Ahuramazdah

El Weblog sin dogmas

Posts etiquetados ‘Física’

La física y el alma inmortal

Publicado por keithcoors_00 en 7 junio, 2011

Yo soy el dueño de mi destino; yo soy el capitán de mi alma.



Desde Scientific American’s Guest Blog
Por Sean M. Carroll
Traducción: KC



El tema de la “vida después de la muerte” plantea connotaciones de mala reputación de la regresión a vidas pasadas y mansiones embrujadas, pero hay un gran número de personas en el mundo que creen en alguna forma de persistencia del alma individual después del fin de la vida. Es evidente que esta es una pregunta importante, una de las más importantes que podamos pensar en términos de relevancia para la vida humana. Si la ciencia tiene algo que decir al respecto, todos deberíamos estar interesados ​​en escuchar.


Adam Frank piensa que la ciencia no tiene que decir nada al respecto. Él aboga por ser “firmemente agnóstico” sobre la cuestión (decididamente su coblogger Alva Noë no está de acuerdo). Tengo un enorme respeto por Adam; es un hombre inteligente y un pensador cuidadoso. Cuando no estamos de acuerdo es con el tipo de diálogo respetuoso que debería ser un modelo para estar en desacuerdo con la gente que no está loca. Pero aquí Adam no podía estar más equivocado.


Adam afirma que “simplemente no hay información controlada y experimentalmente verificable” sobre la vida después de la muerte”. Aplicando este razonamiento, no hay información controlada, experimentalmente verificable acerca de si la Luna está hecha de queso verde. Claro, podemos tomar los espectros de luz que se refleja desde la Luna, e incluso enviar astronautas allá arriba y traer muestras para su análisis. Pero eso es sólo arañar la superficie, por así decirlo. ¿Y si la Luna está hecha casi toda de queso verde, pero se cubre con una capa de polvo de pocos metros de grosor? ¿Se puede realmente decir que sabemos que esto no es cierto? Hasta que no se hubiese examinado cada centímetro cúbico de interior de la Luna, en realidad no se podría decir que se tiene información verificable experimentalmente ¿verdad? Así que tal vez el agnosticismo en el tema del verde queso está garantizado. (Vayamos con toda la información que realmente se tiene sobre la Luna, y prometo que puede encajar en la hipótesis del queso verde.)


Obviamente esto es una completa locura. Nuestra convicción de que el queso verde puede representar una fracción insignificante del interior de la Luna no proviene de la observación directa, sino de la incompatibilidad total de esa idea con otras cosas que creemos saber. Habida cuenta de lo que entendemos sobre las rocas y los planetas y los productos lácteos y el Sistema Solar, es absurdo imaginar que la Luna está hecha de queso verde. Eso lo sabemos mejor.


También sabemos mejor el asunto de la vida después de la muerte, aunque las personas son mucho más reacias a admitirlo. Es cierto que la evidencia “directa” de un modo u otro es difícil de obtener – todo lo que tenemos son algunas leyendas y afirmaciones incompletas de testigos no fiables con experiencias cercanas a la muerte, además de una cubeta llena de ilusiones. Pero sin duda que está bien tener en cuenta la evidencia indirecta – es decir, la compatibilidad de la idea de que alguna forma de nuestra alma individual sobrevive a la muerte con otras cosas que sabemos sobre cómo funciona el mundo.


Las afirmaciones de que alguna forma de conciencia persiste después de que nuestro cuerpo muere y se descompone en sus átomos constituyentes enfrenta un enorme obstáculo insalvable: las leyes de la física subyacente a la vida cotidiana se conocen con exactitud, y no hay forma de que dentro de esas leyes se permita que la información almacenada en nuestros cerebros persista después de la muerte. Si usted afirma que algún tipo de alma persiste más allá de la muerte ¿podría decir algo sobre las partículas que conforman el alma? ¿Qué fuerzas las mantienen juntas? ¿Cómo interactúan con la materia ordinaria?


(Nota de KC: Este tipo de preguntas o condiciones para la persistencia del alma después de la muerte se revisan en forma somera en una de las primeras entradas de este blog titulada Requisitos racionales para la Reencarnación)


Todo lo que sabemos acerca de la teoría cuántica de campos (TCC) nos dice que no hay respuestas sensatas a estas preguntas. Por supuesto, todo lo que sabemos acerca de la teoría del campo cuántico podría estar equivocado. Además, la Luna podría estar hecha de queso verde.


Entre los defensores de la vida después de la muerte, nadie hace el intento (o el esfuerzo) de sentarse y hacer el trabajo difícil de explicar cómo la física básica de los átomos y los electrones tendrían que ser alteradas para que esto sea cierto. Si lo intentamos, el absurdo fundamental de la tarea rápidamente se hace evidente.


Incluso si usted no cree que los seres humanos son “simples” colecciones de átomos evolucionando e interactuando de acuerdo con las normas establecidas en el Modelo Estándar de física de partículas, la mayoría de las personas han llegado a aceptar que los átomos forman parte de lo que somos. Si en realidad todo es átomos y las bien conocidas fuerzas, es evidente que no hay manera de que el alma sobreviva a la muerte. Creer en la vida después de la muerte, por decirlo suavemente, requiere una física más allá del Modelo Estándar. Lo más importante es que se necesitaría de alguna forma que “la nueva física” interactúe con los átomos que tenemos (para recibir la información de nuestras vivencias almacenadas en la memoria de nuestro cerebro, hecho de átomos “normales”, nota de KC).


Muy a grandes rasgos, cuando la mayoría de la gente piensa acerca de un alma inmaterial que persiste después de la muerte, tienen en mente una especie de burbuja de energía espiritual que tiene su residencia cerca de nuestro cerebro, y pasa alrededor de nuestro cuerpo como una madre de casa manejando su camioneta deportiva. Las preguntas son: ¿qué forma debe tomar la energía espiritual, y cómo interactúa con nuestros átomos ordinarios? No sólo es necesaria una nueva física, sino una física radicalmente nueva. Dentro de la TCC, no puede haber una nueva colección de “partículas de espíritu” y “fuerzas espirituales” que interactúan con nuestros átomos ordinarios, porque los habría detectado en los experimentos existentes. La navaja de Ockham no está de ese lado, ya que habría que plantear un reino completamente nuevo de la realidad, obedeciendo a reglas muy diferentes de las que conocemos.


Pero digamos que usted hace eso. ¿Cómo se supone que la energía espiritual interactúa con nosotros? Esta es la ecuación que nos dice cómo se comportan los electrones en el mundo cotidiano:


No se preocupe por los detalles, lo que importa es el hecho de que la ecuación existe, no su forma particular. Es la ecuación de Dirac – los dos términos a la izquierda son más o menos la velocidad del electrón y su inercia – junto con el electromagnetismo y la gravedad, los dos términos a la derecha.


En cuanto a cada uno de los experimentos realizados se trata, esta ecuación es la descripción correcta de cómo se comportan los electrones a energías cotidianas. No es una descripción completa, no hemos incluido la fuerza nuclear débil, o enlaces a las partículas hipotéticas como el bosón de Higgs. Pero eso está bien, ya que esos sólo son importantes a altas energías y/o de corta distancia, muy lejos de ser el régimen de importancia para el cerebro humano.


Si usted cree en un alma inmaterial que interactúa con nuestro cuerpo, necesita creer que esta ecuación no está bien, incluso en las energías cotidianas. Es necesario que haya un nuevo término (como mínimo) a la derecha, que represente cómo interactúa el alma con los electrones (si el término no existe, los electrones acaban por seguir su camino como si no hubiese un alma para nada, y entonces ¿qué sentido tiene?). Así que cualquier científico respetable que tome en serio esta idea estaría preguntado ¿qué forma debe tomar esta interacción? ¿Es local en el espacio-tiempo? ¿Respeta el alma invariancia de norma y la invariancia de Lorentz? ¿El alma tiene un Hamiltoniano? ¿Las interacciones preservan la unitariedad y la conservación de la información?


Nadie hace estas preguntas en voz alta, posiblemente debido a lo tonto que suenan. Una vez que se empieza a preguntar, la elección a la que nos enfrentamos se hace evidente: o descartamos todo lo que pensamos que hemos aprendido acerca de la física moderna, o desconfiamos de la línea religiosa/testimonios poco fiables/ilusiones que hacen que la gente crea en la posibilidad de la vida después de la la muerte. No es una decisión difícil, en lo que respecta a escoger la teoría científica.


No elegimos teorías en el vacío. Se nos permite – de hecho, se nos exige – preguntar cómo las afirmaciones acerca de cómo funciona el mundo encajan con otras cosas que sabemos sobre cómo funciona el mundo. He estado hablando aquí como un físico de partículas, pero hay una línea similar de razonamiento que proviene de la biología evolutiva. Es de suponer que los aminoácidos y las proteínas no tienen almas que prevalezcan después de la muerte. ¿Qué pasa con los virus o las bacterias? ¿En qué momento de la línea de la evolución de nuestros antepasados monocelulares hasta hoy los organismos dejaron de ser descritos simplemente como átomos interactuando con la gravedad y el electromagnetismo, y desarrollaron un alma inmortal inmaterial?


No hay razón para ser agnóstico acerca de las ideas que son radicalmente incompatibles con todo lo que sabemos acerca de la ciencia moderna. Una vez que sobrepasemos cualquier renuencia a enfrentar la realidad sobre este tema, podemos llegar a preguntas mucho más interesantes de cómo los seres humanos y la conciencia realmente funcionan.



Publicado en Ciencia, Escepticismo | Etiquetado: , , , , | 4 Comentarios »

Muchos posibles universos, y ninguno requiere de dios

Publicado por keithcoors_00 en 23 octubre, 2010

¿Existe el Infierno? ¿Existe Dios? ¿Resucitaremos después de la muerte? Ah, no olvidemos lo más importante: ¿Habrá mujeres allí?

Woody Allen



Desde el NYTimes
Por Dwight Garner
Traducción: KC



Stephen Hawking, el científico más respetado desde Einstein, es un matemático formidable y también un vendedor formidable. “Quiero que mis libros se vendan en los quioscos del aeropuerto”, ha declarado con picardía, y ha aprendido a ponerlos allí.


La “Breve Historia del Tiempo” de Hawking, publicada en 1988, vendió unos nueve millones de copias (los típicos “Best seller” de ciencia venden una pequeña fracción de ese número). Lo hizo en parte, apoyándose en su preocupante historia personal. El cuerpo de Stephen Hawking está siendo devastado por la enfermedad de Lou Gehrig, mientras que su mente está totalmente intacta, una pequeña caja negra en medio de los restos del naufragio. No fue casualidad que el Sr. Hawking en silla de ruedas con cara de duende apareciera en la portada de ese libro – una rareza para un libro de seria inteligencia – y no en su contraportada.


En “Breve Historia del Tiempo” Hawking también incursionó en lo que el escritor científico Timothy Ferris ha llamado “Pregonerismo de dios“. El señor Hawking, un veterano profesor de matemáticas en la Universidad de Cambridge, apenas ha mostrado algo como una inclinación religiosa durante su larga carrera (en las memorias de su ex esposa sele califica como un ateo). Pero terminó “Breve Historia”, declarando que el descubrimiento de una teoría unificada en física nos podría ayudar a “conocer la mente de dios”. Era una línea que  – cínicamente, algunos pensaron – permitía algunos destellos de luz solar difusa para calentar la fría navaja de su pensamiento.


El nuevo libro del Sr. Hawking, “The Grand Design”, publicado el martes pasado, ya fue noticia y ha sido un tema de tendencia en Twitter, gracias a un tipo diferente de pregonerismo de dios. Esta vez el señor Hawking, se nos dice, declaró prácticamente muerto a dios.


Su búsqueda de una respuesta a la pregunta “¿Cómo empezó el universo?” Le ha llevado a sugerir que la creación de nuestro universo y de otros universos simplemente “no requiere la intervención de algún ser sobrenatural o dios.” Es otro movimiento astuto. Los libros sobre las guerras de Dios son más fáciles de discutir que los que analizan los puntos más finos de la física cuántica. Al momento de escribir esta nota, “The Grand Design” es el libro N º 1 en Amazon, un punto por encima de “Libertad”, la muy publicitada nueva novela de Jonathan Franzen.


La verdadera noticia sobre “The Grand Design”, sin embargo, no es el señor Hawking anticipa el fin de dios, información que no sorprenderá a nadie que haya seguido de cerca su trabajo. La verdadera noticia sobre “The Grand Design”, es que ha abandonado el lenguaje encantador de “Breve historia del tiempo” y ha optado por ser alternativamente condescendiente e impenetrable.


“The Grand Design” está lleno de chistoretes. “Si piensas que es difícil lograr que los seres humanos obedezcan las leyes de tránsito”, leemos, “imagina convencer a un asteroide para se mueva a lo largo de una elipse”. Este es el tipo de libro que introduce el legendario físico Richard Feynman como “un personaje pintoresco que trabajó en el Instituto de Tecnología de California y tocaba el bongo en una banda”. Hawking escribió “The Grand Design” junto con Leonard Mlodinow, un compañero físico que también ha trabajado en ” Star Trek:. La nueva generación”. Este libro es provocativa ciencia pop, una exploración de las ideas más recientes sobre los orígenes de nuestro universo. Pero el aire dentro de esta biosfera literaria no es especialmente agradable para respirar.


En su esencia “The Grand Design” es el examen de un candidato relativamente nuevo para la “teoría final de todo”, algo que se llama teoría-M, en sí misma una extensión de la teoría de cuerdas, que trata de reconciliar la relatividad general y la mecánica cuántica. “La teoría-M no es una teoría en el sentido habitual”, los autores escriben. “Es toda una familia de teorías diferentes”. Según la teoría-M “el nuestro no es el único universo”. dicen los autores. “En lugar de eso,la teoría-M predice que un gran número de universos fueron creados de la nada”. La imagen que viene a la mente aquí, según otros han escrito sobre la teoría-M, es la de dios soplando burbujas de jabón.


Pero el señor Hawking y elseñor Mlodinow afirman que “su creación no requiere la intervención de algún ser sobrenatural o dios. Más bien, estos universos múltiples surgen naturalmente de las leyes físicas. Se trata de una predicción de la ciencia”. Muchos de estos universos serían muy diferentes del nuestro, agregaron los autores, y “absolutamente inadecuados para la existencia de cualquier forma de vida”, o por lo menos en cualquier forma de vida de forma remota como la nuestra.


Si se confirma la teoría-M, sería “el principio unificador que Einstein tenía la esperanza de encontrar”, escriben los autores. Pero es una teoría un tanto decepcionante, una colcha de retazos en lugar de una prenda de bien vestir, sin problemas.


Para acercarse a su pensamiento acerca de la teoría-M, el Sr. Hawking y el Sr. Mlodinow primero pasean tranquilamente por la historia del pensamiento científico sobre la naturaleza de nuestro universo, desde Pitágoras a Descartes, y de Heisenberg de Feynman. A menudo son buenos en el trabajo, hasta lograr nítidas las imágenes mentales. Escriben sobre una ciudad en Italia que, hace unos años, obligó a los dueños de mascotas a mantener a los peces de colores en peceras de vidrio curvas. ¿Por qué? Debido a que es cruel, el ayuntamiento alegó, dar a los peces “una visión distorsionada de la realidad”.


Somos muy similares a esos peces de colores, los autores sugieren. Nuestras percepciones son limitadas y deformadas por el tipo de lentes a través de los cuales vemos el mundo, “las estructuras de interpretación de nuestro cerebro humano”. Cavando profundamente en la física cuántica, ellos argumentan que nuestro universo “no tiene sólo una única historia, sino cada historia posible, cada una con su propia probabilidad”. Nosotros creamos la historia al observarla; la historia NO nos crea a nosotros. Hay mucho en “The Grand Design” que, si no se es un físico o un matemático, a veces hace doler la cabeza, sobre todo las ideas acerca de por qué el tiempo como lo conocemos no existe. Incluso Feynman escribió una vez: “Creo que puedo decir con seguridad que nadie entiende la mecánica cuántica”.


Los argumentos en “The Grand Design” – especialmente las de por qué dios no es necesario para imaginar el origen del universo – pusieron en la mente de algo que el Sr. Ferris dijo en su excelente libro “Todo el asunto” (1997).


“Los sistemas religiosos son inherentemente conservadores, la ciencia es inherentemente progresista”, escribió el señor Ferris. La religión y la ciencia no tienen por qué ser hostiles entre sí, pero podemos dejar de intentar que ambos reinos tengan citas a ciegas. “Esto puede ser un ejemplo”, agregó el Sr. Ferris, “donde las buenas paredes hacen buenos vecinos.”


Publicado en Ciencia | Etiquetado: , , , | 2 Comentarios »

¿Qué pasó con los Rayos N?

Publicado por keithcoors_00 en 17 octubre, 2010

Nada parece tan verdadero que no pueda parecer falso.

Michel Eyquem de Montaigne



Desde e-Skeptic
Por Terence Hines
Traducción: KC



A principios de 1903, la noticia del descubrimiento de un nuevo tipo de radiación en Francia se propagaba a través de la comunidad científica internacional. René Blondlot, uno de los físicos más famosos del mundo, había hecho el descubrimiento en la Universidad de Nancy. Llamó a la nueva radiación rayos N en honor de la universidad y la ciudad. El descubrimiento de una nueva forma de radiación no era ciertamente un hecho sin precedentes al inicio del siglo 20. Varios otros tipos de radiación habían sido reportados en la docena de años antes (incluyendo los rayos X). Pero nada sería más controvertido que los rayos N.


Se supone que los rayos N eran una forma de radiación exhibida por cualquier número de sustancias, con lasextrañas excepciones de la madera verde y la “anestesia” de metal (metal empapado en éter o cloroformo). En menos de un año de su anunciado “descubrimiento”, fueron publicados no menos de 30 artículos que confirmaban la existencia de los nuevos rayos. Otros laboratorios, sin embargo, utilizando métodos más sofisticados, no pudieron replicar los resultados. El instrumento de medición de Blondlot fue un espectroscopio con un prisma recubierto de aluminio con un filamento en el interior. Los rayos N se refractaban por el prisma y se extiendían en un espectro. La única manera de ver los normalmente invisibles rayos N  era hacer que interactuaran con un filamento tratado (por ejemplo, recubierto de sulfuro de calcio). Moviendo el filamento a través de la brecha entre el prisma y la fuente de rayos ocasionaba que el filamento se iluminase y esto era lo que se informaba como una “detección” (ver la ilustración de abajo para otra forma de “detectar” rayos N).


Hacer clic en la imagen para agrandar


En 1903 la revista Nature envió al físico Robert W. Wood de la Johns Hopkins University, quien asistía a una conferencia científica en Gran Bretaña, a Nancy, Francia, para investigar. Durante una serie de experimentos, cuando las luces estaban apagadas, Wood en secreto quitó el prisma del espectroscopio, después de lo cual los rayos N fueron detectados, claramente un resultado imposible, ya que el prisma era supuestamente fundamental para la refracción de los rayos. En resumen, el pequeño experimento de Wood demostró que los rayos N no existían. El uso de Blondlot de una metodología puramente subjetiva, en oposición a un método objetivo, lo llevó a creer en la realidad de los nuevos rayos, como sucedió en varios otros laboratorios, sobre todo en Francia. (Es posible que haya habido algún sesgo nacionalista puesto que los alemanes habían descubierto los rayos X).


Wood era una persona extraordinaria, cuyas muy amplias áreas de interés incluían muchas de la física, así como las áreas no tradicionales tales como la investigación de medios espiritistas y el uso de la metodología científica en la detección de la delincuencia. Después de su visita al laboratorio de Blondlot, Wood informó de sus hallazgos en la edición 29 de septiembre 1904, de Nature, entonces, como lo es hoy, una de las principales publicaciones científicas del mundo. Esta carta, que se puede ver en e-Skeptic, es un clásico en la literatura escéptica. Después de su aparición en la revista Nature, se publicó rápidamente en francés en la Revue Scientifique (Vol. 2, 22 de octubre de 1904, pp 536-538) y en alemán en la Physikalische Zeitschrift (Vol. 1, 1904, pp 789 -791).


La carta parece haber tenido bastante efecto. Según M. Nye, cuya excelente historia del asunto de los rayos N se debe consultar para más detalles (“rayos N:. Un episodio en la Historia y Psicología de la ciencia” Estudios Históricos de las Ciencias Físicas, 1980, 125-156 ), “sólo un artículo se presentó a la Academia [Francesa] confirmando los rayos N” en los años siguientes. Por lo tanto, la carta de Wood señaló el comienzo del final del episodio de estos rayos. El debate se cocinó a fuego lento durante unos años más y Blondlot, quien se retiró en 1909, continuó su búsqueda de los rayos N, pero fue en vano.


Cabe señalar que en ninguna parte de la carta de Wood se especificó en qué laboratorio había realizado sus observaciones. Pero todo el mundo en el campo lo sabía.


Imagen de entrada: Robert Wood – justamente reconocido por sus descubrimientos fundamentales en la óptica física, y sus importantes contribuciones a la astronomía, supersónica, y biofísica.


(Reprinted with permission from the copyright holder the Skeptics Society and Skeptic magazine, www.skeptic.com)


Publicado en Ciencia, Escepticismo | Etiquetado: , | Comentarios desactivados

Los rumores en Astrofísica viajan a la velocidad de la luz

Publicado por keithcoors_00 en 3 agosto, 2010

No siempre es la multitud la poseedora de la verdad absoluta.


André Maurois



Desde el NY Times
Por Dennis Overbye
Traducción: KC



Dimitar Sasselov, un astrofísico del Centro Harvard-Smithsoniano para Astrofísica, iluminó la Internet el mes pasado con una declaración que conmovió el alma de cualquiera que alguna vez soñó con encontrar vida u otro hogar en las estrellas.


Blandiendo los datos de Kepler, el satélite de la NASA para búsqueda de planetas, durante una charla en TED Global 2010 en Oxford el 16 de julio, el Dr. Sasselov dijo que la misión había descubierto 140 planetas similares a la Tierra en un pequeño trozo de cielo en la constelación del Cisne, en la que Kepler ha estado realizando búsquedas durante el último año y medio.


“El siguiente paso después de Kepler será estudiar las atmósferas de los planetas y ver si podemos encontrar señales de vida”, dijo.


La semana pasada, el Dr. Sasselov estaba ocupado comiéndose sus palabras. En una serie de mensajes publicados en el sitio Web de Kepler, el Dr. Sasselov reconoció que debería haber dicho “planetas del tamaño de la Tierra”, es decir cuerpos rocosos con menos de tres veces el diámetro de nuestro propio planeta, en lugar de “planetas similares a la Tierra”, con sus connotaciones de imágenes oxigenadas en azul y verde. Estaba hablando en la jerga geofísica, explicó.


Y debió haberlos llamado “candidatos” en vez de planetas.


“La misión Kepler está diseñada para descubrir planetas de tamaño terrestre, pero aún no ha descubierto ninguno; en este momento hemos encontrado sólo los candidatos a planeta”, escribió.


En otras palabras: es necesario seguir avanzando, no hay nada que ver aquí.


He oído mucho de eso últimamente. Llámalo el blues de dos sigma. Dos sigma es la jerga matemática para la medición o el descubrimiento de algún tipo que se eleva lo suficientemente alto por encima del ruido aleatorio para ser interesante pero no suficientemente alto como para decir nada realmente concluyente. Para el registro, el criterio de un auténtico descubrimiento se conoce como cinco-sigma, lo que sugiere que hay menos de una probabilidad entre aproximadamente 3 millones de que sea un error. Sin embargo, dos sigma, con una oportunidad de un 2.5 por ciento de equivocarse, es lo bastante alto como para crispar la atención.


Hace apenas tres semanas, los rumores fueron arrojando lumbre en su camino hasta Gawker, acerca de que los investigadores en el Fermilab en Illinois habían descubierto el bosón de Higgs, una muy famosa partícula que supuestamente imbuye a otras partículas con masa. El efecto rumoreado fue mucho menos que el estándar de un cinco sigma que cambiaría el mundo. Y cuando los físicos del Fermilab informaron sobre su trabajo en París la semana pasada, aún no había rastro de la tan buscada partícula de Higgs.


Los científicos en los aceleradores de partículas no tienen toda esa diversión. El invierno pasado, los físicos trabajaron hasta en un estado de “histeria grave”, en palabras de un físico, sobre los rumores de que un experimento en el fondo de una antigua mina de hierro en Minnesota había detectado el supuesto mar de partículas subatómicas conocidas como materia oscura, que se piensa que constituye el 25 por ciento del universo.


Los físicos de todo el mundo estuvieron en sintonía con Webcasts en diciembre para escuchar a los científicos del equipo, llamado Búsqueda Criogénica de Materia Oscura, ofrecer un par de conversaciones simultáneas en Stanford y Fermilab, e incluso el mismo New York Times había reservado su primera plana, sólo para escuchar que el experimento había detectado sólo dos partículas, una más de lo que se habría esperado encontrar por casualidad.


Todos nos fuimos a la cama esa noche en el mismo mundo en el que habíamos despertado.


Un culpable aquí es la Web, que se inventó para fomentar una mejor comunicación entre los físicos, en primer lugar, pero ha demostrado ser igualmente buena para difundir desinformación. Pero otro culpable, me parece, es el deseo por algún descubrimiento fundamental sobre la naturaleza del universo – el anhelo de despertar en un mundo nuevo – y un creciente sentimiento entre los astrónomos y los físicos de que estamos, de hecho, cerca de enormes cambios con el advenimiento de cosas como el Gran Colisionador de Hadrones en Ginebra y la nave espacial Kepler en el espacio.


No se puede decir mucho sobre lo que el descubrimiento de la materia oscura o la caza final del bosón de Higgs haría por la persona promedio, excepto parafraseando a Michael Faraday, el químico Inglés del siglo 19 que descubrió las leyes fundamentales del electromagnetismo. Cuando se le hizo la misma pregunta acerca de la electricidad, dijo que algún día sería sujeta de impuestos. En su momento, nada parecía más lejos de la realidad cotidiana que la teoría general de la relatividad de Einstein, la teoría de la gravedad como una deformación del espacio-tiempo, pero ahora está en el corazón del sistema GPS, sin la cual somos cada vez más incapaces de navegar por el mar o incluso las calles.


El mayor beneficio de responder a estas preguntas – ¿de qué está hecho el universo?, o ¿de dónde procede la masa? – podría ser tener mejores preguntas. Los cosmólogos han pasado el último siglo preguntando cómo y cuando el universo comenzó y cómo terminará o cuántas clases de partículas y fuerzas son necesarias para que se mantenga en equilibio, pero tal vez deberíamos preguntarnos por qué es que sentimos la necesidad de pensar en términos de principios y finales o de partículas en todo caso.


En cuanto a los planetas, no espero ver botas sobre Marte antes de morir, pero no puedo esperar para saber verdaderamente dónde hay un planeta habitable, similar a la Tierra, gracias a Kepler y las misiones que hayan de tener éxito. Si existen esos planetas dentro de unos pocos años luz de aquí, puedo imaginar la presión para construir y enviar una sonda, un robot, presumiblemente, a investigar. Sería un viaje que llevaría años y sería para todas las edades.


Hay una especie de fecha límite para Kepler en forma de una conferencia en diciembre. Para entonces, dijo William Borucki J., líder de Kepler, el equipo espera haber pasado un grupo de los planetas candidatos a la lista de confirmados. No van a ser habitables, advirtió, y señaló que para eso se requiere de agua, lo que a su vez requeriría una órbita a una distancia moderada de su estrella que aproximadamente un año o algo así. Con un valor de sólo 43 días de datos para analizar, sin embargo, sólo los planetas con más fuerza, los más rápido y con órbitas más calientes se han puesto en evidencia.


“Van a ser más pequeños, pero van a estar calientes”, dijo Borucki.


Pero Kepler tiene tres años más para encontrar un planeta habitable. El verdadero punto de la conferencia del Dr. Sasselov fue que nos estamos acercando a un momento Copernicano, en el que la astronomía y la biología podrían combinarse para decirnos algo nuevo acerca de nuestro lugar en el universo.


Yo sé que la ciencia no existe sólo para cumplir con mis fantasías de ciencia-ficción, pero aún así me gustaría que las cosas se aceleraran, y que se elevase la relación del descubrimiento contra el ruido.


Apenas pasa una semana, por ejemplo, en la que no oigo algún tipo de rumor de que, de ser cierto, estremecería el Universo tal como lo conocemos. Recientemente escuché un rumor de que otro experimento de materia oscura, que no voy a nombrar, había registrado una señal interesante. Me puse en contacto con el físico en cuestión. Dijo que los resultados eran preliminares y que no tenía nada que decir.


Chico listo. Muy listo.
Imagen de entrada: Ball Aerospace. Técnicos preparado uno de los espejos de los telescopios utilizados en la misión Kepler de la NASA para encontrar planetas.

Publicado en Ciencia | Etiquetado: , | 1 comentario

Subterránea búsqueda de materia oscura

Publicado por keithcoors_00 en 27 julio, 2010

Científicos intentan encontrar en la profundidad de la Tierra de qué está hecha la elusiva materia oscura del Universo.


Desde BBC Mundo



Un experimento subterráneo para tratar de encontrar de qué está hecha la elusiva materia oscura del Universo será reubicado a Canadá.


La llamada Búsqueda Criogénica de Materia Oscura II (CDMSII en sus siglas en inglés) intenta detectar eventos bajo la superficie de la Tierra que podrían contener las partículas de la materia oscura, la elusiva materia de la que está hecha la mayor parte del Universo.


El CDMSII está actualmente ubicado en el Laboratorio Subterráneo Soudan, en una mina a 800 metros bajo la superficie en Minesota, Estados Unidos. Pero como los rayos cósmicos que chocan contra nuestro planeta pueden ocultar completamente esos eventos, los investigadores están buscando un lugar mucho más profundo.


Tal como anunciaron los científicos en la Conferencia Internacional de Física de Alta Energía que se celebra en París, el CDMSII será reubicado a una instalación a dos kilómetros bajo la superficie de la tierra en Ontario, Canadá.


A esta profundidad, dicen los físicos del Laboratorio del Acelerador Nacional Fermi (Fermilab) del Departamento de Energía de Estados Unidos, se podrá reducir mucho más la interferencia de rayos cósmicos para poder identificar las partículas de la materia oscura. Las observaciones astronómicas indican que nuestro universo está formado en su mayoría de materia oscura. Lo que es visible en el cosmos suma sólo 17%, el resto (83%) es “oscuro”, es decir, es materia que no refleja o emite luz detectable.


Aunque no puede verse, los científicos han podido inferir su existencia por la fuerza gravitacional que ejerce en la materia visible, es decir las galaxias y estrellas.



Interacción débil

Hasta ahora, sin embargo, nadie tiene idea de qué está hecha la materia oscura, pero una teoría ampliamente aceptada es que podría estar formada de un tipo de partículas llamadas WIMP (las siglas en inglés de Partículas Masivas de Interacción Débil).


Quienes apoyan esta teoría creen que un gran número de WIMPs pasan a través de la Tierra cada segundo. Pero debido a que solo interactúan de forma muy débil con la materia normal es muy difícil detectarlas.


Desde hace más de una década el experimento CDMSII ha estado midiendo grandes números de interacciones de partículas en el fondo de la Tierra con la esperanza de que sus detectores puedan registrar una interacción provocada por una WIMP.


El CDMSII opera a temperaturas extremadamente bajas y utiliza 30 detectores para registrar la energía liberada cuando las partículas chocan contra átomos en los cristales de germanio y silicio dentro de éstos.


Tal como explica el doctor Marek Kos, de la Universidad de Syracuse, Estados Unidos, y miembro del proyecto CDMSII “estamos planeando llevar el experimento a un lugar mucho más profundo, posiblemente al SNOLAB en Sudbury, Ontario”.


“Está ubicado a dos kilómetros bajo la superficie, el equivalente a 6.000 metros bajo el agua que es la cifra que se utiliza para comparar los experimentos”, dice el científico.


A esta profundidad, agrega, se podrían reducir las señales de fondo de las partículas de rayos cósmicos. En febrero pasado, el equipo del doctor Kos anunció que habían logrado detectar dos señales que podrían provenir de partículas de materia oscura.



Más y mejor

Sin embargo, en su investigación publicada en la revista Science, también informaron que las probabilidades estadísticas de que estas partículas fueran WIMP eran bajas. Tal como explicó a la BBC el doctor Kos “hemos sido muy críticos con estos eventos cuando los hemos detectado. Porque descubrir una WIMP es algo muy importante y debemos estar seguros de que realmente se trata de ellas”.


Los científicos están ahora instalando equipos mejorados de detección en la mina de Soudan. “Estamos construyendo detectores más grandes y algunos ya están ubicados y operando bajo la superficie” afirma el científico.


Los investigadores esperan que los nuevos detectores estén totalmente instalados en los próximos meses y si logran identificar con éxito nuevos eventos trasladarán el experimento a las instalaciones más profundas en Canadá.


El CDMSII, sin embargo, no es el único que está en busca de señales de las elusivas partículas.


Varios otros experimentos, como el Gran Detector Subterráneo Xenon (LUX) en la mina de Homestake, en Dakota del Sur, y el Telescopio Espacial Fermi de la NASA están tratando de encontrar evidencia de la materia oscura.
Imagen: Representación de la distribución de la materia oscura

Publicado en Ciencia | Etiquetado: , | Comentarios desactivados

 
Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.