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Numerología: una apuesta infalible por la arbitrariedad

Publicado por kidcooler en 25 Octubre, 2009

Con números se puede demostrar cualquier cosa.

Thomas Carlyle


Así decía el buen Thomas, y parece que la gente crédula le ha tomado la palabra en serio, con esto de la numerología. En otras ocasiones he escrito sobre las coincidencias numéricas en fechas, pero recientemente me encontré con que uno de esos representantes de la nueva era, que gustan de mezclar ondas esotéricas con religión, paganismo y numerología barata, afirmó que el número 318 es de suma importancia para nosotros los humanos (más sobre este rollo en uno de los “divinos rollos telepáticos” de este camarada). Así se expresó don Eudelio:

Dios mediante mas adelante les enviare la lista de la 318 virtudes; ahora para que sepan que esto no es una invencion; les dire que las 318 virtudes estan en la BIBLIA; en el antiguo testamento:


Genesis: Cap. 14 verso 14
*Cuando Abram Oyó que su sobrino Había sido tomado cautivo, Reclutó a sus 318 criados nacidos en su casa, y los Persiguió hasta Dan*.


Esto significa que cada uno de los 318 tenia bien desarrollado una virtud; uno era paciente, el otro era persevarante; el otro era alegre, etc, etc.


Y no es casualidad que escogio a 318, y porque no fue 300, o solo 350; comprenden? y saben que nada es casual y que todo es causal; es bueno que sepan que el numero 318 tiene que ver mucho con nosotros, la tierra, nuestra galaxia y los soles Alfa y Omega.

Pues quizá no sea una casualidad… pero quizás sí. Y explico. Cualquier número que veamos en la actualidad está expresado en base 10. Esto significa que tenemos un sistema numérico que otorga a cada cifra, según su posición, un valor relacionado con una potencia entera de 10.

En pocas y llanas cifras, el número 318 se descompone en:

   3 X 102 = 3 X 100
+ 1 X 101 = 1 X 10
+ 8 X 100 = 8 X 1
__________________
   318

O lo que es lo mismo, el 8 ocupa una posición que representa un número multiplicado por 10 elevado a la 0 (o sea uno). El 1 ocupa una posición que representa un número multiplicado por 10 elevado a la 1 (o sea 10). Finalmente el 3 ocupa una posición que representa un número multiplicado por 10 elevado a la 2 (o sea 100), y así toda la moderna numeración se construye mediante un sistema de posiciones en el que cada posición ocupa una potencia de 10.

Pero esto no es por orden divina. Simplemente escogimos esa base porque tenemos 10 dedos en las manos. Pero, y aquí viene lo interesante, los humanos pudimos escoger entre ese sistema o el de base 20, porque finalmente tenemos 20 dedos, contando los de los pies (algún meco podría decir, en un paroxismo de numerología que pudimos escoger la base 21, pero hubiera sido demasiado sexista). Y también pudimos escoger la base 5, contando sólo los dedos de una mano.

El punto es que la base 10 es total y abrumadoramente arbitraria. Incluso, estimado lector, puedes leer este mensaje debido a que los ordenadores arbitrariamente manejan mejor la operaciones binarias (o sea, en un sistema con base 2), mucho más sencillas. El asunto es que para hacer una operación básica el número de operaciones es mayor mientras la base sea menor. Eso no es problema para los ordenadores que pueden hacer muchas (pero MUCHAS) operaciones binarias en lapsos muy breves. Y el lenguaje que entiende un ordenador se escribe e interpreta en código hexadecimal (base 16), debido a que resulta más cómodo expresar instrucciones con pocos símbolos, que sean fácilmente traducidos a binario.

Así que… si en la Biblia original aparece ese número (lo cual dudo en gran medida), lo más probable es que se deba a una arbitrariedad como la que mencionamos. Si el sistema escogido por los humanos hubiese sido el de base 20, ese número se escribiría algo así como FI (identificando los números superiores al 9 como letras del alfabeto, iniciando con la A = 10)

   F x 201 = 15 X 20 = 300
+ I  x 200 = 18 X 1 = 18
__________
   318

O para el caso, con cualquier otro símbolo (las letras también son arbitrarias al igual que los símbolos para los números). Se puede ir más allá, pensando en un sistema de base no entera en el que las potencias son no enteras. Ahí se abre un universo entero de posibilidades.

Lo más lamentable es que hay gente culta que aún piensa que en verdad los (arbitrarios en exceso) números tienen un significado intrínseco. Ante lo que el compa Eudelio compartió sobre el 318, otro forista comentó:

A ver Eudelio:


318= 12 (3 + 1+ 8 = 12, nota de KC)



Yo creo que tiene que ver con los 12 profetas menores del Antiguo Testamento y los 12 apóstoles de Jesús (que eran más), las 12 tribus de Israel, cuando en realidad se mencionan más en el Antiguo testamento, todo ello porque 12 es simbólico y significa ELECCION……las 12 estrellas que coronan a la Mujer en el Apocalipsis, las 12 legiones de ángeles a disposicion de Jesús en Mateo 26,53, los 12 frutos del árbol de la vida o sephirot


En la Nueva Jerusalén existen 12 puertas, 12 fundamentos, el nombre de los 12 apóstoles, 12 piedras preciosas, y 12 perlas: el muro de la ciudad tiene 144 codos que son 12 multiplicado por 12. Todo eso existirá eternamente, por lo tanto, el número 12 representa la perfección eterna…

Y entonces la arbitraria interpretación del arbitrario libro llamado “biblia”, aunada con lo arbitrario del sistema numérico nos arroja que ¡el 12 representa la perfección eterna!

¡FAIL!

No pues sí, ahora sí que me hicieron el refabrón cabor… Por eso andamos como andamos, llenando con humo la cabeza de gente (supuestamente) pensante… por decirlo con un eufemismo.

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El triple nueve

Publicado por kidcooler en 9 Septiembre, 2009

Todo número es cero ante el infinito.

Victor Hugo

Hoy llegamos a otra fecha notable: 09-09-09. Pero lo notable es sólo producto de la apariencia. Como lo fue el 08-08-08 de hace trece meses y un día.

Y ya pasaba más de medio día pensando que lo único bueno de hoy sería que no había llegado a mi buzón electrónico tanta mamarrachada como la que llegó hace un año (y también hace tres).

Pensaba ingenuamente que para esta (no tan) notable fecha no llegaría más que la invitación para comprar un libro:

09/09/09 ES UN BUEN DIA PARA ADQUIRIR EN www.lulu.com MI LIBRO alienrock A PRECIO SOLIDARIO Y ESTARAS COLABORANDO CON LA SINCRONISACION (sic) UNIVERSAL. SALUDO DESDE SUR AMERICA NUEVA RAZA COSMICA UNIVERSAL


Pero no contaba con la astucia de algunos de mis compañeros esotéricos de la Nueva Era que a eso de las 12:30 mandaron un correo-e en el que se invita a prender velas, abrir un “portal” y meditar:

La primera parte de este articulo, el enciendido (sic) de velas para este 9-9-9- tan especial, luego la apertura del portal 9-9-9 y luego una pequeña meditación para este momento, recibamos este día expandiendo d luz desde nuestro corazón y llenando de luz nuestro ser y todo nuestro mundo, nuestra GAIA. Abrazos de luz para todos

Bueno, está bien, todo sea por la paz mundial. Pero hay que aclarar que no es porque haya una extraña pero pinchurrienta coincidencia, que tiene que ver con varias cosas muy arbitrarias (o sea de agüelita), sino porque, en realidad si debemos hacer algo por evitar la intolerancia que es la raíz de tanta guerra.

Porque el triple 9, y antes el triple 8, y todos los triples anteriores, no tienen nada de especial. Me autocitaré con lo escrito el año pasado con motivo del 8.8.8:

Para empezar habría que decir que la coincidencia de números enteros en las fechas del calendario Gregoriano resulta tan arbitraria como la del calendario Chino. Cualquier coincidencia de días, meses, años, animales o de cualquier cosa que emane de este tipo de conteos temporales tendrá su origen en un capricho humano.

¿Cómo pretender que la realidad del universo se ajuste a los caprichos de reyes, emperadores, presidentes or the like? Es cierto, mucha gente lo ha creído así, lo ha deseado fervientemente así; pero muchos otros, entre los que me incluyo, hemos pensado que la realidad es algo que tiene mucha independencia de nuestra voluntad.

No hay que perder de vista que esta arbitrariedad humana ha servido como base para algunos movimientos como el mileniarista. O sea, que no hay nada nuevo bajo el sol. Siempre habrá gente que pretenda invocar las fuerzas supremas para cambiar el estado actual de las cosas, y de paso instaurar nuevos modos de dominar a las masas.

Así que ¿Qué de especial tiene el día 9 (de un sistema decimal arbitrario, dependiente del número de dedos en nuestras manos. Si fuésemos caballos tendríamos únicamente el sistema binario), del mes 9 (de un calendario arbitrario de 12 meses), del año 2009 (de un sistema de conteo arbitrario basado en una religión arbitraria que designa como el año 1 al año en que nació Jesús de Nazareth)?.

A mi me parece tan especial como la tercia de ases en un juego de poker, tan especial como la preponderancia del 7 como el resultado más probable en una serie de lanzamientos de dos dados. Por decirlo de otra forma, me parece tan vulgar como el que en la mitad de las veces caiga águila y la otra mitad sol, en una serie de “volados” de a merengue.

No veo nada extraordinario en el 9,9,9, ni en el 21,12, 2112. Vamos ni siquiera en el mentado 6,6,6, que se supone que sería el número de la bestia, de acuerdo con el libro del apocalipsis. Al respecto, un estimado amigo mío que se dedica a investigar esto de los fenómenos paranormales, escribió en su blog una entrada el 7 de junio de 2006, anunciando lo que muchos esperábamos: No había pasado nada.

Ni pasará, como dijo Don Teofilito. Claro, quizá pase algo en la medida que la gente piense que “algo” pasará, y si las grandes masas que tienen esa idea metida en la cabeza, además, hacen algo para que pase. Pero ¿no sería mejor hacer algo sobre la base de lo que en realidad es y no de las fantasías que nunca serán? Yo lo entiendo, finalmente la gente de la Nueva Era intenta lograr una especie de comunión entre pueblos, entre razas, entre la gente y la naturaleza. Y eso NO está mal, pero estaría mejor si en vez de estar teniendo sueños guajiros, la gente estuviese convencida y comprometida a realizar un cambio real.

Yo apoyo un cambio real en la sociedad, un cambio hacia mejores formas de vivir y de convivir entre todos.

Pero no voy a prender velas, ni a meditar, ni a esperar a que se abra ningún portal. Lo que haré hoy es “hacer lo que hacemos todos los días” (como le dijo Cerebro a Pinky): Tratar de conquistar el mundo… Por lo menos trataré de seguir difundiendo el escepticismo y el pensamiento crítico, con el objetivo de de contrarrestar el dogmatismo y los prejuicios que alimentan la intolerancia política, racial, religiosa y de formas de pensar.


Actualización.

Mientras esta entrada se estaba terminando, un suceso dramático se llevaba a efecto en un avión que viajaba de Cancún a la Cd. de México. Un pasajero, identificado como José Flores Pereira, de nacionalidad Boliviana, secuestró la aeronave y exigió hablar con el presidente de México, Felipe Calderón. ¿De qué quería hablar este hombre? de que, según sus cálculos, por ser la fecha 9.9.9 (y al voltearla de cabeza, convertirse en 6.6.6), esto significaba que un sismo sucedería en México.

Y así, con ese convencimiento en su mente, con una biblia en la mano y con dos latas de jugo, que hizo pasar como bombas, amenazó a la tripulación y pasajeros y expuso sus demandas.

¿Que significado tiene lo que pasó? Nada, ningún significado, excepto la locura de un hombre y su deseo de fama y efímera gloria (ver la sonrisa cuando es presentado por las autoridades después de liberar a rehenes y tripulación). Y sí, finalmente pasó algo que afectó a un buen número de mexicanos por la locura y estupidez de un hombre… de un hombre común.

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Lo importante de tener y ser, de lo tangible y lo intangible

Publicado por kidcooler en 27 Mayo, 2009

La felicidad que da el dinero está en no tener que preocuparse por él.

Anónimo

Como una extensión del análisis sobre la utópica sociedad de gente “buena onda” me gustaría poner en esta ventana de racionalidad unas reflexiones sobre la importancia de las posesiones y las pertenencias.
Los humanos tenemos lo que somos, y somos un tanto diferentes del resto de los animales, en el sentido de la conciencia. Los animales no muestran un nivel tan elevado de conciencia como los humanos (conciencia del pasado, del futuro, de las causas y los efectos, de los engaños y las mentiras, y de muchas otras cosas). Al menos, las evidencias arrojadas por los estudios sobre comportamiento animal no muestran tanta complejidad; aunque de acuerdo con el etólogo Donald R. Griffin (finado) no se podía decir mucho sobre el estado de conciencia animal:

Hoy los etólogos cognitivos estudian una gran diversidad de cuestiones sobre la forma en que pueden pensar los animales: por ejemplo, si los animales pueden formar conceptos o prever las acciones de los demás. “Hay una curiosa idea que he planteado en todas mis obras, que ante evidencias muy débiles, los científicos tendemos a hacer declaraciones negativas muy rotundas: no hay ningún animal que haga esto; los animales no pueden hacer aquello y demás, cuando lo cierto es que no lo sabemos. Creo que deberíamos tener la mente abierta”, dijo una vez Griffin.

Pero los animales también generan un sentido de propiedad como territorio o pertenencia de influencia (caza y reproducción, básicamente). Es decir, NO es antinatural querer tener. Al parecer entre más territorio tenga una manada de leones, mejores serán sus posibilidades de sobrevivir (en estado natural, ciertamente). Los perrillos del desierto también luchan por poseer las mejores madrigueras. Los leones marinos luchan por tener un gran harem de hembras. Y así muchas especies dependen de aquello que poseen, para su supervivencia. Esas son sus reglas.

Lo que los animales no tienen son títulos de propiedad, ni fronteras, ni contratos de matrimonio, pues no tienen conciencia de un marco legal en el que se pueda dirimir una querella entre dos interesados. Los humanos creamos este tipo de meta-reglas. Precisamente las creamos para no tener que estar peleando todos los días contra la tribu vecina por cuestiones de territorio. Gracias a que tenemos leyes, no tenemos que luchar contra otros machos para conservar a nuestra esposa y asegurar la vida de nuestros hijos. Y aun así nos peleamos de todas formas, por hembras y por territorios. Es difícil renunciar a la herencia biológica. Pero se avanza poco a poco. Cito un artículo que se publicó en este espacio sobre un ensayo de Steve Pinker (La disminución de la violencia ¿una realidad?).

La doctrina del buen salvaje –la idea de que los humanos son pacíficos por naturaleza y que las instituciones modernas los corrompen- aparece con frecuencia en la escritura de intelectuales públicos como José Ortega y Gasset (“La guerra no es un instinto sino un invento”), Stephen Jay Gould (“El homo sapiens no es una especie malvada o destructiva”) y Ashley Montagu (“La investigación biológica apoya la ética de una fraternidad universal”). Pero ahora que los científicos sociales han empezado a considerar grupos sociales en diferentes períodos históricos han descubierto que la teoría romántica está equivocada: en lugar de hacer que seamos más violentos, algo en la modernidad y sus instituciones culturales nos ha hecho más nobles.

Así que no hay vuelta de hoja en este asunto: Los humanos tenemos el sentido de propiedad y de pertenencia como una parte importante en nuestro proceso de supervivencia y de evolución para sobrevivir aun con las condiciones de inferioridad física respecto a otros animales predadores. Lo preocupante es pensar que “en realidad” nada nos pertenece. Un vivales que aconseje eso se puede quedar con todo lo que has generado. Nos pertenece aquello que dentro del marco de estas meta-reglas nos hemos ganado.

Cierto es que no necesariamente lo que tienes te lo ganaste. Y también es cierto que mucha gente piensa que vale por lo que tiene y no por lo que es. Aquí coincido con las personas que piensan que el valor de una persona no está en lo que compra, en la ropa que se pone, ni en el auto que maneja, pero eso es un problema de valores y no de ambiciones. Por ello es importante incrementar el valor de lo “intangible” como la bondad, la solidaridad, la empatía y otras formas de ser mejores humanos. Eso no debe estar reñido con ambicionar tener una mejor casa o una mejor educación, o un mejor medio ambiente.

Por otro lado, con relación a este asunto del equilibrio entre tener y ser, se piensa a menudo que quienes usamos la ciencia como herramienta para conocer el mundo, no entendemos que hay “intangibles” que son valiosos y que por ser científicos jamás entenderíamos.Una persona me preguntaba sobre mi concepto de lo intangible, y añadía que no sabía “…cómo la ciencia, siendo tan exacta, esté constantemente exigiendo que se demuestre lo que es intangible…”


En primer lugar, es un error pensar que “la ciencia” exige algo sobre lo intangible. La ciencia es sólo una herramienta. No exige nada a nadie. Somos las personas quienes al utilizarla buscamos obtener información sobre las causas y los efectos (cosa que no pueden hacer los demás seres vivos). Sin embargo, cosas intangibles (en el sentido estricto de NO-tangibles o incapaces de ser tocados) son analizadas con rigor científico (como cosas demasiado pequeñas, quarks y gravedad cuántica, o cosas demasiado distantes como los agujeros negros), y otras se analizan sin usar la ciencia. Mencioné líneas arriba sobre algunos intangibles que lo son pues sólo pertenecen al terreno de las ideas, pensamientos y sentimientos, como la bondad, la solidaridad, la caridad, el perdón, el amor, el altruismo, etc. Así que mi respuesta concreta es: Lo intangible es aquello que no puedes tocar, pero eso no quiere decir que no exista.

El segundo error es pensar que no hay evidencias de intangibles como el amor. Claro que hay evidencias, y ningún científico te pedirá evidencias materiales sobre el amor. Pero tu pareja sí que puede exigir que le demuestres que le amas ¿Cómo demostrarlo? Eso sí que me parece un asunto en el que la aplicación de la ciencia tardará mucho en dilucidar con certeza.

Pero si alguien dice que hay pleyadianos (originarios de las pléyades) que son nuestros distantes primos hermanos y los antepasados ancestrales de algunas de nuestras razas, entonces sí que brincamos y pedimos pruebas. Por dos razones fundamentales:

  1. Evitar que se sigan diciendo mentiras flagrantes a diestra y siniestra para convencer a los incautos de que deben ser “dóciles” porque si no vendrá un cambio de luz y del ADN y de no se que tantas cosas más (ya abundé sobre el peligro de este tipo de “mensajes”). Una mentira carece de evidencias reales que la sustenten; al exigir evidencias podemos dilucidar si se trata de una mentira, de un engaño o de un camelo.
  2. Porque si eso es cierto, constituiría uno de los descubrimientos más importantes de la humanidad.

La última frase en rojo NO es un intangible. O bien es una mentira, un engaño, una farsa burda, o bien es verdadero. La evidencia y no la fe en las palabras de sus creadores es lo que hará que surja la verdad.

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Las locuras del emperador… David Wilcock

Publicado por kidcooler en 27 Mayo, 2009

Ciencia sin seso, locura doble.

Baltasar Gracián

Hay un señor que se llama David Wilcock, que al parecer se la pasa prediciendo, tanto en entrevistas como en su sitio de internet, que pronto vendrá una especie de ascensión y el “cambio” energético – un cambio que viene, según los seguidores del movimiento de la “nueva era” (como el propio Wilcock y otros, como Gregg Braden), que involucrará, según sus más caros deseos, no sólo a los individuos, sino a nuestro planeta, nuestro Sistema Solar, y de la propia Galaxia.


Lo curioso es que Wilcock se anuncia como una especie de inspector detallado de los pedazos de información que surge en todos lados, para luego “reunirlos” en forma coherente y presentarlos a la gente de forma que la “pueda digerir”. En uno de sus libros dice de sí mismo:



…soy uno que le gusta reunir esta información de la lluvia “confeti” en grandes bolsas y, a continuación, examinar cuidadosamente cada pedacito durante años y años de tiempo, memorizando y documentando todas las referencias específicas, ver cómo se encajan en un hermoso mosaico sabiendo que finalmente la información se asimilará en nuevos, coherentes, y digeribles pensamientos.


Y yo digo: Gracias David, pero no necesitamos que mastiques nuestra propia comida (intelectualmente hablando). Aunque tu producto sea hermoso y digerible. Y es que en cada “masticada” a la información, le imprimes un sesgo evidente que te hace perder objetividad.

Por ejemplo, en uno de sus textos, Wicock indica que “En los últimos 30 años, los casquetes polares de la Tierra se han diluido tanto como un 40 por ciento. Bastante inexplicable, ya que justo desde 1997 la estructura de la Tierra ha pasado de ser un poco más en forma de huevo, o alargada en los polos, más en forma de calabaza, o achatada en los polos. Nadie en la NASA se ha molestado en tratar de explicar esto todavía“. De hecho hasta proporciona la liga para referir esta situación (http://www.gsfc.nasa.gov/topstory/20020801gravityfield.html).


Resulta curioso cómo Wilcock mezcla sus propias dudas. Es como si de pronto se me ocurre que existe una relación entre los exoplanetas recién descubiertos y la muerte de escarabajos estacionales en la puerta de mi casa, y luego, mastico los dos eventos reales y salgo con una patinada diciendo que “nadie en la nasa está tratando de explicar esta relación”. Así es, nadie en la NASA investiga la relación que existe entre el número de exoplanetas descubiertos en un año y el número de escarabajos que se mueren en la puerta de mi casa, como tampoco la relación entre la disminución reciente de los glaciares y el pequeño cambio en la forma de la tierra, porque NO hay tal relación. Lo que el artículo referido explica es la relación entre reducción de glaciares desde la última glaciación y las variaciones gravitacionales geográficas e introduce otras posibles causas para el efecto observado.


Lo anterior muestra un aspecto de la forma de Wilcock para masticar información. Otra muestra se encuentra en un texto que se llama algo así como “El espíritu de MA’AT”. Aquí Wilcock patina de fea forma al afirmar que la primera manifestación de dios son las galaxias.

¿Cómo es que este señor llega a la conclusión de que dios tiene como manifestación a las “galaxias”? Hasta donde sé, ninguna religión habla de galaxias. Ahora bien, si este señor y sus compañeros dicen que se les ha sido “canalizado” este conocimiento (o entendimiento), pues ahí surgen más dudas. Si así es ¿por que no se les ha canalizado algún tipo de conocimiento comprobable que aún no tiene la humanidad? Por ejemplo, cómo comprobar en la práctica la teoría de cuerdas. Eso es lo que se critica, que se mezcla un concepto puramente basado en la fe (dios) con un concepto que proviene de la astronomía y de la observación.


Después menciona este galimatías: “Tanto la Ley de Bode y las nuevas teorías de la Resonancia Stoneking demuestran que los planetas están espaciados proporcionalmente en relación con los demás por una natural diatónica musical“.


Nuestro alocado emperador David cita leyes, como la de Bode, que en la actualidad ya no son consideradas como leyes físicas sino simplemente como intentos curiosos que empataban con algunos aspectos observados. ¿Sabías, estimado lector, que la mal llamada ley de Bode debió llamarse realmente la ley de Titus? ¿Y acaso sabías que esa ley data de 1776? Desde ese entonces hacia acá, ha llovido bastante, y las cosas han cambiado para arrojar datos exactos que le restan validez a esta regla que, a la luz de nueva evidencia, ya no se le considera ni ley ni nada serio. Cito algunos párrafos que pueden dar cuenta de que esto NO es como el farsante Wilcock pretende:


Pero la verdadera pregunta crucial es: ¿cuál es la base teórica que sustenta a la Ley de Bode?


La respuesta puede expresarse en una sola palabra: ninguna. La Ley de Bode es completamente empírica: un astrónomo —con las distancias de los planetas al Sol escritas en una tabla frente a sí— se puso a jugar con series numéricas y vio que una serie en particular se adaptaba a la estructura del sistema.

La Ley de Bode no es sorprendente, teniendo en cuenta las teorías sobre la formación del Sistema Solar, en el sentido de que denota una burda serie geométrica de algún tipo. Su forma final, sin embargo, tan perfecta en apariencia, no es más que una increíble coincidencia.

Pero…

Da la casualidad de que el astrónomo que la descubrió no fue Johann Bode. Se trató de un descubrimiento del alemán Johann Daniel Titius, que la encontró —como hemos dicho, jugando con los números— en 1766. Hombre confiado, se la comentó a Bode, quien en 1772, siguiendo su costumbre habitual, la publicó como suya, sin siquiera mencionar el nombre del descubridor original. Es por esto que, aunque algunos han dado en rebautizarla “Ley de Titius-Bode”, es más correcta la denominación de “Ley de Titius”. A secas.


Otras referencias:


Por si fuese poco, la cita de una tal “resonancia stoneking” no resulta en nada absolutamente cuando se le busca en google. Ni como teoría ni como nada, excepto la truculenta cita de Wilcock (http://www.google.com.mx/search?q=%22resonancia+stoneking%22&ie=utf-8&oe=utf-8&aq=t&rls=org.mozilla:es-ES:official&client=firefox-a). Y por supuesto nada tiene que ver con las escalas diatónicas musicales.


Mi apreciación es que Wilcock se llena la boca (o los dedos) citando datos científicos desactualizados y carentes de validez, esperando que ningún escéptico le descubra. ¡Eso sí que es tener la cara dura o padecer de locura!

¿Cómo considerar con seriedad sus palabras si a las primeras se suelta hablando de cosas que no tienen fundamento? No puedo decir que lo que dice es mentira, pero lo que SÍ puedo decir es que lo que dice carece de fundamentos sólidos.

Pero claro, si todo este galimatías se fundamenta en su fe de que diosito se lo dijo, pues es que así ha de ser: diosito debe preferir a quienes tienen la manía de intentar engañar a ilusos, masticando pedazos de confeti informativo, para hablarles al oído y recitarles esta serie de datos inverosímiles y desactualizados.

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Un mundo de gente “buena onda”, sin ambiciones

Publicado por kidcooler en 25 Mayo, 2009

Puesto que yo soy imperfecto y necesito la tolerancia y la bondad de los demás, también he de tolerar los defectos del mundo hasta que pueda encontrar el secreto que me permita ponerles remedio.

Mahatma Gandhi



¿Cómo sería un mundo en donde todos compartiésemos un sentimiento general de “buena onda”? ¿Cómo sería una sociedad humana en la que la gran mayoría de sus integrantes abandonasen sus deseos de ambición?

Muchos responderían a esta última pregunta con palabras u oraciones calificativas geniales al estilo de:

  • Maravillosa
  • Magnífica
  • Divina
  • Lo mejor que podría pasarnos

Pero si a mi me preguntasen lo mismo respondería de otra forma:


Tener a la mayoría de la gente sin el deseo de ambicionar lo que sea (mejor vida, mejor ambiente, mejor entendimiento) es un escenario de grave peligro.


¿Qué sería de la humanidad si la inmensa mayoría de la gente NO tuviese ambición, si no tuviese el impulso y la inquietud de mejorar lo que tiene? Yo pienso que esa gran mayoría estaría indefensa ante los pocos que sí tuviesen ambición. Imaginemos que todos, menos uno, los seres humanos estuviésemos satisfechos “procurando ser”, sin tener ambiciones por “tener” . Entonces ese único humano que sí desearía “tener”, lo podría tener todo. Sería el dueño del mundo y le importaría muy poco tener a los demás como esclavos o como zombis. Total, los demás “serían” en su fuero interno y no les importaría hacer nada por impedir que ese único “dueño” tuviese todo.

Si yo quisiera ser ese único ser, trataría por todos los medios de convencer a los demás de “abandonar sus ambiciones”, trataría de convencerles de que “sean”, en su interior, lo que deseen, sin importarles lo que tengan. Eso tendría varias ventajas sobre otros métodos de dominación:

  1. Sería más barato y más seguro que quitarles por la fuerza a todos lo que tienen. Porque además, para hacerlo no me bastaría con mi fuerza sola. Necesitaría de ejércitos con quienes finalmente tendría que compartir el botín.
  2. No generaría un sentimiento de inconformidad en los demás (no es lo mismo que alguien esté convencido de abandonar sus ambiciones que si se las arrebatan por la fuerza ¿me explico?).
  3. Tendría más éxito si además los mensajeros de esta palabra son seres de otras galaxias que buscan la paz en los humanos al estilo de los grandes hermanos, de las sociedades galácticas de sirio o de los Pleyadianos. Incluso si el generador del mensaje es el más poderoso de todos, o sea el Jefe de Jefes: dios (o alguno de sus emisarios).


La simple posibilidad de que toda esta parafernalia de “buena vibra” de los movimientos de la “nueva era” provenga de un intento de ese tamaño me hace dudar. Y verdaderamente es importante dudar antes de caer embelesado ante tanta fantasía ensoñadora. No sea que tenga una intención no-tan-buena. En especial cuando los defensores de esta “nueva era” atacan a la ciencia y a los escépticos con argumentos virulentos de todo tipo.

Lo opuesto también es indeseable: Una sociedad 100% materialista que sólo ambiciona “tener” sin preocuparse de “ser”. Sería una sociedad en la que cualquier medio para tener sería válido. El reinado de la violencia y del más fuerte. Bueno, ya hemos tenido épocas así con una sociedad estamental.

Por ello es que pienso que lo mejor que podemos hacer los humanos respecto a esos dos polos es mantener un sano equilibrio entre lo que se es y lo que se tiene, y nunca abandonar la ambición de tener o de ser algo mejor. Procurarnos el crecimiento interno (a través de preparación, escolaridad, conocimientos, ética, valores, etc) y también el externo (mejores bienes y mejores condiciones de vida).

Y una vez más, usando el escepticismo para decifrar estos mensajes de fomento a la mediocridad disfrazados con un velo lleno de paz y amor… y abolición de las ambiciones.

Imagen: Fomentando la ambición (divertida al menos)

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