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El Weblog sin dogmas

Un mundo de gente “buena onda”, sin ambiciones

Posted by keithcoors_00 en 25 mayo, 2009

Puesto que yo soy imperfecto y necesito la tolerancia y la bondad de los demás, también he de tolerar los defectos del mundo hasta que pueda encontrar el secreto que me permita ponerles remedio.

Mahatma Gandhi


¿Cómo sería un mundo en donde todos compartiésemos un sentimiento general de “buena onda”? ¿Cómo sería una sociedad humana en la que la gran mayoría de sus integrantes abandonasen sus deseos de ambición?

Muchos responderían a esta última pregunta con palabras u oraciones calificativas geniales al estilo de:

  • Maravillosa
  • Magnífica
  • Divina
  • Lo mejor que podría pasarnos

Pero si a mi me preguntasen lo mismo respondería de otra forma:

Tener a la mayoría de la gente sin el deseo de ambicionar lo que sea (mejor vida, mejor ambiente, mejor entendimiento) es un escenario de grave peligro.


¿Qué sería de la humanidad si la inmensa mayoría de la gente NO tuviese ambición, si no tuviese el impulso y la inquietud de mejorar lo que tiene? Yo pienso que esa gran mayoría estaría indefensa ante los pocos que sí tuviesen ambición. Imaginemos que todos, menos uno, los seres humanos estuviésemos satisfechos “procurando ser”, sin tener ambiciones por “tener” . Entonces ese único humano que sí desearía “tener”, lo podría tener todo. Sería el dueño del mundo y le importaría muy poco tener a los demás como esclavos o como zombis. Total, los demás “serían” en su fuero interno y no les importaría hacer nada por impedir que ese único “dueño” tuviese todo.

Si yo quisiera ser ese único ser, trataría por todos los medios de convencer a los demás de “abandonar sus ambiciones”, trataría de convencerles de que “sean”, en su interior, lo que deseen, sin importarles lo que tengan. Eso tendría varias ventajas sobre otros métodos de dominación:

  1. Sería más barato y más seguro que quitarles por la fuerza a todos lo que tienen. Porque además, para hacerlo no me bastaría con mi fuerza sola. Necesitaría de ejércitos con quienes finalmente tendría que compartir el botín.
  2. No generaría un sentimiento de inconformidad en los demás (no es lo mismo que alguien esté convencido de abandonar sus ambiciones que si se las arrebatan por la fuerza ¿me explico?).
  3. Tendría más éxito si además los mensajeros de esta palabra son seres de otras galaxias que buscan la paz en los humanos al estilo de los grandes hermanos, de las sociedades galácticas de sirio o de los Pleyadianos. Incluso si el generador del mensaje es el más poderoso de todos, o sea el Jefe de Jefes: dios (o alguno de sus emisarios).


La simple posibilidad de que toda esta parafernalia de “buena vibra” de los movimientos de la “nueva era” provenga de un intento de ese tamaño me hace dudar. Y verdaderamente es importante dudar antes de caer embelesado ante tanta fantasía ensoñadora. No sea que tenga una intención no-tan-buena. En especial cuando los defensores de esta “nueva era” atacan a la ciencia y a los escépticos con argumentos virulentos de todo tipo.

Lo opuesto también es indeseable: Una sociedad 100% materialista que sólo ambiciona “tener” sin preocuparse de “ser”. Sería una sociedad en la que cualquier medio para tener sería válido. El reinado de la violencia y del más fuerte. Bueno, ya hemos tenido épocas así con una sociedad estamental.

Por ello es que pienso que lo mejor que podemos hacer los humanos respecto a esos dos polos es mantener un sano equilibrio entre lo que se es y lo que se tiene, y nunca abandonar la ambición de tener o de ser algo mejor. Procurarnos el crecimiento interno (a través de preparación, escolaridad, conocimientos, ética, valores, etc) y también el externo (mejores bienes y mejores condiciones de vida).

Y una vez más, usando el escepticismo para decifrar estos mensajes de fomento a la mediocridad disfrazados con un velo lleno de paz y amor… y abolición de las ambiciones.

Imagen: Fomentando la ambición (divertida al menos)
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