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El Weblog sin dogmas

Un dragón en mi garaje, o el invisible Nibiru

Posted by keithcoors_00 en 9 febrero, 2010

El verdadero misterio del mundo es lo visible, no lo invisible.


Oscar Wilde



Me llegó una invitación para ver el blog de un muchacho algo imaginativo de nombre Emilio Carrillo. Es curioso como el joven Carrillo se avienta todo su impresionante currículum en el margen izquierdo del blog. Economista, Experto Internacional en Desarrollo Local por Naciones Unidas y Técnico de la Administración General del Estado (sí, así, con mayúsculas como de nombre propio)… autor de 9 libros. Dice que ha dirigido decenas de Cursos y Seminarios y dictado 300 conferencias en 21 países de los cinco continentes. WOW. Todo estaría bien, digo yo, pero como que eso no va muy de acuerdo con la entrada que llamó mi atención, que lleva el nombre de Nibiru.


Yo no sé a ciencia cierta si Emilio escribió la entrada como para divulgar algo que él verdaderamente cree que es cierto, o bien sólo comparte lo que otros dicen sólo para informar. Aunque hay una frase en su texto que dice “Toda la información anterior ha sido completada y parcialmente corregida por otros trabajos y nuevas indagaciones”, refiriéndose a la hipótesis que supone que nuestro Sistema Solar en realidad está ligado a un sistema binario de estrellas. Lamentablemente no hay forma de saber si al completar y corregir la información vertida resultó ser real o se confirmó como una simple leyenda sin bases.

Lo que es cierto es que el escrito de Emilio está plagado de errores y de pésima ciencia, además de que NO incluye una sóla referencia seria de sus afirmaciones. Sólo refiere los trabajos de gente como Zecharia Sitchin, Drunvalo Melchizedek y Burak Eldem. El primero es considerado junto con Erich von Däniken e Immanuel Velikovsky la base de la Trilogía Sagrada de Pseudohistoriadores, de acuerdo con el Skeptic Dictionary. Melchizedek afirma que el Símbolo de la Flor de la Vida tiene una forma perfecta en proporción y armonía. Según él, este símbolo es considerado parte de la Geometría Sagrada y, de acuerdo con el esoterismo, contiene un valor antiguo y religioso que muestra las formas fundamentales del espacio y tiempo. Por último, Burak Eldem publicó en 2006 “La historia oculta” trilogía de obras que se centra en los registros de pérdida de la sabiduría antigua; según él Fraternis, una misteriosa y legendaria colección de escritos, cuyas huellas se han encontrado con diversos nombres como “los libros sibilinos”, “Corpus Hermetica” o “Los libros perdidos de los fenicios”, es probablemente el primer enfoque a la más antigua tradición de una “sociedad misionera”, que eran los protectores de los libros antiguos, manteniendo durante milenios los secretos de sociedades antiguas.



El caso de Sitchin

Su trabajo empieza con la suposición de que los antiguos mitos no son mitos sino que son textos históricos y científicos con validez incuestionable. Sitchin saltó a la fama al anunciar que sólo él puede leer correctamente las antiguas tablillas de arcilla sumerias [por supuesto, no lo ha anunciado mediante la publicación de un anuncio en el New York Times, sino dando a entender con sus “traducciones” que no cuadran con la labor de los eruditos legítimos en el campo]. Si Sitchin está en lo correcto, entonces todos los otros estudiosos han malinterpretado estas tablillas, que, según Sitchin, revelan que los dioses de otro planeta (Nibiru o Niburu, que orbita el Sol cada 3,600 años) llegaron a la Tierra hace unos 450,000 años y que los seres humanos fueron creados por la ingeniería genética a partir de hembras de mono.


La mayoría de las fuentes de Sitchin son obsoletas. Sólo ha recibido las burlas de los arqueólogos científicos y académicos familiarizados con los idiomas antiguos. Su cualidad más encantadora que parece ser su imaginación y su total desprecio por los hechos establecidos y los métodos de investigación, son rasgos que son en apariencia muy atractivos para algunas personas como Emilio Carrillo (al parecer).


Sin más referencias serias, todo apunta a que la historia de Nibiru sólo se basa en esas supuesta traducciones. Hasta hoy no hay evidencias serias de que haya un sistema binario en nuestro sistema solar. Nunca se ha observado la famosa “enana” marrón que supuestamente acompaña al Sol en su viaje por la Vía Láctea, y lo más importante es que, no obstante que se han descubierto cientos de exoplanetas a distancias apreciables, no se ha tenido una sóla referencia del tal Nibiru.



Cito a Emilio:

Si no la vemos (a la compañera del sistema binario al que supuestamente pertenece nuestro Sol, nota de KC) se debe a que estamos en un sistema solar binario astrométrico, es decir, sistemas dobles en los que sólo es visible un componente. El otro objeto, el invisible, suele ser un cuerpo de luz muy baja o de luminosidad nula, normalmente una enana roja o una enana marrón. La acompañante del Sol es esto último, una enana marrón, tipología de estrella que los astrofísicos definen como de masa subestelar e incapaz, por tanto, de mantener reacciones nucleares continuas de fusión del hidrógeno de su núcleo. Es una especie de estrella “fallida”, pues contienen los mismos materiales que el Sol, pero ostenta una masa insuficiente para brillar. Además, tampoco su volumen es muy grande, similar al triple de Júpiter. Y si podemos detectar que existe es por el tirón gravitatorio que produce, sobre todo cuando se acerca al Sol, lo que explica determinadas anomalías gravitatorias existentes en Ors para las que la ciencia “oficial” no tiene respuesta.


Bueno, pues analizaré las tres frases en negritas. Según nuestro economista, no podemos ver la estrella compañera del sol, porque es una enana marrón. Pero se nota que no buscó más, porque simplemente en Wikipedia aparece la imagen de una enana marrón denominada Gliesse 229B, que aquí reproduzco:




Que no pueda verse a siple vista no quiere decir que no pueda verse de ningún modo. Error de Emilio. Dice la Wikipedia: La emisión de poca energía por parte de estos astros lleva a que sea muy difícil observarlos de una manera directa desde grandes distancias. A pesar de esto, varios centenares de enanas marrones han sido identificadas, con temperaturas superficiales que varían entre 800 y 2000 Celsius.


Incluso la información de Emilio está desactualizada (quizás a propósito), pues dice que “…algunas fuentes indican que Nibiru se encuentra actualmente en la constelación de Orión: declinación 8 38´, ascendencia recta 13 48´”. En realidad en 2003 se detectó en la constelación de Orión un grupo de objetos de tipo enana marrón con masas tan pequeñas como 5 masas jovianas. Y ese descubrimiento PARA NADA refiere el nombre del mítico planeta.


En cuanto al tirón gravitacional que menciona Emilio, no encontré referencias sobre tal fenómeno. Y Emilio, por supuesto, no refiere ningún estudio serio que compruebe que tal tirón es un hecho observado.


La clave para entender la postura de Emilio en este asunto es su frase “…lo que explica determinadas anomalías gravitatorias existentes en Ors para las que la ciencia “oficial” no tiene respuesta”. Ese calificativo de “oficial” me da la clave para entender que el buen Emilio no entiende que no hay nada “oficial” en la ciencia. Y en todo caso lo que hay son metodos para poder dilucidar si en realidad hay una estrella acompañando a nuestro Sol.



¿Y el dragón apá?

Bueno pues así es esto de Nibiru que, según Emilio, existe, pero no lo podemos ver; dice que su estrella enana produce tirones gravitacionales que nadie reporta en forma seria (ni siquiera él), y que de ese planeta viene nuestra raza humana, al menos como origen genético, pero sin más evidencias que los dichos del pobre Sitchin.


O lo que es lo mismo, Nibiru es casi igual al dragón de mi cochera. Parafraseando a Carl Sagan ¿cuál es la diferencia entre un planeta invisible, del que nadie puede decir con certeza nada, que sólo se menciona en la mitología, y del que no hay rastros verificables? Si no hay manera de refutar la opinión de Emilio (y de Sitchin), si no hay ningún experimento válido contra ella, ¿qué significa decir Nibiru existe? La incapacidad de invalidar sus hipótesis no equivale en absoluto a demostrar que es cierta. Las afirmaciones que no pueden probarse, las aseveraciones inmunes a la refutación son verdaderamente inútiles, por mucho valor que puedan tener para inspirarnos o excitar nuestro sentido de maravilla.


Lo que es de extrañarse es que con ese currículum, a don Emilio se le vayan las cabras al monte y no haga una pequeña investigación sobre lo que en realidad sucede en el ámbito de la astronomía, para comparar los dichos de Stichin y compañía. Lo siento por los que han tomado alguna de sus 300 conferencias. Si así como presenta el caso de Nibiru, presenta sus casos sobre desarrollo local, con un dogmatismo rayando en la fe ciega, compadezco a los locales.
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4 comentarios to “Un dragón en mi garaje, o el invisible Nibiru”

  1. […] citar las fuentes de este mito. Parte de esas fuentes pueden consultarse en una entrada anterior: Un dragón en mi garaje, o el invisible Nibiru. Menciono a Zecharia Sitchin, Drunvalo Melchizedek y Burak Eldem. No repetiré los argumentos que […]

  2. gendi7 said

    Tu artículo solo trata de ridiculizar a otros, y tú no tienes mayor conocimiento del que te enseña la ciencia controlada, yo no se si sitchin está en lo correcto pero me da una idea muy cercana a lo que yo creo y mucha gente está empezando a creer. Si quieres opinar sobre esto deberías por lo menos colocar tus fundamentos a rebatir.

  3. kidcooler said

    Estimado Gendi

    Yo no intento poner en ridículo a otros… más de lo que ellos mismos se auto-ridiculizan al hacer tan pésima labor de ciencia. Si tanto desconfías de la ciencia, no uses internet, no uses tu pc. Mejor mándame tus mensajes por un medio en el que de verdad creas, porque este medio está soportado por mucha investigación científica y tecnológica, y es tan confiable que ni siquiera dudas si tu comentario llegará o no llegará.

    Puedes creer en lo que sea, pero si alguien te demuestra que tu creencia está basada en puras fantasías y locuras, no te molestes. Simplemete “abre tu mente”

    Saludos

  4. amestral said

    gendi7, tu dices: “tú no tienes mayor conocimiento del que te enseña la ciencia controlada”

    Entonces ¿Debemos creer lo que dice la “ciencia no controlada”? Por cierto que es eso de ciencia controlada? Yo creía que existía la ciencia a secas así como la pseudociencia también a secas o sea la que no es ciencia ¿Se entiende la diferencia?

    Luego agregas: “yo no se si sitchin está en lo correcto pero me da una idea muy cercana a lo que yo creo y mucha gente está empezando a creer”

    Mucha gente creía que La Tierra descansaba sobre tres elefantes y estos a su vez sobre una tortuga que hacia la plancha sobre el infinito océano de la ignorancia. ¿Es acaso que la astronomía esta errada entonces? Porque según tu falacia (ya que no es otra cosa) el mero hecho de que mucha gente ignorante de los hechos científicos crea algo en forma masiva no significa que dicha creencia sea un hecho científico o más en criollo, que sea verdad.

    Para concluir dices: “Si quieres opinar sobre esto deberías por lo menos colocar tus fundamentos a rebatir.”
    ¿Pero acaso no han quedado por demás claros los fundamentos a rebatir? ¿Será acaso que yo he leído una nota distinta de la que tu, grandi7, has leído?

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