Ahuramazdah

El Weblog sin dogmas

No se enseña el aura en las universidades

Posted by keithcoors_00 en 16 agosto, 2009

Una búsqueda comienza siempre con la suerte del principiante y termina con la prueba del conquistador.

Paulo Coelho

Confieso en este espacio que trato de esparcir la semilla del escepticismo a través varios medios. El contenido de esta entrada se repetirá al menos en dos blogs más, administrados por su seguro servidor, y en algunos casos las entradas se replican en un blog que acepta contribuciones de varios autores y que tiene el auspicio de una asociación a la que pertenezco; me refiero al Blog de MENSA en México.

En este último espacio repliqué la entrada de los niños índigo (https://ahuramazdah.wordpress.com/2009/04/14/los-ninos-indigos-antes-que-nada-son-de-color-piel/), la cual ha generado varios comentarios (algunos en pro y otros en contra del punto de vista referido). Pero ayer recibí un comentario de un (una) tal

adonay que vale la pena diseccionarlo para tratar de encontrar los puntos rescatables de esta confrontación de ideas entre el pensamiento racional y lo que el comentarista cataloga como “alternativo”. Su comentario completo puede verse acá, y se replica en seguida:

hay hombre, te falta tantooooooo por aprender de la vida :), reirse de las cosas es muuuuuuuuuuuy facil, jaja obviooo cosas como el “aura” ( q por cierto no me gusta llamarlo asi), obvioo no te lo enseñan en la escuela… porque no lo aceptan, pq les gusta reirse, porque CREEN que que son tonterias, y eso se lo enseñan a todos los lindos niños nuevos, por ejemplo a ti, y ahora tu crees que lo que te enseñaron en tu universidad es la unica verdad, y te burlas de lo “alterno” tienes una mente tan simple… en fin, suerte, te quiero, byee! (Errores ortográficos y de redacción desde la fuente, nota de KC)

Resulta claro que el comentarista se tomó muy personal el contenido de la entrada, y en su texto se aprecia que se enfoca en causas personales de su seguro servidor, al estilo de la formación profesional y la simpleza de mente, como el origen de que no sea capaz de entender lo “alterno” y que me “burle” de ello.

Este tipo de respuestas es muy común entre la gente que se enfrenta a un escéptico. Mediante argumentos ad hominem esperan desacreditar la opinión escéptica, pero rara vez aportan una explicación que pudiese usarse para comprobar, por ejemplo, la existencia del “aura”.

La disección.

De acuerdo con adonay, me hace falta tanto por aprender de la vida. Este argumento por supuesto se basa en la suposición de que los años que llevo viviendo en esta roca no han sido suficientes para entender lo que él (o ella) sí entiende. Se basa en la ignorancia total, por ejemplo, del número de vueltas que le he dado a la estrella de nuestro sistema solar. Y por supuesto en la ignorancia de la cantidad de experiencias de todo tipo que he tenido en ese lapso. E incluso ignora la capacidad de aprendizaje que pudiese tener. Sólo se basa en que mi opinión es aparentemente diferente de su modo de pensar. No tiene evidencias y aun así opina sobre este asunto. Típico.

Posteriormente dice que me río de las cosas como el “aura”. Al parecer no leyó bien la entrada, porque en ningún momento emito comentario alguno sobre ese concepto. La entrada se trata de analizar las características que supuestamente tiene un niño índigo, y proponer alternativas más prosaicas para explicar estas características. Y en última instancia establecer una crítica para el modo de pensar de Tappe, Carroll y Tober. Más ignorancia exhibida por parte de adonay.

Afirma que cosas como el “aura” no lo enseñan en la escuela porque (así lo entiendo) los maestros gustan de reírse (sic) y porque creen que son “tonterías”. Al parecer esa opinión rige entre la gente que defiende con pasión los modos “alternativos” de la realidad, tan pregonados por el enfoque de la “nueva era”. Aprovecho este espacio para afirmar categóricamente que NO considero el aura como una tontería. Lo que afirmo es que aún NO hay evidencias sólidas (diferentes de las que se generan por la fe) de la existencia del aura, del espíritu, del alma o de la esencia incorpórea, y lo que considero como tontería es la actitud de la gente que es incapaz de diferenciar una crítica de una burla.

Después se avienta la patinada de decir que eso de que el aura es una tontería lo enseñan a todos los lindos niños nuevos (como yo) y que por eso “creo” que lo que me enseñaron en la universidad es la única verdad. Más suposiciones en falso. Supone en forma ridícula que en la universidad existen materias dedicadas exclusivamente a enseñar a los estudiantes que el “aura” es una tontería. Esa suposición es bastante tonta, desde mi punto de vista, pues carece de evidencias que la fundamente. Más bien parece que eso sería lo que a adonay le gustaría que sucediera, para poder decir que tiene la absoluta razón en lo que dice. Ignora, por ejemplo, que la matrícula universitaria tiene el propósito de preparar a los estudiantes a enfrentar problemas reales en el mundo real. Si bien es cierto que existen carreras como Teología, incluso este tipo de estudios tiene el propósito de formar a los estudiantes para atender una necesidad específica de la sociedad. De seguro nadie contrataría a un “licenciado en burlas contra el aura”.

Por último dice que me burlo de lo “alterno” debido (quizá) a que tengo una mente simple. Lo interesante aquí es pensar si la gente que cree en lo “alterno” (sea lo que eso signifique) tiene una mente compleja. Como ya establecí, la entrada no tiene el propósito de burlarme de lo “alterno”. Y como siempre he afirmado, los asuntos de la fe merecen mi respeto. Sólo pediría a quienes defienden estos conceptos que así lo digan, pues de esa forma se evita la confrontación innecesaria. Muchos defensores de esta forma “alterna” de contemplar la vida y el universo que la contiene, utilizan esta forma de argumentación para sustentar algo que debería sustentarse con evidencias y no con argumentos sobre la simpleza (o no simpleza) de mente de quienes opinamos diferente.

La conclusión

Adonay atina apenas a argumentar en falso sobre las características personales de su seguro servidor y quizá piense, como es común en estos casos, que con esa pueril actitud sus creencias se reafirmarán como por decreto universal. Eso lo han hecho otros defensores a ultranza de estos conceptos, como Bibiana Bryson, Adofo Araya, y Adolfo Gandín. Mi consejo a quienes leen esta entrada y piensan que en realidad existen estos conceptos (alma, aura, espíritu, extraterrestres, elementos superpesados, la Atlántida, la tierra hueca, etc.), que ahorren sus comentarios de descalificación personal; sería mejor que los usaran con sus familiares. Busquen con ahínco el conocimiento que brinde las explicaciones sobre eso que afirman que existe, sin necesidad de exigir fe ciega en sus argumentos a quienes se los dirigen.

Como lo he dicho antes:

El verdadero conocimiento debe estar disponible para todos, para todo aquél que desee obtenerlo. Las reglas para obtenerlo deben ser simples y bellas, deben ser capaces de inflamar el corazón de cualquiera que se discipline en su búsqueda y que se entregue de lleno a observar la naturaleza tal cual es.

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