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Mediocridad y no buenos resultados ¿Es lo que deseamos?

Posted by keithcoors_00 en 26 julio, 2011

En esta vida algunos hombres nacen mediocres, otros logran mediocridad y a otros la mediocridad les cae encima.




No cabe duda de que las noticias que en este mi México se dan aparentemente aisladas, pueden tener un común denominador que las hace ver más coherentes y consistentes con el odioso “mecsican güey of laif”.


La primera noticia que llamó mi atención es esta en la que se nos informa que el 78.5 por ciento de los 139,445 docentes que participaron en el concurso nacional para obtener una plaza obtuvo una calificación equivalente a la reprobación (ver nota informativa). Lo que dice la Secretaría de Educación Pública es que las plazas se otorgan a los mejores aspirantes en orden de prelación de mayor a menor (ver página de la SEP). Esto último está bien, pero la pregunta obligada es ¿Cuantas plazas había y cuantos maestros obtuvieron una calificación siquiera por encima del 60% de aciertos en ese examen? La misma SEP divide el total de resultados en 10 categorías que van desde el 31.25% de aciertos (supongo que es el resultádo más bajo) hasta el 96.25% (supongo que es el resultado más alto). Si consideramos los 5 intervalos más altos (del 62.6% al 96.25%), sólo tenemos el 30.51% de los casi 140,000 docentes obtuvieron esas calificaciones. El 69.49% obtuvo por debajo del 62.6% de aciertos (Ver documento PDF de este resultado).


Esto es decepcionante. Es decir, para que tengamos una idea del nivel de conocimientos de estos “aspirantes” a ocupar plazas docentes en la SEP, el promedio de aciertos de los 139,445 aplicantes fue del 55.9%. Poquito por encima de la mitad. 50%, mitad, medio, mediocre.


La otra noticia que me llamó la atención fue la de que los estudiantes que no fueron aceptados en las Universidades protestaron frente al edificio del Senado. No tengo los datos de los resultados que estos rechazados obtuvieron esn sus respectivos exámenes de admisión, pero el mensaje es claro: De acuerdo con la nota uno de los lemas recurrentes de la manifestación era “Educación primero al hijo del obrero, educación después al hijo del burgués”.


Y yo me pregunto ¿qué tiene que ver el ser hijo de obrero o de burgués para que le den acceso a las universidades públicas? Yo creo que no se trata del estrato económico origen de estos alumnos, de lo que se trata es que no obtuvieron las calificaciónes más altas en el examen de admisión para ingresar a la carrera que deseaban estudiar. Y esto no es nuevo. Desde la década de 1970, los estudiantes de la “Preparatoria Popular de Tacuba” exigían el pase automático a la UNAM una vez concluidos sus estudios en esa institucuón. El significado principal de esa escuela era “Todos entran, todos salen”, refiriéndose a que todos los aspirantes podían ingresar a esas aulas y al concluir todos tenían lugar en la UNAM.


Cuestiones socioeconómicas aparte, lo que a mi juicio une ambas notas es una actividad que pocas veces reconocemos, como mexicanos, ser de las más importantes en la vida nacional: la búsqueda de la mediocridad como estandar nacional de educación. Tanto por el lado de los maestros como por el lado de los alumnos, no interesa a nuestro pueblo elevar su nivel de educación. Así como tampoco interesa tomar parte activa en las decisiones nacionales, o en la evaluación del desempeño de servidores públicos, funcionarios y representantes populares. Lo que al parecer importa es tener la oportunidad, algún día, de que alguna “palanca” nos impulse para ocupar un puesto para el que no estamos calificados, o nos pongan donde “hay” para tomar y repartir, o nos beneficien con alguna pensión vitalicia.

Y la tercera nota que pareciera estar desvinculada es la que presenta la versión digital de Milenio, relacionada con el resultado de una encuesta de Mitofsky, levantada a nivel nacional a unas mil personas, en la que se observa que el contacto con la ilegalidad cotidiana no sólo es problema de las autoridades sino también de los ciudadanos que recibieron y comparten valores con el resto de la población.


El documento revela que el 17 por ciento de las personas entrevistadas considera que no hay violaciones a la ley al “tirar basura en la calle”, además, el 16 por ciento aseguró que comprar piratería no es un delito y, finalmente, el 10 por ciento piensa que no transgrede la ley al “dar una mordida a un policía”. La muestra, también dejó ver que el 32 por ciento de los mexicanos dice que nunca viola la ley, pero ese porcentaje baja hasta 18 por ciento después de leerle algunas de las posibles violaciones que se pueden cometer.


Pero mi adivinanza educada es que si la encuesta hubiese sido no sobre la ilegalidad en general sino sobre el modo de obtener educación, los resultados hubiesen sido muy similares. Y esto hubiese sido un poco la comprobación del síndrome del cangrejo nacional, en el que la mediocridad evita el dolor de sobresalir.

¿Qué nos pasa como sociedad? ¿Acaso nacimos mediocres, o hemos apenas alcanzado la mediocridad, o de plano ésta nos cayó encima? Las evidencias abrumadoras muestran que el problema es grave, pero también muestran que, aunque generalizado, el mal no es un asunto de raza, de geografía o de “sistema”. Aún después de todo los mexicanos podemos destacar. Me decepciona saber que la calificación promedio de los aspirantes a plazas de maestros de la SEP es de poco más de 5, o que los estudiantes rechazados en lugar de prepararse para un nuevo examen, se dediquen a presionar a las autoridades para obtener más lugares en las universidades públicas. Pero me enorgullece saber que algunos desarrollos e inventos geniales son obrade mexicanos. Algunos ejemplos:


Proyecto GNOME (GNU Network Model Environment): Surgió en agosto de 1997 como un entorno de desarrollo gráfico para sistemas operativos Unix/Linux, compuesto de software libre, creación de los Mexicanos Miguel de Icaza y Federico Mena.


Google y Oracle: El profesor mexicano de la universidad de Stanford, Héctor García Molina fue quien asesoró y coordinó la tesis doctoral de los entonces estudiantes y fundadores de Google, Larry Page y Sergey Brin, y también es asesor de Yahoo!.


Tecnología Book on demand: Victor Celorio inventó una nueva imprenta rápida llamada Instabook, que edita un libro en 17 segundos, donde se puede escoger el diseño más adecuado y hasta los escritores sin editor pueden imprimir sus copias.


Así que ejemplos hay, y aquí sólo he ennumerado tres. Pero si buscamos de seguro encontramos los moldes del nuevo mexicano a seguir, a replicar, a fomentar. No hay que bajar la guardia, no hay que culpar a los gringos, a los gachupines, a los diputados, senadores, gobernadores, políticos y toda esa fauna y flora del inconsciente nacional que sólo nos sirve de “bote de despojo de culpa”.


Lo que hay que hacer es asumir nuestra responsabilidad histórica y abandonar la mediocridad como paradigma de vida. 


Imagen de entrada: Botón de fácil acceso a la mediocridad.

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