Publicado por kidcooler en 21 Junio, 2009
El mejor legado de un padre a sus hijos es un poco de su tiempo cada día.
Battista
Hola papá.
Quiero decirte que hoy que se celebra el día del padre, como casi todos los días de mi vida, te recuerdo mucho. Quiero, con esta entrada, agradecerte lo que hiciste por mi.
En primer lugar darme la vida… aunque no te la pedí. Pero ya que estoy acá, pues ni modo de no agradecerte la vida que me diste. Lo que más me gusta de este punto es que durante mi infancia y juventud nunca recurriste al argumento matador y manipulador del “YO TE DI LA VIDA”, para causar en mí el sentimiento de culpa por mis comportamientos bizarros.
En segundo lugar quiero agradecerte que fuiste, quizá sin quererlo, un verdadero ejemplo de lo que es la tolerancia. Ejemplo que tomé a duras penas, pero que me ha servido de guía. Toleraste a mi mamá (que ya es decir mucho), toleraste que, aunque no eras creyente, te obligara a ir a misa todos los domingos y las odiosas semanas santas; toleraste a tus joditivos hermanos mayores y los amaste siempre; toleraste tus enfermedades y nunca te hiciste la víctima para causar lástima; toleraste los tratamientos médicos diagnosticados por un doctor para superar tu esterilidad (doctor que por cierto era homosexual, cosa que también toleraste); toleraste que tu único hijo fuese un retobado ratón de biblioteca, que no era bueno en las cosas que tú eras excelso: trompo, canicas, rayuela, box callejero, fútbol, y quizás la que más recuerdo: pulcritud, estilo y orden en tu forma de vestir; toleraste que yo tuviese la afición de subir a las altas montañas mientras tú temías a la altura y temías por mi seguridad; toleraste mis extravagancias, mis borracheras, mi descuido al usar tu auto, mi irreverencia para con la autoridad de mi madre, y mi independencia del ámbito paterno y materno; toleraste a tus nietos, al permitirles que te peinaran y despeinaran a su antojo, que influyeran en ti para que dejaras de fumar y que en tu vejez te inyectaran un poco del perdido brío.
En tercer lugar te agradezco el no haber sido un típico macho mexicano, lo cual también me sirvió de vivo ejemplo en una época en la que ser un macho era el paradigma por excelencia. Este ejemplo de anti-macho ha guiado mi vida para regir mi forma de actuar y para estar claro de lo que deseo para mis hijas, para mi esposa, para mi madre, para mis amigas y en general para toda mujer que cruza mi camino.
En cuarto lugar te agradezco todo el apoyo, moral y económico, que me diste para estudiar. Yo sé que aunque tú no terminaste ni siquiera la educación primaria, siempre quisiste que yo recibiera la mejor educación posible. Siempre, desde pequeño, alentaste en mí la pasión por la lectura, por los estudios y por la constancia en ellos.
En quinto lugar te agradezco que en tu última enfermedad permitieses que yo te tratara con ternura (algo que quizás tú no pudiste hacer conmigo, de lo cual no te culpo, pues entiendo que tenías algo así como alexitimia). Te agradezco que me permitieras invertir los papeles para cuidarte y tratarte como si fueras un niño.
Gracias por todo eso, papá.
Sé que no puedes leer este agradecimiento. Hace poco más de 12 años que dejaste de existir. Estoy convencido de que tu escencia como ser humano que vivió en esta roca no está en ningún lado oculto. Ni en el lugar que los religiosos llaman cielo (ni en el opuesto: infierno), ni en el nirvana de los místicos, ni flotando en en los cinturones de Van Allen que nos rodean, como lo pregonan algunos Nuevoereros. Tu escencia, con mucha certeza, está en dos sitios, uno físico y uno virtual:
- Está en todas y cada una de mis células, en forma de ADN, del cual me heredaste una buena parte. De esta escencia dan fe algunos rasgos anatómicos y características fisiológicas, como la forma de la nariz y del mentón, así como en la adicción al café y en la fuerza física innata.
- Está en mis recuerdos, en los ejemplos de vida que me diste y en mis formas de ver la vida; en la ausencia de religiosidad, en la tolerancia, en el respeto a las mujeres y en otras formas de comportamiento que honran lo que fuiste.
Resulta un poco triste que no te haya dicho todo esto (en una sola exhibición) mientras vivías. Me consuela el hecho de haber honrado tu paternidad mientras vivías. Pero ahora, plenamente consciente de tu ausencia, y del fantasioso tono en el que te escribo, te escribo este agradecimiento para que yo mismo pueda leerlo. También para que lo lean mis hijas e hijos, y en su momento mis nietos (si se da el caso), y sepan lo que pienso de mi padre.
Una vez más, gracias papá.
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Publicado por kidcooler en 18 Junio, 2009
La única educación eterna es esta: estar lo bastante seguro de una cosa para decírsela a un niño.
Gilbert Keith Chesterton
Hoy recibí un mensaje por correo electrónico de un lector de Ahuramazdah desde Barcelona, España. Su mensaje hacía alusión a la entrada sobre los niños índigo. Siempre es grato recibir un comentario halagador de los lectores y ahora lo repito aquí: “…quería, en primer lugar felicitarte por el trabajo que realizas con tu blog y agradecerte el tiempo que nos dedicas y la tarea de divulgación que realizas.“
Hombre, no faltaba más, muchas gracias aquí seguimos. Pero además me hizo una petición que no puedo negarme a conceder: “
Así que me permito incordiar de forma simpática y recordarte la promesa (sobre escribir más acerca de la responsabilidad paterna), aunque comprendo que entre la familia, el trabajo y el blog, andarás más que ocupado como para atender peticiones del público.”
Estimado lector: Con gusto dedico esta entrada a vos que me leéis desde tan lejanas tierras.
Citándome de manera alevosa, repito aquí el comentario de la entrada referida:
Porque detrás del concepto de autoridad paterna (o materna), está el concepto de responsabilidad. Esta autoridad tiene su fundamento principal en la responsabilidad. Y la responsabilidad de la vida (completa) de los niños recae totalmente en los padres. Cierto, no todos los padres la tomamos como algo tan serio o absorbente, y esa quizá sea una causa de que los niños de ahora cuestionen esa autoridad. Los mismos medios masivos de comunicación fomentan de manera irresponsable el traslado de esa responsabilidad hacia modos menos efectivos (sobre esta muy personal opinión, prometo escribir una entrada en breve).
Iniciemos con este asunto de la responsabilidad.
Es perfectamente sabido que de todos los animales que pueblan esta roca, el que más tarda en alcanzar la madurez es el animal humano. Incluso, la madurez sexual en los humanos por desgracia llega mucho antes que la madurez física y mental. Un humano se pasa una quinta parte de su vida bajo el cuidado y protección de sus padres. Y es necesario que así sea porque mucho de ese tiempo es consumido en aprender lo que necesitará para convertirse en un humano maduro, capaz de vivir en forma independiente.
Otros mamíferos superiores tienen la ventaja de poder moverse en forma independiente justo al momento de nacer, y la gran mayoría alcanzan la madurez necesaria para ser independientes antes de un décimo de su esperanza de vida. Muchas especies de reptiles son abandonados a su suerte justo después de la eclosión del huevo que les alojó durante su gestación. Pero el instinto de estas especies les hace tener independencia de sus progenitores a muy temprana edad. Desmond Morris, en su famoso libro “El mono desnudo” decía sobre este aspecto:
La carga de los cuidados paternales es más pesada para el mono desnudo que para cualquiera de las otras especies actuales. Estas deben cumplir los deberes paternales tan intensamente como aquél, pero nunca tan extensivamente.
Bueno, de eso se trata este período largo de formación, de lograr formar a un humano maduro. Esa es la meta, ese es el objetivo, desde el punto de vista biológico y evolutivo. Pero el aspecto cultural también cuenta y su influencia ha sido poco menos que desastrosa para el sano desarrollo de los modernos humanos. El aspecto cultural ha ido apuntando en el lado opuesto, haciendo que en lugar de formar humanos maduros en un plazo de, digamos, 18 a 21 años, nos encontremos en la actualidad que muchos humanos bien entrados en los veintitantos y más (gente de 30, 40 y 50 años) siguen siendo inmaduros y lo peor, irresponsables. Haré un análisis de algunas de las actuales causas culturales que a mi modo de ver influyen para que los humanos de más de 20 sigan siendo inmaduros e irresponsables:
- El así llamado nuevo paradigma de educación. Se insiste demasiado en que la educación tradicionalista ha sido y es, represiva y coercitiva en la parte moral, memorística en lo intelectual, discriminatoria y elitista en el plano social, conformista en lo cívico. Sin embargo pocas veces se aprecia que los modelos tradicionales generaron los ambientes para que surgieran los grandes científicos y pensadores de la humanidad. El nuevo paradigma, desde mi punto de vista, incita al alumno a desafiar al maestro, sin antes aprender lo que éste tiene que enseñarle. Lo que ha ocasionado es que se desprecie la madurez intelectual del maestro en aras de un sistema educativo que sólo intenta “romper con lo establecido”, sin pensar en los logros de eso que se considera “establecido”.
- Los dudosos modelos de la sociedad. Algunos de los modelos preferidos desde hace décadas en nuestra sociedad mexicana son los de los estereotipos del vago y del pobretón que por azares del destino (ficticios por cierto) se convierten en luminarias, o en héroes, o en modelos pseudo morales a seguir. Me refiero a personajes como los de Cantinflas y a caracteres como los de Pepe el Toro. El personaje de Cantinflas era particularmente adepto para ofuscar la conversación cuando le debía dinero a alguien, al cortejar señoritas o al tratar de salir de problemas con las autoridades, arreglándoselas para humillarlas sin que se dieran cuenta. El caso de Pepe el Toro es el de un personaje que a pesar de su pobreza, jamás pierde la humildad, dignidad y amor profundo por su hija “Chachita” y su novia Celia, apodada la “Chorreada”. Por un lado se elogiaba la total irresponsabilidad del ingenioso peladito, y por otro la ciega abnegación de los padres en favor de los hijos. Más recientemente tenemos el mal ejemplo del odioso personaje “pirrurris”, del cómico Luis de Alba, que en principio hacía mofa de los irresponsables e inmaduros “juniors”, pero que finalmente se introdujo en el inconsciente nacional.
- Los medios masivos de comunicación. Hemos sido asaltados por esta era de comunicación en la que estamos inmersos desde que nacimos. No es que la comunicación masiva sea mala, el problema reside en los valores detrás de la selección de tópicos que son comunicados en forma masiva. La televisión ha cambiado el modo en que vemos la vida, presentándonos en la comodidad anodina de nuestras salas (o recámaras o cocinas) los contenidos de entretenimiento que llaman más la atención de las sociedades modernas. Aquí cito como ejemplo los programas en los que hace una década o más, elevaban a categoría de héroes a irresponsables jóvenes, al estilo del Príncipe del Rap (The Fresh Prince of Bel Air), quien sin tener nada más que su encanto personal de pronto se encuentra viviendo en casa de su tío millonario y gozando de comodidades a lo grande, claro, sin haber hecho un poco de esfuerzo para ganarlas. Y aunque se dice que la serie fue hecha para influenciar a la juventud americana sobre la importancia del no racismo, el lado negativo fue que se fomentó la irresponsabilidad en otras sociedades como la nuestra.
- La idea de que los hijos son “los reyes del hogar“. Nada más dañino y estorboso para lograr la madurez de un chamaco que hacerle creer que es el “rey”. Lo siento, los hijos apenas son los príncipes en una familia, haciendo pasar como válida la alegoría monárquica. Llegarán a reyes si se emancipan y fundan su propio “reino”, es decir, si se independizan o bien forman su propia familia. En realidad, como lo decía en la entrada sobre los niños índigo, la responsabilidad y la autoridad en una familia recae sobre los padres, y no sobre los hijos. La demostración mal entendida del amor maternal (y paternal), y su natural tendencia a proteger a sus críos, ha hecho que muchos padres otorguen demasiadas libertades a los hijos, bajo el falso temor de que si les corrigen en sus naturales errores, los traumatizarán de por vida, y trasladen su autoridad hacia las escuelas (que como dije en el punto 1, a través de los nuevos modelos educativos tienden a fomentar la irresponsabilidad). O peor aún, hacia los contenidos de los medios masivos. Después de todo no hay niño que se resista a la tentación de “ver la tele”. En mis tiempos de padre primerizo, mis hijos solían pedir permiso para ver la “tele”. Mi respuesta era: “Puedes verla pero no la enciendas”.
- La idea de que “puedo hacer con mi cuerpo lo que yo quiera”. Esto es particularmente peligroso pues si bien es cierto que los jóvenes a cierta edad deben cuidarse a sí mismos, eso no les da la autoridad para hacer de sus cuerpos una fiesta de irresponsabilidad. No se trata de un juicio moralista, sino biológico. Muchas niñas tienen su primera menstruación a corta edad, lo que hace que sus cuerpos cambien y su sexualidad florezca. No es extraño saber de escuintlas de 13 años que ya tuvieron su primera relación sexual. Eso no sería tanto problema mientras no resulte en embarazo. La falta de valores familiares y de información por parte de los padres, en muchos casos origina que haya niñas-madres-solteras, en edades en las que su preocupación debiera ser principalmente su formación y no el cuidado de nuevos seres humanos. Padres adolescentes tenderán a ser más irresponsables que padres adultos, con lo que el círculo vicioso de la irresponsabilidad cobra fuerza.
Quizás haya otros factores culturales, embebidos en estos que he mencionado, que afectan a los niños y jóvenes en su desarrollo hacia la madurez. Uno de ellos puede ser el avance tecnológico, que facilita muchas de las tareas de la sociedad, pero que en si mismo no contiene valores éticos. Otro quizás sea la sobrepoblación, que minimiza los valores familiares para dar paso a los cambiantes valores sociales. Sin embargo queda una duda ¿Que pasa con los adultos que no maduran? No se responsabilizan de sus actos y no afrontan la vida adulta. Quizás para ellos, durante la infancia, no hubo conciencia de los “problemas” porque siempre hubo alguien cerca para resolverlos.
Existe ciertamente el llamado “síndrome de Peter Pan“, que se caracteriza por la inmadurez en ciertos aspectos psicológicos, sociales, y por el acompañamiento de problemas sexuales. La personalidad principalmente masculina en cuestión es inmadura y narcisista. El sujeto crece, pero la representación internalizada de su yo es el paradigma de su infancia que se mantiene a lo largo del tiempo. Algunos ven este síndrome como un problema muy extenso en la sociedad moderna pos-industrial, que en parte es fomentado por los valores implícitos de los medios de comunicación masivos de comunicación.
Pero aparejado a este problema está el llamado síndrome de Wendy. Ejemplos de este Síndrome es el padre de familia que prácticamente le hace la tarea al hijo, le despierta todas las mañanas para que no llegue tarde a la escuela, le ayuda en todos sus proyectos, busca hacerle siempre la vida más fácil; también puede ser la ama de casa que asume todas las responsabilidades en el hogar para que el marido y los hijos no tengan que hacer nada; en la pareja, se trata de quien asume todos los deberes y toma las decisiones. ¿Alguno de mis lectores conoce a alguien así?
Los valores de una sociedad que eleva la apariencia a niveles casi religiosos han fomentado que muchos adultos, hombres y mujeres, afronten con terror los cambios fisiológicos aparejados con la madurez. Las operaciones estéticas ya no son exclusivas de ricos y famosos, la anorexia hace que las mujeres parezcan niñas inmaduras, el viagra permite a los adultos mayores sentirse jóvenes de nuevo y la nefanda metrosexualidad en los hombres les confiere una aureola a la Dorian Grey. Estos falsos valores, fomentados también por los medios masivos, atentan contra la natural transición de los niños hacia la madurez.
Conclusiones.
Si buscamos en nuestra moderna forma de vivir los factores que fomentan el mantenerse “forever young”, de seguro los encontraremos casi en cualquier lado. Pero debemos ser conscientes de que esos factores apuntan al lado contrario de la naturaleza de los humanos. Si bien por nuestra propia debilidad (comparada con la de otros animales salvajes) debemos permanecer mucho tiempo siendo inmaduros, no debemos olvidar que ese periodo debe ser dedicado al aprendizaje para llegar al punto de la madurez productiva, de la auto realización y de la actuación responsable en los ámbitos personal, familiar y social. El mismo Desmond Morris decía:
Este asombroso ritmo de aprendizaje… es exclusivo de nuestra especie y debe ser considerado como uno de nuestros grandes logros. Es algo relacionado con la apremiante necesidad de una comunicación más precisa y eficaz.
Añado que también debemos aprender a ser más responsables en la forma de educar a nuestros hijos para romper con el ciclo vicioso de la inmadurez.
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Publicado por kidcooler en 17 Junio, 2009
El arte nace en el cerebro y no en el corazón.
Honoré de Balzac
Decíamos hace algunas semanas que el corazón es sólo un órgano de bombeo de sangre, incapaz de procesar información o siquiera generarla. El corazón, ciertamente, es un órgano vital. Podemos perder un ojo o un brazo; incluso podemos vivir con un sólo riñón, pero no podemos vivir sin corazón… o sin medios para bombear la sangre por nuestro cuerpo.
Pero eso no quiere decir que el corazón sea el único órgano vital. Incluso no quiere decir que la condición de “vital” le confiera super poderes, o auras de energía desconocida para la ciencia. Ni siquiera puede ayudarnos a decidir si debemos correr o pelear: Simplemente se pone a latir como loco anticipándose a a la decisión de nuestro cerebro en casos de acción urgente.
Un forista de un grupo de yahoo, al ver esta entrada replicó para defender el uso de la intuición. Decía este forista: “…el no aplicar lenguaje científico, más bien poético para explicar ciertas cosas que dice ese libro, no quiere decir que no sea correcto… La intuición es la base principal que conlleva a la verdadera sabiduría”. Respondí lo siguiente, con la intención de aclarar los puntos:
Jamás mencioné nada sobre si el lenguaje era correcto o no. Quizás se pasó por alto que la crítica es a las personas que piensan que en verdad así son las cosas, que uno debe “ver” con el corazón para desentrañar la esencia de las cosas.
Incluso no se trataba de fomentar el uso del lenguaje científico por encima del lenguaje poético o alegórico. Más bien se trataba de conminar a usar el cerebro, a pensar, a razonar las cosas, más que dejarlas al arbitrio de órganos que no intervienen en el proceso de raciocinio.
La intuición es buena en ciertos casos pero dudo mucho que lleve a la “sabiduría”; más bien, cuando se abusa de la intuición se llega a la flojera, a la indolencia y a un estado de cómoda inacción. Si alguien me invita a usar la intuición para resolver todos mis problemas, le diría: “Gracias pero no. Prefiero seguir el camino del trabajo duro, de la experimentación y de la comprobación de los resultados”.
Un mundo lleno de gente exclusivamente “intuitiva” es más fácil de dominar que un mundo de gente alerta razonando las cosas, observando sin sesgos el mundo, trabajando y probando la validez de las normas establecidas.
Más adelante en su mensaje, el forista añadía que: “La Ciencia aún no a (sic) encontrado la conexión que existe a nivel energía del voltaje neuronal y su interconexión con la matriz energética en la envoltura del corazón. Si el corazón deja de latir, morimos. Si el cerebro deja de funcionar no”. A esto último respondí:
A menos que sea usted un poeta, la frase es tan hueca como el globo de Cantoya. Las afirmaciones de fisiología de la edad media no apoyan su causa. Uno debiera citar algunos ejemplos serios para ser tomado en serio con eso de que “Si el corazón deja de latir, morimos. Si el cerebro deja de funcionar no.”
Claro, si por funcionamiento del cerebro usted se refiere a tener pensamientos inteligentes, quizás le dé la razón (en cuanto al cerebro). Si fuera cierta la frase completa, no se enseñaría la técnica de RCP a los paramédicos y personal de atención de emergencias médicas.
Más simple: El corazón funciona por órdenes del cerebro.
Imagen: Corazón del río Yang Tse.
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Publicado por kidcooler en 8 Junio, 2009
La verdad no se decide por el voto popular.
Rudyard Kipling
Casi no hago comentarios políticos en este espacio, pero recuperaré un poco de la idea original de Ahuramazdah en Mononeurona y saldré con un poco de escepticismo político y pensamiento crítico para contrarrestar la parafernalia dogmática que inunda el panorama político mexicano en estos días, y de la cual es posible ver ejemplos diversos por el ciberespacio.
El voto nulo
He recibido dos mensajes invitando o promoviendo el infame voto nulo o voto en blanco. Uno de ellos menciona la nota del periodista Carlos Loret de Mola, a quien le tenía cierta estima hasta el día que me llegó el mensaje. Después de leer la columna referida en el mensaje, pues como que ya no tanto.
Y es que el buen Carlos se avienta la patinada de decir en El Universal, que él ha decidido: “…desde 2006 a acudir a las urnas para tachar por completo la boleta” y añade que ha “…decidido hacerlo de nuevo en cinco semanas”. Lo interesante del asunto es que después de publicar lo anterior se anima a decir:
No me interesa invitar a nadie a hacer lo mismo ni formo parte de algún grupo u organización que esté promoviendo el voto nulo, y no me interesa.
Bonita cosa, digo yo, eso de ser un periodista de alto rating, para aventarse a decir semejante incongruencia. Si en realidad no le interesara promover el voto nulo, entonces ¡¡¡que no lo publique!!!.
O bien peca de iluso, o está tratando de vender la imagen del “bueno” ocultando otras intenciones. Tuve la oportunidad de saber que en los años de hegemonía del PRI, TODOS los empleados de Televisa tenían la consigna de votar por el PRI… y estaban obligados a irle al América, so pena de ser despedidos. De esto me enteré por boca de Talina Fernandez quien lo dijo en una especie de convención del gremio ¿Ha cambado esa postura? ¿Alguien sabe si Televisa es la empresa más democrática de México? ¿A alguien le consta si el voto de Loret en verdad se anuló en 2006?
Así que esa postura del “digo que anularé mi voto y no te invito a hacer lo mismo, pero lo publico en los medios más leídos y vistos de México” me suena raro. Más que raro, bastante bizarro diría yo. Su mensaje se parece mucho a los de quienes invitan a la gente a “dejar de ocuparse por lo material y buscar sólo lo espiritual”, que ya comenté en este espacio.
Yo pienso que en esta etapa de la sociedad mexicana, lo peor que podemos hacer es anularnos como ciudadanos y anular nuestras opciones. Sería preferible USAR el poder ciudadano. En efecto, la versión mexicana del “mundo feliz” en donde nunca pasa nada, por más que hagamos como que hacemos por cambiar el sistema, es lo que debemos evitar. Por eso mismo dudo de estos “movimientos” de orientación hacia el voto. Eso es apenas un poco más que ni siquiera levantarse para ir a votar. Preferiría los movimientos que te hacen salir de tu estado de comodidad y caminar para ir a ver a tus representantes y exigirles cuentas. Los preferiría (si los hubiera) por sobre los que sólo te dicen “anúlate” (o a tu voto).
Me explico: Los partidos tratan de orientar el voto hacia sus colores. Eso está bien, están en el juego. A veces el juego es descaradamente evidente, como en la foto de entrada, o bien sucio, como lo demuestra la imagen de la derecha, colocada como espectacular a la orilla de la carretera Acapulco- DF. El problema es cuando de pronto sale una propuesta para “hacerle al loco” y anular el voto, o para invitar veladamente a los ciudadanos a NO votar.
El voto blanco.
El otro mensaje, que se puede ver en el soporte documental del blog, se titula “El voto en blanco”, elaborado por unos que se autonombran como movimiento PASCAL y está dirigido a “todos los ciudadanos que viven en cualesquier ciudad, municipio, ejido, ranchería y aldea de la República Mexicana”. Comentaré ahora de las frases que se dicen, sueltas al hilo, y que se convierten, de tanto decirlas, en dogmas de fe (en rojo, los textos del mensaje; en verde, mis comentarios):
Como todos sabemos, en todo el país existe inconformidades y descontento con nuestros gobernantes,
¿Todos lo sabemos? Es decir, de que hay descontento, lo hay, yo estoy descontento con muchas cosas. Pero la pregunta es ¿en realidad es con los gobernantes mexicanos? ¿Con cuáles? ¿Con todos los gobernantes? ¿Sería posible que haya descontento con los efectos y no precisamente con las causas?
…así mismo contra todos los partidos políticos por su forma de actual, de mentir, de engañar, de burlarse de la confianza que se les ha depositado, de buscar solo el beneficio personal económico y olvidarse que están para servir al pueblo, a las personas.
Bueno, esta es una serie de dogmas que hay que revisar. Se menciona a los partidos que mienten, que engañan y que se burlan de la confianza ciudadana. Pero no se mencionan las mentiras, ni los engaños, ni las burlas. Se nota que el redactor se siente engañado y burlado, pero ¿en verdad será por una causa auténtica? ¿o por un sesgo de confirmación? Habría que pensar un poco más.
No existe seriedad ni honestidad en representar un cargo público, son solo unos zánganos que duermen en los buriles del congreso.
Aquí dos reflexiones: La primera tiene que ver con la selectiva aplicación de un calificativo. Menciona la falta de seriedad y honestidad al ejercer un cargo público, pero la pregunta obligada es ¿la falta de esas características es exclusiva de quienes ejercen cargos de elección? ¿Sólo ellos son zánganos? ¿Sería posible admitir que estas características negativas aparecen también en otros mexicanos que NO se dedican a la política? Te invito, respetable lector, a dejar tu cartera en un tansporte público ¿Piensas que los pasajeros de alrededor serán suficientemente honestos para avisatre que la dejaste ahí? ¿Piensas que habrá alguien que intente devolvértela? ¿Piensas que antes que pensar en su beneficio personal pensarán en que si así lo deciden pueden hacerle el día a un compatriota devolviéndole su cartera? ¿Confías de esa forma en los mexicanos que no son políticos? Si te encuentras una cosa que no es tuya, ¿buscas la forma de devolverla a su dueño?
La segunda reflexión tiene que ver con lo contrario, con la peligrosa generalización sin evidencias suficientes o mediante el sesgo de confirmación. Me refiero a las imágenes que los medios masivos nos brindan. Si hay una nota buena de los diputados o senadores NO la publicarán. Sólo están buscando las notas sucias, las negativas, las que exhiben las debilidades y defectos de los encumbrados. Por lo tanto, la imagen de un diputado dormido, o las de los rijosos que a punta de golpes toman la tribuna o “revientan” las sesiones, son las más socorridas y pueden generar una falsa generalización de que todos son así.
Este 5 de julio, día de votar en nuestro país, manifestemos nuestra inconformidad y dejemos claro que el pueblo es el que manda, no lo manifestemos con la acción de no votar, vayamos a las urnas y pongamos nuestro voto en blanco, es decir, pongamos una X que abarque toda la boleta de votar, es claro que el voto quedará anulado, pero quedara constancia “oficial” de la inconformidad del pueblo, de los ciudadanos, para con todos los partidos políticos.
Pero precisamente, haciendo eso, anulando el voto, lo que se demostraría es que somos juguetes de gente como este promotor de la flojera y de la inamovilidad. Si en realidad estamos convencidos de que “el pueblo manda”, entonces vayamos con nuestros representantes y obliguemos a que presenten una iniciativa para que se evalúe su trabajo y su calidad de “representante” popular mediante evaluaciones objetivas y periódicas (digamos cada trimestre).
Claro, yo conozco a mi gente. No faltará quien diga “¡Que hueva! eso de estar asistiendo a la evaluación de mis diputados y senadores está de hueva”. Y es que precisamente por ser flojos e irresponsables hemos dejado que otros menos flojos sean los que se llevan las mejores rebanadas de pastel. Así que el estado de flojera del zángano NO es exclusivo de los gobernantes.
Ahora que si lo que queremos es “constancia oficial” de nuestro descontento, lo más irresponsable que podemos hacer es anularnos como votantes. ¿De que le sirve a la sociedad los votos anulados? ¿Que ganamos con esa demostración de estulticia generalizada? Un montón de papeletas inutilizadas ¡no oficializa NADA! Y menos “nuestro descontento” ¿De qué le sirve a este grupo PASCAL la oficialización de una emoción?
Continuará…
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Publicado por kidcooler en 17 Mayo, 2009
Sólo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible para los ojos.
Antoine de Saint Exupèry
Mucha gente que ha leído “El Principito” o que ha oido la famosa frase que se relaciona con el título de esta entrada, piensa que en verdad así son las cosas, que uno debe “ver” con el corazón para desentrañar la escencia de las cosas. E incluso retan a la ciencia para decir que “la ciencia está vendada de los ojos del corazón” o bien que “está limitada en sus métodos” debido a que no fomenta observar con el corazón o la intuición.
Pues bien, la frase de Antoine de Saint Exupèry, en boca del personaje del zorro, pareciera todo menos una afirmación científica.
Antes que nada, debo decir que los dichos del personaje del zorro me marcaron desde muy joven. Cuando yo tenía unos 17 años tuve una novia que deseaba que la fuese a ver a su casa todos los días. No me gustaba mucho la idea, pues en ese entonces leía por primera vez esta obra y me parecía que la actitud de mi novia semejaba a la de este personaje diciéndome:
…si tú me domesticas, entonces tendremos necesidad el uno del otro. Tú serás para mí único en el mundo, yo seré para ti único en el mundo… Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde; desde las tres yo empezaría a ser dichoso. Cuanto más avance la hora, más feliz me sentiré. A las cuatro me sentiré agitado e inquieto, descubriré así lo que vale la felicidad. Pero si tú vienes a cualquier hora, nunca sabré cuándo preparar mi corazón… Los ritos son necesarios.
Créanme, no hubo visión más horrenda de las relaciones humanas que esa de “domestícame para que creemos vínculos” o bien “conviértete en mi felicidad”. Por supuesto, cuando posteriormente dice el zorro que lo escencial sólo se ve con el corazón, el personaje ya había perdido credibilidad ante mis ojos.
Entiendo lo que el autor quería decir, y era algo así como “no te fíes de las apariencias”. Dicho así tiene sentido, pero puedo darme cuenta que esta frase no es tan bonita como la primera. Incluso cuando habla del corazón, está haciendo una analogía de lo que los antiguos pensaban que era la función del corazón: era considerado el órgano central y su latido se percibía en el pulso. El corazón era el sitio del pensamiento, sentimientos y otras funciones. Las enfermedades se producían por diversas alteraciones de los canales o por debilidad del corazón. En pocas palabras, era el receptáculo y la fuente primordial de la emotividad, el sentimiento, y la percepción más allá de lo visible. La alegoría llega hasta este siglo XXI con tanto símbolo de corazones entre enamorados.
Pero lo que es cierto, es que el corazón es incapaz de sentir, o pensar, o decidir sobre cualquier aspecto de nuestra vida. Es un músculo con funciones ciertamente vitales, encargado de bombear la sangre por el sistema circulatorio mediante contracción. En estado de reposo, el corazón es más o menos autónomo y sólo aumentará su ritmo contra demanda. Si necesitamos más oxígeno en alguna parte del cuerpo (por ejemplo las piernas cuando corremos), el corazón bombeará más rápido. Aunque tambien las emociones (generadas en el cerebro) pueden hacer que este órgano se acelere sin razón aparente. El mecanismo emocional es básico en los humanos para prepararnos ante una eventual respuesta fisiológica que requerirá de oxígeno. La más simple es la dualidad pelear – salir corriendo.
Así que si tomamos esas palabras en sentido literal no tienen sentido alguno.
Por el lado metafórico y alegórico, y sobre todo quitando los nefandos antecedentes de deseo de domesticación del zorro, la frase me indica que es necesario aplicar algo más que la simple vista para decidir sobre las relaciones humanas. Recordemos que la frase famosa la enuncia el zorro justo después de que el principito les dice a las rosas:
Son muy bellas, pero están vacías y nadie daría la vida por ustedes.
Vista así, la frase aconseja involucrar un proceso más complejo que el de la simple vista para darnos una idea más exacta de la realidad, o dicho en forma más precisa, más complejo que la apreciación visual de la belleza física.
Pero de eso a que pueda utilizarse como medio de apreciación y observación científica, al estilo de las “corazonadas“, resulta un tanto pueril. Sabiendo que este órgano no es el que genera los procesos cognitivos o creativos, paradójicamente el corazón nada tiene que ver en una “corazonada”, sino más bien otros procesos mentales que relacionan ideas, conceptos previos y otras experiencias en un proceso que al parecer no sigue una lógica establecida para dar como resultado ideas consistentes con la ciencia y con la realidad.
Mi conclusión es que, si bien es cierto que no sólo es necesario “ver” para entender, lo que sí es estrictamente necesario es el uso del cerebro y no del corazón para poder entender la escencia de la naturaleza.
A los seguidores puntuales de Antoine de Saint Exupèry: No os comporteis como el estúpido zorro del cuento. ¡Usad el cerebro!
Imagen desde http://qtcorregido.galeon.com/
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