El vudú es una religión que se originó a partir de las creencias que poseían los pueblos que fueron trasladados como esclavos desde el África Occidental y del contacto de estas creencias con la religión cristiana propia de los esclavistas.
Lástima que sea una idea de penetración masiva en una sola dirección. En los sitios que he visitado hay poca posibilidad de opinar sobre los temas. En este sitio: http://anulomivoto.blogspot.com se publican 23 razones para anular el voto. Curioso que digan en la razón 8 “La anulación cuenta como un instrumento válido para sacudir, presionar, exigir, y empujar a la profundización democrática” y no permitan siquiera opinar con un comentario en la entrada (que se subió el 28 de junio pasado). Eso es como si tampoco al webmaster le gustara profundizar en la discusión democrática.
Termina el rosario de razones del sitio anterior con esta: “Ahora bien, si usted quiere tachar la boleta en favor de un candidato en vez de anular su voto o de votar por “Esperanza Marchita”, hágalo. Está en su derecho. Piense, sin embargo, en que probablemente jamás volverá a ver al diputado por el cual votó porque –en este sistema democrático trunco y parcial– usted no le importa. Él o ella dirá que lo representa cuando en realidad no podrá hacerlo.”
Y yo pregunto a la autora (supuestamente Denise Dresser) ¿acaso anular el voto va a hacer que el diputado vaya a mi casa, que se interese por mí, que me cuide, me apapache y me dé la sopita en la boca? O sea, ¿Acaso piensa Denise que anular el voto obrará esta clase de magia? Pobre Denise, que al parecer piensa que Harry Potter y Obi Wan Kenobi pueden venir en auxilio del pueblo mexicano, para obligar a los “malos” a cambiar para bien, mediante el conjuro mágico (y estúpido) de la anulación del voto. Pero más compadezco a los que piensen que Denise tiene razón.
Porque eso de que el diputado electo no nos representa depende de qué tipo de representación hablemos. Y pienso que con su propuesta de anulación mágica Denise pretende, además, anular la capacidad de los mexicanos para tener la voluntad de ir con el diputado y presentarle un par de propuestas.
No, Denise, por lo menos a mí no me anulas.
Luego está el sitio de Luis Manuel Perez de Acha que se llama voto en blanco http://votaenblanco.org.mx/. Aquí nos indica el buen Luis Manuel que “El gran círculo (abarcando todas las opciones de la boleta) representa a todos los ciudadanos que están descontentos con la actuación de la partidocracia y el trazar la X sobre él significa que estaremos votando por la ciudadanía”. Simbología barata, digo yo. Y luego nos firma su panfleto diciendo: “LA ABSTENCIÓN ES APATÍA, VOTAR EN BLANCO ES PARTICIPACIÓN”. No pues sí, muy participativos vamos a estar. Yo más bien digo:
Votar en blanco es querer que la magia negra cambie las cosas.
No me resigno a pensar que la única opción que se tiene es hacerle al brujo con las boletas. Eso es ridículo, es atrasado, es retrógrada, es denigrante. Y a veces pienso que esta gente medio educada que promueve estas estupideces del voto anulado puede tener otros fines ulteriores. Quizá favorecer a un partido (como creo que es el caso de Loret de Mola y otros periodistas de televizca). Y más duda me causa eso de los anuncios pagados invitando a la anulación del voto ¿quien los paga?
Ya lo decía antes. No es problema de un partido u otro, finalmente nuestro diputado electo (que no es de Finlandia, ni de Júpiter, ¡es mexicano!) representa a unos 250 mil ciudadanos del rumbo. Sea quien sea, del partido que sea, lo que deberíamos hacer es ir a enchinchar a nuestro diputado a su oficina (todos tienen oficinas locales). Debemos participar verdaderamente llevando propuestas y no pidiendo que nos perdonen multas. Debemos llevar proyectos y no solicitudes de apoyo financiero. Debemos ir a pedirle cuentas y no a pedirle unos “vales de despensa”.













