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Sismo en Haití: La vulnerabilidad expuesta

Posted by keithcoors_00 en 16 enero, 2010

Aceptar nuestra vulnerabilidad en lugar de tratar de ocultarla es la mejor manera de adaptarse a la realidad.

David Viscott


Las razones de un desastre pueden ser muchas, dependiendo de quien las catalogue. Hay quien afirma que los desastres son “obra de dios”. Hay quien afirma que se deben a la “mala suerte” o a la “mala estrella” (literalmente desastre significa mala estrella). Hay otros más imaginativos que creen que en realidad es posible generar sismos como el que recientemente golpeó a Haití mediante la generación de ondas electromagnéticas en instalaciones como el multireferido HAARP.


Aquí en Ahuramazdah preferimos usar un enfoque más racional y con bases. La hipótesis básica de la casa es que este terrible desastre, que recientemente flageló a la hermana república de Haití,  tiene uno de sus componentes más importantes en la vulnerabilidad de su sociedad. ¿Cuáles son las bases para sustentar esta hipótesis? Para empezar analicemos los elementos de este desastre.



El sismo


De acuerdo con la Wikipedia, el terremoto de Haití ocurrió tierra adentro, el 12 de enero de 2010, aproximadamente a una distancia de 15 km al sudoeste de Puerto Príncipe y a una profundidad de 10 km, a las 16: 53. Tuvo una magnitud de 7.0 en la escala de Richter y se sintió con una intensidad de grado IX en la escala sismológica de Mercalli en Puerto Príncipe. Según los últimos informes, la cuota de muerte en Haití es muy alta; La Cruz Roja estima entre 40,000 y 50,000 muertos, pero el propio subsecretario de seguridad haitiano estima en casi 200,000 muertos.


La intensidad del sismo no parecería ser para causar tantas muertes, al menos para los mexicanos, quienes estamos acostumbrados a tener sismos así o más intensos. Por citar un ejemplo, el 21 de enero de 2003 se registró un sismo de magnitud 7.6 en la escala de Richter frente a las costas de Colima. Todo el estado y algunas zonas de Michoacán y Jalisco fueron afectados con derrumbes de construcciones importantes, decenas de muertos, cientos de heridos, 10,000 viviendas afectadas y daños a la red eléctrica y de comunicaciones.


Otro sismo interesante para establecer la comparación fue el que sucedió en San Francisco EE. UU. a finales del siglo pasado. El terremoto de Loma Prieta, también conocido como el terremoto del ’89 y el terremoto de la Serie Mundial fue un terremoto que ocurrió en la Área de la Bahía de San Francisco en el estado de California el 17 de octubre de 1989 a las 17:04 horas. Causado por un resbalón en la Falla de San Andrés, el terremoto duró aproximadamente 15 segundos y midió 6.9 en la escala sismológica de magnitud de momento (la magnitud de la onda superficial midió 7.1). El terremoto mató a 63 personas en la zona norte de California, hirió a 3.757 personas y dejó entre 8.000 a 12.000 personas sin hogar.



La diferencia

¿Cómo es posible que sismos similares en magnitud causen daños tan diferentes? Uno puede constatar con facilidad que Haití es uno de los países más pobres, densamente poblado y desforestado del planeta. Estos tres factores todos se unen en un círculo vicioso que hace a Haití particularmente vulnerable. La pobreza significa que la gente toma lo que ella puede de la tierra – en este caso, la madera, quemada localmente o convertida en el carbón de leña para el uso en las ciudades. Por haber tanta gente – alrededor de ocho millones – la tala indiscriminada y viciosa de árboles produce lo que un informe de Naciones Unidas encontró que el 97% de la superficie estaba seriamente impactada (deforestación) del país.


En comparación, República Dominicana su vecino geográfico, compartiendo la misma isla, el mismo clima y prácticamente la misma historia, tiene condiciones muy diferentes. Ver este excelente artículo que cuestiona el por qué en Haití hay tanta miseria mientras que en la República Dominicana hay tanta riqueza: http://quisqueyablogs.typepad.com/my_weblog/2010/01/por-qu%C3%A9-hait%C3%AD-es-miserable-y-rep%C3%BAblica-dominicana-relativamente-rica.html


Otra causa aparente es la historia de esclavitud y tiranías que ha sufrido Haití, pero también hay otra historia interesante, la ayuda económica que ha recibido este país y la forma en que ha sido distribuida: resulta curioso enterarse que existen más de 10,000 ONG’s en Haití, lo que lo convertiría en el país con más organizaciones de este tipo per cápita. También resulta curioso saber que uno de los países que no recibieron ayuda económica por la reciente crisis, China, ha tenido un crecimiento económico impresionante, mientras que Haití, que sí ha recibido ayuda, parece ir en reversa (http://www.nytimes.com/2010/01/15/opinion/15brooks.html?sudsredirect=true).



La vulnerabilidad

Si bien es cierto que la pobreza es una de las causas más notables que hacen aumentar la vulnerabilidad de una sociedad ante los desastres, la pobreza de un país, por si misma, parece ser una condición cambiante, excepto en los casos en los que la sociedad y la cultura son “resistentes” al progreso. Y esto podría ser el caso de de este país. Como Lawrence E. Harrison explica en su libro “The Central Liberal Truth”, Haití, como la mayoría de las naciones más pobres del mundo, sufre de una compleja red de influencias culturales de resistencia al progreso. Está la influencia de la religión vudú, que transmite el mensaje de que la vida es caprichosa y su planificación inútil. Hay un alto grado de desconfianza social. La responsabilidad no es a menudo fomentada. Las prácticas de crianza implican a menudo el abandono en los primeros años y los castigos severos cuando los niños tienen entre 9 y 10 años.


¿En que condiciones puede alguien hacer caso de las supercherías vudú? La respuesta es básica: en condiciones extremas de ignorancia. ¿Bajo qué causas una sociedad se vuelve desconfiada? La respuesta es básica: cuando la corrupción es la regla común de las relaciones entre individuos y entre instituciones. ¿Qué causa que no se fomente la responsabilidad? La respuesta es básica: cuando existe un paternalismo enfermizo (recordemos las 10,000 organizaciones de ayuda). ¿Cómo se puede abandonar a los infantes a su suerte? La respuesta es básica: cuando no se fomenta la responsabilidad, cuando se tienen prácticas que favorecen la ignorancia y cuando su educación es una carga onerosa para padres quines no desean planificar su vida.



La conclusión

Los desastres llegan cuando las sociedades son vulnerables y no están preparadas para enfrentar los peligros y las amenazas (naturales y tecnológicas). Pero estar preparado significa resolver las causas de esa vulnerabilidad:


  1. Resolver el rezago educativo y fomentar el progreso individual, colectivo e institucional.
  2. Desalentar las prácticas de corrupción social, mediante leyes más estrictas que castiguen este deleznable comportamiento.
  3. Reducir el número de organizaciones que se encargan de distribuir ayuda económica y aumentar el apoyo a actividades verdaderamente productivas.
  4. Diseñar y poner en marcha planes de desarrollo familiar integral, mejorar el sistema de valores y desalentar el abandono de infantes mediante leyes de protección ad hoc.
  5. Divulgar a nivel familiar las prácticas de autoprotección, preparación y planeación ante las amenazas, de acuerdo con la zona geográfica y las condiciones de antecedentes de desastres, así como los valores de riesgo a los que las comunidades están expuestas.
Estas condiciones para la reducción de vulnerabilidad aplican no sólo para Haití. Aplican para cualquier sociedad en la que se detecte una resistencia al progreso. En lo personal, basado en la historia antigua y reciente, identifico una resistencia ancestral al progreso en las sociedades rurales de zonas como el estado de Chipas en mi México. Pero también otros sectores no rurales, al estilo de las ciudades perdidas en las manchas urbanas.


Ahí es donde los desastres revelan las condiciones de vulnerabilidad y sus causas más profundas.


Imagen: Desde El Universal

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