Ahuramazdah

El Weblog sin dogmas

La pista de patinaje de Edgar Mitchell

Posted by keithcoors_00 en 22 abril, 2009

El sabio es quien quiere asomar su cabeza al cielo; y el loco es quien quiere meter el cielo en su cabeza.

Gilbert Keith Chesterton

Una idea que tenía cuando era niño era que los astronautas eran personas muy preparadas. Luego de leer lo que ha declarado Mitchell (de 78 años de edad actualmente) ya no estoy tan seguro de ello. En ese entonces, los astronautas, en su mayoría, eran pilotos de pruebas y de aviones de combate, chicos provenientes de granjas que hablaban con un marcado acento rural, pero, como afirma el propio Mitchell, que surcó el espacio en el Apolo XIV, aunque todos fueron a la Luna como ciudadanos estadounidenses, regresaron como ciudadanos interplanetarios.

Y eso les daba una aureola de casi santos.

El lado oscuro es que no eran personas preparadas para soportar la depresión post-espacial. Eso digo yo. Lo que es cierto es que eran casi autómatas, no estaban preparadops para analizar lo que veían o percibían; en pocas palabras no tenían las bases para un pensamiento crítico. Su perfil era el de casi-autómatas que debían obedecer órdenes y pilotar naves con habilidad suficiente.

Recientemente Mitchell patinó… digo… declaró, que los ‘alien’ existen y que el Gobierno de EEUU tiene ocultos OVNIS. Entre otras patinadas tamaño familiar está esta declaración, digna de todo un creyente:

“No estamos solos. Nuestro destino, en mi opinión, es terminar formando parte de una comunidad planetaria… Tenemos que estar dispuestas a ir más allá de nuestro planeta y más allá de nuestro sistema solar para averiguar que es lo que está ocurriendo realmente allí fuera”.

Cuando otros creyentes (ciegos en su mayoría) del tema OVNI han leído lo anterior se han aprestado a clamar “Vean, lo que dice un astronauta sobre la ocultación que hace la NASA”. O bien se preguntan “¿Por qué ocultan la verdad?”

Resulta curioso cómo pueden llegar a pensar que “se oculta la verdad”, cuando la verdad es tan relativa como la posición de un grano de arena. Acaso no sería mejor preguntarse ¿Cuales son los hechos?

El problema con la verdad es que depende de dónde escojamos el inicio de la cadena de argumentos para referir la diferencia entre lo verdadero y lo falso. En cambio si nuestras afirmaciones se basan en hechos comprobables, entonces la duda se reduce.

Examinemos un poco esta cuestión; Edgar Mitchell ha afirmado cosas como las siguientes:

  • Los extraterrestres son seres pequeños “que nos miraban de forma extraña”.
  • El ser humano ha sido visitado por aliens en los últimos 60 años.
  • Estos contactos (con aliens) han sido ocultados por la NASA.
Que bueno que lo afirma, digo yo. Sería mejor aún si mostrase una evidencia que cualquier persona pudiese constatar. Mientras sólo sean sus palabras, puede que sus afirmaciones se basen en hechos pero puede que se basen en sólo buenos deseos y un resentimiento hacia la NASA. Además, recordemos que Mitchell y otros astronautas de la época no eran personas con un pensamiento crítico bien desarrollado. En pocas palabras, eran gente que no podía discernir muy bien sus observaciones y que quizás su fe en “algo más” hiciese de sus conclusiones algo fuera de la realidad.

Claro, si Mitchell hubiese conseguido un pedacito de moco de alien, otra ave cantaría. Pero no lo ha hecho, o por lo menos no lo ha dicho así. Qué diferente sería si Mitchell dijera algo así como: “Aquí muestro un artefacto de hechura extraterrestre” o bien “pude recolectar la excreta de uno de esos pequeños seres que se parecen a los de las películas de Steven Spielberg”. Pero nada de eso. Simplemente afirma lo que cualquier muchacho granjero diría al ver una estrella fugaz, o un fuego de San Telmo, o una centella. Sus doctorados no le han servido de mucho.

Por ello, a lo que se llama “verdad” en este caso puede ser algo muy relativo. Es como afirmar “dios existe”. Quizás sea verdad si la afirmación se refiere a la existencia de ese fenómeno de fe (individual y colectiva). Pero quizás no lo sea tanto si partimos del hecho de que es prácticamente imposible demostrar la existencia de dios si no se tiene fe. Por lo tanto esa “verdad” depende de si se tiene fe o no en su existencia.

Lo mismo con esto de los aliens. Mientras no haya evidencia clara y objetiva de vida extraterrestre seguiremos como los campesinos de la edad media… en la total ignorancia..

Porque el hecho de que Mitchell sea un astronauta, no le exime de ser objetivo y mostrar algunas evidencias de sus afirmaciones. Y claro, no es que lancemos desde Ahuramazdah argumentos ad hominem para desvirtuar su dicho. Se dice es que aunque es originario de Hereford, Texas, se crió en Roswell, Nuevo Mexico, por lo que es difícil dejar de asociar su inclinación por esta suerte de creencias a un regionalismo mal entendido, más que por una situación de objetividad.

Más sobre esta nota en Misterios al Descubierto.

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