Ahuramazdah

El Weblog sin dogmas

¿La bandera más bonita? La mexicana. Y esto ¿es útil?

Publicado por kidcooler en 8 Julio, 2008

Ayer terminó el concurso promovido por el diario español 20 minutos, que desde hace algunas semanas estuvo vigente en algunos círculos cibernéticos. La noticia del triunfo en este certamen de belleza entre banderas fue publicado acá.

Así que, un motivo más para sentirnos orgullosamente mexicanos es que nuestra bandera gusta, y yo pensaría que gusta más a los mexicanos, aunque quizá algunos votos recibidos viniesen de extranjeros. A ellos les extiendo mi mano y les digo sinceramente ¡Gracias!

Pero ahora viene mi lado crítico que se sienta en mi hombro izquierdo y me susurra al oído: “Sí, es bonita tu bandera. Pero ¿es bonito tu país? ¿es bonito el pueblo mexicano? ¿es bonita su forma de ser?… Y más inquietante aún: ¿Es útil esa belleza?”

Pues si, queridos lectores, mi lado crítico me baja de las nubes de euforia nacionalista y me pone en un camino de reflexión. Así que haciendo caso a mi pequeño demonio crítico, intentaré responder a estas preguntas.

  1. ¿Es bonito México? Sí, indudablemete que sí. Es un territorio de climas variados, que tiene bellezas naturales que van desde las altas y siempre nevadas montañas, hasta los desiertos más inhóspitos, hasta las playas más hermosas y hasta las selvas más intrincadas. Su variedad de climas hace de México un país que ofrece a sus habitantes y a sus visitantes el menú casi completo de paisajes (nos faltan pistas de esquí en nieve, al estilo de Aspen o de Chamonix), y otros atractivos turísticos como la comida y las artesanías.
  2. ¿Es bonita su gente? No me cabe duda. Somos bellos y hermosos. Especialmente nuestras mujeres. Claro, en gustos se rompen géneros, pero hemos tenido exponentes de belleza mundial: Lupita Jones, Salma Hayek, y antes María Félix y tantas bellezas no famosas que nos han engalanado a nivel internacional. Zonas famosas por sus mujeres bellas existen en México, sin duda. Atestiguo personalmente el fenómeno “Los Mochis”, Sinaloa.
  3. ¿Es bonita la forma de ser de los Mexicanos? Sí y no. Sí porque somos amables con los visitantes, somos hospitalarios y compartidos. La educación típica mexicana nos lleva a decir frases como “mi casa es tu casa”, o “donde comen tres, comen cuatro”, y otras más que se llevan muy adentro. No es bonita porque aun se tienen cotos de discriminación racial y religiosa, que llevan a nuestro pueblo a situaciones de maltrato entre mexicanos. No es bonita la forma mexicana en que dejamos de ser solidarios con nosotros mismos, y preferimos a veces quedar bien con los extranjeros. Además nos hunde el desprecio a la educación, la falta de honestidad y la falta de respeto hacia lo ajeno (1).
  4. ¿Es útil esta belleza para los mexicanos? No. No nos ha servido de mucho tener lo que tenemos: Un país rico, un pueblo valiente, una educación de valores. Si al menos hiciéramos algo por mejorar colectivamente nuestro país, sería mas bello aun, por ejemplo cuidando más nuestros bosques, nuestras playas, nuestros paisajes. Si hiciéramos algo por mejorar la educación de nuestro pueblo, dependeríamos menos de la tecnología extranjera. Si al menos fuésemos más honestos, menos rateros, menos corruptos, tendríamos un “modo mexicano” que serviría como ejemplo de belleza interior, de belleza en nuestra forma de ser.

Sí, me siento orgulloso de este resultado. Mi bandera es bella.

Me sentiré aun más orgulloso de ser mexicano el día que tengamos un destacado papel en el aspecto honestidad, en el aspecto educación, y en el aspecto limpieza.

Y más orgulloso me sentiré el día en que se pueda afirmar sin dudas que México es un país independiente en tecnología, en alimentos y en economía.
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Referencias:
(1) Reportes sobre corrupción, según Transparency International

Podcast: http://ahuramazdah.typepad.com/podcast_de_ahuramazdah/2008/07/bandera-ganadora.html

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Doce muertes ¿Cuántas causas?

Publicado por kidcooler en 24 Junio, 2008

La semana pasada sucedió lo que casi todos los mexicanos, a estas alturas, ya sabemos: Murieron 12 personas en una discoteca de la Cd. de México. ¿Murieron por consumo de alcohol? ¿Por intoxicación con sicotrópicos? ¿Quemados por un incendio como el del Lobohombo? ¿Atrapados en las ruinas de la edificación derrumbada por un sismo?

Nada de eso.

Al parecer estas personas murieron por una mala decisión de los cuerpos policíacos del DF, quienes obstruyeron la salida de este antro de (según los dueños, poco) vicio. La fotografía difundida por la propia Secretaría de Seguridad Pública del DF (reproducida aquí) muestra cómo los agentes del (supuesto) orden atajan la estrecha salida de la News Divine. La nota del Universal resulta estremecedora. Impedir que salieran los casi quinientos jóvenes que aun se encontraban en el interior de este establecimiento ocasionó un tumulto que provocó la muerte por asfixia de 9 jóvenes y 3 agentes.

Pero esta no es la única causa.

Porque antes que el impedimento de los de afuera para que se desalojara el antro, estaba la urgencia de los de adentro por salir. ¿Por qué esa urgencia, a qué se debía? Según la nota de La Crónica, los uniformados golpeaban a los muchachos en el interior obligándolos a salir.

Además estaba la instrucción del dueño quien los invitaba a desalojar el antro bajo la promesa de permitirles la entrada gratuita una semana después. ¿Sabía el dueño que la policía bloqueaba la salida? ¿recibió instrucciones de los coordinadores del operativo para dar esa instrucción?

Pero antes de la instrucción y aún del operativo mismo está la falta de responsabilidad de los funcionarios que otorgan y renuevan licencias de operación de estos antros sin una verificación de las condiciones de operación: La News Divine no tenía las salidas suficientes para una evacuación de emergencia.

Y antes que el permiso de operación está el permiso de los padres de estos estudiantes, permiso que les llevó a festejar a un establecimiento no apto para ellos. Según una nota había niñas menores de 7 años en el lugar. Y cosa curiosa, eran las hijas de mujeres que hacían el “table dance” en el antro. Bonito sitio para festejar la terminación de cursos del CETIS 55.

Así que causas habrá muchas, mientras como sociedad no tomemos cartas en el asunto: No menores de edad en antros de vicio, tanto del lado de los padres como del lado de las autoridades que lo permiten, y los dueños de los locales que solapan esta deleznable práctica.

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¡Por mi madre, bohemios!

Publicado por kidcooler en 11 Mayo, 2008

Que es dulzura vertida en mi amargura, y en esta noche de mi vida… ¡Estrella!

El bohemio no calló, sino que siguió hablando. Es más, siguió preguntando (que es lo mejor que sabe hacer), pues en este 10 de mayo, mexicanísimo día de las madres, el autor de esta entrada presume de tener mucha madre. Y sus preguntas se orientaron hacia su progenitora, anciana de 85 años que responde al nombre de Amparo Ubilla.


Así que decidimos hacer una entrevista con el tema maternidad, para poner en esta red de redes la opinión de una madre, en su día, sobre la maternidad y otros asuntos.

¿Me puedes dar tus datos generales?

Tengo 85 años, nací en la Cd. de México en 1923, me casé en 1947, tuve a mi primer y único hijo a los 33 años y enviudé en 1997, el año en que hubiese celebrado mis bodas de oro.

¿Que logros has tenido en la vida?

Muchos. He hecho muchas cosas, comencé a trabajar desde los 15 años en Liverpool y en el Palacio de Hierro. Bordé. Aprendí a a bordar en máquina. Bordé escudos nacionales, figuras de vírgenes y santos que luego se ponían en estandartes, muchas cosas.

¿Durante cuantos años bordaste?

Más o menos unos 30 años, pero también tejí con agujas, y con gancho. Pinté al óleo, hice marquetería en madera, y también repostería.

¿Cuantos hijos tuviste y cuántos querías tener?

Sólo tuve un hijo, el que me está entrevistando, pero hubiera querido tener siete, cuatro hombres y tres mujeres.

¿Por qué sólo uno?

Porque Dios así lo quiso.

¿Eres creyente?

Toda mi vida, y seguiré siendo creyente y teniendo fe en Dios, en la Virgen, en los Santos y las ánimas del purgatorio.


¿Que piensas de que tu hijo no es creyente?

Me da tristeza porque le inculqué mis creencias y mi fe. Porque yo quisiera que él pensara como yo y que tuviera la fe que tengo yo. Pienso que se dice ateo por llevarme la contraria.

¿Por que crees que te lleva la contraria?

Por rebelde y consejos inhumanos de otras gentes.

¿Piensas que tu hijo se deja influenciar por otras personas?

En realidad no lo creo, pero me es más fácil entender eso que pensar que es él el que decidió cambiar su doctrina. Yo lo respeto, porque en mis creencias existe el respeto. Si no llega a cambiar sus creencias pues ya ni modo. Pero mi hijo así como está, ateo, viejo, canoso pero todavía fuerte, es un hijo bueno, porque se ha ocupado de mi. Me trajo junto a él después de que enviudé.

¿Cómo fue tu embarazo?

Perfecto, fui muy cuidada, alimentada, vitaminada, sin hacer esfuerzos. Toda mi familia me ayudó.

¿Que es para ti la maternidad?

La bendición de Dios, un premio de Dios.

¿Cómo te has sentido como mamá?

A todo dar. Fui enérgica, en un tiempo, exigente y rigurosa. Pero luego ya no fui porque mi hijo ya sabía lo que le convenía.

¿Que consejo le das a las mamás modernas?

Que amen a sus hijos, incluso siendo exigentes con ellos se les demuestra el cariño. El amor de una madre es sagrado, es único. El amor no es dinero, más bien son sentimientos del corazón. Lo que quiere decir que el dinero es fuente de odios, envidias, ambiciones incorrectas.

¿No te volverías a casar?

No, fui mujer de un sólo hombre. La memoria de mi esposo está en mi y nunca se va a acabar mi amor por él.

¿Entonces pierdo ya las esperanzas de tener un hermanito?

Mira hijito, vete al cuerno.

(Sonoras carcajadas de ambos)

¿Tienes miedo a morir?

No, porque mi misión está cumplida.

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¿Que se puede sacar en claro de esta entrevista? Desde mi punto de vista dos cosas son claras e importantes.


Una es el concepto de maternidad de una mujer que fue educada con los estándares mexicanos de inicios del siglo pasado: abnegación, religión, fidelidad, etc. Pero también con una dosis de autosuficiencia, de sentido de éxito en la vida y de satisfacción por lo logrado.

El otro aspecto es el de respeto mutuo, entre dos personas que las une un amor filial pero que piensan diferente respecto a ciertos temas como religión y fe. El respeto mutuo es la clave, pero también el no tomarse las cosas demasiado en serio.

¡Feliz día de las madres!

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Más promoción al escepticismo desde blogs mexicanos

Publicado por kidcooler en 25 Abril, 2008

El Circo del Absurdo v.2

Continuando con la iniciativa de Pereque, lanzada desde los espacios Tapatíos de La Corte de los Milagros, viene ahora el segundo round de este encuentro entre los promotores del escepticismo en México y nuestros lectores: El Circo del Absurdo se alojará a partir del próximo 5 de mayo (no se admirán entradas de blogs en francés, sólo por esta ocasión) en De Razones y Sinrazones.

Al parecer el número de entradas y de blogs participantes se incrementará con relación al primer round. Para asegurar una mayor participación he decidido anunciar el evento, en este espacio, con las piernas de Björk:


Enhorabuena por la continuación, y los mejores deseos de éxito.

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Por qué es importante divulgar el escepticismo

Publicado por kidcooler en 4 Abril, 2008

Hay dos buenas razones principales para divulgar el escepticismo. La primera es que constituye una herramienta de pensamiento que es elemental para el crecimiento de los indicadores de investigación y desarrollo (I+D). La otra es porque no puede ser profesado como materia de escuela, y es necesario que la gente sepa de su existencia, para establecer un buen contrapeso a sus opuestos.

El escepticismo no puede enseñarse como se enseñan las tablas de multiplicar, sobre la base de una técnica dogmática de repetición, que tiene por objeto marcar en la mente del estudiante de primaria las operaciones y resultados básicos del producto de dígitos. El escepticismo no podría basarse en su antítesis.

Y es que aunque las tablas de multiplicar sean de gran utilidad para realizar operaciones más complejas, no es sino hasta que se estudia el álgebra en la secundaria, cuando se puede comprender cabalmente los fundamentos matemáticos que sustentan este atajo de la suma repetida.

Al igual que las tablas de multiplicar, el escepticismo es muy útil; es un enfoque práctico ante las observaciones, ante los resultados de las observaciones y ante las conclusiones de dichas observaciones. En anteriores entradas afirmé que:


En pocas palabras, el escepticismo es la voluntad para dudar de lo percibido y reunir evidencias objetivas para complementar el proceso de juicio racional.


Pero esa voluntad no puede ser inculcada o enseñada utilizando los métodos dogmáticos como los de las tablas de multiplicar. Cuando nos enseñan las tablas no se nos explican las propiedades de la operación producto. Los estudiantes de primaria simplemente se adhieren al dogma de la repetición, sin posibilidad de cuestionamiento o duda.

Y aunque para el estudiante de primaria esa repetición finalmente se transforme en una especie de base de datos extremadamente útil, el método de enseñanza no deja de ser arbitrario. Pero igualmente dogmático y arbitrario es el método de enseñanza del lenguaje: Esto es una “silla”, esta es la letra “A”, la conjugación del verbo satisfacer sigue las mismas formas que las del verbo hacer (pasado de hacer en primera persona singular, hice; pasado de satisfacer en primera persona singular, satisfice), etc.

Ante lo irracional de cualquier idioma, no hay mucho de dónde escoger. Imaginemos lo bizarro que resultaría un alumno de primero de primaria preguntando el porqué del verbo ser. Aprender cosas tan irracionales como el lenguaje requiere de métodos dogmáticos, no hay mucho que buscarle.

Pero una vez que uno aprende las tablas de multiplicar y los procedimientos básicos de la comunicación oral y escrita, la irracionalidad y el dogmatismo pueden dar paso a otros métodos. La exposición a conceptos novedosos aunada al fomento para que los estudiantes se conviertan en curiosos investigadores, es una de las mejores alternativas para la educación en las ciencias.

La curiosidad natural por entender el mundo y sus relaciones es la base de donde pueden surgir el racionalismo, el pensamiento crítico y el escepticismo. Sobre la curiosidad dice la wikipedia:


Esencialmente, la “curiosidad” es un término que describe un número desconocido de mecanismos del comportamiento psicológico que tienen el efecto de impulsar a los seres a buscar la información y la interacción con su ambiente natural y con otros seres en su vecindad.


Esta característica natural de búsqueda no es exclusiva del ser humano. La compartimos con casi todos los organismos superiores, incluyendo mamíferos, aves, peces y reptiles. Al parecer es una característica que proporciona un medio de evaluar el contenido del entorno (peligroso, alimenticio, protector, favorable para la reproducción, etc.). Dice el Dr. Miguel Ángel Macías, neurocirujano mexicano:

Esta curiosidad que caracteriza al humano tiene niveles de complejidad de acuerdo al acopio de información, experiencia o conocimiento y la capacidad individual de establecer asociaciones, sin embargo estas asociaciones estarán sujetas a los métodos de “cómo asociar” la mayoría de ellos atávicos. Se podrían establecer a grosso modo tres niveles generales:


  1. Curiosidad común. Exploración no propositiva del entorno.
  2. Curiosidad propositiva ordenada. Observación.
  3. Observación sistematizada, avanzada o científica.

El primer nivel de curiosidad es compartido con algunos peces y crustáceos. El segundo lo compartimos casi con todos los organismos superiores, incluidos el pulpo y el calamar y el tercero es el que nos distingue de los demás organismos.

Entonces, si somos curiosos por naturaleza, ¿por qué importante divulgar el escepticismo? ¿No sería suficiente con dejar que la naturaleza curiosa obre por si misma en nosotros?

Es necesario reforzar la curiosidad porque puede ser abolida cuando se fomenta el uso extensivo de prejuicios y dogmas. Y es necesario reforzar y divulgar el pensamiento crítico y el escepticismo para reconocer estos prejuicios y dogmas.

Pienso que los métodos de la educación tradicional, algunas costumbres de la sociedad mexicana y también el principio de autoridad, no exclusivo de la sociedad mexicana, son los principales obstáculos y amenazas para la curiosidad, para el escepticismo y, por ende, para la investigación y el desarrollo tecnológico en México.

Métodos de educación tradicional. Básicamente se centran en el modelo del educando y el profesor. El profesor sabe y por lo tanto enseña al educando. El educando es ignorante y debe aprender lo que el profesor le enseña. Este modelo es el que aun rige en las escuelas oficiales mexicanas, y en muchas de corte particular. Escribe F. Javier Haro del Real un editorial en la revista Sinéctica:


Ha sido ya reconocida la ineficiencia de la educación en México y prácticamente en todo el mundo. La escuela tradicional, representada por la mera transmisión o memorización de información, no ha propiciado, significativamente, la formación de personas maduras, ciudadanos solidarios y profesionales capaces.

Pero reconozcamos que de esa manera fueron educados Newton, Leibinitz, Einstein, Laplace, Rutherford, etc. Incluso así también fue educado Mario Molina. Pero entonces, si el esquema educativo tradicional no es la única causa de que en México no haya tanto desarrollo científico y tecnológico ¿Qué otras causas hay?

Yo pienso que la idioscincracia del mexicano es un gran escollo a vencer.

Idioscincracia mexicana. No sólo la educación escolarizada es responsable de la formación (o deformación) de los estudiantes, también influye el ambiente familiar que priva en muchos hogares mexicanos.

En muchas familias se suele callar y reprimir a los infantes que preguntan y cuestionan al mundo que les rodea. Sobre este punto es conveniente analizar dos formas de curiosidad infantil, para diferenciar el comportamiento familiar. Hay una curiosidad inútil, de la que todos hemos sido testigos. Esa curiosidad es la que que no lleva a nada, que sólo es un reflejo de la necesidad del infante por seguridad en el mundo. La otra curiosidad es la que pregunta por el mundo, por su naturaleza, por su comportamiento asombroso.

Citaré una fuente religiosa, que explica muy bien el primer tipo de curiosidad infantil (y a veces no tan infantil, pero inmadura a todas luces). Dice Pedro García, Misionero Claretiano:


Muchas veces reprendemos a las personas curiosas. Nos caen mal. Entrometidas en todo, no dejan una vida bien parada. Todos estamos con miedo a su lado, porque sabemos que un día u otro saldrán a relucir en público nuestros asuntos más personales. La curiosidad, así entendida, es desagradable, es mala, y no la podemos aceptar. La vida privada nos interesa mucho, y siempre corre peligro cuando una persona se mete a curiosear donde no le llaman…

El otro tipo de curiosidad infantil es la que lleva a los críos a preguntar el porqué del sol, del frío, de las plantas, del comportamiento humano y animal. Este tipo de curiosidad debiera ser fomentada, en vez de reprimida. El primero tampoco es malo, pienso que simplemente es mal orientado en la mayor parte de las veces.

Pienso que las peores formas de atentar contra la curiosidad infantil, sea del tipo que sea, son la represión y la respuesta absoluta, dogmática, la que deja al niño sin palabras. Se puede adivinar que ambas se dan en los hogares mexicanos con mucha frecuencia, dada mi experiencia personal como mexicano y como profesor, y vistos algunos datos interesantes sobre la inversón en Investigación y Desarrollo en México y en el mundo.

La represión inhibe la curiosidad gracias al miedo, al temor por el castigo. La respuesta absoluta, aunque menos violenta, se introduce al subconsciente infantil casi con igual facilidad que el terror: respuestas al estilo de: “Las cosas del mundo son así, y no hay otra manera de verlas o de concebirlas” son en las que se basan los prejuicios sociales y culturales, sobre las que los memes negativos se propagan con más facilidad.

Incluso cuando las respuestas de los padres son correctas y atinadas, inhiben el esfuerzo infantil por encontrar sus propias respuestas (aunque estas estén equivocadas en principio, el fomento del esfuerzo por continuar intentando nuevas explicaciones debería prevalecer). La tentación por utilizar el principio de autoridad paterna (materna también) bajo cualquier circunstancia, también inhibe la curiosidad.

Principio de autoridad. Fuera del ámbito familiar, este principio se manifiesta en conductas paternalistas de los gobiernos y de las autoridades, valga la redundancia. En innumerables ocasiones, las opiniones de autoridades se toman como verdades absolutas, como dogmas de fe, como ley de hierro. Pero no siempre esas opiniones son tan racionales y verdaderas como se pretende que sean. Dice Carl Sagan en su magnífica obra “El Mundo y sus Demonios” (ISBN
84-08-03515-0):


Uno de los grandes mandamientos de la ciencia es: «Des­confía de los argumentos que proceden de la autoridad.» (Desde luego, los científicos, siendo primates y dados por tanto a las je­rarquías de dominación, no siempre siguen este mandamiento.) Demasiados argumentos de este tipo han resultado ser dolorosamente erróneos. Las autoridades deben demostrar sus opiniones como todos los demás. Esta independencia de la ciencia, su reluc­tancia ocasional a aceptar la sabiduría convencional, la hace peli­grosa para doctrinas menos autocríticas o con pretensiones de cer­tidumbre.
. . .

Los argumentos de la autoridad tienen poco peso: las «autoridades» han cometido errores en el pasado. Los volverán a cometer en el futuro. Quizá una manera mejor de decirlo es que en la ciencia no hay autoridades; como máximo, hay expertos.

Y tenemos evidencias de que las autoridades cometen errores en todos lados y en todas las épocas. Recientemente leía sobre la huelga en la UAM, cuyo Sindicato no levantó el paro hace un mes por rechazar la propuesta de las autoridades, que consistía en 4.25% de aumento (y el 100% de salarios caídos). El Sindicato terminó aceptando ese mismo porcentaje de aumento, con el 50% de salarios caídos, pero un mes después. Seguir ciegamente las opiniones de las autoridades (aún las sindicales) es un grave riesgo.

Otras causas. También influye el inconsciente nacional que muchas veces se ve invadido por mitos y leyendas sin fundamento alguno en la realidad, al estilo del chupacabras y otras tenebrosas figuras imaginarias. ¿Por qué la gente cree en estas cosas? Eso es asunto de otras entradas, pero lo que es un hecho es que existen este tipo de creencias irracionales y que son un obstáculo para una verdadera formación científica y tecnológica de los mexicanos.

Por ello es que considero que el escepticismo debe seguir siendo promovido y difundido. No sólo por su utilidad sino para ofrecer una alternativa racional que haga contrapeso a los obstáculos antes mencionados, sin el carácter forzoso de su prédica escolarizada.

Los escépticos debemos convencer a los demás de las bondades del escepticismo, sobre la base de sus logros y de su utilidad al adoptarlo para la vida diaria. Se dice fácil, pero la tarea de luchar contra los obstáculos obliga a continuar el esfuerzo.

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