LAS CASILLAS NULAS HACEN NULO EL DISTRITO
20 % DE LOS DISTRITOS NULOS HACEN NULA LA ELECCIÓN

De veras que me encabrona que los pendejetes que pomposamente firman esta insulsa mentira como “PARTICIPACION SOCIAL Y CULTURAL DE AMERICA LATINA”, o PASCAL sigan con esa campaña de difusión de mentiras. Cabe señalar que este mensaje fue enviado por un tal Roberto Escobedo Medrano, no solo a uno de los grupos de Google en los que participo, sino a la friolera de 55 grupos diferentes y a más de 30 particulares (como puede verse en el mensaje original). Me pregunto ¿Quien se apunta en tanto pinche grupo para luego reenviar estas mentiras?

Pero basta de derroche de bilis, y pasemos al análisis de esta mierda de mensaje:

Al ver tanto 20% me saltó la idea de comparar esta afirmación con lo que ya había comentado al respecto. ¿De dónde sale ese galimatías de que con el 20% de votos anulados se anula la casilla? Esta gente ociosa (o no tanto) no respalda lo que dice con ninguna referencia seria.

Por mi parte uso como referencia la constitución: http://www.cddhcu.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/1.pdf

Cito el artículo 52:

Artículo 52. La Cámara de Diputados estará integrada por 300 diputados electos según el principio de votación mayoritaria relativa, mediante el sistema de distritos electorales uninominales, y 200 diputados que serán electos según el principio de representación proporcional, mediante el Sistema de Listas Regionales, votadas en circunscripcionales plurinominales.

Ningún artículo de la Constitución menciona que si se anulan cierto número de votos se anula la casilla. Sería estúpido pensar que el principio de mayoría relativa se anulara mediante una proporción de votos anulados. La mayoría relativa se refiere a mayoría de votos válidos por partido. Si hubiese una regla de anulación por número de votos no emitidos o anulados se llamaría PRINCIPIO DE VOTACIÓN MAYORITARIA ABSOLUTA. Eso significaría que se requerirían cierto número de votos con relación al TOTAL de electores. Eso es mayoría absoluta. Y eso es la base para sistemas electorales en los que puede haber una segunda vuelta de elecciones, si no se alcanza un mínimo de votos totales o una diferencia porcentual entre candidatos.

Si a alguien le quedara duda, en ninguna parte del siguiente documento, extraído del sitio del IFE, se dice nada sobre la anulación de resultados en una casilla:
http://www.ife.org.mx/docs/Internet/FAQ/Docs_ES_PDF/etapas-y-actividades.pdf

Pero lo más interesante está en el mismo Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales, emitido en enero de 2008. En los artículos 259 a 302 de este código se puede ver los pasos que deben seguirse durante la elección de diputados. En ninguna parte se especifica esta estupidez del 20% para la anulación de las casillas, de los distritos o de las elecciones.

Algunas personas saben perfectamente que somos un pueblo ignorante. Un pueblo crédulo. Por ello hacen circular esas mentiras, para engañar descaradamente al pueblo sobre sus sistemas políticos y electorales.

La única forma de salir de ese estado es informando con la verdad y no con esas mentiras que circulan con tanta facilidad. Cualquier persona puede reenviar un mensaje. No cualquiera se informa antes de circular una patraña como ésta.

¡Cuidado compatriota mexicano! No te dejes engatusar.
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