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A la gente le gusta ser engañada

Publicado por keithcoors_00 en 28 enero, 2012

La verdad fue un descubrimiento. El engaño un invento.


Joel Fuguet Margeli



Desde eSkeptic
Entrevista realizada por Peter Moon
Traducción de Michael Silva y KC



El psicólogo y escritor estadounidense, Michael Shermer, dice que es más fácil creer en cosas extrañas, como médiums, horóscopos y platillos voladores que pensar y cuestionar. La diferencia entre un mago y un medium es que el mago confiesa que usa trucos, mientras que el paranormalista dice que tiene poderes que le permiten leer la mente, predecir el futuro o hablar con los muertos. “Todo lo que debe decir un medium es que tiene poderes y la gente se lo cree. Es parte de la naturaleza humana”, dice el psicólogo y escritor estadounidense Michael Shermer, de 57 años de edad, director de la Sociedad Escéptica y la revista Skeptic. “Nosotros no evolucionamos para dudar o tener una visión escéptica. Para esto se requiere de educación y de reflexión. Creer es más fácil”. En esta entrevista, habla de los temas de su libro ¿Por qué la gente cree en cosas raras? y ataca las farsas detrás de la creencia en los platillos voladores, las brujas, la quiromancia y el espiritismo.



Época: ¿Por qué la gente cree en cosas raras?

Michael Shermer: La razón fundamental radica en nuestro cerebro, programado por la evolución para ver nuestro entorno de una manera determinada y encontrar las razones sobrenaturales para explicar los fenómenos naturales.



Época: Por favor dé un ejemplo.

Shermer: En las sociedades tribales, el hechicero es la persona que tiene el conocimiento que puede salvar a los miembros de la tribu en los momentos decisivos. Los brujos son los que saben que las plantas y las raíces tienen poderes curativos especiales. Son ellos los que decretan que una región es un tema tabú, haciéndola una zona prohibida y dando tiempo para que ahí se regenere la fauna. Años más tarde, en un momento de escasez, es el brujo que tiene el poder de enviar a los cazadores a la ubicación, salvando a la tribu del hambre. Ese tipo de poder siempre fue exclusivo de los magos, brujos y sacerdotes. Por lo tanto, creer en sus emisarios es significado de la propia salvación. Cuando el brujo dijo que podía ver el futuro, que los miembros de la tribu deberían cazar o recolectar agua en una región determinada y que la salvación de todo el mundo dependía de hacer lo que él decía, todo esto no era más que una profecía autocumplida. Es tan simple como eso.


Época: Hay quienes dicen que pueden ver cosas sobrenaturales y otros que dicen que pueden oír a los ángeles cantando y a las almas murmurando.


Shermer: Somos animales sociales y nuestro cerebro ha sido programado para reconocer las caras y expresiones faciales. Por lo tanto, tenemos una tendencia a ver las caras ocultas en las nubes, en los puntos en una cubierta o en las rocas de la superficie de Marte. Por la misma razón, todo lo que tenemos que hacer es mirar a las nubes para reconocer las formas de diversos animales. Esta es también una herencia evolutiva desde hace milenios; la capacidad de reconocer la existencia de un animal escondido en el paisaje podría significar la diferencia entre la vida y la muerte. Cualquier persona puede decir que habla con los muertos. No es nada especial. La parte difícil es conseguir que los muertos respondan. Declaraciones como estas que fueron investigadas con seriedad terminaron revelando la existencia de micrófonos ocultos en los muebles, las paredes o en el horno. Ninguna fotografía supuestamente tomada de un platillo volador sobrevivió a un examen detallado. Todas ellas han sido afirmaciones falsas, recetas creadas para engañar. Aunque es posible que algunas afirmaciones paranormales, ufológicas o psíquicas podrían llegar a ser ciertas, la verdad es que hasta ahora todas ellas han sido falsas y, probablemente, la mayoría de ellas no son más que puras farsas.


Época: ¿Por qué las mujeres parecen creer más en las cosas extrañas que los hombres?


Shermer: Eso no es cierto. Hombres y mujeres, indistintamente, tienen la misma tendencia a creer esas cosas. Lo que cambia es el tipo de cosa extraña. Las mujeres creen más en los mediumss, espiritistas, adivinos, brujería, amuletos, medicina alternativa y curanderos. Los hombres prefieren creer en el creacionismo, lo paranormal, la pseudociencia, y los ovnis.


Época: ¿Por qué la gente puede diferenciar entre un mago profesional que hace trucos de magia de y un medium que dice que está usando lo paranormal?


Shermer: Debido a que el mago confiesa que hace un truco, pero no revela el secreto. Esto tiene razones históricas. La magia es tan antigua como el arte de predecir el futuro. Hace muchos siglos, durante la Inquisición, los magos que se ganaban la vida en las ferias regionales de la Europa medieval tuvieron que declarar que no eran brujos. Ellos confesaron que usaron trucos para no terminar en una hoguera. Sus confesiones retiraron el aura sobrenatural que tenían los magos profesionales, que nunca, hasta este día, han sido capaz de devolver.



Época: ¿Qué hay de los adivinos?

Shermer: La mayoría de ellos terminaron en la hoguera. Adivinos y médiums fueron perseguidos debido a una supuesta posesión de poderes sobrenaturales. Afirmaban que predecían el futuro e influenciaban los destinos de la gente. Pero esos eran exclusivos atributos de la Iglesia Católica. Los inquisidores mismos que fueron suaves con los magos no eran tan tolerantes con los adivinos y agoreros, todos ellos etiquetados como brujos y seguidores de la magia negra. Mediums y charlatanes de hoy no enfrentan los mismos riesgos. Por lo tanto, pueden decir sin temor que tienen visiones, que hablan con los muertos, que ven el pasado, presente y futuro, o afirman que pueden leer el futuro o influir en su destino, mirando las cartas del Tarot, las líneas de la palma de la mano de la mano, la alineación de los planetas de una carta astrológica, los reflejos de una bola de cristal o el papel secante en una taza de café.



Época: ¿Por qué la gente insiste en creer que esas afirmaciones son verdaderas?

Shermer: Porque los mediums dicen que son verdaderas. Todos los mediums, los brujos y los santos tienen que decir es que tienen visiones y que pueden predecir el futuro para que la gente les crea. Es parte de la naturaleza humana. Nosotros no evolucionamos para dudar o preguntar. Desarrollar un espíritu crítico y tener una visión propia del mundo requiere de educación, reflexión y tiempo. Tener fe es mucho más fácil. La gente prefiere ser engañada.


Época: Los que requieren dinero a cambio de un bien o servicio que no existe puede ser procesados por la justicia. ¿Por qué no se aplica esto al “trabajo profesional” de adivinos y médiums?


Shermer: Debido a los adivinos y los paranormalistas se protegen detrás de los derechos universales y la libertad de palabra, expresión, reunión y religión. Es muy difícil o casi imposible probar que alguien no escucha voces interiores o que habla con los ángeles si esa persona dice que lo hace. Los religiosos y los creyentes de las religiones oficiales podrían ser investigados y procesados precisamente por las mismas acusaciones, porque sus religiones aceptan donaciones de dinero al igual que los adivinos. Sus miembros también alegan tener un contacto directo con lo sobrenatural, como los adivinos.



Época: ¿Por qué la gente inteligente cree en cosas raras?

Shermer: Para el título del libro elegí llamar “cosas raras” al grupo de creencias y engaños proclamados por los médiums y los paranormalistas. Una palabra más correcta sería farsa o engaño. Son actos en general para eludir y engañar. En ciertas circunstancias, pueden ser clasificados como delirios, cuando sus devotos creen que vivieron o vivieron una experiencia extraordinaria, extrasensorial e inexplicable. Sin embargo, hay una explicación para todo. Los que se informan y creen en esas fantasías se basa en dos posibilidades. O es alguien que tiene un papel activo en la farsa o es alguien que ha perdido la razón y es un enfermo esquizofrénico, y por lo tanto ha tenido una alucinación. El estado alterado de conciencia puede ser una consecuencia de la ingestión de un alucinógeno como la ayahuasca, el mezcal o el LSD. Episodios psicóticos también pueden ser causados ​​por la privación del sueño y fatiga extrema. Para todo hay una explicación lógica. Si esto convence a un creyente o una persona enferma es otra cuestión.



Época: ¿Qué piensa usted acerca de la religiosidad y el sincretismo humano?

Shermer: Yo soy ateo y optimista. Hasta la Edad Media fuimos una especie controlada por la fe y dominada por ciertas creencias y temores. Hoy en día, decenas de millones de personas en muchos países se declaran ateos. La religiosidad, al menos en Europa y los Estados Unidos está en retroceso año tras año.



Época: No es así en Brasil y otros países en desarrollo.

Shermer: A medida que sus niveles de vida, de educación superior y de ciencia aumentan, se reduce el porcentaje de los religiosos en la población. Es inevitable. Todos los gobiernos deben invertir en educación de alta calidad.



Época: Un argumento a menudo utilizado por los religiosos al descalificar a los ateos es que optaron por no creer en un Dios y que esa es su creencia.


Shermer: Si los religiosos quieren creer en un Dios bondadoso, en un paraíso con 100 mil vírgenes, o lo que sea, no me importa. Los religiosos no me interesan. Lo que me interesa son los cientos de millones de personas que no siguen ninguna religión y que nunca van a la iglesia.


Época: Esto significa que en su punto de vista ¿la religión es inofensiva?

Shermer: El problema comienza cuando los seguidores religiosos usan la religión para atacar rascacielos con aviones, explotar bombas en clínicas de aborto (en los Estados Unidos), mutilan mujeres, restringen las libertades individuales y cambian la legislación para evitar la enseñanza de la evolución.


Reprinted with permission from the copyright holder the Skeptics Society and Skeptic magazine, www.skeptic.com


Imagen de entrada: Radiografía del infame GT-2000


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Día de los inocentes y el GT-200

Publicado por keithcoors_00 en 28 diciembre, 2011

Inocente es quien no necesita explicarse.




Recuerdo que cuando era niño, allá por el siglo pasado, la gente a mi alrededor solía hacer de cada 28 de diciembre una especie de “fiesta del engaño y la mentira”. Recuerdo que hasta en la calle se instalaban puestos improvisados en los que se podían comprar miniaturas de utensilios caseros y otros artefactos, los cuales tenían el propósito de ser devueltos a los “inocentes” quienes en esta fecha prestaban sus pertenencias (sartenes, escobas, planchas, e incluso autos) a los astutos engañadores. Incluso se podía conseguir dinero falso (en miniatura) para devolver a los incautos.


El origen de esta fiesta del engaño y la mentira parace ser la celebración católica del mito de la matanza de infantes a manos del Rey Herodes. De acuerdo con la Wikipedia:


La iglesia católica recuerda este acontecimiento el 28 de diciembre, aunque de acuerdo con los Evangelios, la matanza debió haber sucedido después de la visita de los Reyes Magos al rey Herodes (uno o dos días después del 6 de enero).



Es decir, la iglesia fomentó el recordatorio de esta mítica masacre a través del uso de bromas y engaños orientados a los “inocentes”. Mi recuerdo llega a tener presente la frase que se decía al descubrir la estafa a nuestra víctima: “Inocente palomita que te dejaste engañar, sabiendo que, en este día, de nadie te debes confiar”. Curiosa frase que incitaba a la incredulidad y quizás al escepticismo.


En otras culturas se acostumbra dedicar un día al año para efectuar este tipo de engaños y bromas, como el April fool’s day o el Pescado frito de Abril. Al parecer el origen de estas fiestas se remonta a la época de los Romanos con su “Festival de Hilaria”.


Pero ¿qué tiene que ver la festividad del engaño con el infame detector molecular GT-200? Recordemos brevemente que este detector, de supuesta tecnología de punta, ha sido utilizado ampliamente por el Ejército Mexicano para detectar a distancia un buen número de sustancias, como drogas, precursores químicos, pólvora, plantas (como la marihuana) y hasta cadáveres enterrados.


La relación entre ambos asuntos es precisamente la opinión de la casa sobre la adquisición de estos detectores “milagrosos” cuya efectividad ha sido cuestionada internacionalmente, y cuyo funcionamiento no tiene bases científicas ni tecnológicas, contrariamente a como se publicita (ver sitio de los distribuidores de este infame artefacto: http://www.gt200.com.mx/detector.html). Y es que en efecto, tanto la compañía que los fabrica (Global Technical Ltd. de acuerdo con la Wikipedia) como la que los distribuye en México, han hecho del Ejército Mexicano su más sonado cliente para este día de los engaños. Los han hecho “inocentes” al haberles cobrado la friolera de $22,000.00 dólares americanos por cada una de las más de 700 “varitas mágicas” (o “varitas de zahorí”, como se les conoce en el argot escéptico) que se han adquirido desde 2008 (ver un ejemplo de crítica hacia esta supuesta “tecnología”: http://lonjho.blogspot.com/2011/03/los-distribuidores-del-gt200-y-otros.html).


Independientemente de la falta de efectividad tecnológica de estos aparatos, existe algo que ha rondado mi mente desde que por primera vez los ví en manos de soldados del ejército que vigilaban las calles de Jiutepec hace cosa de dos años. Si estas varitas no funcionan como una tecnología de “detección molecular remota” que, hágame usted el refabrón cabor, ni siquiera baterías necesita ¿Cómo es que funciona? ¿Cómo chinguaguas es que “dicen” que ha servido para descubrir droga oculta?


Poco he leído al respecto pero lo que se me ocurre que puede ayudarle a funcionar a estas varitas es la ignorancia de los delincuentes. La ignorancia y el temor a ser descubiertos por un medio semi-mágico. Es como los documentales de Discovery Channel en los que muestran las investigaciones del FBI apoyadas por psíquicos. No pienso que ellos crean que los charlatanes que dicen adivinar la ubicación de cadáveres ocultos y armas incriminatorias son la verdad absoluta y la última “tecnología” de investigación criminalística, al puro estilo de “La Paca” y sus descubrimientos osamentarios en la propiedad de Raúl Salinas de Gortari a finales del siglo pasado. Al final, algún delincuente ignorante, al ver el documental o al estar frente al vidente en persona, creerá que algo “más allá” de la realidad conocida es capaz de delatar sus fechorías. Habría que cuidarse de los criminales escépticos, digo yo.


La reacción de un auténtico criminal frente al uso de varitas de zahorí tecnológicas o de videntes y adivinadores podría ser detectada por personal entrenado y descubrir exitosamente lo que oculta. Aunque también el temor de gente inocente podría causar el mismo efecto, como el sonado caso de Ernesto Cayetano Aguilar, supuestamente inculpado por el infame GT-200.


Así las cosas, es una auténtica inocentada del Ejército Mexicano (por llamarle de un modo no-tan-ofensivo) pagar 22 mil dólares por una pinchurrienta varita para encontrar agua y moléculas inculpadoras, aunque la apuesta siga siendo en la ignorancia supersticiosa de los delincuentes, esperando que se amedrenten ante esta “maravilla” tecnológica y se delaten a sí mismos.



Claro, eso en el mejor de los casos. ¡Feliz día de los militares inocentes!


Imagen de la entrada, primera evidencia documental de bromas del día de los tontos de Abril en Inglaterra, circa 1857, tomada de Wikipedia.


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Modelos de la Realidad, cómo entendemos el Universo. Parte 1

Publicado por keithcoors_00 en 13 julio, 2011

Sería muy simpático que existiera dios, que hubiese creado el mundo y fuese una benevolente providencia; que existieran un orden moral en el universo y una vida futura; pero es un hecho muy sorprendente el que todo esto sea exactamente lo que nosotros nos sentimos obligados a desear que exista.


Sigmund Freud


Después de una breve sequía de entradas en el blog, que también estuvo acompañada de otra temporada similar sin comprar nuevos libros, la reciente adquisicion del libro de Stephen Hawking (y Leonard Mlodinow) titulado “El Gran Diseño“, me ha impulsado a invocar la lluvia de ideas inspiradas en la lectura de esta obra.


También me han inspirado las respuestas que se han recibido en la entrada dedicada a la definición de realidad que he publicado en el Blog de MENSA en México. Si bien no han sido muchas, la discusión sobre si vivimos una ilusión que engaña nuestra percepción (al puro estilo Matrix) me ha hecho reflexionar aún más sobre este tema. En la entrada referida no hice mención de cómo es que podemos interpretar la realidad, así que ahora, acicateado por Stephen y mis críticos, me he decidido a escribir sobre este asunto.


Para empezar, afirmo que hay una realidad que no depende de nuestra percepción para existir. Afirmo también que los humanos somos capaces de entender esa realidad y que lo hacemos mediante modelos que nos permiten crear imágenes mentales de ella.


La primera parte de la afirmación anterior se ha explicado en la entrada referida. La segunda parte es el tema de esta entrada, así que manos al teclado. Para continuar citaré a Hawking, quien nos dice en El Gran Diseño (capítulo 3, ¿Qué es la Realidad?) que una conclusión a la que se llega en este libro es:


No hay imagen – ni teoría – independiente del concepto de realidad.


Para esta conclusión, el buen Stephen adopta la perspectiva denominada realismo dependiente del modelo: la idea de que una teoría física o una imagen del mundo es un modelo (generalmente de naturaleza matemática) y un conjunto de reglas que relacionan los elementos del modelo con las observaciones.


Esta perspectiva abandona un poco el realismo macroscópico cotidiano al que los humanos estamos acostumbrados para dar cabida a los fenómenos que suceden en escalas muy pequeñas. En estas escalas, es prácticamente imposible determinar con exactitud las características de una partícula, digamos las del electrón. El electrón mostrará características de onda si escogemos un modelo que lo describa como un fenómeno ondulatorio y lo ponemos a prueba mediante experimentación. Pero el electrón mostrará características de partícula si escogemos un modelo que lo describa como un fenómeno corpuscular.


En cualquiera de ambos modelos, uno parte del concepto de que el electrón está ahí, independiente del modelo que lo describa, pero cuyas características se mostrarán de acuerdo con el modelo seleccionado. ¿Alguno de estos dos modelos es real? La respuesta es que no lo sabemos con certeza, y la perspectiva del realismo dependiente del modelo lo único que exige del modelo es que concuerde con las observaciones (aclarando que estas observaciones tendrían que ser independientes, por observadores independientes).


Así que ¿Cual sería el mejor modelo para describir esa realidad que está allí, en nuestro universo? La ciencia ha escogido a lo largo de la historia varios modelos que describen con éxito las observaciones, y eso hace de esta actividad humana la más consistente de todas. La religión, por otro lado, también elabora modelos para entender la realidad, pero es bastante inconsistente a la hora de describir fenómenos como deidad, inmortalidad, alma, etc. Un modelo al estilo Matrix también resulta inconsistente, pues si viviésemos en un mundo imaginario sintético, los acontecimientos no tendrían por qué tener lógica ni consistencia algunas, ni obedecer leyes.


Es claro que no podemos eliminar al observador de nuestra percepción del universo, pero eso es algo que no impide que podamos elaborar modelos consistentes con las observaciones.


Alguna vez un compañero de trabajo me preguntó mientras comíamos sentados alrededor de una mesa del comedor de la institución para la que trabajábamos ¿cómo sabes que esa silla en la que estás sentado no es producto de tu imaginación? Yo le respondí que podríamos hacer un experimento sencillo consistente en que yo tomaría la silla y se la azotaría en la espalda. Si él se quejaba de dolor entonces la silla era real y no producto de mi imaginación. Podríamos repetir este experimento unas 100 veces (suponiendo que la silla no se desarmase antes de terminar), y mi hipótesis es que si la silla es real, 100 de 100 veces el sillazo le dolería a mi compañero.


De acuerdo al realismo dependiente del modelo, el modelo en que la silla sigue existiendo (aún después y a pesar de las plegarias de mi compañero suplicando en cada intento que la silla fuese imaginaria) da una explicación mucho más simple y concuerda con la observación. Y eso sería todo lo que le pediríamos.


Termino esta primera parte de la entrada con las características que un modelo debe tener para ser satisfactorio:


  1. Es elegante.
  2. Contiene pocos elementos arbitrarios o ajustables.
  3. Concuerda con las observaciones existentes y proporciona una explicación de ellas.
  4. Realiza predicciones detalladas sobre observaciones futuras que permitirán refutar o falsar el modelo si no son confirmadas.


Los modelos de la ciencia procuran cumplir con estas cuatro características. Otros modelos, como los que pretenden explicar los sismos en nuestra Tierra utilizando las “alineaciones” de un asteroide recién descubierto o como los que describen deidades omnipotentes, no pueden ser puestos a prueba y sólo exigen la fe de quienes tienen acceso a ellos.

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La física y el alma inmortal

Publicado por keithcoors_00 en 7 junio, 2011

Yo soy el dueño de mi destino; yo soy el capitán de mi alma.



Desde Scientific American’s Guest Blog
Por Sean M. Carroll
Traducción: KC



El tema de la “vida después de la muerte” plantea connotaciones de mala reputación de la regresión a vidas pasadas y mansiones embrujadas, pero hay un gran número de personas en el mundo que creen en alguna forma de persistencia del alma individual después del fin de la vida. Es evidente que esta es una pregunta importante, una de las más importantes que podamos pensar en términos de relevancia para la vida humana. Si la ciencia tiene algo que decir al respecto, todos deberíamos estar interesados ​​en escuchar.


Adam Frank piensa que la ciencia no tiene que decir nada al respecto. Él aboga por ser “firmemente agnóstico” sobre la cuestión (decididamente su coblogger Alva Noë no está de acuerdo). Tengo un enorme respeto por Adam; es un hombre inteligente y un pensador cuidadoso. Cuando no estamos de acuerdo es con el tipo de diálogo respetuoso que debería ser un modelo para estar en desacuerdo con la gente que no está loca. Pero aquí Adam no podía estar más equivocado.


Adam afirma que “simplemente no hay información controlada y experimentalmente verificable” sobre la vida después de la muerte”. Aplicando este razonamiento, no hay información controlada, experimentalmente verificable acerca de si la Luna está hecha de queso verde. Claro, podemos tomar los espectros de luz que se refleja desde la Luna, e incluso enviar astronautas allá arriba y traer muestras para su análisis. Pero eso es sólo arañar la superficie, por así decirlo. ¿Y si la Luna está hecha casi toda de queso verde, pero se cubre con una capa de polvo de pocos metros de grosor? ¿Se puede realmente decir que sabemos que esto no es cierto? Hasta que no se hubiese examinado cada centímetro cúbico de interior de la Luna, en realidad no se podría decir que se tiene información verificable experimentalmente ¿verdad? Así que tal vez el agnosticismo en el tema del verde queso está garantizado. (Vayamos con toda la información que realmente se tiene sobre la Luna, y prometo que puede encajar en la hipótesis del queso verde.)


Obviamente esto es una completa locura. Nuestra convicción de que el queso verde puede representar una fracción insignificante del interior de la Luna no proviene de la observación directa, sino de la incompatibilidad total de esa idea con otras cosas que creemos saber. Habida cuenta de lo que entendemos sobre las rocas y los planetas y los productos lácteos y el Sistema Solar, es absurdo imaginar que la Luna está hecha de queso verde. Eso lo sabemos mejor.


También sabemos mejor el asunto de la vida después de la muerte, aunque las personas son mucho más reacias a admitirlo. Es cierto que la evidencia “directa” de un modo u otro es difícil de obtener – todo lo que tenemos son algunas leyendas y afirmaciones incompletas de testigos no fiables con experiencias cercanas a la muerte, además de una cubeta llena de ilusiones. Pero sin duda que está bien tener en cuenta la evidencia indirecta – es decir, la compatibilidad de la idea de que alguna forma de nuestra alma individual sobrevive a la muerte con otras cosas que sabemos sobre cómo funciona el mundo.


Las afirmaciones de que alguna forma de conciencia persiste después de que nuestro cuerpo muere y se descompone en sus átomos constituyentes enfrenta un enorme obstáculo insalvable: las leyes de la física subyacente a la vida cotidiana se conocen con exactitud, y no hay forma de que dentro de esas leyes se permita que la información almacenada en nuestros cerebros persista después de la muerte. Si usted afirma que algún tipo de alma persiste más allá de la muerte ¿podría decir algo sobre las partículas que conforman el alma? ¿Qué fuerzas las mantienen juntas? ¿Cómo interactúan con la materia ordinaria?


(Nota de KC: Este tipo de preguntas o condiciones para la persistencia del alma después de la muerte se revisan en forma somera en una de las primeras entradas de este blog titulada Requisitos racionales para la Reencarnación)


Todo lo que sabemos acerca de la teoría cuántica de campos (TCC) nos dice que no hay respuestas sensatas a estas preguntas. Por supuesto, todo lo que sabemos acerca de la teoría del campo cuántico podría estar equivocado. Además, la Luna podría estar hecha de queso verde.


Entre los defensores de la vida después de la muerte, nadie hace el intento (o el esfuerzo) de sentarse y hacer el trabajo difícil de explicar cómo la física básica de los átomos y los electrones tendrían que ser alteradas para que esto sea cierto. Si lo intentamos, el absurdo fundamental de la tarea rápidamente se hace evidente.


Incluso si usted no cree que los seres humanos son “simples” colecciones de átomos evolucionando e interactuando de acuerdo con las normas establecidas en el Modelo Estándar de física de partículas, la mayoría de las personas han llegado a aceptar que los átomos forman parte de lo que somos. Si en realidad todo es átomos y las bien conocidas fuerzas, es evidente que no hay manera de que el alma sobreviva a la muerte. Creer en la vida después de la muerte, por decirlo suavemente, requiere una física más allá del Modelo Estándar. Lo más importante es que se necesitaría de alguna forma que “la nueva física” interactúe con los átomos que tenemos (para recibir la información de nuestras vivencias almacenadas en la memoria de nuestro cerebro, hecho de átomos “normales”, nota de KC).


Muy a grandes rasgos, cuando la mayoría de la gente piensa acerca de un alma inmaterial que persiste después de la muerte, tienen en mente una especie de burbuja de energía espiritual que tiene su residencia cerca de nuestro cerebro, y pasa alrededor de nuestro cuerpo como una madre de casa manejando su camioneta deportiva. Las preguntas son: ¿qué forma debe tomar la energía espiritual, y cómo interactúa con nuestros átomos ordinarios? No sólo es necesaria una nueva física, sino una física radicalmente nueva. Dentro de la TCC, no puede haber una nueva colección de “partículas de espíritu” y “fuerzas espirituales” que interactúan con nuestros átomos ordinarios, porque los habría detectado en los experimentos existentes. La navaja de Ockham no está de ese lado, ya que habría que plantear un reino completamente nuevo de la realidad, obedeciendo a reglas muy diferentes de las que conocemos.


Pero digamos que usted hace eso. ¿Cómo se supone que la energía espiritual interactúa con nosotros? Esta es la ecuación que nos dice cómo se comportan los electrones en el mundo cotidiano:


No se preocupe por los detalles, lo que importa es el hecho de que la ecuación existe, no su forma particular. Es la ecuación de Dirac – los dos términos a la izquierda son más o menos la velocidad del electrón y su inercia – junto con el electromagnetismo y la gravedad, los dos términos a la derecha.


En cuanto a cada uno de los experimentos realizados se trata, esta ecuación es la descripción correcta de cómo se comportan los electrones a energías cotidianas. No es una descripción completa, no hemos incluido la fuerza nuclear débil, o enlaces a las partículas hipotéticas como el bosón de Higgs. Pero eso está bien, ya que esos sólo son importantes a altas energías y/o de corta distancia, muy lejos de ser el régimen de importancia para el cerebro humano.


Si usted cree en un alma inmaterial que interactúa con nuestro cuerpo, necesita creer que esta ecuación no está bien, incluso en las energías cotidianas. Es necesario que haya un nuevo término (como mínimo) a la derecha, que represente cómo interactúa el alma con los electrones (si el término no existe, los electrones acaban por seguir su camino como si no hubiese un alma para nada, y entonces ¿qué sentido tiene?). Así que cualquier científico respetable que tome en serio esta idea estaría preguntado ¿qué forma debe tomar esta interacción? ¿Es local en el espacio-tiempo? ¿Respeta el alma invariancia de norma y la invariancia de Lorentz? ¿El alma tiene un Hamiltoniano? ¿Las interacciones preservan la unitariedad y la conservación de la información?


Nadie hace estas preguntas en voz alta, posiblemente debido a lo tonto que suenan. Una vez que se empieza a preguntar, la elección a la que nos enfrentamos se hace evidente: o descartamos todo lo que pensamos que hemos aprendido acerca de la física moderna, o desconfiamos de la línea religiosa/testimonios poco fiables/ilusiones que hacen que la gente crea en la posibilidad de la vida después de la la muerte. No es una decisión difícil, en lo que respecta a escoger la teoría científica.


No elegimos teorías en el vacío. Se nos permite – de hecho, se nos exige – preguntar cómo las afirmaciones acerca de cómo funciona el mundo encajan con otras cosas que sabemos sobre cómo funciona el mundo. He estado hablando aquí como un físico de partículas, pero hay una línea similar de razonamiento que proviene de la biología evolutiva. Es de suponer que los aminoácidos y las proteínas no tienen almas que prevalezcan después de la muerte. ¿Qué pasa con los virus o las bacterias? ¿En qué momento de la línea de la evolución de nuestros antepasados monocelulares hasta hoy los organismos dejaron de ser descritos simplemente como átomos interactuando con la gravedad y el electromagnetismo, y desarrollaron un alma inmortal inmaterial?


No hay razón para ser agnóstico acerca de las ideas que son radicalmente incompatibles con todo lo que sabemos acerca de la ciencia moderna. Una vez que sobrepasemos cualquier renuencia a enfrentar la realidad sobre este tema, podemos llegar a preguntas mucho más interesantes de cómo los seres humanos y la conciencia realmente funcionan.



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¿Por qué fallan las profecías como la de Harold Camping?

Publicado por keithcoors_00 en 24 mayo, 2011

No se debe cambiar de opinión si no se puede cambiar de conducta.



Ya sabemos que la profecía del poco insigne Harold Camping (sí, esa que decía que el juicio final iniciaría el pasado sábado 21 de mayo de 2011 a las 6 pm) resultó de lo más chapucera. Ya sabemos que no paso nada excepto que un volcán en islandia hizo erupción, pero al día siguiente (ver nota en RTVE). Ya sabemos que Harold Camping sólo le dió la vuelta a los reporteros que le preguntaban por su error de predicción. También sabemos que la primera profecía de Camping falló en 1994.


Sin embargo la pregunta que sigue en pié es: ¿Por qué fallan este tipo de profecías?


Puede haber un sinnúmero de razones por las cuales estas adivinanzas religiosas sobre el futuro del planeta (o de la humanidad o al menos de parte de ella) fallan estrepitosamente. Sin embargo en este espacio trataremos de hacer un ejercicio de síntesis para agrupar las posibles causas de tal desazón.


  1. Los pasajes de la biblia no tienen ninguna pista sobre el futuro del planeta o de la humanidad o de parte de ella. Por lo tanto los que intentan predecir el futuro sobre la base de la biblia fallarán en todos sus intentos, aunque confién honestamente en este libro.
  2. Los actuales intentos de profetas saben lo anterior, pero no les importa porque aunque están seguros de que fallarán, mientras eso se demuestra, obtendrán beneficios jugosos de sus intentos. Por lo tanto su fallo será seguro, pero su intento será productivo.
  3. Los estudiosos dicen que la bibila dice que Jesús dijo “Pero del día y la hora (del juicio final, nota de KC) nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre“. Por lo tanto sólo dios (padre) sabe el dato exacto, suponiendo que dios (padre) existe y que está interesado en conservar ese dato, por si algun mortal se le ocurre preguntarle, y suponiendo que si aunque ese mortal pudiese preguntarle, dios (padre) se dignase a reponderle, y por si aún con senda respuesta decidiera (dios padre) engañar al mortal para seguir siendo el único en “saber” ese dato.
  4. La bibila fue escrita por gente que en su tiempo sólo estaba interesada en crear una base documental que coadyuvara a cohesionar una legión de fieles y crédulos seguidores, no refleja ningún aspecto de deidad alguna (porque no la hay) y sólo atina a dar algunos datos anecdóticos de una sociedad antigua, con cierto valor histórico. Por lo tanto su contenido profético es confuso, contradictorio y por su puesto falsario. Por lo tanto cualquier predicción (no sólo del juicio final sino de cualquier cosa), basada en este libro, será un completo FRACASO.


La opción 1 podría deberse a que, honestamente, los autores originales de la biblia no podían hacer predicciones de ningún tipo, incluso ni con la parte en la que san Juan se alucina con el apocalipsis. Pero sus intérpretes, traductores y otros estudiosos, en el trayecto hasta su versión actual, le añadieron un poco de “salsa” para interesar más a los pobres creyentes, siempre ávidos por saber el futuro (o a los gobernantes, siempre interesados en mantener a los gobernados en estado de miedo).


La opción 2, que resulta de un planteamiento bastante prosaico, se apega a lo que es una de las peores facetas de la humanidad, la de la manipulación por “mandato divino”, aquella que en la edad media justificó la dominación absoluta de reyes y señores feudales y que sumió a la humanidad en una era de ignorancia y abusos de todo tipo.


La opción 3, agnóstica en su naturaleza, alude a un dios muy diferente al pintado por la biblia misma. Ni misericordioso ni castigador. Cuando mucho totalmente indiferente, lo cual impide que uno pueda obtener información confiable sobre él (o ella, o ello).


Por último, la opción 4 es atea en su concepción, propone la no existencia de cualquier dios y por lo tanto reduce el valor de la biblia a una serie de procedimientos y protocolos de comportamiento así como de un registro histórico pero con evidentes sesgos religiosos.


Puede el lector imaginarse que sus rezos (y los de otros fieles creyentes) han impedido semejante calamidad, pero eso más bien es meter la cabeza en un agujero y no darse cuenta de que en otros desastres (como sismos y tsunamis) los rezos de las víctimas no han impedido la calamidad. Pero lo mejor que podría hacerse es reflexionar en cual de estas causas puede ser la más probable. Cualquiera puede ser buena.


Ojalá la biblia tuviese alguna pista para los no creyentes, para los científicos, para los escépticos, para los biólogos, para los matemáticos. Alguna pista que pudiese seguirse para que los no creyentes (o mejor dicho, los no crédulos) pudiésemos validar sus textos y su contenido sin necesidad de hacer un acto de credulidad o de fe. 


Para mala fortuna, no se ha hallado tal cosa, aún con los esfuerzos de los que intentan hallar códigos como el de Da Vinci (bastante Danbrownesco). Confieso abiertamente que en este punto tengo una marcada influencia del libro “Contacto” de Carl Sagan, pero de igual forma llego a la misma conclusión que en la trama. 


Y la conclusión de su seguro servilleta es que las mejores predicciones que hay hasta hoy son las que hace la ciencia. Y quien piense lo contrario que me haga llegar sus razones.


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