Ahuramazdah

El Weblog sin dogmas

Posts etiquetados ‘Fe’

Misivas desde el averno: la prueba de los sentimientos. Parte 2

Publicado por kidcooler en 12 Marzo, 2009

Cuando se exagera un sentimiento, desaparece la capacidad de razonar.

Gustavo Le Bon

Continuando con la historia de la infame carta de satanás, fui testigo de que en un foro de yahoo se ventilaron varias opiniones a este respecto. Una de estas opiniones fue en este tenor:


La gente tiene unas carencias y puede resolverlas por la vía real o por la inventiva fantasiosa. La fantasía tiene su función: La de tranquilizar, y solapar la situación. Pero esa actividad racional es el Dios de fantasía. Entonces hay que inventar porqué falla ese dios y de ahí todos los tomos de teología y demás inventos. Ahora. Es la pregunta. ¿Existe un poder que sobrepasa el de la programación que tiene usted en la cabeza, hablandole y diciéndole lo que debe decirme? No tengo que tomarme tiempo para decirle hay inmensos poderes, mucho mayores que el de su racionalismo.


Al parecer muchos conceptos en pocas líneas, y éstas líneas redactadas con medias frases. Rescato sólo dos conceptos:
La actividad racional es el dios de la fantasía, ¡cómete esa KC! Y luego esta otra: …hay inmensos poderes, mucho mayores que el de el racionalismo. Bueno, al respeto de esta última el forista afirma que no tiene que tomarse el tiempo para decirselo a otro forista, supongo que por obviedad aunque no lo dice.

Lo malo de debatir de esta forma es que todo queda a la interpretación de quien lee (o escucha) el argumento. Y esta interpretación puede irse tan libre y desbocada como la respuesta que ofreció una nueva forista a esta posterior intervención, apoyando el punto de vista del autor. La intervención completa junto con la del primer forista se puede leer aquí.


Personalmente noto en las personas escépticas una negación total a toda cuestión de fé, cuando es bien sencillo darse cuenta de los inmensos poderes que hay x encima de toda racionalidad, tal como lo dices. Me duelen las personas que no creen ni en lo que ven y aunque lo vean… tampoco se convencen. Se me ocurre que es una cuestión de antena. Detrás de los que obedecen a una religión elegida, están los más sensibles que saben sintonizar la existencia de un orden poderoso que va más allá de cualquier religión.


Aquí la obviedad resultó rebasada. Por definición un escéptico no utilizará ni tomará como bloques de construcción los argumentos de la fe. No se trata de negar totalmente las cuestiones de la fe, como lo he dicho en ocasiones anteriores, y yo no se de donde saca esto la forista, de seguro de otros más que piensan que dudar es equivalente a negar. Ahora, retornando a los poderes mas allá de la racionalidad, me resulta curioso que ambos foristas coloquen la racionalidad a la par con “un poder”. Habría que decirles a estos foristas que formalmente la racionalidad viene de “racional”, que no es otra cosa que lo relativo a la razón. Y en ninguna definición formal de racionalidad se encuentra algo relativo a un “poder”. Incluso en definiciones más amplias como la de la Wikipedia:


La racionalidad es una capacidad humana que permite pensar, evaluar y actuar de acuerdo a ciertos principios de optimidad y consistencia, para satisfacer algún objetivo o finalidad. Usando la razón, el ser humano intenta elegir para conseguir los mayores beneficios, de forma “económica”, desde las variadas limitaciones del cerebro, y las limitaciones de acción sobre el entorno. El ejercicio de la racionalidad está sujeto a principios de optimidad y consistencia. Cualquier construcción mental llevada a cabo mediante procedimientos racionales tiene por tanto una estructura lógico-mecánica distinguible.


Así que nada de poderes. No era de extrañarse. Pero exploremos un poco si en realidad el racionalismo “tiene” algún poder. Yo pienso, en efecto, que el único poder que tiene es el que le proporciona su utilidad para brindar una explicación de los fenómenos. El racionalismo intenta descartar las emociones y las ilusiones del entramado que significa un modelo de la naturaleza. En principio el racionalismo evitaría que yo elaborase un modelo de la electricidad basado en el odio, especialmente si ese odio surge de la desagradable sensación de haber recibido un choque eléctrico. El racionalismo es pariente de la objetividad, que nos permite enfocarnos en el tema a estudiar. Otras cosas más complejas que la teoría electromagnética pueden no ser tan sencillas de explicar usando la razón. Volveré a esto más adelante.

Posteriormente la forista continúa diciendo que existe una “prueba” que demuestra que hay poderes superiores. Aquí la parte citada:


Hay una prueba de lo más sencilla para creer en un poder superior. Es muy simple: solo basta prestar atención a la fuerza arrolladora de los sentimientos. Y no hablo del amor entre parejas y la “química” que muchos dicen nos gobierna en la primera etapa. Hablo de los sentimientos que se nos desatan en situaciones bravas como los duelos por ejemplo, o las injusticias que vivimos a diario y que provocan pérdidas irreparables.. en fin, la lista sería innumerable, amén de lo que somos capaces de hacer -sin límite- por alguien que amamos. Yo pregunto al más racional: es capaz de poder manejar sus sentimientos? seguro me responderá que no.


Pero ¿y en qué consiste ese poder? ¿en hacer que mis sentimientos surjan sin mi control? ¿obedieciendo a “una voluntad” poderosa, más poderosa que mis propios pensamientos? Y si esto es una verdadera prueba de la existencia de ese poder superior ¿Para que creer en ese poder?

Vayamos por partes, como dijo Madoff… bueno, ese dijo “vayamos por partes, pero de lana”.

Admito que nuestros sentimientos y emociones son poderosos, pero no son objeto de diversión para entes o poderes más allá de nuestra propia naturaleza. Más bien hemos sido educados para ser irresponsables con nuestros sentimientos y darles una aura de independencia respecto a nuestra razón. Así, si se “mata por odio”, la gente puede decir “ese odio nació en mi y no lo puedo evitar”, o bien “odio a esta persona por lo que me hizo”. Un poco al estilo de lo que la forista afirma: “Me duelen las personas que no creen ni en lo que ven y aunque lo vean… tampoco se convencen”. ¿Por qué habría de sentir dolor por estas personas? Eso es irresponsable, culpar al no convencimiento de estas personas por el dolor que siente (si es que verdaderamente lo siente).

Existe otra prueba para demostrar que un sentimiento o emoción nace de un pensamiento. Imaginemos que estamos estudiando el amor. Uno ama aquello que conoce, sea un objeto, animal o persona. ¿Como amar lo que no conocemos? Uno puede decidir amar a la humanidad en su conjunto aunque no se conozca a cada individuo, pero para ello uno se imagina a la sociedad como un conjunto de personas con características similares a las de gente que conocemos.

En particular sería imposible amar a una persona específica si no se le conoce. Supongamos que existe una persona (mujer para mi ejemplo) completamente desconocida para mí, que es bella por dentro y por fuera, compatible conmigo, dispuesta a amarme, de un intervalo de edad conveniente, etc. Puedo imaginarme el concepto y decir en voz alta algo así como “amaría a una persona bella por dentro… etc.”. Pero ese concepto ya está en mi mente, y lo que puedo decir en realidad es que me he “enganchado” a ese concepto, mas no a la persona de carne y hueso que tiene esas características, pues aún no le conozco.

Por otro lado, imaginemos que hay un “poder” que decide por nosotros a quien amamos. ¿Alguien de mis lectores ha sentido que ama a alguien a quien no le une nada? ¿ni la atracción más simple? En realidad uno decide amar, uno aprende a amar, uno elige amar. Y así como uno hace eso con el amor, normalmente hace lo mismo con otras emociones. Wayne W. Dyer, en su libro Tus zonas erróneas nos dice que las emociones provienen de nuestros pensamientos, y nuestros pensamientos son de nuestra sola y única propiedad:


Tú y sólo tú puedes controlar tu aparato pensante (fuera de casos extremos de lavado de cerebro o de experimentos de condicionamiento que no forman parte de tu vida). Tus pensamientos son tuyos, exclusivamente tuyos para hacer con ellos lo que quieras, conservarlos, cambiarlos, compartirlos o contemplarlos. Ninguna otra persona puede meterse dentro de tu cabeza y tener tus pensamientos como tú los experimentas. Eres tú quien controla realmente tus pensamientos, y tu cerebro es tuyo propio, y puedes usarlo como quieras y determines.


Por lo tanto si controlamos nuestros pensamientos, podremos controlar nuestras emociones. Dicho así resulta fácil, pero admito que no lo es tanto. Tenemos un condicionamiento emocional que se inició hace mucho tiempo como parte de una adaptación al medio que aprovechaba nuestro cerebro de mayor tamaño: Lo intenso de nuestras emociones es resultado de una adaptación evolutiva.

Daniel Goleman ha recopilado una muy buena cantidad de evidencia y conclusiones de estudios neurocientíficos, que apuntan hacia la existencia en los seres humanos de lo que él llama “neuronas espejo”, circuitos neuronales encargados de replicar las emociones de otros, tan sólo con percibirlas en ellos. Al parecer esos circuitos están superdesarrollados en los humanos, pero también existen en otros mamíferos. Un par de perros peleando entre sí logran poner histéricos a los perros que les rodean, y no es difícil comprobar que aun “perros amigos” comparten mordiscos agresivos entre si, sólo con presenciar estas peleas.

Así que lo más cercano a un poder superior a nuestra racionalidad proviene de nuestra propia evolución como seres sociales. Tenemos emociones y tenemos pensamientos, que compartimos de una u otra forma con nuestros semejantes en nuestro grupo social. Nuestro cerebro está diseñado para que nuestras emociones reflejen las de otros con sólo percibirlas. Pero para percibirlas necesitamos pensarlas, identificarlas. Así que por más que una persona llore junto a nosotros, si no la vemos ni la oimos, difícilmente podremos sentir empatía por ella.

Respondiendo finalmente a la pregunta de la forista, ¿(alguien) es capaz de poder manejar sus sentimientos? La respuesta es contundente: Sí. Partiendo de que somos dueños de nuestros pensamientos y que podemos manejar nuestros pensamientos a nuestro antojo. Evidentemente eso significa contrarrestar el condicionamiento que tenemos como parte de nuestra evolución social, y la irresponsabilidad emocional que resulta de un condicionamiento cultural.

Y todo por lo que dijo el supuesto satanás. Como lo he dicho antes, no pienso que haya poderes superiores o más allá de los que implican las 4 fuerzas fundamentales de la naturaleza:


La pregunta más fundamental que me puedo plantear es ¿Existen otras fuerzas fundamentales en este universo, aparte de las cuatro que conocemos? Si existen otras, entonces podrían ser usadas por seres inteligentes en cualquier parte del Universo en el que se encuentren, y quizás maravillarnos con sus excepcionales demostraciones de poder. Si no existen otras más que el electromagnetismo, la gravedad, la nuclear fuerte y la nuclear débil, entonces todo el universo se rige por las mismas leyes físicas que gobiernan nuestro mundo, y por lo tanto lo más probable es que no haya seres o poderes “superiores”.


Hasta ahora no se han descubierto otras fuerzas.

Imagen: Un tierno cachorro de Demonio de Tasmania. Dedicada a los adoradores del Demonio… de Tasmania.

Publicado en Escepticismo | Etiquetado: , , , , | Comentarios desactivados

Más sobre ciencia y fe religiosa

Publicado por kidcooler en 4 Julio, 2008

Hace un par de días se publicó en La Crónica una nota del Dr. Pablo Latapí Sarre, en la que aborda el tema de la relación entre la ciencia y la fe religiosa. Si bien es cierto que el Dr. Latapí es un eminente científico mexicano, esto no es una garantía para que sus opiniones se acepten como la última afirmación sobre estos temas. Menciona el Dr. Latapí:

Es una paradoja que sean precisamente sus maravillosos descubrimientos (de la ciencia) los que la llevan a comprender los límites de su “razón científica”. Por lo mismo, la mayoría de los científicos contemporáneos no son arrogantes; no ven con lástima o condescendencia a los que aceptan la religión (“analfabetos científicos” en espera de ser salvados por la ciencia); muchos de ellos asumen una actitud de humildad, derivada del asombro.

Estoy de acuerdo en que la ciencia actual, y los científicos que la ejercen, distan mucho de tener la actitud de determinismo que caracterizaba a la ciencia de hace 100 o 200 años. Los fundamentos de la física cuántica trajeron la incertidumbre al plano frontal de cualquier argumento científico. Pero eso no es razón para alarmar a nadie. Finalmente en el nivel macroscópico las incertidumbres individuales de cada partícula se promedian para darnos un comportamiento estadístico que proporciona la aparente determinación de la naturaleza. Pero eso no implica en automático que en ese espacio de incertidumbre, por obligación, deba ajustarse un determinismo religioso. Más adelante afirma:

Una mente reflexiva puede ver en la ciencia —dialogando con ella y asumiendo sus incertidumbres— una invitación a la aceptación del misterio, el misterio no como residuo que queda sin explicar por la triunfante ciencia, sino como realidad insondable que está presente en el fondo de lo que somos, y que nos invita a aceptar otro orden de la existencia: el religioso.

Aquí entro en desacuerdo con el Dr. Latapí. El orden religioso de la existencia no es un orden de tipo causal, en el que sus efectos visibles (la fe religiosa de las personas) tengan una causa determinada en el mundo físico. Si así fuese, la fe religiosa sería única, como única es la fuerza de gravedad o la fuerza electromagnética. Hay tal variedad de objetos de fe, que la gente se mata por ellos; por el contrario, hasta donde yo sé, nadie ha matado a nadie por tener otro concepto de la gravitación o de la fuerza electromagnética. Sin embargo añade que:

Ciencia y religión pueden ir de la mano, en beneficio de ambas; religión y ciencia son dos caminos complementarios que se enriquecen recíprocamente en la indagación de nuestras preguntas últimas.

Aquí me gustaría separar lo que es religión de lo que es fe religiosa. La primera implica necesariamente una organización de la segunda, cuando existe coincidencias entre los individuos (el catolicismo organiza a quienes tienen fe en Jesucristo, en los santos y en las vírgenes), mientras que la fe religiosa no necesariamente debe tener un espacio organizativo para su expresión; puede ser perfectamente individual.

Concuerdo con el Dr. Latapí en que ciencia y religión pueden hacer algo más que tratar de aniquilarse mutuamente. Finalmente puede haber coincidencias como las que señalaba el difunto Carl Sagan (1):

La actual crisis ambiental no constituye un desastre, al menos por el momento. Como otras crisis, esconde un potencial para la manifestación de poderes de cooperación, talento y dedicación hasta ahora no explotados y ni siquiera imaginados. Es posible que la ciencia y la religión difieran acerca del origen de la Tierra, pero cabe coincidir en que su protección merece nuestra profunda atención y nuestros afanes más entusiastas.

Es decir, puede haber coincidencia de intereses y de planteamientos. La religión, al igual que la ciencia, puede hacer mucho por la protección del ambiente, por el incremento en la tolerancia racial y por el combate al narcotráfico y el crimen organizado. En este punto estaría de acuerdo con Latapí. En lo que estoy en desacuerdo es en que la fe religiosa nos dé respuestas a cuestionamientos tales como “¿qué soy, qué es mi vida, qué es mi muerte, qué puedo conocer, qué debo hacer, qué puedo esperar, hay Dios y es posible comunicarme con él?“. Excepto quizás por la última que implica la existencia de un dios. Por último estoy en desacuerdo con el último párrafo del artículo citado:

Todo lo dicho hasta aquí lo dijo de una manera más bonita y sencilla Einstein: “Hay dos maneras de vivir: una, como si nada fuese milagro; otra, como si todo fuese milagro”. Misterio es también por qué elegimos entre una y otra.

Albert Einstein es el personaje de la ciencia peor citado de todos los tiempos. Einstein no creía en dios, pero sus citas sobre él han sido muy manoseadas. Incluso ésta sobre los milagros, tiene su origen no en la religiosidad sino en la capacidad de sorpresa y asombro que debe tener cualquier científico.

Sobre las diferentes opiniones que se han vertido sobre el tema, recomiendo la lectura de estas entradas:

La irracionalidad de “pi” y la existencia de dios

La ciencia ¿hace que la creencia en dios sea obsoleta?

Respuesta de la casa a la gran pregunta

___________________________________________________
Referencias:
(1) Sagan, Carl. Miles de Millones ISBN: 84-406-8009-0
Imagen: Salma Hayek, una de las cuasi-diosas mexicanas

Publicado en Ciencia | Etiquetado: , | Comentarios desactivados

Fe, imaginación y escepticismo

Publicado por kidcooler en 9 Mayo, 2008

Hace ya tiempo tuve una especie de debate respecto a las posturas de la fe y del escepticismo en uno de los foros de discusión sobre temas no científicos. En ese entonces recibí un mensaje de una forista que argumentaba que no todo es materia en el mundo, que los científicos son seres grises sin imaginación y que son casi seres “muertos” desde el punto de vista espiritual.


Haré un resumen de este debate para concluir con mis ideas y reflexiones sobre la fe. En azul la contribución de la forista.

¿Qué es ¨Todo¨? Para la mente de un científico ¨Todo¨es aquello que puede ser fundamentado, probado, con técnicas y conocimientos racionales, basándose en la materia, en lo palpable, pero omite lo mas importante, la espiritualidad, la sensación y la percepción de saber que hay algo más allá; que no todo es palpable, que no todo es materia.

Aquí resulta curioso cómo la forista habla “desde” la mente de un científico, Pero su afirmación se acerca más a la definición de fe. Es decir, “saber que hay algo más allá”.

Yo respondí que “esas “realidades” basadas en la fe, quizás sean válidas para quien tiene esa fe, lo cual no es motivo de discusión para mí. Yo entiendo que la realidad es eso, una realidad sin necesidad de fe para percibirla, entenderla y convivir pacíficamente con ella y en ella. Además, he expresado en más de una ocasión que la espiritualidad y la ciencia NO tienen por qué ser opuestas.

No me lo tomes a mal pero tus pensamientos son muy cuadrados, si no es blanco es negro, no hay tonalidades, ¿cómo se puede discutir los enigmas de la vida, la espiritualidad, los misterios, con alguien así?

Aquí lo curioso es notar que al parecer no leía muy bien mis intervenciones, pues me precio de no ser tan absoluto o dogmático para afirmar que algo es “o blanco o negro”.

A su última pregunta respondí: “Pues como con cualquier persona, intercambiando opiniones. Toma mis opiniones o déjalas. No pretendas cambiarme o minarlas porque piensas que estoy en la cueva. Yo no pido a la gente que abandone la espiritualidad. Quizás el que las leas mis opiniones sea suficiente para dejar en ti la semilla del escepticismo.

Olvidalo, no sigas gastando así tus energías, mejor sigue leyendo tu ciencia sin espiritualidad, sigue con tus ideas cuadradas, supongo que es la diferencia de pensamientos, hablas de la ignorancia, los científicos son ignorantes de muchas cosas, son seres grises, sin imaginación, con todos esos conocimientos y quieren seguir en el fondo de la cueva, es la diferencia de entre estar vivo y estar muerto

Respondí: “Los muertos que vos matáis gozan de cabal salud, parafraseando a un célebre personaje. En cuanto a lo cuadrado de mis ideas, puede que sea más redondo de lo que crees. Pero tienes razón, los que nos dedicamos a esta triste pero divertida profesión de la ciencia ignoramos mucho. La diferencia con otro tipo de ignorantes es que sabemos con una buena aproximación qué tanto ignoramos. Difiero en que los científicos sean seres sin imaginación. Te invito a que leas el libro de difusión que escribió A. Einstein sobre su famosa teoría de la relatividad restringida. ESO es tener imaginación. O quizás la preciosidad de “Breve historia del tiempo” de S. Hawking. El tipo sí que es imaginativo

Después del intercambio de ideas que sirvió de preámbulo a la discusión sobre la fe, la forista dejó el tema de la Mente Científica para entrar de lleno al tema.

…cuando imaginamos algo, bien sea una situación, un lugar o una persona la atraemos a nuestra vida de alguna manera, cuando deseas eso se te materializa de algún modo y a eso es lo que llamamos FE o sea IMAGINACION, lo puedes comprobar en tu propia vida ¿cómo? muy simple, en algún momento de tu existencia, quizás has deseado ver a alguien o que ese alguien te llame y ocurre que tras haber pensado unos 5 minutos en esa persona, al poquito tiempo, puede que sea ese mismo día, ese alguien así como así, aparece o te llama; la has atraído como un imán, la has materializado, eso es la imaginación, o sea LA FE; que es de lo que carecen los científicos…

Mi respuesta fue la siguiente: Puedo imaginar muchas cosas, imaginar que puedo viajar volando desde la luna hasta Marte, sin necesidad de naves o vehículos de ningún tipo. Puedo hacer eso sin dificultad y con mucha vehemencia. Puedo imaginarme un plan para asesinar a cierta persona que es merecedora de mi odio, puedo imaginarme a esa persona yaciendo sin vida ante mi, y puedo imaginar mi expresión de satisfacción al verle de ese modo. Puedo hacer eso sin dificultad y con mucha vehemencia. Es más, con cierta vergüenza admito que me he imaginado ambas cosas. Pero dudo mucho que eso sea fe. ¿En qué momento nuestra imaginación migra hacia la fe? Yo creo que cuando aparte de imaginar, DESEAMOS con suficiente vehemencia que nuestra imaginación se convierta en realidad, en ese momento comienza la fe. Me parece que la viceversa también es el inicio de la fe, es decir cuando deseamos que la realidad se convierta en lo que imaginamos. Hay otros caminos, como el que se sigue para adquirir la fe religiosa, quizá opine de ese camino en otra ocasión.

Quiero abordar el camino sugerido.

Se me ocurre que podemos imaginarnos muchas cosas, una infinidad de posibilidades surgen en este marco. Parece lógico pensar que cuando deseamos que lo imaginado se haga realidad es cuando empezamos a fabricar nuestra fe. He oído decir a mucha gente pobre “tengamos fe en que nuestra situación económica cambiará” pero no he visto cambios apreciables en su economía. Supongo que en sus mentes ocurre eso que llamas imaginación y desarrollan imágenes mentales de ellos mismos quizás comiendo manjares, o teniendo una casa mejor, o teniendo mejores expectativas de salud. Al expresar su deseo de que esto pase comienza su fe.

Pero ¿basta con imaginar y desear las cosas para que sucedan? Yo pienso que ese proceso no es garantía de que sucederá. Aun con una fe grande, considero poco probable que por esa sola causa las cosas cambien su natural proceso. Yo pienso que se requieren de otras cosas. No es lo mismo correlación que causa. Hay un aspecto que no queda claro de este proceso que llamaré fe imaginativa ¿En que casos si funciona y en que casos no?

Supongamos que el ejemplo que mencionas es obra de la fe, que la llamada o la visita que recibiste es obra de tu fe, que atrajiste el suceso deseado con el poder de tu fe. Ahora imaginemos que se te ocurre imaginar que de pronto, de la nada, aparece en tus manos un periódico y lo deseas con ahínco, con fe ¿funcionaría igual? ¿Se materializará en tus manos el periódico que deseas? ¿Cuál es la diferencia entre ambos casos? ¿La fe funciona mejor con asuntos que podían haber sucedido de cualquier otra forma? ¿Qué seguridad tengo de que funcione en el asunto que yo deseo?

Imagino a diario que mi hijo que vive a 90 km de aquí me llama por teléfono. No lo ha hecho en más de un año. ¿No me llama porque no tengo fe? La falta de respuestas a estas interrogantes que me he hecho y que he formulado a otras personas es lo que me hacen seguir otros caminos. A veces la gente se ofende con mis preguntas, piensa que cuestiono su fe, cuando en realidad lo que deseo es saber más. Si alguien puede responder sin ambigüedades a mis preguntas se lo agradeceré
infinitamente.

Recuerdo que el hermano de una amiga, en ese entonces estudiante de la preparatoria, cuando tenía exámenes de matemáticas se levantaba temprano a rezar con fe a la virgen de la localidad. No estudiaba, no hacía otros esfuerzos, simplemente oraba con fe pidiendo que se le concediera aprobar el examen en cuestión. Nunca aprobó de esa forma.

Ante este repetido fracaso mi amiga me pidió que lo asesorase; finalmente aprovechó mi disposición para asesorarle y además, un poco a regañadientes, tuvo que estudiar horas extra. Finalmente logró aprobar sus exámenes de matemáticas. Aun así iba a rezar. Quizá su capacidad de auto-convencimiento le llevó a creer que era mejor rezar que estudiar. Si estudiaba un poco más quizá aun así, para él, era su fe la responsable del éxito en el examen.

Quizá hubiera una correlación entre fe y éxito, pero no creo que haya sido la única causa. Pero eso no lo es todo con el tema de la fe. Hay otros asuntos en los que al parecer la fe funciona como una causa preponderante. Por ejemplo, para vencer los miedos internos.

Supongamos que soy candidato a un puesto de elección popular en mi pueblo. Para iniciar el proceso de campaña quizá me convenga tener fe en mi mismo, en mis capacidades, deberé imaginar que en realidad podré triunfar. Deberé tener fe en la capacidad de los integrantes del equipo de trabajo que me apoya. Debo creerlo firmemente, repetírmelo todos los días, para vencer mis propios temores relativos al fracaso de esta empresa. En mi imaginación, debo verme sentado detrás del escritorio del edil de quien aspiro el puesto. Debo generar esa imagen en mi mente día tras día.

Eso que llamamos fe en uno mismo puede ser una excelente herramienta para vencer temores Pero quizás no sea suficiente, quizás aparte de la fe deba tener voluntad de hacer lo correcto, voluntad de no claudicar, voluntad de ser un candidato digno para el puesto en cuestión. La fe en mi mismo puede ser un factor de lo más importante, aunque quizá no el único. Y aun así ¿Es la fe lo que ha hecho que venza mis miedos? ¿Podríamos afirmar que es la fe y no la CONFIANZA en uno mismo? ¿Qué diferencia hay entre ambos conceptos?

En este punto le doy un voto a la fe.

Creo que la fe puede llevarnos al convencimiento de muchas cosas. Pienso que es un elemento válido para lograr ese auto-convencimiento, en especial si nos convencemos de algo positivo, algo bueno, algo que tiene fines bondadosos, altruistas, constructivos. Ejemplos de este tipo de fe conozco muchos. Simplemente no hablo mucho de ellos.

Pero conozco más ejemplos en los que el escepticismo, el pensamiento crítico y la aplicación del método científico han logrado éxitos innegables. Miles de universidades, institutos tecnológicos y centros de investigación científica y tecnológica en todo el mundo, aplicando estos tres enfoques, mantienen el ritmo tecnológico de nuestra actual sociedad.


Publicado en Escepticismo | Etiquetado: , | Comentarios desactivados

Seres superiores y preguntas fundamentales

Publicado por kidcooler en 27 Febrero, 2008

¿Te has preguntado si en verdad existen seres superiores?… o sea, al estilo de superiores en poderes, superiores en capacidades, superiores en ubicuidad. Así como se describe a los nazca.

Mucho me temo que la mayor parte de lo que se habla al respecto es obra de la fe. Quizá sobra decir que durante el desarrollo de la humanidad se han inventado muchas cosas que ayudaban a desligar a los individuos de sus responsabilidades o bien de evadir el entendimiento de la naturaleza, para fines diversos, desde la indolencia hasta la manipulación de otros para sojuzgarlos (los reyes y otros gobernantes en el pasado eran casi dioses, o al menos designados por uno o varios dioses ¿no?).

Yo creo que la fe puede ser útil, y hasta deseable en ciertos casos en los que, a nivel individual y a veces colectivo, la fortaleza física puede verse menguada. Pero siempre tiene un lado oscuro: ha servido de excusa para cometer toda una gama de atrocidades, cosa que aun pasa en nuestros días ¿no es así? Más gente muere en el mundo por obra de la fe religiosa (o de la diferencias de fe) que la que se salva por ella. Se ha tenido fe en paradigmas que finalmente resultaron falsos o inoperantes (el geocentrismo, las diferencias raciales, la conveniencia de la propiedad comunal, etc).

Por ello pienso que si existen otros seres “inteligentes” en este universo conocido, quizás estén muy alejados de nosotros como para importarles lo que nos pasa. En la historia de este nuestro mundo ha habido tantas injusticias que para qué aburrir al lector con su mención. Sólo diré que mucha gente (pero mucha) piensa que sería deseable que esas injusticias hubieran sido evitadas por obra de uno o varios seres superiores… pero no ha sido así. Han sucedido y ya.

Nadie lloró a los Neardentales, nadie lloró a los Cátaros, nadie llora a los Aztecas, nadie llora a los Incas ni a los Mayas, nadie llora a los dodos, ni a los lobos de tasmania. Y todos sucumbieron ante la locura, ante la injusticia y ante alguien más fuerte, loco e injusto que ellos.

No. No creo que si existen seres “superiores” vengan en auxilio de nadie… o que nos den pistas para salvarnos de nada. Es más, dudo en serio que haya tales “seres superiores”. Es por ello que soy agnóstico y escéptico.

Coincido con muchas personas en que somos nosotros los que debemos aprender a vivir y a convivir en paz en este mundo. Somos nosotros los que debemos ir a la escuela de “convivencia” y dejarnos del egoísmo (individual y colectivo) que tanto daño hace.

Así que la pregunta más fundamental que me puedo plantear es ¿Existen otras fuerzas fundamentales en este universo, aparte de las cuatro que conocemos? Si existen otras, entonces podrían ser usadas por seres inteligentes en cualquier parte del Universo en el que se encuentren, y quizás maravillarnos con sus excepcionales demostraciones de poder. Si no existen otras más que el electromagnetismo, la gravedad, la nuclear fuerte y la nuclear débil, entonces todo el universo se rige por las mismas leyes físicas que gobiernan nuestro mundo, y por lo tanto lo más probable es que no haya “seres superiores”.

Hasta ahora no se han descubierto otras fuerzas.

Publicado en Ciencia, Escepticismo | Etiquetado: , | Comentarios desactivados

Energía y religión

Publicado por kidcooler en 30 Enero, 2008

No me cabe ninguna duda de que la fe en dios existe. Existe en los humanos, y la verdad no sé si esa fe sea un factor comun para la mayoría. Lo que es muy cierto es que algunas evidencias muestran que hace 30 siglos ya había cultos politeístas a deidades naturales.

Otros apuntan a la mesopotamia antigua como sitio donde se desarrolló la religión más antigua (la que tenía en su centro a don Ahuramazdah). Otros mencionan que la hindú es la más antigua. En fin, que nadie se pone de acuerdo al respecto. Lo que aparece en forma contínua es la diversidad geográfica de orígenes de la fe religiosa.

Pero mezclar asuntos de dios (o dioses) con asuntos de física suena un poco bizarro. Ya ha habido intentos para dizque usar la física para demostrar la existencia de dios.

Está muy de moda hablar de la energía, que si la energía positiva, que si la negativa, que si la energía oscura, que si los puntos de energía, que si la prana, que si los alimentos energéticos, que si los chakras y hasta que si dios es energía pura.

Lo único que puedo sacar en conclusión de tanta palabrería en torno a la energía es que, como la energía no se ve y sólo se perciben sus efectos, es muy fácil atribuirle cualquier cantidad de características ad hoc a nuestros más fantásticos deseos.

Total, como no se puede comprobar ninguna de esas supuestas características new age o esotéricas de la energía, la llevamos al terreno de la fe. Y en ese terreno cada quien tiene su propia verdad.

En el terreno de la fe religiosa, desde mi punto de vista, el error consiste en tratar de convencer (y vencer) a los demás de que el concepto de dios que tenemos ES el correcto, el auténtico, ¡el único!. Mucha gente muere todos los días por esa estúpida lucha. Si tan sólo respetáramos el concepto de dios que cada quien tiene derecho a tener…

Si alguien desea que dios parezca un elefante, pues bueno así será para él o ella. Si alguien desea que dios sea muy humano, pues así será para él o ella. Eso está en el terreno de la respetabilérrima fe. O ausencia de fe, como es mi caso, razón por la que no afirmo absolutamente nada respecto a dios.

Y no debería haber pleito por ello. Eso digo yo. Pero los humanos somos más animales en esto de la fe que los mismos animales salvajes en eso de sus territorios. Los protegemos de los supuestos ataques de los demás hasta con la vida y ampliamos su dominio en la medida que los demás se dejen ¡vaya ironía!

Con relación a la energía, permítaseme decir que es poco lo que a ciencia cierta se puede afirmar de ella. Sabemos mucho de sus efectos pero poco sabemos de su naturaleza.

Sabemos que un cuerpo tiene más energía cuanto mayor es su temperatura. Sabemos que un cuerpo tiene más energía mientras más rápido viaja. Sabemos que un cuerpo gana energía cuanto más gana altura (en un campo gravitacional diferente de cero). Sabemos que la materia puede convertirse en energía y viceversa. La física cuántica nos dice que los estados de energía no son continuos sino que adoptan ciertos valores preestablecidos. Y quizá un par de cosas más.

Pero de eso a anexarle características divinas (propias de las deidades), creo que es demasiado fantasioso.

Publicado en Escepticismo | Etiquetado: , , | Comentarios desactivados