No se debe cambiar de opinión si no se puede cambiar de conducta.
- Los pasajes de la biblia no tienen ninguna pista sobre el futuro del planeta o de la humanidad o de parte de ella. Por lo tanto los que intentan predecir el futuro sobre la base de la biblia fallarán en todos sus intentos, aunque confién honestamente en este libro.
- Los actuales intentos de profetas saben lo anterior, pero no les importa porque aunque están seguros de que fallarán, mientras eso se demuestra, obtendrán beneficios jugosos de sus intentos. Por lo tanto su fallo será seguro, pero su intento será productivo.
- Los estudiosos dicen que la bibila dice que Jesús dijo “Pero del día y la hora (del juicio final, nota de KC) nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre“. Por lo tanto sólo dios (padre) sabe el dato exacto, suponiendo que dios (padre) existe y que está interesado en conservar ese dato, por si algun mortal se le ocurre preguntarle, y suponiendo que si aunque ese mortal pudiese preguntarle, dios (padre) se dignase a reponderle, y por si aún con senda respuesta decidiera (dios padre) engañar al mortal para seguir siendo el único en “saber” ese dato.
- La bibila fue escrita por gente que en su tiempo sólo estaba interesada en crear una base documental que coadyuvara a cohesionar una legión de fieles y crédulos seguidores, no refleja ningún aspecto de deidad alguna (porque no la hay) y sólo atina a dar algunos datos anecdóticos de una sociedad antigua, con cierto valor histórico. Por lo tanto su contenido profético es confuso, contradictorio y por su puesto falsario. Por lo tanto cualquier predicción (no sólo del juicio final sino de cualquier cosa), basada en este libro, será un completo FRACASO.
La opción 3, agnóstica en su naturaleza, alude a un dios muy diferente al pintado por la biblia misma. Ni misericordioso ni castigador. Cuando mucho totalmente indiferente, lo cual impide que uno pueda obtener información confiable sobre él (o ella, o ello).
Por último, la opción 4 es atea en su concepción, propone la no existencia de cualquier dios y por lo tanto reduce el valor de la biblia a una serie de procedimientos y protocolos de comportamiento así como de un registro histórico pero con evidentes sesgos religiosos.
Puede el lector imaginarse que sus rezos (y los de otros fieles creyentes) han impedido semejante calamidad, pero eso más bien es meter la cabeza en un agujero y no darse cuenta de que en otros desastres (como sismos y tsunamis) los rezos de las víctimas no han impedido la calamidad. Pero lo mejor que podría hacerse es reflexionar en cual de estas causas puede ser la más probable. Cualquiera puede ser buena.














