Ahuramazdah

El Weblog sin dogmas

Salió con su domingo siete

Posted by keithcoors_00 en 7 junio, 2009

Quien ríe en viernes, llora en domingo.

Anónimo


No, no se trata de una entrada sobre el resultado de la selección mexicana de balompié en su partido de ayer contra su homóloga de El Salvador. No se trata de criticar al árbitro que decidió el partido cuando marcó el cobro de un penal a favor de los salvadoreños cuando era evidente que el balón fue a la mano del defensa mexicano. Ese fue un robo, no un domingo siete. Y aunque la imagen de entrada celebra el gol anotado por el Ru-cuau y anulado por el árbitro, la entrada se trata de esa frase que indica una situación no deseada y que denota una actitud poco inteligente de quien es acreedor (o acreedora) del epíteto de marras.
Hoy es domingo siete (de junio de 2009) y ya desde el viernes advertía a muchas de mis amigas solteras de cuidarse en este día. Pues en la tradición mexicana (y al parecer de casi toda Latinoamérica), salir con su domingo siete es sinónimo de quedar embarazada en forma “accidental” (o por decirlo de mejor manera, por no cuidarse).

Esta frase la escuché de boca de mi mamá por primera vez siendo un inquisitivo crío de 8 años, supongo que aplicada a alguna de sus amigas, o primas, o sobrinas. Recuerdo que estaban presentes mi tía Dolores y mi abuela Lupe. Y entonces, después de aplicada la frase pregunté “¿Que es eso de salir con su domingo siete?”. Mi madre tosió y salió corriendo, mi abuela dijo maldiciones en voz baja y sólo mi querida tía Lola le entró al quite.

Para explicarme ese misterioso (para mí) concepto, me contó la historia de dos hombres que se habían perdido en un mágico bosque y que ahora reproduzco aquí, tal y como la recuerdo.

Dos hombres perdidos en un bosque no hallaban el camino de regreso a su casa. Decidieron separarse para buscar camino. En su deambular por el misterioso y oscuro bosque uno de ellos escuchó que a lo lejos unos duendes cantaban una copla que iba así:

Lunes, martes, miércoles ¡tres!

Le pareció que podía pedirles ayuda, pero sabía que sólo podía obtenerla si hacía algo por complacerlos. Así que se acercó a donde los duendes cantaban a coro y al término de la copla el hombre cantó en un tono de una quinta más baja:

Jueves, viernes, sábado ¡seis!

Los duendes sorprendidos se acercaron al hombre y le pidieron que cantara con ellos pues su contribución había sido de su agrado. Así la copla se había convertido en:

Lunes, martes, miércoles ¡tres! Jueves, viernes, sábado ¡seis!

Contentos, cantaron por un buen rato hasta que el hombre les pidió ayuda para salir del bosque y regresar a su casa, a lo que los duendes accedieron de buena gana. Al poco rato, y atraído por la nueva copla cantada por los duendes, el otro hombre alcanzó a escuchar el canto a lo lejos. Animado por la posibilidad de pedir ayuda a los duendes se las ingenió para completar la nueva copla.

Lunes, martes, miércoles ¡tres! Jueves, viernes, sábado ¡seis!

Pero como sólo quedaba un día de la semana, lo único que se le ocurrió fue llegar con los duendes y cantar a destiempo y sin entonación:

Domingo ¡Siete!

Los duendes callaron y molestos por la interrupción sin ritmo ni tono, tomaron preso al hombre y lo mantuvieron así por el resto de sus días.

Bueno, así es como recuerdo el cuento. Indiscutiblemente funcionó pues para un chico de 8 años, la historia narrada era de lo más fascinante (recuerdo a los lectores que en ese entonces no había tanto producto de consumo infantil, nada de Disney Channel o Discovery Kids en la TV). Para mí, la larga y fantasiosa respuesta de mi tía había sido satisfactoria y dejé de preguntar. Para mi madre y mi abuela fue un alivio no tener que explicarme la reproducción sexual humana en ese instante.

Entrado en años (y en mañas) entendí que la frase se aplicaba a la situación de embarazo no deseado, en particular, y en general a situaciones fuera de tono, de contexto, ridículas o de mal gusto, que eran el resultado del actuar de gente desubicada o no sintonizada con su entorno. Así que aunque también le podemos aplicar la frase al inepto árbitro del partido de ayer, es mejor utilizada para describir casos de embarazos no deseados.

Regresando al cuento, por muchos años pensé que la narración había sido obra de la inspiración instantánea de mi tía. Pero con esto de las búsquedas por google me enteré recientemente que el cuento original no era de su autoría. Al parecer es obra de la autora costarricense María Isabel Carvajal. Y aunque esta versión original que refiero difiere un poco de la que yo escuché, se nota claramente que se trata de la misma historia. Incluso hay versiones localistas que hacen mofa de las particulares idioscincracias, como el caso de esta versión de la zona de Salta en Argentina: http://www.camdipsalta.gov.ar/INFSALTA/cotos.htm.

Como corolario de tanta reflexión sexual-futbolística sobre resultados indeseados, mi recomendación de hoy para las lectoras solteras es que si deciden andar del tingo al tango, procuren no tener relaciones sexuales sin protección. No sea que la cábala numerológica del 7 dominguero haga su indeseado efecto. Y para el árbitro de ayer (de cuyo nombre no quisiera acordarme): Quedaos en El Salvador.
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