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Realidad y percepción: Un dilema sobre su equivalencia

Publicado por kidcooler en 20 Junio, 2009

Cuando todos los días resultan iguales es porque el hombre ha dejado de percibir las cosas buenas que surgen en su vida cada vez que el sol cruza el cielo.

Paulo Coelho

Un dilema de la actividad científica es “¿es posible describir la realidad sabiendo que los humanos solemos tener errores de percepción?”. Para resolver ese dilema los científicos utilizan un método que reduce los efectos de esos sesgos de percepción. No es infalible al 100% pero con él se puede demostrar la falsabilidad de una hipótesis. Uno de los pilares de la actividad científica es la medición, y al medir se debe considerar siempre lo falible de los instrumentos de medición y del último eslabón que es la percepción humana del resultado de la medición.

Otro dilema de la actividad diaria de los seres humanos es ¿Cómo percibir la realidad del mundo que me rodea, con sus aspectos negativos y positivos, y aún así salir adelante? Los humanos exitosos usan el modelo del filtro de realidad, que a veces se parece al sesgo de confirmación, pero siendo el primero una herramienta consciente y supeditada a la voluntad de la persona que lo utiliza, mientras que el segundo es un problema inconsciente.

La realidad

En una entrada anterior se habló aquí de la clasificación de los niveles de realidad, los cuales repito aquí para iniciar la discusión:

  1. El nivel macroscópico, en el que la realidad es como es, y poco podemos hacer para cambiar las reglas de esa realidad. Podemos usar esas reglas para cambiarla de forma o de color o de estado, pero las reglas son inamovibles.
  2. El nivel microscópico, en el que la realidad depende del modo en el que la observemos, aunque no podamos hacer mucho para que, una vez alterada esa realidad microscópica, llevemos el resultado al nivel 1.
  3. El nivel psicológico, en el que nuestra realidad es fabricada por nuestros filtros de percepción. En este último nivel me estoy refiriendo en cursivas a la colección de percepciones que desarrollamos conforme aprendemos a ver el mundo. Añado también la imaginación exacerbada como fuente de realidad en este nivel.
El nivel de realidad macroscópica es bien conocido y los modelos que describen la realidad en este nivel siguen siendo válidos. El problema con estos modelos es que no son válidos para cuando se trata de estudiar cosas muy pequeñas. En los niveles atómicos aislados (no como parte de una realidad macroscópica) las cosas se comportan de una forma tan anti intuitiva que es necesario introducir un modelo bastante chocante por lo rebuscado y complejo. Pero hasta ahora es el único que describe con apego y confiabilidad suficientes los fenómenos de lo muy pequeño. Esos son los dos primeros niveles que definí. El tercer nivel, que también es real, es el nivel de las percepciones. Y es real porque existe como proceso dentro de nuestros sistemas cognitivos. Finalmente lo que oigas, estimado lector, o lo que leas al respecto de estos dos primeros niveles de realidad pasará por tus ojos o por tus oídos, por tus nervios y llegará a tu cerebro donde será decodificado y comparado con la información almacenada que tienes ahí. En ese largo camino puede haber fallas de percepción. Por lo tanto, para poder comprender los niveles macro y nano, es necesario que la percepción esté bien afinada para evitar los sesgos que impidan su apreciación correcta.

No se trata de realidades diferentes. Se trata de la misma realidad (al menos eso es el postulado inicial). Si hay realidades paralelas, aun no hay evidencias que sustenten ese paralelismo. Los modelos que describen los dos primeros niveles, por mala fortuna o por efectos del propio desarrollo científico, hasta ahora no son iguales.

La física clásica nos describe el mundo macroscópico. La física cuántica nos describe lo muy pequeño. Esperamos que el más allá de la ciencia actual nos traiga una especie de “teoría unificada” que explique ambos niveles con un sólo modelo.

Existen líneas de pensamiento que arguyen que la realidad NUNCA puede llegar a conocerse. Y se refieren a la realidad macroscópica, que es independiente de nuestro modo de percibirla. Esa es una falacia.

La realidad macroscópica es independiente, lo que significa es que los fenómenos en ese nivel de realidad no dependen de cómo los percibamos. Si quieres estudiar un sólido (sus propiedades, sus características, su composición), tu método de estudio no alterará esas propiedades. Eso hace que sea independiente de tu percepción.

Alguien podrá pensar que ese sólido tiene características de luz. Incluso podría percibir que es un cuerpo de luz. Pero en la realidad ese sólido no dejará de ser sólido si esa persona lo percibe como luz. Un poco de experimentación demostrará que el sólido NO tiene las mismas características que las de la luz, lo que demostraría que su percepción es errónea. Ese sólido no puede ser sólido y luz a la vez, o lo que es lo mismo, su naturaleza macroscópica no depende de la percepción.

No sucede lo mismo con el nivel nanoscópico. Lo que he dicho es que la naturaleza de eso tan pequeño puede depender del método que escojas para estudiarla. Si diseñas un experimento para determinar las características del electrón como partícula, el resultado te confirmará que ES una partícula, con masa y con carga eléctrica que es posible medir con bastante exactitud. Pero si diseñas un experimento para ver si el electrón es una onda, los resultados te darán como resultado que, en efecto, los electrones se comportan como onda, con frecuencia, longitud de onda y amplitud.

Cito una parte de la wikipedia que describe la confirmación de esta hipótesis de la dualidad de los electrones:

Esta hipótesis se confirmó… para los electrones, con la observación de los resultados del experimento de la doble rendija de Young en la difracción de electrones en dos investigaciones independientes.

Hay razón cuando se menciona que la realidad nanoscópica es un “potencial de manifestación”, pero como lo dije desde la primera entrada, aunque el método que escojas para tu percepción altere el modo de manifestación, siempre hay reglas dentro de ese nivel que no permiten todas las libertades, como por ejemplo percibir un electrón que fuese medio materia y medio onda al mismo tiempo. Y eso es aplicable al modelo de partículas de la materia.

Aquí hay que aclarar que la ciencia NO cree que la realidad sea un mundo de partículas. La ciencia es incapaz de creer, porque sólo es una herramienta. Un martillo NO cree que pueda clavar un clavo, es el carpintero quien piensa que con el martillo puede clavar un clavo. Lo que pasa es que al aplicar esa herramienta, el resultado arroja que lo que mejor describe la realidad nanoscópica es el modelo de las partículas (o de las ondas, al estilo de la física cuántica).

También suele decirse que la realidad es una experiencia sensorial y mental. Yo pienso que es una experiencia hasta que la experimentas. Y eso no es un ejercicio de semántica. Es describir la propia experiencia de la realidad, es decir, el tercer nivel. Quizás uno deba preguntarse algo así como “si no experimentas la realidad ¿que es entonces?” Y mi respuesta sería otra vez referir que la realidad que puedes percibir, es independiente de cómo la percibes. Es decir, es el conjunto de fenómenos que suceden sin la intervención de tu modelo de percepción.

Ejemplo: No puedes percibir los rayos X directamente. Los sentidos humanos no perciben los rayos X. Pero que no los percibas con tus sentidos en forma directa, no quiere decir que sean imaginarios. Para mostrar la existencia de los rayos X se diseña una prueba sencilla. Colocas una placa fotográfica dentro de un sobre cerrado a cierta distancia de la fuente de rayos X y entre ambas, en contacto con la placa, colocas un objeto metálico. No puedes percibir los rayos X, pero puedes comprobar que existen a través de sus efectos cuando revelas la placa y contemplas la imagen del objeto.

Una vez que entiendes cómo darte cuenta de la existencia de los rayos X, su realidad constituye una experiencia.

La NO realidad

Pero no todo lo que percibes cae dentro de la clasificación del primer (o segundo) nivel de realidad. Refiero a la experiencia de sentir que caes cuando estás quedándote dormido. La sensación es real, pero no obedece a una caída real, como facilmente compruebas al despertar. Obedece a un sesgo de tu percepción. Lo que digo es que los sentidos pueden ser engañados con suma facilidad.

Que percibas algo no necesariamente quiere decir que es “algo” está en el terreno de la realidad; puede estar en el terreno de tu imaginación o puede ser efecto de una alteración de tu sistema de percepción. Los recuerdos sembrados pueden hacer que “recuerdes” cosas que NUNCA te sucedieron. Puedes ver a David Copperfield desaparecer un avión, pero lo que ha hecho el prestigiado prestidigitador es engañar tus sentidos. No es necesaria la existencia de un mundo metafísico para explicar trucos o manipulaciones como los referidos. Lo que no se vale en la ciencia es la autorepetición.

Cito el ejemplo de las personas que pueden guiar o decidir sus propios sueños. La voluntad de guiar los sueños no es un modelo científico para predecir los propios sueños. Lo interesante (y científico) sería que ese método pudiese ser aplicado por otros (espécimenes de prueba), y que prediga lo que soñarán, al estilo de (no hay que tomar demasiado en serio estas ideas, es sólo un ejemplo didáctico): si mueves los dedos de tus pies al momento de dormirte, soñarás que patinas en el hielo. Y lo más interesante sería que pudieses tomar a un grupo numeroso de personas que sigan tu método y otro que no lo sigan pero que sólo oigan tus palabras al estilo de “Hoy soñarás que patinas en el hielo”. Posteriormente preguntar cuantos de cada grupo tuvieron ese sueño, después de pasar algunas pruebas psicológicas sobre la honestidad de sus respuestas. De esa manera podrías decir: “Mi método tiene un (digamos) 90% de efectividad”. Si tu método es aplicado por otros investigadores y confirman tu porcentaje de efectividad, seguramente estarás en camino de la ciencia como herramienta.

Lo malo de aplicar el método científico para medir la eficacia de un método de control onírico es que se podría caer con facilidad en el terreno estadístico. No se me ocurre algún modo de medir este control en términos de la medición eléctrica directa en el cerebro. Además, son muchos los parámetros a controlar, y es difícil (pero no imposible) aislar a los espécimenes de otros factores imponderables.

Admito que es mucho más fácil aplicar el método científico para comprobar la efectividad de predicción del modelo de gravedad cuántica.

Yo afirmo que hay dos alternativas, respecto a la realidad, percibirla tal cual es (sin preconcepciones o prejuicios) o bien mediante un filtro. Pero también he dicho que no todo lo que perciben tus sentidos obedecen a ese ámbito de la realidad. ¿Cómo saber si estás percibiendo lo real en forma directa? ¿Cómo saber que observas la realidad mediante un filtro? En la actividad científica existe el diseño de experimentos que te proporcionan evidencias, fuera de las dudas razonables, de que lo que percibes es real y no falacias.

Los filtros y su utilidad.

Ahora bien. Aun teniendo una mentalidad científica, admito aplicar filtros de percepción. Ahora referiré una experiencia que compartimos mi esposa y yo. A veces asistimos a reuniones sociales a las que también asisten personas de las cuales tenemos conocimiento de antecedentes no muy gratos. Mi esposa suele ser muy sensible respecto a las actitudes de estas personas, como por ejemplo, sus miradas de “barrido”, o sus posturas corporales, o sus palabras sueltas. Ella piensa que lo hacen para hacernos sentir mal. Ese es su filtro de percepción.

Yo prefiero usar un filtro que impide el paso de cualquier mala intención por parte de estas personas al ámbito de mi vida y de mi espacio vital. ¿Cual es la realidad de esos momentos? Sinceramente no me interesa. Prefiero acudir a “mi realidad” para disfrutar de un momento agradable y sin tensiones falsas. Ese es el tercer nivel de realidad.

Este tercer nivel es en el que el mismo mundo que compartimos todos es percibido por algunas personas como negro, negativo, lleno de horrores. Pero otras personas pueden percibirlo en forma diferente y hasta opuesta cuando aplican el filtro adecuado. En ese nivel, en efecto, fabricamos nuestra realidad en función de nuestros objetivos, o de nuestras debilidades. Pero ese es el mundo humano, el mundo emocional, el mundo de las relaciones interpersonales. En este nivel, el optimista suele tener mejores resultados que el pesimista al enfrentarse al mundo. ¿Es un mundo de ilusiones? No lo creo. Pero es un ámbito del que difícilmente podemos abstraernos.

Espero estimado lector, que estés de acuerdo conmigo en que es muy importante para cualquier persona mantener un equilibrio emocional frente al mundo real. Y eso se puede obtener si aplicas los filtros adecuados, en el momento y situación adecuados.

Saludos desde el espacio de los tres niveles de realidad.
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¿Por qué no pudimos ver el OVNI prometido?

Publicado por kidcooler en 23 Octubre, 2008

Regresando al tema de la “nave prometida” que debería haberse presentado el pasado 14 de octubre, resulta interesante revisar las explicaciones que se han dado para su ausencia.Al parecer la explicación de la propia medium que predijo este evento es que no estamos preparados para “ver” esa nave. Aunque hubo quienes afirmaron que sí la vieron y juran por la virgencita de Guadalumpen que esa es la pura verdad.

El problema con eso de “ver” lo que otros no “ven” es un asunto de realidades. Al parecer hay una realidad que puede ser observada por todo el mundo y otra realidad concomitante o simultáneaque sólo puede ser observada por “elegidos” o “evolucionados”.

Escribí realidades en plural porque, aunque no pienso que existan realidades concomitantes del nivel uno, sí existen percepciones concomitantes de la realidad y es lo que pareciese constituir una “multiplicidad de realidades”.

Aclaro. Yo propongo la existencia de tres niveles de realidad en el universo, a decir:

1. El nivel macroscópico, en el que la realidad es como es, y poco podemos hacer para cambiar las reglas de esa realidad. Podemos usar esas reglas para cambiarla de forma o de color o de estado, pero las reglas son inamovibles.
2. El nivel nanoscópico, en el que la realidad depende del modo en el que la observemos, aunque no podamos hacer mucho para que, una vez alterada esa realidad nanoscópica, llevemos el resultado al nivel 1.
3. El nivel psicológico, en el que nuestra realidad es fabricada por nuestros filtros de percepción. En este último nivel me estoy refiriendo en cursivas a la colección de percepciones que desarrollamos conforme aprendemos a observar el mundo. Añado también la imaginación exacerbada como fuente de realidad en este nivel.

En los dos primeros niveles no se ha demostrado concomitancia (o transposición o coincidencia) de fenómenos detectables. Aunque en el nivel nanoscópico puede haber dos estados cuánticos diferentes en un mismo sistema (recordar el gato de Shrödinger), una vez observado el estado es prácticamente imposible regresar al anterior. Esa transposición sólo es posible en el nivel 3, el de las percepciones.

Así que revisemos el supuesto fenómeno que es observado (o percibido) por algunos (especiales, escogidos, privilegiados, dotados, superdotados, iluminados, etc.). Partimos del hecho de que el caso que nos ocupa representa un fenómeno del primer nivel, o sea, macroscópico (el mensaje no decía “el 14 de octubre se aparecerá una nave del tamaño de un quark extraño”). ¿Que características tendría ese fenómeno que en ese nivel pudiese ser percibido por unos observadores privilegiados? La teoría de la relatividad especial de Einstein (comprobada hasta el hartazgo) indica que no hay marcos de referencia preferenciales para la observación de los fenómenos. Cualquier marco es bueno, aplicando las transformaciones necesarias (velocidad, aceleración, etc.).

Por si eso fuese poco, ya se ha demostrado la no existencia de variables ocultas (al estilo de fuerzas invisibles, dimensiones macroscópicas adicionales, voluntades divinas, etc), al momento de observar un fenómeno. El físico británico John Bell, que murió en 1990, ideó una comprobación experimental que distinguiría teorías de variable oculta. Cuando el experimento se llevaba a cabo cuidadosamente, los resultados eran inconsistentes con las variables ocultas.

Esto quiere decir, que difícilmente puede haber realidades concomitantes de primer nivel. En el segundo nivel sólo hay estados concomitantes, pero no son observables (ya que cuando se observan dejan de serlo). Y si pasamos del segundo al primer nivel, la realidad se convierte en “realidad estadística”, como un promedio de los estados de millones de millones de millones de millones de partículas y sus diferentes estados.

Sólo sería posible esta conjunción de realidades en el tercer nivel, en el de la percepción. Y ahí, como hemos visto con el ejemplo de Blossom Goodchild (y tantos otros antes), se puede percibir una “realidad” que nada tiene que ver con las realidades de los niveles 1 y 2.

Foto AFP: El cohete ruso Soyuz TMA-13 despega el pasado 12 de octubre del cosmódromo de Baikonur, en Kazajistán, llevando al turista millonario.

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Ciencia ficción y ciencia realidad. Parte 2

Publicado por kidcooler en 20 Octubre, 2008

Esta idea newtoniana del tiempo como una flecha fue derrocado por Einstein. Se pensaba que un segundo en la Tierra equivalía a un segundo en cualquier parte del universo. Pero, dice Kaku: “[Einstein] mostró que el tiempo era más como un río que corría por todo el universo, acelerando y desacelerando, mientras reptaba a través de estrellas y galaxias. Por lo tanto, un segundo en la Tierra no es absoluto, el tiempo varía cuando nos movemos en todo el universo”.

Esto parece hacer del tiempo algo aún más incomprensible e incapaz de manipulación. Por el contrario, considera Kaku: “El viaje en el tiempo para ir al futuro es posible y se ha comprobado experimentalmente millones de veces”. Sí es cierto, millones de veces.

Entonces ¿Quién tiene el récord mundial para viajar más lejos en el futuro? Actualmente lo tiene el cosmonauta Sergei Avdeyev, que se mantuvo en órbita por 748 días, que por lo tanto lo “arrojaron 0.2 segundos en el futuro”. No es mucho, pero los astronautas que viajen cerca de la velocidad de la luz experimentarían un paso del tiempo radicalmente diferente de sus amigos en la tierra. Esto encaja en la teoría de la relatividad especial de Einstein, es decir, el viaje en el tiempo es compatible con las leyes de la física.

Suficiente para el futuro. ¿Qué pasa con el pasado? ¿Cómo puede el pasado posiblemente encajar en las leyes de la física? Esto es un poco más complicado. Kaku enumera cinco formas de viaje al tiempo pasado:

1. Agujero de gusano: Se podría viajar a través de un agujero de gusano, ya que el espacio y el tiempo fueron fusionados por la teoría de la relatividad de
Einstein. Esto, sin embargo, es un viaje de ida.

2. Universo giratorio: Si viajaste alrededor de un (supuestamente giratorio) universo lo suficientemente rápido, puedes encontrarte a ti mismo antes de la salida. Esto sería viajar hacia el pasado.

3. Rotación de cilindro: Si caminas alrededor de un cilindro infinitamente largo, rotando constantemente, puedes llegar, incluso antes de haber partido.

4. Cuerdas cósmicas: La colisión de dos gigantescas cuerdas cósmicas (desde el Big Bang) podría catapultarte hacia atrás en el tiempo, si viajaste a su alrededor.

5. Agujeros de gusano transversales: Se trata de una máquina del tiempo con dos cámaras esféricas (A & B), utilizando un método de implosión para eliminar una de las esferas para crear energía negativa. (Se puede utilizar el efecto Casimir, lo que significa que el espacio entre dos placas de metal sin carga se puede utilizar para ganar energía menor que cero, a partir de la extracción de la energía cinética). Usando un agujero de gusano, se conectan las dos cámaras. Debes tomar una cámara (A) y enviarla al espacio, a velocidad de la luz. Esta primera cámara (A) estaría más lenta en el tiempo. Si te encuentras en la segunda esfera (B), puedes usar inmediatamente el agujero de gusano para viajar a la primera (A). Por lo tanto, has ido hacia atrás en el tiempo (de B a A).

Esto es todo en el ámbito de la física (Clase 2) y ese es esencialmente el punto de Kaku. Y si no es dentro de los actuales reinos de la física, hay una posibilidad de trasladar a la física y no necesariamente a la tecnología. Kaku no está tratando de crear paso a paso las directrices sobre cómo crear máquinas tipo Douglas y Adam, ni está tratando de defender la creación de cosas tales como armas de rayos de fuego y Estrellas de la Muerte. Esto podría ser visto como un defecto: ¿Cómo puede alegrarse Kaku en la creación de una tecnología que puede destruir nuestro planeta?

Bertrand Russell dijo una vez: “No hay forma de garantizar lo que es agradable en la ciencia sin lo que es desagradable. Podemos hacerlo, por supuesto, al negarnos a hacer frente a la lógica de la situación, pero si es así, vamos a secar el impulso de los descubrimientos científicos en su misma fuente, que es el deseo de comprender el mundo. “Tenemos que tomar a uno con el otro – obtener una mayor comprensión de las máquinas de movimiento perpetuo podría significar un interminable suministro de energía para la eliminación de la pobreza, o un tirano fanático usándolo para el control mundial.

Al igual que todos los buenos libros de ciencia, La Física de lo Imposible debe ayudar a modificar la percepción de las posibilidades y (como el espacio-tiempo en el futuro, posiblemente) a torcerlas.

Reprinted with permission from the copyright holder the Skeptics Society and Skeptic magazine, www.skeptic.com

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Ciencia ficción y ciencia realidad. Parte 1

Publicado por kidcooler en 20 Octubre, 2008

Esta hipotética nave espacial con un anillo de inducción de “energía negativa” fue inspirado por las recientes teorías que describen cómo el espacio puede ser deformado con energía negativa para producir transporte ultra rápido para llegar a los sistemas de estrellas distantes (crédito: Centro de Investigaciones Glenn de la NASA).

Desde eSkeptic
Por: Tauriq Moosa
Traducción: KC

El horizonte de posibilidades se extiende ante nosotros, penetrado por el sombrío terreno de lo imposible, aun sin descubrir. Nuestra luz de conocimientos débilmente ilumina un pequeño círculo de comprensión, pero de acuerdo con el físico teórico Michio Kaku de la Universidad de Nueva York, hay esperanza. Más que nunca, él cree, estamos más cerca de aumentar nuestra pequeña luz para iluminar todo el mundo para hacer lo que se había soñado en la ficción, a fin de tener lo imposible y hacerlo posible.

¿Quién tiene el récord mundial para viajar hacia el futuro? ¿De dónde los científicos crean materiales que alguna vez se creyó que desafiaban las leyes de la óptica? ¿Por qué es imposible la existencia de King Kong? Si te sorprenden las preguntas, las respuestas del Kaku van a sorprenderte aún más.

En este trabajo altamente legible y emocionante, Kaku construye un caso para el logro de la 3a ley de Arthur C. Clarke: “Toda tecnología suficientemente avanzada es indistinguible de la magia”. Kaku muestra cómo el terreno de lo imposible, típicamente encontrado sólo en la ciencia-ficción, está siendo sistemáticamente conquistado por la ciencia. Campos de fuerza, teletransportación, robots, viajes en el tiempo y naves espaciales se tratan con seriedad y en un tiempo continuo: ¿cuánto tiempo hasta que se realicen? Al clasificar estas diversas ideas “fantásticas” en tres diferentes rangos de tiempo, Kaku argumenta cuando vamos a verlos.

Imposibilidades Clase 1: Tecnología que no es posible hoy, pero que está dentro del ámbito de la física. Esto será posible dentro de un siglo o dos. En esta clase, Kaku enlista campos de fuerza, invisibilidad, estrellas de la muerte, teletransportación, telepatía, psicokinesis, robots, extraterrestres, naves espaciales, antimateria y anti-universos.

Imposibilidades Clase 2: Tecnología que se encuentra en la cúspide de nuestro conocimiento de la física. Estas tal vez sean posibles dentro de milenios o millones de años. En esta clase, encontramos viajes más rápido que la luz, viajes el tiempo, y universos paralelos.

Imposibilidades Clase 3: Tecnología que viola las leyes físicas conocidas. Aquí nos encontramos con máquinas de movimiento perpetuo y precognición. Eso es todo, sólo dos.

Kaku está más ocupado en cómo estas ideas “fantásticas” están siendo desarrolladas hacia métodos prácticos de la ciencia, en lugar de la manera de hacer realidad una máquina del tiempo, un dispositivo de teletransportación y así sucesivamente. Y lo hace muy bien. Estima, por ejemplo, hasta qué punto tenemos que llegar antes de que seamos capaces de, literalmente, “aparecer” en una tienda de comestibles, crear campos de fuerza que pidiesen fabricar edificios en un instante, y crear máquinas de movimiento perpetuo que nos proporcionen energía renovable por siempre.

Kaku escribe con lucidez y con un toque de encanto infantil. Parece como un niño en una juguetería, capaz de saborear todas las variedades y comunicar su comprensión. Cada capítulo se abre con la ciencia de un libro o programa de TV de ciencia ficción. A continuación, traduce estas “fantásticas” ideas en la actual ciencia práctica basada en evidencias. Si no te importa que haya demasiadas y frecuentes referencias de “Viaje a las Estrellas”, Kaku realmente es brillante cuando delinea la historia de una idea. Respecto al viaje en el tiempo, por ejemplo, relata los cuestionamientos de San Agustín sobre el flujo constante de tiempo que hace que el próximo miércoles sea el pasado del próximo jueves, al igual que este párrafo será el pasado, al pasar a la siguiente parte, que en este momento está en el futuro.

Continúa

Reprinted with permission from the copyright holder the Skeptics Society and Skeptic magazine, www.skeptic.com

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¿Qué es la realidad?

Publicado por kidcooler en 26 Febrero, 2008

La realidad es como el león: No es como la pintan. La realidad es como es, como puede ser, como las libertades físicas permiten que sea. Siempre he pensado que la realidad es el estado de las cosas, del mundo, del universo, independiente de la percepción que tengamos de ella.


La definición semántica de “realidad”, como palabra de nuestro idioma, la podemos obtener del RAE.

realidad.

1. f. Existencia real y efectiva de algo.

2. f. Verdad, lo que ocurre verdaderamente.

3. f. Lo que es efectivo o tiene valor práctico, en contraposición con lo fantástico e ilusorio.


Pero esta definición sólo nos dice una parte de la verdad. Alude al sentido macroscópico del concepto. Cuando nos movemos en el nivel microscópico (atómico y sub-atómico) de la realidad, las cosas cambian. Es el nivel donde rige la descripción cuántica de la realidad. Pero aquí, al parecer, no existen las mismas reglas que a nivel macroscópico. Al menos en el modelo estándar así sucede.

Y es que en este nivel microscópico las cosas ya no son como parecen, sino como podemos percibirlas: Ondas o Partículas. ¿Cuándo un electrón es una partícula y cuándo es una onda? Eso lo determina el diseño del experimento que tenga por objeto mostrarnos la realidad del electrón.

¿Entonces la realidad es como yo diseñe mi “visor de realidades”? En ese nivel parece que sí. Incluso en la actualidad existe un desarrollo teórico alternativo para modelar esa realidad en términos de cuerdas. Si este modelo puede probar su aplicación a la realidad macroscópica (como para describir con propiedad la fuerza de la gravitación), tanto como a la microscópica, estaremos dando un paso importantísimo en el entendimiento de la realidad.

Pero entonces ¿Puedo crear la realidad de acuerdo a mis preferencias? Esta pregunta es la que mucha gente se plantea, en especial cuando se contemplan posibilidades mágicas para este efecto. Mágicas y fantásticas al estilo narrativo de J. K. Rowling. No obstante que la intención de esta imaginativa dama, al escribir las aventuras del mago adolescente, NO es plantear una realidad alternativa, mucha gente piensa que eso puede suceder en realidad, al grado de pagar por ello.

Lo que podemos hacer los humanos con cierto grado de inteligencia, es modificar nuestra percepción de esa realidad que nos rodea. Este es el mundo de la mente, de la psique. Nuestra actividad cerebral es tan elevada y tan compleja que dsiponemos de muchas conexiones neuronales que repiten la emoción mostrada por otro congénere. Podemos sentir como “mágicos” los efectos de ciertas drogas, o los resultados de ciertos experimentos. Podemos decir que eso que sucede en nuestro mundo es por la voluntad de uno o varios seres superiores.

La realidad del mundo humano, complejo y tortuoso, tan lleno de recovecos, tan incierto y tan frágil, es la peor de las realidades para explicar. Por ello es que solemos pensar que nuestra percepción de la realidad es la única posible. Incluso acuñamos términos como pensamiento único para describir lo que nos gustaría (o no nos gustaría) aceptar como realidad humana.

Lo importante es pensar que existen tres niveles en los que podemos concebir esa realidad.

  1. El nivel macroscópico, en el que la realidad es como es, y poco podemos hacer para cambiar las reglas de esa realidad. Podemos usar esas reglas para cambiarla de forma o de color o de estado, pero las reglas son inamovibles.
  2. El nivel microscópico, en el que la realidad depende del modo en el que la observemos, aunque no podamos hacer mucho para que, una vez alterada esa realidad microscópica, llevemos el resultado al nivel 1.
  3. El nivel psicológico, en el que nuestra realidad es fabricada por nuestros filtros de percepción. En este último nivel me estoy refiriendo en cursivas a la colección de percepciones que desarrollamos conforme aprendemos a ver el mundo. Añado también la imaginación exacerbada como fuente de realidad en este nivel.

¿En qué nivel nos movemos? ¿En cual de estas tres clasificaciones nos movemos? Yo pienso que en las tres. No podemos descartar que vivimos en un universo en el que las dos primeras clases de realidad están siendo desentrañadas día a día por la ciencia y la tecnología. Pero tampoco podemos descartar que la tercera clase siempre vive con nosotros, siempre está presente y siempre nos lleva a desear que la realidad fuese a nuestra conveniencia particular. Mantener un balance adecuado con esta forma de ver la realidad es un elemento clave para poder continuar con el estudio de la REALIDAD.

La siguiente imagen es una representación lúdica de la tercera clase. Reirnos de nuestros sesgos y nuestros anhelos nos permite verlos con menos dogmatismo.

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