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El Weblog sin dogmas

La extinción de Luz y Fuerza del Centro

Posted by keithcoors_00 en 12 octubre, 2009

Para progresar no basta actuar, hay que saber en que sentido actuar.

Gustavo Le Bon

Con este comentario a la noticia de ayer sobre la liquidación de Luz y Fuerza del Centro, quiero hacer un recuento de los hitos que esta empresa ha tenido durante mi corta pero sustanciosa estancia en esta roca.
Desde que era chavo, por allá por la década de 1970 el nombre de esta compañía ya tenía el apellido “en liquidación” y así duró un buen de años. Yo preguntaba que por qué se “liquidaba” esta empresa, y la respuesta de los adultos era del estilo: “porque ya hay otra empresa nacional, la CFE”, otros decían “porque es ineficiente” y otros más “porque el sindicato es muy rijoso”
No pude en ese entonces dilucidar la situación. Lo que viví y lo que aprendí de esta empresa, que fue por experiencia propia, me sirvió para que después de una décadas, entendiera el por qué era NECESARIO acabar con esta compañía.

Los abusos

El Sindicato Mexicano de Electricistas siempre tuvo fama de combativo. Se le consideraba como un sindicato “ejemplar”, por lo democrático y por sus logros laborales. Sin embargo poco a poco se fue contagiando de las prácticas corruptas de los gobiernos que le dieron apoyo y fuerza. Considero que también se corrompió debido a los abusos de sus agremiados.
Tenía en 1985 un vecino que trabajaba para esta empresa y se vanagloriaba de sus condiciones laborales. No era un ingeniero, ni un gerente de planta o de área. No señor. Era un supervisor de cobranza, con escolaridad de secundaria, cuyo trabajo consistía en supervisar los cobros del servicio que realizaban las oficinas “foráneas”, y el SME consideraba “foráneas” las oficinas situadas fuera de un radio de unos 15 km alrededor de la base (en este caso la base era Toluca). Así que para visitar las “foráneas” el vecino se embolsaba un triple de su salario como “viáticos” (nótese que para visitar las “foráneas” no necesitaba pernoctar ni viajar en camión, ni por tren, ni por barco, ni mucho menos por avión). No conforme con ello, le regalaban la friolera de unos 200 kW.h de fluido eléctrico diarios. Eso por sí mismo no sería problema; el problema estaba en que mi vecino tenía en cada iluminaria entre 3 y 6 focos incandescentes de 100W y casi todos los tenia encendidos las 24 horas del día. Cuando le preguntábamos que por qué desperdiciaba la luz de esa forma tan estúpida su respuesta era “es mi prestación y no voy a regalársela a nadie”.

Quizás su pésimo comportamiento abusivo no era generalizado, quizás un ejemplo no baste para calificar a todo el SME. Pero esa no era la única muestra.

El trato a los usuarios

Años más tarde por ahí del año 2001, tuve necesidad de hacer un reclamo en las oficinas de LyFC en Cuernavaca. El asunto que me llevaba a sus ámbitos era que se había interrumpido el servicio de energía eléctrica en mi casa, y de acuerdo con mis registros estaba al corriente en mis pagos. Por ello, armado con mis recibos de pago, fui al siguiente día a su oficina antes de las 8:00h (hora nominal de apertura), pues la hora de entrada a mi trabajo era las 9:00. Mi adivinanza era que en menos de 1 h estaría fuera y en camino a mi chamba.
Así que llegué como a las 7:55 y me percaté de que ya había unas 5 personas esperando ser atendidas. De entrada NO abrieron a las 8:00 sino a las 8:07 y se atendió a las 4 primeras en 4 sendas ventanillas. ¡Excelente! dije para mis adentros, sin importar el molesto retraso de seguro los atienden de volada y podré salir antes de las 8:30. Iluso de mí.
A eso de las 8:15 los empleados de las ventanillas comenzaron a ausentarse, de tal forma que a las 8:20 no había ni un solo empleado atendiendo. Los azorados clientes volteaban hacia adentro y hacia afuera para ver si veían a su funcionario de ventanilla. Me acerqué a uno de ellos y le pregunté que qué pasaba y me respondió que el empleado le había dicho que lo debía esperar unos minutos.
A las 8:30 pregunté en voz alta si habían dejado de atender, pues de no ser por el vigilante uniformado nadie parecía atender en la oficina. Obviamente el vigilante se me acercó y me pidió que bajara la voz y le pregunté que porqué debería bajarla, si al parecer a nadie interrumpía con mi pregunta, pues nadie estaba trabajando en ese momento. Como las cosas se pusieron un poco tensas, el uniformado intentó sacarme a la fuerza, a lo que ya con bastante enojo le dije que en ninguna oficina de atención al cliente sacaban a un quejoso por preguntar si la atención había sido suspendida.
Finalmente un funcionario asomó la cara y me invitó a entrar a la zona de empleados para atenderme. Su justificación por la interrupción en la atención fue que los “compañeros” estaban desayunando. Ciertamente indignado le pregunté que cuál era el motivo por el que los “compañeros” no desayunaban en su casa para tener un horario corrido de atención. Su cínica respuesta fue que “venían desde muy lejos y NO les daba tiempo de desayunar”. ¿Lejos, qué tan lejos? pregunté. Su una vez más cínica respuesta fue que en esa oficina NO tenían a empleados locales porque los de “lejos” cobraban viáticos.
Felices los “compañeros” cobrando viáticos, con tiempo para desayunar durante la jornada, y yo como su pendejo queriendo resolver temprano una queja por su mal servicio y a punto de llegar tarde a MI trabajo. Bien, pues el funcionario y tres cuartas partes del personal de esa oficina supieron con mucha claridad (y muchos decibeles) mi opinión: Su atención era de cuarta y no tenían el derecho de hacer esperar a los usuarios de esa forma.
Creo que no está de sobra mencionar que ese funcionario le pidió a otro funcionario que buscara los registros de mis pagos, a lo que el otro, diligentemente, buscó en un tarjetero en el que obraba una especie de archivo histórico de pagos. Después de unos 15 minutos salió con lo que yo ya sabía: Estaba al corriente y se habían equivocado al cortar el suministro. Recalco el tarjetero, pues ya para 2001 las oficinas de la CFE contaban con computadoras y si mi memoria no me falla hasta con los modernos “CFEmáticos” (cajeros en los que a cualquier hora puede uno pagar sus adeudos con sólo presentar el boleto de cobro). Y recalco diligentemente porque aunque yo insistía en mostrar mi recibo pagado, el funcionario debía constatar que ese pago había sido registrado en sus expedientes.
Finalmente ordenaron la reconexión, pero llegué tarde a mi trabajo y tuve que reponer el tiempo. Me pregunto si los “compañeros de lejos” hicieron los mismo ese día por haber abierto la oficina 7 minutos tarde. Me respondo: No creo que hayan tenido ni una llamada de atención.

La actualidad del sindicato

A principios de julio pasado se podía leer en los periódicos que el SME había solicitado la toma de nota de su recién reelecto líder Martín Esparza. Pero lo curioso es que al parecer había más votos que votantes vivos. Eso llamó mi atención, pues si bien la trayectoria independiente del SME parecía intachable (aunque sus prácticas deleznables), esto era colocarlo al nivel de cualquier otro sindicato charro y corrupto.
Y no sólo eso, la falta de modernización en sus métodos, en aras de una “mayor base laboral” hizo que LyFC tuviese una nómina de 44 mil personas pese a que la empresa podía  operar sólo con 8 mil 500; un contrato colectivo que da ascensos y premios al personal con base en la lealtad sindical; y un presupuesto anual que supera en monto al del programa Oportunidades. Y yo digo, si eso no era suficiente motivo para si extinción ¿que más querían?

No necesito ver los todos los noticieros a detalle para tener una opinión personal:

Esta acción debió hacerse hace 35 años, cuando la Compañía de Luz y Fuerza del Centro ya era ineficiente y su nombre aparecía con el “en liquidación” pegado. Era una burla para los restantes mexicanos ver como un trabajador de esta empresa podía tener todo el día encendidas sus luces (con focos incandescentes de 100 W) sólo porque “era una prestación”. Estos excesos deben acabarse, ahora en LyFC, después quizás en PEMEX y otras lacras sindicales y políticas como los partidos políticos.


Actualización:

Para el registro, para la memoria: los resultados de la primera encuesta levantada tras la intervención y extinción de Luz y Fuerza del Centro. La realizó ayer el Gabinete de Comunicación Estratégica: 600 entrevistas telefónicas en las zonas donde operaba Luz y Fuerza. Sin comentarios:

• 80 por ciento, a favor de la intervención para poner orden.

• 70 por ciento, a favor de la intervención, incluso si hay sabotajes por parte del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME).

• 42.5 por ciento, a favor de cómo intervino el gobierno Luz y Fuerza el domingo en la madrugada; 33 por ciento, en contra.

• 48 por ciento piensa que la Comisión Federal de Electricidad (CFE) operará en definitiva lo que era Luz y Fuerza; 18.5 por ciento piensa que será una empresa privada.

• 46 por ciento cree que CFE dará un mejor servicio que el actual; 30 por ciento cree que será igual.

• 52 por ciento rechaza la idea de que la extinción de Luz y Fuerza sea una acción para acabar con los sindicatos; 40 por ciento valida esa idea.

• 68 por ciento, en desacuerdo con las movilizaciones del SME; 28 por ciento, a favor.

• 60 por ciento califica al sindicato de corrupto.

• 70 por ciento considera que Luz y Fuerza le costaba mucho a la sociedad.

• 52 por ciento, a favor de que se recontrate a algunos trabajadores del SME; 29 por ciento, a todos o a muchos; 11 por ciento, a ninguno.

Un comentario: la población le da la espalda al SME. Al menos en el primer movimiento.

(Información desde Milenio: http://impreso.milenio.com/node/8656433)


Actualización, 14 de octubre de 2009:

Para seguir con esto de las opiniones, aquí está la de usuarios de facebook (al momento de escribir esta actualización se tenían 21,186 votos):

¿Fue una buena decisión de Felipe Calderón “apagar” Luz y Fuerza del centro?

  • SI, 81.4 %
  • NO, 18.6 %

Y por el lado del Financiero (con 868 votos):

La liquidación de LFC es una medida:

  • Adecuada, la empresa era muy ineficiente; 81%
  • Apresurada, se debió buscar otra salida; 19%

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4 comentarios to “La extinción de Luz y Fuerza del Centro”

  1. Temo said

    Sabadazo contra el SME
    Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano

    Ayer domingo, después del clásico sabadazo, nos amanecimos con que el gobierno había decretado la liquidación de Luz y Fuerza del Centro (LFC).

    Desde hace varios días, el Sindicato Mexicano de Electricistas, que detenta la titularidad del contrato para prestar servicios a LFC, vivía un conflicto interno debido a que la Secretaría de Trabajo y Previsión Social no daba la toma de nota para reconocer a la directiva sindical ganadora de la elección reciente, por el recurso de inconformidad que interpuso una de las partes contendientes, y porque la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje (JFCA) no había –y no lo ha hecho– resuelto respecto de esa impugnación y el consecuente fallo sobre la elección.

    Los días en que la JFCA ha tardado en emitir su fallo, lo que desde el punto de vista legal pondría fin al conflicto entre sindicalistas, a más de que dieron pie para que la confrontación entre los grupos sindicales se agudizara y las acusaciones de un grupo contra el otro fueran subiendo de tono, según han dado cuenta los medios de información, se desató, tanto por las autoridades del Trabajo como por informadores de muy distintos medios, una hostil campaña en contra del SME y sus dirigentes, que no ha sido casual.

    Como tampoco es casual que acompañando a la violencia declarativa de la autoridad laboral, cubriéndose con la oscuridad de casi la medianoche del sábado, se haya dado a conocer y se haya dado formalidad, al publicarlo en edición extraordinaria del Diario Oficial de la Federación, el decreto de liquidación de LFC.

    Desde el 28 de septiembre pasado, esto es, hace casi dos semanas, la Secretaría de Energía solicitó formalmente, sin hacerlo del conocimiento de la opinión pública, la liquidación de LFC, con lo cual se desencadenó el proceso administrativo que llevó a emitir el decreto de liquidación, lo que quiere decir que cuando una comisión del sindicato se entrevistó con el secretario particular del Presidente de la República, quien, de acuerdo con las informaciones públicas, dijo a los sindicalistas que se atendería su asunto, el titular del Ejecutivo federal tenía ya resuelto decretar la liquidación de LFC.

    ¿Por qué los golpes bajos? ¿Por qué la puñalada trapera? ¿Por qué no se dio paso, con la oportunidad debida, a un diálogo franco entre SME y gobierno?

    Hace más de cuatro décadas que se nacionalizó el servicio de energía eléctrica; hace 35 años que se acordó la liquidación de LFC. Ha transcurrido tiempo más que suficiente para que el gobierno, principal responsable de la marcha de los organismos del sector público y de los servicios que éste presta, hubiera hecho de LFC un ente productivo, eficiente, modernizado en sus mecanismos de trabajo y de atención al público, y para que hubiera unificado en un solo organismo la prestación del servicio público de energía eléctrica.

    Es cierto que año con año se subsidia la operación de LFC, pero también lo es que, por más planteamientos que se han hecho en los más de 40 años transcurridos desde que el gobierno tomó en sus manos la gestión de LFC (de ellos casi 30 de administraciones neoliberales y de éstos nueve de gobiernos de Acción Nacional, tres de ellos de la administración actual) no se le integró como una entidad productiva, no se impulsó su modernización técnica, administrativa y de sus esquemas de trabajo, sobre todo los relacionados con los servicios al público.

    Y ahora se le hace fácil al gobierno lanzar a la calle –si bien se ha anunciado que con la indemnización de ley– a 41 mil trabajadores. Esto es, a 41 mil familias que se van a comer en equis tiempo la indemnización porque no existen, y en los próximos años tampoco existirán, oportunidades de nuevos empleos, pues el gobierno mantiene una política recesiva, de estancamiento económico, con la cual, en lugar de crear nuevos empleos, cancela puestos de trabajo existentes, de lo que dan cuenta las informaciones oficiales de más de un millón de empleos perdidos en el último año, en el que se supone se han estado aplicando las medidas contracíclicas anunciadas el 8 de octubre de 2008, y 6 millones más de pobres que han caído en esa condición en lo que va de la administración, según declaró hace unos días el jefe del Ejecutivo. Seis millones de personas que seguramente no tienen empleo, pues de otro modo no estarían en esa situación.

    Objetivamente, el conflicto entre sindicalistas que tendría que resolver la Junta Federal de Conciliación nada tiene que ver con la liquidación de la fuente de trabajo LFC. Circunstancialmente se juntaron en el tiempo, o para decirlo mejor, el gobierno aprovechó el ruido del conflicto entre sindicalistas, amplificado por la campaña de hostilidad de la autoridad laboral y gente de ciertos medios, y el que estuviera sin solución por parte de la autoridad responsable (aunque no puede dejar de pensarse que intencionalmente se le ha dejado sin resolver), para dar el golpe de la liquidación.

    Ésta, debe decirse, se decreta en la peor forma posible: en clásico sabadazo, a la medianoche de sábado para domingo. Cuando se supone que habría diálogo, se lanza el golpe. Sólo se logrará que el conflicto se agudice, se prolongue en tiempo y social y políticamente se complique y se extienda. Sería tiempo y la oportunidad para hacer de LFC un ente productivo y eficiente, producto de una colaboración constructiva y respetuosa entre el SME y el gobierno.

  2. Victor said

    Son falsos los argumentos de finanzas quebradas por culpa del sindicato, el hoyo financiero se debe a que LyFC compra a un precio la electricidad a CFE, y la vende por orden de Hacienda a los usuarios a un precio menor, que empresa del mundo puede reportar números negros con esa forma de operación? lo mismo pasa con CFE, la electricidad se subsidia a los empresarios principalmente, porque pagan un precio menor que el costo de generación; LyFC no ha recibido un solo peso para inversión en más de 15 años, su red es vieja, el doble que la de CFE, por eso la pérdidas que fue otro argumento, la otra mitad son el robo de electricidad, que de eso no tienen la CULPA LOS TRABAJADORES, mencionas que podían tener un foco prendido todo el día, y es falso, solo eran 350 kW bimestrales, el consumo de una casa promedio.

    El que nos caigan gordos la mayoria de los empleados (que ojo, nosotros solo tratamos con el servicio al cliente y algunos de mantenimiento, y no con los verdaderos ingenieros a cargo de la operación)y te pregunto si acaso has recibido un mejor trato de tu compañia de cable o teléfono, o al gun banco? porque yo tengo muchas historias al respecto (pero no se trata de particularizar). Los derechos laborales aunque nos pesen, son eso derechos, la función de un sindicato es mejorar a calidad de vida de sus agremiados, y en ese sentido, el sindicato electricista lo hizo muy bien, no se pueden pretender que esos derechos no existen.

    La responsabilidad de la inversión y la toma de decisiones es del gobierno federal, son ellos los que no inviertieron deliberadamente, son ellos los que prefirieron ver a esa empresa llegar a un punto financiero terrible, culpar de ello a los trabajadores unicamente es una visión miope del asunto.

    Las encuestas son parciales, porque la gente no esta enterada del estado financiero de LyFC, solo de las noticas dadas por medios afines al gobierno con información a medias. Si la electricidad que se les vende a los industriales se les cobrara al precio de generación, se recaudarian 40 mil millones, el doble de lo que va a costar su liquidación.

  3. kidcooler said

    Para Temo.

    Entiendo tu punto de vista, pero ante tanto abuso por parte del SME, la solucion de tajo parece ser la menos costosa.

    Para Victor.

    En efecto, el precio del fluido eléctrico no estaba siendo compensado. Pero eso no quita que la nómina haya sido desproporcionada y abusiva.
    A tu pregunta sobre el trato, mi respuesta es un rotundo SÍ. He recibido mejor trato de mi compañía de cable, de mi compañía de celular y de cualquier banco. El asunto es mostrar la causa del mal trato: el abuso en las prebendas y concesiones del SME (mas no derechos) para con sus agremiados. ¿O me vas a decir que es un derecho “desayunar” a la hora de tu trabajo de atención al público?
    Es probable que mi visión sea miope, pero entonces la gran mayoría de la gente que fue atendida por LyFC está miope.

  4. Jaime Segura Reyes said

    ¿Que dirección tiene “esquema de liquidación” donde parece que informan
    sobre como pagar los cargos por el servicio eléctrico en el D.F. si no se
    ha recibido el documento de pago?

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