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Escepticismo e incredulidad sobre el cambio climático: la historia de los e-mails robados

Posted by keithcoors_00 en 8 diciembre, 2009

El paraíso lo prefiero por el clima; el infierno por la compañía.

Mark Twain



Desde que estaba en la escuela primaria, (hace más de 4 décadas), ya se hablaba del impacto de la actividad humana en el ambiente. Recuerdo que la gente grande de ese entonces no creía que estuviésemos afectando el entorno, pero nosotros los chicos ya pensábamos que eso no era tan cierto. Mencionaré dos ejemplos:


A mediados de la década de 1960, durante un viaje a Chignahuapan, Puebla, con los  papás de unos amigos míos, nos detuvimos para estirar las piernas en un paraje que parecía pristino: árboles grandes y un riachuelo justo a la orilla de la carretera. Cuando nos acercamos al lugar pudimos notar que, contrario a lo que habíamos pensado, el lugar no era pristino: el río olía feo, su agua parecía de color negro, y en las piedras se rebotaba la corriente soltando espuma blanca… mucha espuma blanca. Eso me impresionó y así lo comenté con todos, pero el papá de mis amigos nos dijo con mucha seguridad algo así como “Esta agua, antes de llegar al mar, estará completamente limpia y pura; la naturaleza se encarga de limpiar lo que hacemos”. Ya que no mencionó cómo es que la “naturaleza” limpiaba tanta mengambrea, me quedé con la duda y no le creí a piés juntillas.


Por esas épocas, en la Cd. de México, era común hacer fogatas el día último del año, y el combustible predilecto eran llantas viejas. Nadie parecía preocuparse, ni siquiera su seguro servidor, hasta que una mañana del 1 de enero me revisé la nariz, y me encontré con alarma que mi mucosidad tenía un color definitivamente negro. No había una conciencia clara de el daño que causábamos.


Las cosas cambiaron y la gente se volvió más conciente y educada. Incluso se prohibieron las prácticas de quema de llantas y otras sustancias al aire libre. Terminamos de crecer con una mejor actitud hacia el ambiente, lo cual fue transmitido a mis hijos. Actualmente, por desgracia, aún hay gente insconsciente; pero son los menos.


Sin embargo, parece que con esto del Cambio Climático, se ha dado un movimiento que me parece retrógrada y que se centra en llamar a la incredulidad sobre las causas humanas del evidente incremento en las temperaturas promedio en el mundo.

Si bien es cierto que no es posible dejar de considerar la causa humana, grupos de globalifóbicos y otros fóbicos nuevo ereros, incluidos los voceros de las empresas petroleras, afirman que la tierra tiene un ciclo de calentamiento debido a causas no humanas, y que eso ha ocurrido antes, en la historia y prehistoria de nuestra roca. Lo que más me preocupa es que algunos radicales de este movimiento niegan rotundamente la causa humana.

En este punto, y justo antes del inicio de pláticas en la cumbre climática de Copenhague, viene un escándalo que ha puesto esta discusión en primer plano internacional. En seguida mi traducción de un artículo publicado por TIME, escrito por Bryan Walsh, sobre este acalorado asunto. Al final mis comentarios de salida y conclusiones.


La controversia sobre los e-mails robados a los investigadores del calentamiento global en la Unidad de Investigación Climática (CRU) de la Universidad británica de East Anglia, se ha vuelto tan divisiva que incluso hay un desacuerdo sobre cómo llamarlo.


Los incrédulos del calentamiento global, que han considerado durante mucho tiempo que el cambio climático es un fraude, se refieren al incidente como “Climategate”, con indicios evidentes de escándalo y encubrimiento. Los partidarios de la acción contra el calentamiento llaman “Swifthack”, en referencia a los ataques de 2004 en contra del candidato presidencial, el senador John Kerry por el grupo entonces conocido como Veteranos de Lanchas Rápidas por la Verdad – en otras palabras, un escándalo inventado, propagado por los conservadores y los medios de comunicación, que no cambia para nada el caso científico del cambio climático.


La verdad es que los e-mails, si bien un asunto indecoroso, hacen poco para cambiar el abrumador consenso científico sobre la realidad de los hechos que confirman la causa humana del cambio climático. Pero proporcionan una carta política de gran alcance a los incrédulos al inicio de la cumbre del medio ambiente, tal vez la más importante en la historia. ¿Aún no sabes qué hacer con ello? Si tienes dificultades para desenredar los detalles de la controversia de los e-mail, aquí hay cinco cosas claves que se necesita saber:


1. ¿Cómo fueron filtrados los e-mails? El 17 de noviembre, los administradores del sitio web RealClimate, un blog sobre ciencia del clima escrito por los mejores investigadores, descubrió que hackers desconocidos estaban tratando de subir en el blog más de 1,000 mensajes de correo electrónico, aparentemente enviados por y para los científicos del CRU de la Universidad de East Anglia. El CRU es uno de los más importantes centros de investigación climática en el mundo, y uno en el que un puñado de organismos científicos guardan los registros globales de temperatura que se utilizan en la mayoría de los modelos climáticos. Funcionarios de East Anglia pronto confirmaron que el robo electrónico había ocurrido y que los e-mails eran auténticos. A finales de la semana fueron ampliamente difundidos por Internet.


A principios de diciembre, la controversia seguía ardiendo hasta la blogosfera, mientras los negociadores internacionales se reunen en la Cumbre de Copenhague sobre el clima. El jefe de la CRU y autor de varios e-mails incriminatorios, el científico ambiental Phil Jones, dimitió temporalmente de su puesto, mientras que la Universidad de East Anglia lleva a cabo una investigación independiente sobre la controversia de los correos electrónicos. La investigación será dirigida por Muir Russell, un destacado funcionario académico y funcionario civil escocés. Mientras tanto, la Universidad Estatal de Pennsylvania (PSU) anunció que llevaría a cabo su propia investigación sobre los e-mails, después de que su climatólogo Michael Mann también surgió como autor de e-mails que fueron fundamentales para la controversia.


2. ¿Qué es exactamente lo que los e-mails dicen? Los más de 1,000 mensajes de correo electrónico, que se remontan a unos 13 años atrás, contienen una amplia gama de información – todo desde cosas mundanas sobre el clima, a la recopilación de datos, hasta los comentarios sobre la política científica internacional y la crítica enérgica de la investigación realizada por los incrédulos del cambio climático. Es sobre todo el último punto que hace a los incrédulos escépticos gritar “¡infracción!”. En un correo electrónico, enviado a Mann por Jones, el tema es un par de artículos que critican el caso de la causa humana en el calentamiento global, Jones escribió que él y sus colegas se asegurarían de mantener los papeles fuera de consideración en la próxima la evaluación del clima por el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC), “incluso si tenemos que redefinir lo que es la literatura en revisión por pares”.


En otro intercambio de correo electrónico, Mann y Jones discuten las formas de presioar a  la revista académica Climate Research para que deje de publicar artículos de los incrédulos del clima, con Mann sugieriendo que es importante alentar a sus colegas a no presentar documentos a la revista hasta que cambie su línea editorial. Jones también escribió en varias ocasiones sobre rechazar las peticiones de los incrédulos del clima para obtener datos primarios de temperatura del CRU, y al parecer alienta a sus colegas para eliminar e-mails sobre una solicitud de datos basada en la Libertad de Información (un sistema gubernamental para asegurar que los ciudadanos reciban la información que soliciten, N. de KC.).


En otros correos electrónicos, los científicos parecen tener problemas para reconciliar los datos recientes de temperatura con el calentamiento esperado de los modelos climáticos. Y en general, la correspondencia muestra el desprecio absoluto de los científicos del clima para los incrédulos del calentamiento global; en un mensaje, Ben Santer, investigador del Laboratorio Lawrence Livermore ofrece – probablemente en broma – “ganarle a la mierda” de un líder de los incrédulos.


Tal vez lo más peligroso, en un correo electrónico de 1999, Jones se refiere a uno de los destacados estudios de Mann de la revista Nature en la discusión de sus propios datos: “He completado truco de Mike en Nature de añadir en las temperaturas reales de cada serie durante los últimos 20 años (es decir, a partir de 1981) y de 1961 para que Keith oculte el declive”. (Por “declive”, Jones probablemente se refiere al hecho de que los datos de temperatura reconstruida a partir de la densidad de anillos de los árboles,  – una forma común de estimar la temperatura global antes del uso generalizado del termómetro – se aparta un tanto de las temperaturas registradas después de 1960.)


3. ¿Cómo han sido interpretados los e-mails? Para los incrédulos del calentamiento global, los correos electrónicos del CRU son los nuevos documentos del Pentágono, la prueba de que los poderes fácticos – en este caso, los científicos internacionales del clima – se dedican a un fraude descarado y fueron expuestos por sólo un valiente que dió la alarma.


Muchos incrédulos argumentan que la causa humana para el calentamiento global ha sido esencialmente desvirtuada, y que antes de que el mundo vaya más lejos en la consideración de medidas para controlar las emisiones de gases de efecto invernadero, toda la evidencia científica sobre el calentamiento debe ser reevaluada. El e-mail de Jones sobre el “truco Mann” parece indicar que los investigadores del clima han estado manipulando activamente los datos científicos para ajustarse mejor a sus modelos sobre el cambio climático, mientras que otros e-mails aparentemente confirman lo que los incrédulos habían sospechado por mucho tiempo – que el mundo en los últimos años no se estaba calentando tan rápido como las teorías sobre el cambio climático había sugerido. Sobre todo, el tono de los e-mails de la CRU sugiere que los científicos del clima están sumidos en el pensamiento grupal, totalmente resistente a puntos de vista escépticos y dispuesto a utilizar la presión para silenciar a los disidentes de la corriente principal del calentamiento global. En otras palabras, los e-mails mostraron lo que el representante republicano Jim Sensenbrenner llamó  “fascismo científico”, que él arguye es “en el peor de los casos… ciencia basura” y “parte de un fraude científico internacional”.


Los científicos del clima están tomando la controversia e-mail en serio. Algunas investigaciones están en curso en la Universidad de East Anglia y Penn State, y director del IPCC, Rajendra Pachauri, ha dicho que la controversia no puede ser “escondida bajo la alfombra”, prometiendo además que el órgano de las Naciones Unidas examinará los e-mails de forma independiente. Pero los incrédulos del calentamiento global ya declararon la victoria. “De los detalles del escándalo se ve que no hay relación alguna entre las actividades humanas y el cambio climático”, dijo Mohamed Al-Sabban, el negociador climático líder  de Arabia Saudita, según la BBC.


4. ¿Los mensajes de correo electrónico debilitan el caso científico sobre el calentamiento global? Digámoslo así: cuando se trata del análisis científico realizado por el representante del productor de petróleo más grande del mundo, es prudente desconfiar. En las semanas transcurridas desde que los correos electrónicos se hicieron públicos, muchos científicos del clima y expertos en política los han leído a profundidad, y afirman que la correspondencia no se contradice con el abrumador consenso científico sobre el calentamiento global, que se ha elaborado desde hace décadas. “El contenido de los correos electrónicos robados no tiene ningún impacto en nuestra comprensión general de que la actividad humana está llevando a niveles peligrosos el calentamiento global”, escribieron 25 destacados científicos de EE.UU. en una carta al Congreso el 4 de diciembre. “El cuerpo de la evidencia que subyace a nuestra comprensión de la causa humana del calentamiento global sigue siendo robusta”.


Según Mann de la PSU, ese “truco” estadístico que Jones refiere en un correo electrónico – que ha sido proclamado por los incrédulos – se refería simplemente a la sustitución de los datos de temperaturas obtenidos por representación de anillos de árboles en los últimos años con datos más exactos de la temperatura del aire. Es una técnica analítica que se ha discutido abiertamente en las revistas científicas por más de una década – dificilmente un asunto de conspiración.


En cuanto al aparente esfuerzo de Mann y Jones de para castigar a la revista Climate Research, el artículo que encendió su ira fue un estudio de 2003 que resultó ser suscrito por el Instituto Americano del Petróleo. Finalmente, la mitad de la junta editorial de la revista renunció en protesta. E incluso si resultase que los datos climáticos de la UCR tienen algunos huecos, el grupo es sólo uno de los cuatro principales organismos, incluyendo la NASA, que aportan datos sobre la temperatura a los modelos climáticos – y los datos de CRU en gran parte coinciden con el de otros.


Es cierto que los e-mails revelan que los científicos del clima de la CRU desdeñaron a los incrédulos, a menudo en condiciones duras, pero eso no es raro para los científicos. La ciencia es un terreno áspero, como lo sabe cualquiera que haya sobrevivido a un examen doctoral, y los científicos no son tímidos en atacar las ideas que ellos creen que están equivocadas – especialmente mediante comunicación privada. Sin embargo, Jones et al. podrían haber sido más abiertos y receptivos con sus críticos, y si resulta que ciertos correos electrónicos se han suprimido en respuesta a la solicitud de datos de Libertad de Información, deben rodar cabezas. (Jones sostiene que no se han suprimido e-mails o documentos).


En última instancia, sin embargo, tenemos que colocar al Climategate/Swifthack en su contexto: en medio de un largo esfuerzo de décadas por la industria de los combustibles fósiles y los incrédulos del clima para debilitar otras investigaciones sobre el calentamiento global – a menudo con medios que son mucho más nefastos que cualquier cosa que aparece en los e-mails de la CRU. La administración de George W. Bush intentó censurar al climatólogo James Hansen de la NASA, mientras que el grupo de la industria de combustibles fósiles de la Coalición del Clima Global hizo caso omiso de sus propios científicos, pues difundieron la duda sobre la causa humana del calentamiento global. Esa lista de irregularidades continúa. Fue revelado recientemente que uno de los principales grupos incrédulos que promovieron la controversia e-mail, el Grupo Intergubernamental de Expertos Gubernamentales sobre el Cambio Climático, tiene vínculos con la empresa de energía Exxon-Mobil, que ha financiado la negación del cambio climático. “Esto está siendo utilizado para confundir al público”, dice el blogger James Hoggan, cuyo nuevo libro Climate Cover-up detalla la campaña de Exxon-Mobil. “Esta no es una legítima cuestión científica”.


5. ¿La controversia descarrilará los esfuerzos para frenar el calentamiento? Aunque los e-mails no tienen relación con el caso científico del cambio climático, es probable que tengan un gran impacto político. En el momento en que países de todo el mundo – incluyendo los EE.UU. – parecen preparado, finalmente, para comenzar a controlar las emisiones de gases de efecto invernadero, la controversia creada por los correos electrónico permite a los incrédulos hacer parte del impulso hacia atrás, al menos mediante la inyección de duda entre un público confundido.


Esa estrategia podría estar funcionando. Una encuesta publicada el 3 de diciembre por el grupo Rasmussen Reports de tendencia conservadora, encontró que el 52% de los estadounidenses encuestados creen que sigue habiendo un significativo desacuerdo en la comunidad científica sobre el calentamiento global, y que el 84% de los estadounidenses creen que es al menos un poco probable que Algunos científicos hayan falsificado datos para apoyar sus teorías sobre el calentamiento global. Desafortunadamente, la verdad científica importa menos que la percepción públuca – un público dudoso es mucho menos propenso a apoyar límites más estrictos sobre las emisiones de gases de efecto invernadero.


A raíz de los e-mails, los científicos del clima y sus defensores tendrán que replantearse la forma en que interactúan con los críticos. Judith Curry, un científico atmosférico en Georgia Tech, escribió en una entrada muy discutida de un blog que los investigadores necesitan hacer que los datos del clima sean mucho más abiertos y transparentes, y que los científicos necesitan tener cuidado de no caer en lo que ella llama “tribalismo climático”. Ella sostiene que los científicos del clima están recurriendo a las mismas tácticas de difamación que los incrédulos han usado durante mucho tiempo contra los científicos del clima – algo que Michael Shellenberger y Ted Nordhaus del think tank Instituto Breakthrough han llamado “macartismo climático”.


“Esfuerzos de mano dura para reducir el debate científico ha dañado seriamente la credibilidad de la ciencia del clima”, dice William D. Nordhaus, cuyo trabajo ha sido objeto de fuertes críticas de muchos ecologistas. “Los defensores del ambiente y los científicos simpatizantes han retrasado los esfuerzos para abordar el calentamiento global”.


Y sin embargo, los científicos del clima no pueden esperar a debatir con un monolito incrédulo. Mientras que en gran medida a los incrédulos conservadores de la causa humana del cambio climático son una pequeña minoría, se mantienen inamovibles. Lo que los científicos ven como un saludable debate, los críticos tienden a considerar como prueba de que el caso científico sigue abierto – y el público estadounidense, siendo en gran parte científicamente analfabeta, no está equipado para hacer la distinción.


A pesar de la controversia e-mail, sin embargo, el impulso de acción contra el cambio climático sigue construyéndose. Los ecologistas se sienten cada vez más la esperanza de que la cumbre de Copenhague puede producir medidas concretas sobre la reducción de emisiones, con el presidente de EE.UU. Barack Obama cambiando su horario para llegar en el día final de las negociaciones. “El reloj se ha hecho llegar a cero”, dijo el jefe climático de la ONU, Yvo de Boer, en el primer día de las conversaciones. “Después de dos años de negociaciones, ha llegado el momento de entregar”. No hay nada que inventar sobre esta urgencia.


Comentario final
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Los intereses para que no se llegue a una limitacion sobre emisiones de gases de  efecto invernadero son indsicutiblemente fuertes. En este caso se aprovecharon de errores infantiles de los científicos para ponerlos en la picota de la opinión pública.

La manera como se trata de desvirtuar a los científicos del clima se parece mucho a la forma en que los charlatanes atacan a la ciencia, pues temen que los resultados de ésta echen a perder sus jugosos negocios. Entiendo que también hay estudios serios que pueden hacer un contrapeso, pero sinceramente no entiendo bien la causa no-humana. ¿Acaso es el sol con una actividad inaudita? ¿acaso es la propia Tierra que se calienta a sí misma? Ningún argumento de suficiente tamaño evidencial se ha visto en los últimos años. En cambio la actitud de las compañías petroleras es sospechosa, o al menos ignorante, al estilo del papá de mis amigos por los caminos hacia Chignahuapan. Este escándalo ha atacado al mensajero, mas no al mensaje.

Sin embargo, es de esperarse que a raiz de este escándalo, los datos del cambio climático sean más accesibles y que la comunidad científica se apreste a divulgar los resultados de manera más abierta y didáctica, para que el público joven (que no contempló los desmanes ecológicos que se mometieron hace 45 años o más) entienda la importancia de limitar la quema indiscriminada de combustibles fósiles. Pero sobre todo, que entienda que la causa humana del cambio climático, del tamaño que sea, se puede evitar y reducir si se eleva la conciencia de que algo podemos hacer al respecto.

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