Ahuramazdah

El Weblog sin dogmas

¿La bandera más bonita? La mexicana. Y esto ¿es útil?

Publicado por kidcooler en 8 Julio, 2008

Ayer terminó el concurso promovido por el diario español 20 minutos, que desde hace algunas semanas estuvo vigente en algunos círculos cibernéticos. La noticia del triunfo en este certamen de belleza entre banderas fue publicado acá.

Así que, un motivo más para sentirnos orgullosamente mexicanos es que nuestra bandera gusta, y yo pensaría que gusta más a los mexicanos, aunque quizá algunos votos recibidos viniesen de extranjeros. A ellos les extiendo mi mano y les digo sinceramente ¡Gracias!

Pero ahora viene mi lado crítico que se sienta en mi hombro izquierdo y me susurra al oído: “Sí, es bonita tu bandera. Pero ¿es bonito tu país? ¿es bonito el pueblo mexicano? ¿es bonita su forma de ser?… Y más inquietante aún: ¿Es útil esa belleza?”

Pues si, queridos lectores, mi lado crítico me baja de las nubes de euforia nacionalista y me pone en un camino de reflexión. Así que haciendo caso a mi pequeño demonio crítico, intentaré responder a estas preguntas.

  1. ¿Es bonito México? Sí, indudablemete que sí. Es un territorio de climas variados, que tiene bellezas naturales que van desde las altas y siempre nevadas montañas, hasta los desiertos más inhóspitos, hasta las playas más hermosas y hasta las selvas más intrincadas. Su variedad de climas hace de México un país que ofrece a sus habitantes y a sus visitantes el menú casi completo de paisajes (nos faltan pistas de esquí en nieve, al estilo de Aspen o de Chamonix), y otros atractivos turísticos como la comida y las artesanías.
  2. ¿Es bonita su gente? No me cabe duda. Somos bellos y hermosos. Especialmente nuestras mujeres. Claro, en gustos se rompen géneros, pero hemos tenido exponentes de belleza mundial: Lupita Jones, Salma Hayek, y antes María Félix y tantas bellezas no famosas que nos han engalanado a nivel internacional. Zonas famosas por sus mujeres bellas existen en México, sin duda. Atestiguo personalmente el fenómeno “Los Mochis”, Sinaloa.
  3. ¿Es bonita la forma de ser de los Mexicanos? Sí y no. Sí porque somos amables con los visitantes, somos hospitalarios y compartidos. La educación típica mexicana nos lleva a decir frases como “mi casa es tu casa”, o “donde comen tres, comen cuatro”, y otras más que se llevan muy adentro. No es bonita porque aun se tienen cotos de discriminación racial y religiosa, que llevan a nuestro pueblo a situaciones de maltrato entre mexicanos. No es bonita la forma mexicana en que dejamos de ser solidarios con nosotros mismos, y preferimos a veces quedar bien con los extranjeros. Además nos hunde el desprecio a la educación, la falta de honestidad y la falta de respeto hacia lo ajeno (1).
  4. ¿Es útil esta belleza para los mexicanos? No. No nos ha servido de mucho tener lo que tenemos: Un país rico, un pueblo valiente, una educación de valores. Si al menos hiciéramos algo por mejorar colectivamente nuestro país, sería mas bello aun, por ejemplo cuidando más nuestros bosques, nuestras playas, nuestros paisajes. Si hiciéramos algo por mejorar la educación de nuestro pueblo, dependeríamos menos de la tecnología extranjera. Si al menos fuésemos más honestos, menos rateros, menos corruptos, tendríamos un “modo mexicano” que serviría como ejemplo de belleza interior, de belleza en nuestra forma de ser.

Sí, me siento orgulloso de este resultado. Mi bandera es bella.

Me sentiré aun más orgulloso de ser mexicano el día que tengamos un destacado papel en el aspecto honestidad, en el aspecto educación, y en el aspecto limpieza.

Y más orgulloso me sentiré el día en que se pueda afirmar sin dudas que México es un país independiente en tecnología, en alimentos y en economía.
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Referencias:
(1) Reportes sobre corrupción, según Transparency International

Podcast: http://ahuramazdah.typepad.com/podcast_de_ahuramazdah/2008/07/bandera-ganadora.html

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Por qué es importante divulgar el escepticismo

Publicado por kidcooler en 4 Abril, 2008

Hay dos buenas razones principales para divulgar el escepticismo. La primera es que constituye una herramienta de pensamiento que es elemental para el crecimiento de los indicadores de investigación y desarrollo (I+D). La otra es porque no puede ser profesado como materia de escuela, y es necesario que la gente sepa de su existencia, para establecer un buen contrapeso a sus opuestos.

El escepticismo no puede enseñarse como se enseñan las tablas de multiplicar, sobre la base de una técnica dogmática de repetición, que tiene por objeto marcar en la mente del estudiante de primaria las operaciones y resultados básicos del producto de dígitos. El escepticismo no podría basarse en su antítesis.

Y es que aunque las tablas de multiplicar sean de gran utilidad para realizar operaciones más complejas, no es sino hasta que se estudia el álgebra en la secundaria, cuando se puede comprender cabalmente los fundamentos matemáticos que sustentan este atajo de la suma repetida.

Al igual que las tablas de multiplicar, el escepticismo es muy útil; es un enfoque práctico ante las observaciones, ante los resultados de las observaciones y ante las conclusiones de dichas observaciones. En anteriores entradas afirmé que:


En pocas palabras, el escepticismo es la voluntad para dudar de lo percibido y reunir evidencias objetivas para complementar el proceso de juicio racional.


Pero esa voluntad no puede ser inculcada o enseñada utilizando los métodos dogmáticos como los de las tablas de multiplicar. Cuando nos enseñan las tablas no se nos explican las propiedades de la operación producto. Los estudiantes de primaria simplemente se adhieren al dogma de la repetición, sin posibilidad de cuestionamiento o duda.

Y aunque para el estudiante de primaria esa repetición finalmente se transforme en una especie de base de datos extremadamente útil, el método de enseñanza no deja de ser arbitrario. Pero igualmente dogmático y arbitrario es el método de enseñanza del lenguaje: Esto es una “silla”, esta es la letra “A”, la conjugación del verbo satisfacer sigue las mismas formas que las del verbo hacer (pasado de hacer en primera persona singular, hice; pasado de satisfacer en primera persona singular, satisfice), etc.

Ante lo irracional de cualquier idioma, no hay mucho de dónde escoger. Imaginemos lo bizarro que resultaría un alumno de primero de primaria preguntando el porqué del verbo ser. Aprender cosas tan irracionales como el lenguaje requiere de métodos dogmáticos, no hay mucho que buscarle.

Pero una vez que uno aprende las tablas de multiplicar y los procedimientos básicos de la comunicación oral y escrita, la irracionalidad y el dogmatismo pueden dar paso a otros métodos. La exposición a conceptos novedosos aunada al fomento para que los estudiantes se conviertan en curiosos investigadores, es una de las mejores alternativas para la educación en las ciencias.

La curiosidad natural por entender el mundo y sus relaciones es la base de donde pueden surgir el racionalismo, el pensamiento crítico y el escepticismo. Sobre la curiosidad dice la wikipedia:


Esencialmente, la “curiosidad” es un término que describe un número desconocido de mecanismos del comportamiento psicológico que tienen el efecto de impulsar a los seres a buscar la información y la interacción con su ambiente natural y con otros seres en su vecindad.


Esta característica natural de búsqueda no es exclusiva del ser humano. La compartimos con casi todos los organismos superiores, incluyendo mamíferos, aves, peces y reptiles. Al parecer es una característica que proporciona un medio de evaluar el contenido del entorno (peligroso, alimenticio, protector, favorable para la reproducción, etc.). Dice el Dr. Miguel Ángel Macías, neurocirujano mexicano:

Esta curiosidad que caracteriza al humano tiene niveles de complejidad de acuerdo al acopio de información, experiencia o conocimiento y la capacidad individual de establecer asociaciones, sin embargo estas asociaciones estarán sujetas a los métodos de “cómo asociar” la mayoría de ellos atávicos. Se podrían establecer a grosso modo tres niveles generales:


  1. Curiosidad común. Exploración no propositiva del entorno.
  2. Curiosidad propositiva ordenada. Observación.
  3. Observación sistematizada, avanzada o científica.

El primer nivel de curiosidad es compartido con algunos peces y crustáceos. El segundo lo compartimos casi con todos los organismos superiores, incluidos el pulpo y el calamar y el tercero es el que nos distingue de los demás organismos.

Entonces, si somos curiosos por naturaleza, ¿por qué importante divulgar el escepticismo? ¿No sería suficiente con dejar que la naturaleza curiosa obre por si misma en nosotros?

Es necesario reforzar la curiosidad porque puede ser abolida cuando se fomenta el uso extensivo de prejuicios y dogmas. Y es necesario reforzar y divulgar el pensamiento crítico y el escepticismo para reconocer estos prejuicios y dogmas.

Pienso que los métodos de la educación tradicional, algunas costumbres de la sociedad mexicana y también el principio de autoridad, no exclusivo de la sociedad mexicana, son los principales obstáculos y amenazas para la curiosidad, para el escepticismo y, por ende, para la investigación y el desarrollo tecnológico en México.

Métodos de educación tradicional. Básicamente se centran en el modelo del educando y el profesor. El profesor sabe y por lo tanto enseña al educando. El educando es ignorante y debe aprender lo que el profesor le enseña. Este modelo es el que aun rige en las escuelas oficiales mexicanas, y en muchas de corte particular. Escribe F. Javier Haro del Real un editorial en la revista Sinéctica:


Ha sido ya reconocida la ineficiencia de la educación en México y prácticamente en todo el mundo. La escuela tradicional, representada por la mera transmisión o memorización de información, no ha propiciado, significativamente, la formación de personas maduras, ciudadanos solidarios y profesionales capaces.

Pero reconozcamos que de esa manera fueron educados Newton, Leibinitz, Einstein, Laplace, Rutherford, etc. Incluso así también fue educado Mario Molina. Pero entonces, si el esquema educativo tradicional no es la única causa de que en México no haya tanto desarrollo científico y tecnológico ¿Qué otras causas hay?

Yo pienso que la idioscincracia del mexicano es un gran escollo a vencer.

Idioscincracia mexicana. No sólo la educación escolarizada es responsable de la formación (o deformación) de los estudiantes, también influye el ambiente familiar que priva en muchos hogares mexicanos.

En muchas familias se suele callar y reprimir a los infantes que preguntan y cuestionan al mundo que les rodea. Sobre este punto es conveniente analizar dos formas de curiosidad infantil, para diferenciar el comportamiento familiar. Hay una curiosidad inútil, de la que todos hemos sido testigos. Esa curiosidad es la que que no lleva a nada, que sólo es un reflejo de la necesidad del infante por seguridad en el mundo. La otra curiosidad es la que pregunta por el mundo, por su naturaleza, por su comportamiento asombroso.

Citaré una fuente religiosa, que explica muy bien el primer tipo de curiosidad infantil (y a veces no tan infantil, pero inmadura a todas luces). Dice Pedro García, Misionero Claretiano:


Muchas veces reprendemos a las personas curiosas. Nos caen mal. Entrometidas en todo, no dejan una vida bien parada. Todos estamos con miedo a su lado, porque sabemos que un día u otro saldrán a relucir en público nuestros asuntos más personales. La curiosidad, así entendida, es desagradable, es mala, y no la podemos aceptar. La vida privada nos interesa mucho, y siempre corre peligro cuando una persona se mete a curiosear donde no le llaman…

El otro tipo de curiosidad infantil es la que lleva a los críos a preguntar el porqué del sol, del frío, de las plantas, del comportamiento humano y animal. Este tipo de curiosidad debiera ser fomentada, en vez de reprimida. El primero tampoco es malo, pienso que simplemente es mal orientado en la mayor parte de las veces.

Pienso que las peores formas de atentar contra la curiosidad infantil, sea del tipo que sea, son la represión y la respuesta absoluta, dogmática, la que deja al niño sin palabras. Se puede adivinar que ambas se dan en los hogares mexicanos con mucha frecuencia, dada mi experiencia personal como mexicano y como profesor, y vistos algunos datos interesantes sobre la inversón en Investigación y Desarrollo en México y en el mundo.

La represión inhibe la curiosidad gracias al miedo, al temor por el castigo. La respuesta absoluta, aunque menos violenta, se introduce al subconsciente infantil casi con igual facilidad que el terror: respuestas al estilo de: “Las cosas del mundo son así, y no hay otra manera de verlas o de concebirlas” son en las que se basan los prejuicios sociales y culturales, sobre las que los memes negativos se propagan con más facilidad.

Incluso cuando las respuestas de los padres son correctas y atinadas, inhiben el esfuerzo infantil por encontrar sus propias respuestas (aunque estas estén equivocadas en principio, el fomento del esfuerzo por continuar intentando nuevas explicaciones debería prevalecer). La tentación por utilizar el principio de autoridad paterna (materna también) bajo cualquier circunstancia, también inhibe la curiosidad.

Principio de autoridad. Fuera del ámbito familiar, este principio se manifiesta en conductas paternalistas de los gobiernos y de las autoridades, valga la redundancia. En innumerables ocasiones, las opiniones de autoridades se toman como verdades absolutas, como dogmas de fe, como ley de hierro. Pero no siempre esas opiniones son tan racionales y verdaderas como se pretende que sean. Dice Carl Sagan en su magnífica obra “El Mundo y sus Demonios” (ISBN
84-08-03515-0):


Uno de los grandes mandamientos de la ciencia es: «Des­confía de los argumentos que proceden de la autoridad.» (Desde luego, los científicos, siendo primates y dados por tanto a las je­rarquías de dominación, no siempre siguen este mandamiento.) Demasiados argumentos de este tipo han resultado ser dolorosamente erróneos. Las autoridades deben demostrar sus opiniones como todos los demás. Esta independencia de la ciencia, su reluc­tancia ocasional a aceptar la sabiduría convencional, la hace peli­grosa para doctrinas menos autocríticas o con pretensiones de cer­tidumbre.
. . .

Los argumentos de la autoridad tienen poco peso: las «autoridades» han cometido errores en el pasado. Los volverán a cometer en el futuro. Quizá una manera mejor de decirlo es que en la ciencia no hay autoridades; como máximo, hay expertos.

Y tenemos evidencias de que las autoridades cometen errores en todos lados y en todas las épocas. Recientemente leía sobre la huelga en la UAM, cuyo Sindicato no levantó el paro hace un mes por rechazar la propuesta de las autoridades, que consistía en 4.25% de aumento (y el 100% de salarios caídos). El Sindicato terminó aceptando ese mismo porcentaje de aumento, con el 50% de salarios caídos, pero un mes después. Seguir ciegamente las opiniones de las autoridades (aún las sindicales) es un grave riesgo.

Otras causas. También influye el inconsciente nacional que muchas veces se ve invadido por mitos y leyendas sin fundamento alguno en la realidad, al estilo del chupacabras y otras tenebrosas figuras imaginarias. ¿Por qué la gente cree en estas cosas? Eso es asunto de otras entradas, pero lo que es un hecho es que existen este tipo de creencias irracionales y que son un obstáculo para una verdadera formación científica y tecnológica de los mexicanos.

Por ello es que considero que el escepticismo debe seguir siendo promovido y difundido. No sólo por su utilidad sino para ofrecer una alternativa racional que haga contrapeso a los obstáculos antes mencionados, sin el carácter forzoso de su prédica escolarizada.

Los escépticos debemos convencer a los demás de las bondades del escepticismo, sobre la base de sus logros y de su utilidad al adoptarlo para la vida diaria. Se dice fácil, pero la tarea de luchar contra los obstáculos obliga a continuar el esfuerzo.

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Escepticismo. ¿No aplica a desarrollos teóricos?

Publicado por kidcooler en 24 Enero, 2008

En cierta ocasión, discutía con Marcelo Silva sobre el escepticismo. Decía Marcelo que el escepticismo verdadero sólo lo ejercen los prácticos y no los teóricos, y así se expresó:

Creo que el pensamiento crítico y el escepticismo no han ayudado un paso en la evolución de la ciencia. De ninguna.

Si te fijas bien en el desarrollo histórico de toda la ciencia, verás que ésta avanza por los PRÁCTICOS, a pesar de los teóricos, a pesar de los dogmas, a pesar de las corrientes de criterios imperantes.

El escepticismo verdadero no es el de los teóricos, sino el de los prácticos, que ante una duda se empeñan en llegar hasta el final de una investigación para poder determinar lo que es y lo que no, lo que vale y lo que no vale, lo cierto de lo falso.

Más que pensamiento crítico y escepticismo, lo que ha de usarse en favor de la ciencia, en la búsqueda de la verdad en cualquier área que se investigue, es el sentido común.

Ante estas afirmaciones yo respondí lo siguiente:

Yo pienso que es al contrario. Que el pensamiento crítico y el escepticismo han sido los pilares de la investigación científica. De toda investigación. Aunque aquí se debe hacer una distinción fundamental. NO es lo mismo ciencia que desarrollo tecnológico.

Normalmente encontraremos que cada adelanto tecnológico está basado en principios de la ciencia. Y a veces, gente SIN un enfoque rigurosamente científico, sólo con la mentalidad práctica que se maneja en el texto original, logra avanzar pasos enormes en el desarrollo tecnológico. Incluso en algunos casos, descubrimientos tecnológicos accidentales generaron los acicates necesarios para establecer líneas de investigación científica. Ejemplos los daré más adelante

La aseveración de que el escepticismo verdadero pertenece sólo a los prácticos, es totalmente falsa. Se basa en la ignorancia (a propósito) de la ciencia y de sus métodos. El escepticismo verdadero lo puede ejercer mucha gente, sin necesidad de clasificarles en la odiosa taxonomía de teóricos y prácticos.

Aquí es momento de explicar los logros de algunos teóricos de la física, gracias a su pensamiento crítico y al escepticismo que practicaron:

Einstein no necesitó de ningún laboratorio para establecer sus teorías relativistas (la especial y la general). Sólo realizó un excelente ejercicio de imaginación para resolver el problema de la invariabilidad de la velocidad de la luz (mientras trabajaba en la oficina de patentes de Berna, Suiza); y forzosamente tuvo que dudar de las suposiciones sobre el éter y sobre puntos de referencia absolutos.

El desarrollo de la mecánica cuántica, por parte de Schrödinger, Heisenberg, Dirac, Bohr y Von Neumann, NO necesitó de grandes laboratorios; sus desarrolladores forzosamente tuvieron que ser escépticos de la teoría ondulatoria de Maxwell. Otros teóricos modernos, como Penrose y Hawkins, no han necesitado estar en los centros de las galaxias para proponer las teorías de gravitación cuántica y la existencia de agujeros negros.

Más recientemente, en 1985, Strominger, Edward Witten. Gary T. Horowitz y Philip Candelas publicaron un artículo en el que demostraron que podía establecer una “teoría de cuerdas” consistente con el modelo estándar, sólo que necesitaba un universo de 10 dimensiones. Poco después, el matemático Shing-Tung Yau, probó una conjetura propuesta por Eugenio Calabi, en el sentido de que podría existir esta teoría de cuerdas en un universo de 10 dimensiones con 6 de ellas “curveadas” sobre ellas mismas en espacios prácticamente invisibles, al estilo de las fibras individuales de una alfombra. Estos últimos 6 científicos teóricos elaboraron sus trabajos teóricos utilizando el pensamiento crítico y el escepticismo, al dudar de la validez de TODOS los aspectos formales del modelo estándar.

Y muchos esperamos que esta “teoría de cuerdas” unifique los modelos que tenemos del universo, en los espacios muy (pero muy) pequeños y en los espacios muy grandes (astronómicos), que usaban modelos esencialmente diferentes para explicar su naturaleza.

Este tipo de argumentación le hace un muy mal favor a las aseveraciones iniciales. Y no es que descarte la PRAXIS como motor de desarrollo. Es lo mejor que se podría hacer, unir la teoría con la práctica en un solo enfoque. En realidad muchos desarrollos teóricos esperan ansiosamente que el desarrollo de la tecnología les permita comprobar sus afirmaciones en la práctica. Einstein tuvo que esperar el avance de la fotografía para que se corroborara su predicción sobre los lentes gravitacionales. El sexteto que ha desarrollado los fundamentos de la teoría de cuerdas, espera que se construyan aceleradores de partículas que permitan interacciones en energías no obtenibles por el momento, para que se compruebe (o descarte) sus hipótesis.

Así que la conclusión natural sería decir que tanto hay escepticismo en los que hacen trabajo teórico, como en los que desatrrollan tecnología. Pero aún más. Debe haber escepticismo en médicos forenses, en investigadores policiacos, en auditores, en compradores de autos usados, y en toda la gente que desee encontrar evidencias fehacientes de lo que escucha, de lo que lee, de lo que conoce, sin importar si lo que hace es teórico o práctico.

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Utilidad del Pensamiento Crítico y del Escepticismo

Publicado por kidcooler en 21 Enero, 2008

He escrito sobre dos diferentes tipos de pensamiento, confrontando por un lado la postura de credulidad que adoptan algunos sectores de la sociedad, contra el escepticismo que profesamos otros sectores, como si el escepticismo fuera la única forma correcta de pensar. Es importante señalar que no se trata de ver qué forma de pensar es la correcta, pues ese tipo de juicios yace en el terreno de la ética o de la moral, y en el sentido formal, en el terreno de la ley. Por ello hoy escribo sobre la utilidad de esa forma de pensamiento a la que se conoce como escepticismo y pensamiento crítico.
¿Por qué utilidad? Bien, si te parece útil una herramienta, úsala. Esto que te presento es un análisis de una herramienta.

¿Qué es pensamiento crítico?

Por principio de cuentas definiré lo que es el pensamiento crítico. Puede decirse que consiste en no tomar nuestras percepciones (y las de los demás) como verdades absolutas. Imaginemos que nos encontramos en la calle con un par de personas que platican en voz alta y escuchamos que una de ellas expresa con un tono suficientemente convincente: “La culpa del deterioro en nuestra economía es del mal gobierno”. No es difícil escuchar sentencias como la anterior en nuestros días, en nuestras calles, en nuestros trabajos y en muchos lugares públicos y privados, en momentos oportunos e inoportunos por igual. Ante la exposición a las anteriores palabras podremos adoptar muchas posturas, pero en forma básica podremos estar o no estar de acuerdo, o bien ignorar en nuestra mente esta disyuntiva y abandonar cualquier pensamiento posterior al respecto. El pensamiento crítico será el que nos lleve a cuestionar internamente la validez de lo escuchado y, quizá después de un breve análisis, a inclinarnos por estar o no de acuerdo (incluso a cuestionarnos si no pasamos por alto algún detalle, si hemos escuchado con exactitud lo que se dijo). El pensamiento acrítico (opuesto al crítico) nos llevará a sustituir ese cuestionamiento interno por una serie de argumentos y justificaciones que llevará a nuestra mente a pensar en otras cosas y a abrazarnos en un estado de conformismo.

Regresando al ejemplo, el pensamiento crítico hará que nos preguntemos ¿Hay un deterioro en nuestra economía nacional? De existir ese deterioro ¿De verdad es sólo culpa del mal gobierno? ¿Hay un mal gobierno? ¿Hay otras causas posibles?

L. Mertes, destacado educador estadounidense, define al pensamiento crítico como “…un proceso consciente y deliberado que se utiliza para interpretar o evaluar información y experiencias con un conjunto de actitudes y habilidades que guían las afirmaciones fundamentadas y las acciones”. Y Robert H. Ennis, miembro de la Sociedad de la Filosofía de la Educación, afirma que es “pensamiento reflexivo y razonado enfocado para decidir que creer o hacer”. Por lo tanto podremos decir que el pensamiento crítico es la voluntad racional para someter aquello que percibimos a una serie de procesos mentales de análisis y cuestionamiento con el objeto de establecer un juicio sobre su validez. En pocas palabras, es preguntarnos con relación a lo que hemos percibido ¿es válido, es verdadero, es lo único que hay? Y buscar un poco más para encontrar la respuesta. Nótese que he insistido en “lo que hemos percibido” antes que en “lo que ha sucedido”, pues el pensamiento crítico debiera aplicarse, en primera instancia, a nosotros mismos, con el propósito de evitar sesgos de percepción y errores de juicio. Una vez resuelto el problema interno de la percepción, el pensamiento crítico debiera enfocarse hacia las fuentes externas de aquello que percibimos, para resolver la cuestión del “qué ha sucedido”.

¿Qué es escepticismo?

El escepticismo tiene una tradición histórica que data desde la época de los antiguos griegos. Recordemos la famosa frase se Sócrates: “Yo sólo sé que no sé nada”. El escepticismo actual no toma posiciones tan radicales y tan poco prácticas. Michael Schremer, uno de los más renombrados escépticos de nuestros días afirma que “el escepticismo moderno está inmerso en el método científico, que incluye la adquisición de datos para formular y probar explicaciones para fenómenos naturales”. Pero el escepticismo actual va más allá de aspectos científicos para incursionar ámbitos prácticos y cotidianos. El difunto Carl Sagan, famoso astrofísico y escéptico que dedicó sus últimos años a difundir la ciencia entre nos no versados, opinaba así del escepticismo: “No es nada esotérico. Nos lo encontramos a diario. Cuando compramos un coche usado, si tenemos el mínimo de sensatez, emplearemos algunas habilidades escépticas residuales”. Entonces podemos decir que el escepticismo se basa en el uso del pensamiento crítico, tanto al interior de la mente de quien lo practica, como al exterior en la fuente de lo percibido, y abarca la recolección de evidencias objetivas para establecer una hipótesis de lo sucedido para confrontarla con la realidad. Cuando compramos un auto usado, es común escuchar del dueño anterior frases como “nunca ha sido chocado” o bien “está en excelentes condiciones, casi nuevo”. Si tomamos estas frases como algo cierto de manera temporal, el escepticismo nos hará revisar la carrocería para corroborar su validez, y revisar si no ha pasado por el proceso de “hojalateado” o bien contratar los servicios de un mecánico independiente para que revise el chasis, la alineación y otros aspectos que pueden escapar a nuestro ojo no entrenado. En pocas palabras, el escepticismo es la voluntad para dudar de lo percibido y reunir evidencias objetivas para complementar el proceso de juicio racional.

¿Qué utilidad tienen el pensamiento crítico y el escepticismo?

Moshe F. Rubinstein, en su libro “Patterns of Problem Solving” mencionaba hace más de 30 años que “teniendo la voluntad de dudar, se combate el dogmatismo y los prejuicios”. Y justo la dupla escepticismo-pensamiento crítico (de aquí en adelante, para simplicidad, E-PC) es el motor que se alimenta de la voluntad de dudar. Ambos permiten que esa voluntad para dudar sobre bases racionales y de reunir evidencias objetivas, se conviertan en elementos para encontrar los fundamentos de la realidad y la verdad, cuando ambas son buscadas. También permiten combatir ciertas formas de pensamiento que atentan contra el cambio para la mejora, la investigación científica y la elaboración de mejores modelos para explicar los fenómenos de la naturaleza. Y aún más, pues la dupla E-PC constituye la base para la realización de investigaciones sobre crímenes y delitos, recopilando evidencias dejadas por los criminales para poder llevarlos a juicio. Y en ámbitos administrativos, la dupla E-PC sirve como método para la realización de auditorías y otro tipo de revisiones sobre los estados financieros y sustantivos de las organizaciones.

Los dogmas yacen en el terreno de la fe y los prejuicios evitan la tediosa tarea de pensar y analizar. Pero ambas formas de pensar son mucho más comunes en las reacciones humanas que la dupla E-PC. Otro de mis autores favoritos, Daniel Goleman, ha investigado con mucho rigor sobre la naturaleza de las emociones y llega a la conclusión, compartida por los mejores neurocientíficos de los últimos años, de que las emociones existen en nosotros como una programación de nuestro cerebro para enfrentar con rapidez las primeras dificultades de la incipiente especie humana, hace varios millones de años.

Pero en la actualidad muchas de esas emociones (casi primitivas) nos llevan a cometer abusos innecesarios. Sobre la base del registro fósil de los humanos y de otras especies animales que compartían los tiempos y los espacios en la prehistoria, nuestra principal amenaza era el acoso de otros animales más fuertes y mejor dotados para la cacería que nosotros. Aprendimos a temer a las grandes bestias ya que éramos presa fácil de muchos de ellos. Nuestra especie no es suficientemente rápida para huir, ni suficientemente ágil para trepar por un árbol, ni suficientemente fuerte para ofrecer una respuesta directa a sus ataques, ni suficientemente protegida para guarecernos en nuestras defensas naturales. Sólo teníamos un cerebro un poco más desarrollado, capaz de idear armas de defensa y ataque, capaz de diseñar trampas y disfraces, capaz de transmitir conocimiento a la descendencia, capaz de crear vínculos sociales para proteger a la incipiente especie, capaz de desarrollar emociones y pensamientos ligados entre sí. Así pasamos mucho tiempo, muchos miles de años, y así esas maneras de resolver los problemas de la supervivencia se quedaron grabadas en nuestra genética y en nuestros cerebros.

Cito a Goleman: “La neocorteza (del cerebro) del Homo Sapiens, mucho más grande que en ninguna otra especie, ha añadido todo lo que es definitivamente humano. En la evolución, la neocorteza permitió una juiciosa afinación… que ha creado enormes ventajas en la capacidad de un organismo para sobrevivir en la adversidad, haciendo más probable que su progenie transmitiera a su vez los genes que contienen ese mismo circuito nervioso.”

El problema es que en la actualidad ya no necesitamos tanta capacidad cerebral para defendernos de las amenazas. Es decir, la mayor parte de las amenazas actuales ya no ponen en riesgo nuestra vida, y mucho menos atentan contra la supervivencia de la especie humana. Tenemos una gran capacidad para idear tantas cosas que en nuestros días inventamos problemas, conflictos y enemigos falsos. Vemos con tanta facilidad las diferencias en los demás (incluyendo muchas especies animales) que nos sentimos amenazados por estas realmente sutiles diferencias. Y nos sentimos bien cuando hacemos algo por acabar con ellos, aunque sea de manera virtual, justificando nuestra forma de actuar con mucha facilidad a través de dogmas de todo tipo y prejuicios de rápida aparición.

La dupla E-PC es útil cuando deseamos hacer a un lado estos dogmas y prejuicios, pero también es útil cuando deseamos descubrir:

  1. Los engaños y patrañas en la publicidad irresponsable;
  2. La falsedad de la información en los tendenciosos medios masivos de comunicación;
  3. Los vicios ocultos y la mala fe en tratos comerciales;
  4. La autoría inequívoca de fechorías y delitos;
  5. La responsabilidad de los funcionarios públicos y políticos en actos de negligencia o dolo;
  6. Las mentiras y falsedades en las declaraciones de personas que desean vendernos algo o convencernos de sus sesgados a conveniencia puntos de vista.

No obstante la utilidad práctica para casos comunes en nuestra vida diaria, pienso que la mayor utilidad de la dupla E-PC estriba en tener la voluntad para orientar nuestra sobrada capacidad cerebral hacia el diseño creativo y racional de:

  1. Mejores formas de convivencia, para librarnos de los prejuicios raciales o políticos basados en la credulidad de la gente;
  2. Mejores modos de utilizar la naturaleza, para librarnos del desequilibrio ambiental de repercusiones globales;
  3. Mejores bases para evitar las guerras y las hambrunas, dando paso a alternativas económicas que no requieran del exterminio de los vecinos, sea por obra de las armas o por obra de la economía.

Pienso que el pensamiento crítico debiera enseñarse en la escuela elemental como parte de los programas oficiales y complementarla con cursos de herramientas del escepticismo en niveles superiores. Sería una forma inteligente de hacer uso de nuestras capacidades sobradas.

Ligas interesantes:

http://www.ed.uiuc.edu/EPS/PES-Yearbook/92_docs/Ennis.HTM

http://gaiaxxi.iespana.es/rep-carlsagan.htm

http://209.85.165.104/search?q=cache:Kf50Q4lpjHoJ:chiron.valdosta.edu/whuitt/edpsyppt/Theory/critical%2520thinking%2520sp.ppt+%22Pensamiento+Cr%C3%ADtico%22&hl=es&ct=clnk&cd=8


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