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100 explosiones en la Luna

Posted by keithcoors_00 en 21 mayo, 2008

Desde Ciencia@NASA
Autor: Dr Tony Phillips
Traducción: KC
No hace mucho tiempo, alguien que afirmaba haber visto destellos de luz en la Luna hubiera sido visto con profunda desconfianza por los astrónomos profesionales. Esos informes se archivaban bajo la “L”… de lunático. Nunca más. Durante los últimos dos años y medio, los astrónomos de la NASA han observado como la Luna parpadea ante ellos no sólo una vez, sino cien veces.

“Son explosiones causadas por meteoritos golpeando la Luna”, explica Bill Cooke, jefe de la Oficina de Ambiente de Meteoritos de la NASA, en el Centro Marshall de Vuelos Espaciales (MSFC). “Una típica explosión es casi tan potente como unos cientos de kilogramos de TNT y se pueden fotografiar con facilidad utilizando un telescopio de patio trasero.”

A modo de ejemplo, nos ofrece este vídeo de un impacto cerca del cráter Gauss el 4 de enero de 2008:

Arriba: Un impacto lunar el 4 de Enero, 2008. Este es el número 86 en la lista de 100 impactos registrados por el equipo de MEO, desde que inició el estudio en 2005. Vídeos más grandes: 0.8 MB gif, 5.9 MB avi.

El proyectil fue un pequeño fragmento de un cometa extinto, el 2003 EH1. Cada año a principios de enero, el sistema Tierra-Luna pasa a través de una corriente de desechos de ese cometa, produciendo la conocida ducha de meteoritos Cuadrántida. Aquí en la Tierra, los Cuadrántidos se desintegran como destellos de luz en la atmósfera; en la Luna sin atmósfera alcanzan el suelo y explotan.

“Empezamos nuestro programa de monitoreo a fines de 2005, después de que la NASA anunciara sus planes para reenviar astronautas a la Luna”, dice el jefe del equipo del MSFC, Rob Suggs. Si la gente se va a caminar por allí, “parecía una buena idea medir la frecuencia con que la Luna era golpeada.”

“Casi inmediatamente después, detectamos un destello.”

Esa primera detección, “que nunca olvidaré”, dice – se produjo el 7 de Noviembre de 2005, cuando un trozo de cometa Encke del tamaño de una bola de béisbol se estrelló en el Mare Imbrium. El resultado produjo una explosión con luminosidad de 7a magnitud, demasiado tenue para el ojo desnudo, pero un objetivo fácil para el telescopio de 10 pulgadas del equipo.


Una pregunta común, dice Cooke, es “¿cómo se puede explotar algo en la Luna? No hay oxígeno allí.”

Afortunadamente, dice Cooke, los astronautas se encuentran en muy poco peligro. “Las probabilidades de un impacto directo son insignificantes. Sin embargo, si comenzamos la construcción de grandes bases lunares de avanzada en su superficie, tendremos que examinar cuidadosamente estas estadísticas y tener en cuenta las probabilidades de tener estructuras afectadas”.

Los impactos secundarios son la mayor preocupación. Cuando los meteoritos golpean la Luna, los desechos vuelan en todas direcciones. Un solo meteorito produce un aerosol compuesto de miles de partículas “secundarias” todas ellas viajando a velocidades igual que las de las balas. Esto podría ser un problema porque, si bien la probabilidad de un impacto directo son bajos, las probabilidades de un golpe secundario puede ser significativamente mayor. “Las partículas secundarias más pequeñas que un milímetro pueden perforar un traje espacial”, observa Cooke.


Arriba: Un mapa de las 100 explosiones observadas desde finales de 2005. Una lista completa con las coordenadas lunares está disponible aquí.

Estos impactos “fuera de la ducha” provienen de un vasto enjambre de basura espacial natural, que ensucia el sistema solar interior. Pedazos de cometas extraviados y polvo de antiguos asteroides condimentan la Luna en las pequeños pero en última instancia significativos números. También la Tierra es golpeada, por lo que en cualquier noche puedes colocarte bajo un cielo oscuro y ver algunos meteoros por hora que se deslizan en la oscuridad, sin necesidad de que haya una ducha de meteoritos. En el transcurso de un año, estos azarosos o “esporádicos” impactos son más numerosos que los impactos de meteoritos provenientes de las duchas, en una proporción de aproximadamente 2:1.”Esa es una conclusión importante,” dice Suggs. “Esto significa que no hay época del año en la que la Luna esté libre de impacto”.

Afortunadamente, dice Cooke, los astronautas se encuentran en muy poco peligro. “Las probabilidades de un impacto directo son insignificantes. Sin embargo, si comenzamos la construcción de grandes bases lunares de avanzada en su superficie, tendremos que examinar cuidadosamente estas estadísticas y tener en cuenta las probabilidades de tener estructuras afectadas”.

Los impactos secundarios son la mayor preocupación. Cuando los meteoritos golpean la Luna, los desechos vuelan en todas direcciones. Un solo meteorito produce un aerosol compuesto de miles de partículas “secundarias” todas ellas viajando a velocidades igual que las de las balas. Esto podría ser un problema porque, si bien la probabilidad de un impacto directo son bajos, las probabilidades de un golpe secundario puede ser significativamente mayor. “Las partículas secundarias más pequeñas que un milímetro pueden perforar un traje espacial”, observa Cooke.

Derecha: Una simulación de explosión de meteoritos por impacto en el NASA / Ames Vertical Range Gun. Esto es una foto auténtica que muestra el aerosol de partículas secundarias: más.

En la actualidad, nadie sabe cómo viajan las partículas secundarias a lo largo y ancho. Para manejar mejor el problema, Cooke, Suggs y sus compañeros de trabajo están disparando meteoritos artificiales en polvo lunar simulado para medir los aerosoles. Este trabajo se está haciendo en el Arma de Disparo Vertical (Vertical Range Gun) en el Centro Ames de Investigación de la NASA, en Mountain View, CA: historia completa.
Mientras tanto, de vuelta en el observatorio, el equipo ha mejorado su telescopio original de 10 pulgadas (25 cm) hacia un par de telescopios, uno de 14 pulgadas (36 cm) y uno de 20 pulgadas (51 cm), situados en el MSFC en Alabama. Han creado también un nuevo sitio de observación en Georgia con un telescopio de 14 pulgadas. Múltiples telescopios permiten doble y triple verificación de los débiles parpadeos y mejoran las bases estadísticas del recuento.

“La Luna sigue parpadeando,” dice Suggs. De hecho, durante la elaboración de esta historia, se detectaron tres impactos más.

Nuevo título: 103 Explosiones en la Luna.

Estén atentos a Ciencia@NASA para el seguimiento de la historia que describe cómo los astrónomos aficionados pueden participar en esta investigación.

Crédito: Ciencia@NASA


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El Phoenix Lander está listo para su arriesgado descenso a Marte

Posted by keithcoors_00 en 21 mayo, 2008

Desde el NY Times

Por Warren E. Leary
Traducción y comentario: KC

Para llegar al hielo, se tiene que pasar por el fuego.

Una nave espacial a punto de completar un período de nueve meses en viaje desde la Tierra a Marte debe sobrevivir a un fiero y arriesgado descenso al Planeta Rojo, para tener la oportunidad de analizar hielo de agua que se supone enterrado (o enmartado, para ser más consistentes) bajo una llanura ártica.

Después de viajar unos 680 millones de kilómetros desde su lanzamiento el pasado 4 de Agosto, el Mars Lander Phoenix de la NASA, se está alistando para meter un gol el domingo en las inexploradas regiones septentrionales de Marte. Pero primero, debe sobrevivir a lo que sus desarrolladores llaman los últimos “siete minutos de terror” para llegar a la superficie.

“Hay muchos, muchos riesgos e incertidumbres”, dijo el doctor Edward Weiler, Administrador Asociado de ladivisión científica de la NASA. Desde los inicios de la exploración planetaria, el 55 por ciento de las naves espaciales enviadas para posarse en Marte han fracasado, dijo.A pesar de que el Phoenix Lander, un conglomerado de partes de dos misiones fallidas anteriores, ha sido probado y revisado para corregir todos los defectos de diseño y los posibles errores, el doctor Weiler dijo, “siempre hay incógnitas desconocidas.”

Si todo va según lo previsto, la nave se posará en las Vastitas Borealis, las planicies árticas de Marte, que equivalen aproximadamente al norte de Canadá en la Tierra, unos 15 minutos antes de que Control de la Misión reciba la confirmación a las 7:53 pm hora del este. La primera imagen tomada desde la nave espacial, que se preve que sea una imagen del desplegado de sus paneles de energía solar, debe llegar cerca de dos horas más tarde, estimaron los administradores de la misión.


Barry Goldstein, director del proyecto Phoenix del Laboratorio de Propulsión a Chorro (Jet Propulsion Laboratory) de la NASA en Pasadena, California, dice que para él la parte del trayecto con mayor tensión comenzará unos 14 minutos antes del aterrizaje, cuando la nave espacial llegue a los límites de la delgada atmósfera marciana, se separe de la etapa de crucero que la ha alimentado desde que dejó la Tierra y experimente tres minutos de silencio en el radio, mientras apunta su escudo térmico hacia Marte.

Entonces, con siete minutos restantes, Phoenix se sumergirá en la atmósfera a 20,500 km/h, en la que la fricción la frenará, calentando el escudo de protección a 1,450 grados Celsius. A unos 13 km de altura y 1,600 km/h, la nave espacial desplegará su paracaídas para los siguientes tres minutos de descenso, cuando abandone el escudo térmico, despliegue sus tres patas de aterrizaje y empiece a usar su radar para recoger lecturas de su velocidad y su distancia desde la superficie.A unos 1,000 m por encima de la superficie y bajando a 200 km/h, Phoenix se separará de su paracaídas y de la coraza posterior que lo sostiene, y comenzará la secuencia de 12 disparos de cohetes propulsores que lo frenarán para posarse en la superficie a 10 km/h, 40 segundos después.

Han pasado 32 años desde que la NASA, con los gemelos Viking en 1976, puso una nave en la superficie de Marte utilizando cohetes para frenar el descenso. El último intento anterior fue el 1999 Mars Polar Lander, que se estrelló cuando sus motores cortaron prematuramente.

El más reciente Pathfinder y los dos vehículos robotizados, el Opportunity y el Spirit, que han funcionado durante tres años en la región ecuatorial, se posaron utilizando bolsas de aire para amortiguar el impacto. El Sr Goldstein dijo que las bolsas de aire no son prácticas para las naves más pesadas como el Phoenix, porque el mayor peso de bolsas más grandes producirían un drástico recorte en la carga útil científica.


A diferencia de los vehículos de ruedas, el Phoenix permanecerá en un solo lugar y excavará para recoger evidencias de agua y otras condiciones que podrían haber apoyado la vida primitiva.

Aunque existen amplias indicaciones de que Marte tuvo agua superficial miles de millones de años atrás – en algunos casos, la evidencia sugiere que el agua fluyó a través de algunos barrancos y cauces en los últimos millones de años o después – las condiciones actuales, incluyendo un ambiente como la atmósfera con una densidad del 1 por ciento de la Terrestre, no permiten la existencia de agua líquida, dijeron los científicos. Sin embargo, los instrumentos en el orbitador Mars Odyssey descubrió en 2002 que abundante hielo deagua yace justo debajo de la superficie en gran parte de altas latitudes de Marte.

La zona objetivo de aterrizaje para el Phoenix, investigada en detalle por la cámara de alta resolución a bordo del Orbitador Reconnaissance, es una especie de región de permafrost con pocas rocas o pendientes profundas que pudiesen poner en peligro el aterrizaje, dijo el doctor Ray Arvidson de la Universidad de Washington en St . Louis, presidente del grupo de trabajo encargado de escoger el sitio de aterrizaje. “Esta es una de las zonas menos rocosas en todo Marte”, dijo.

El Dr Peter Smith de la Universidad de Arizona, el principal científico de la misión de $420 millones, dijo que la zona estaba cubierta de hielos polares en invierno, pero que el Phoenix se posaría allí a comienzos del verano, cuando la superficie congelada es clara y la mayor parte del suelo está expuesta para su estudio. La nave de 350 kg, con una carga útil para la ciencia de 55 kg, deberá pasar al menos tres meses estudiando la superficie marciana con unbrazo robotizado para excavar trincheras.

El Phoenix fue bautizado con ese nombre por la mítica ave que se levanta de sus cenizas, porque la nave espacial se compone de partes de dos intentos anteriores para explorar Marte. La nave espacial tiene el esqueleto y algunos instrumentos de la Mars Surveyor 2001, que permaneció en tierra a causa de los excesos de costes, así como algunos instrumentos que se basaron en los de la fallida nave Mars Polar Lander.

Si el Phoenix sobrevive su aterrizaje, esperará 20 minutos para que se asiente el polvo levantado del lugar por el aterrizaje antes de desplegar dos paneles solares que le darán una longitud de 6 m. A continuación, dos cámaras estereoscópicas a color se elevarán en un mástil que se extiende a unos 2 m por encima de la superficie para grabar las vistas panorámicas de los alrededores. Luego un mástil de 1.2 m, llevando sensores de temperatura, viento y otros sensores se extenderá desde una estación meteorológica facilitada por la Agencia Espacial Canadiense.

La nave espacial, esterilizada para evitar la contaminación de la Tierra por organismos, utilizará subrazo robotizado de 2.4 m de largo como retroexcavadora para cavar una serie de zanjas de más de 50 cm en la superficie con un cucharón de metal móvil que tiene dientes afilados en su extremo, para romper y raspar la dura superficie, dijo Smith.

Utilizando una cámara en el extremo de la cuchara, los científicos seleccionarán muestras para estudio detallado a bordo de la nave. En un experimento, las muestras se colocarán en una tolva para alimentar a ocho pequeños hornos de un sólo propósito. Cada una de ellas es acerca de un centímetro de largo y 3 mm de diámetro.

La muestra se calienta lentamente a 1,000 grados Celsius para estudiar la transición de sólido a líquido a gas, y los vapores serán analizados por un espectrómetro de masas para medir la masa y la composición de moléculas específicas.


Este laboratorio también incluye dos microscopios para examinar la estructura fina de suelo y las muestras de hielo, analizando características tan pequeñas como una milésima del grosor de un cabello humano, que podrían ser indicio de agua líquida en el pasado del planeta. El Phoenix está diseñado para funcionar en el verano de Marte, pero los científicos esperan que sobreviva por lo menos hasta mediados de noviembre. El invierno trae meses de oscuridad y no habrá potencia para proteger a la nave espacial de una congelación mortal antes de que el sol vuelva, dijeron.

“Es extraordinariamente improbable que el vehículo pueda sobrevivir”, dijo el Sr Goldstein, director del proyecto. Pero en la posibilidad remota de que en la primavera la luz solar recargue la nave el próximo año, dijo, se ha programado con un “modo Lázaro”, para indicar que ha resucitado de entre los muertos.
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Comentario: En una entrada anterior, escribí sobre un supuesto mensaje proveniente de una civilización marciana que decía, entre otras cosas:

El Oasis de Paz de nuestro Planeta (Marte) ha sido perturbado por vuestros artefactos de primitiva construcción. Vuestra inconsciente y deletérea Obra Destructora está ensanchando de forma peligrosa su radio de influencia hacia las Superficies Exteriores de vuestra Atmósfera

Sinceramente espero que, de ser reales estos seres cuatridimensionales que se sienten agredidos por nuestras primitivas naves, se presenten ante las cámaras del Phoenix para convencer a tanto malvado escéptico que sigue pensando que sus palabras son tomaduras de pelo cocinadas en las mentes de charlatanes sin oficio ni beneficio.

De esta forma admitiría, en lo personal, que, en efecto, sí tenían oficio y beneficio.


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