Ahuramazdah

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Sobre la educación emocional en la niñez

Posted by keithcoors_00 en 30 abril, 2012

Todo cabe en lo breve. Pequeño es el niño y encierra al hombre; estrecho es el cerebro y cobija el pensamiento; no es el ojo más que un punto y abarca leguas.


Alejandro Dumas


Hoy, 30 de abril, celebramos en México el “Día del Niño”. Es una celebración tradicional en la que normalmente se hace una fiesta para los alumnos de las escuelas primarias pero no para los de las secundarias. Es decir, aunque no es una fiesta nacional (como lo es el 1 de mayo, día del trabajo) y no está reglamentada, es tradicional que se festeje a los chiquillos con edades desde preescolar (3 ó 4 años) hasta los 11 o 12 años. Algunos centros comerciales (Soriana por estos lares) pide a sus cajeros y cajeras que se disfracen o maquillen con motivos infantiles con motivo de esta celebración.


Normalmente el festejo gira en torno a las escuelas, pero también algunos vecinos se organizan para hacer celebraciones infantiles en comunidad. Normalmente no se hacen regalos a lo chiquillos, al estilo del 6 de enero o en navidad, pero no falta quien les obsequie balones y otros juguetes sencillos.


Bien, todo lo anterior sirve como introducción al tema de hoy, porque coincide con la fecha indicada, así que pasemos a nuestro asunto: La educación emocional de los niños.


El tema surgió frente a la consulta de una compañera cuyas preguntas pueden verse en el repositorio de documentos de apoyo de Ahuramazdah. De ahí tomo las siguientes cuestiones.


¿Creen ustedes que una persona adulta puede llegar a cambiar su forma de ser, de actuar en la vida si a traves de los años se le esta siempre “atacando” con palabras como “eres tiernamente cursi”… o “no podias dejar de decirlo”, cuando en algun momento dice palabras tiernas a su pareja?
¿Que sucede ahora con un niño pequeño? que también se le critica por ser sensible, más que otros y se le caen algunas lagrimas ante un reto de sus padres o ante una burla de sus amigos. ¿Puede ser este niño un desastre ante la sociedad cuando llegue a ser un adulto? ¿se le crea un grado de inseguridad? ¿autoestima baja?


Me referiré al caso en el que se intenta educar a los hijos a controlar sus emociones, comenzando con una de las primeras reacciones emocionales de los críos: el llanto.


Mi experiencia en este terreno es que de alguna manera uno como padre se las ingenia para saber cual es el motivo del llanto. Puede ser causado por un dolor físico, por una aflicción emocional (a veces los niños lloran cuando piensan que sus papás morirán algún día), por efecto de una burla cruel, por un desprecio, etc. Pero también lloran para causar un efecto en los padres, para invocar su lástima, su compasión, de manera ficticia. Esto sucede cuando, por ejemplo, se les niega el cumplimiento de un capricho.


En este último caso, pienso que es importante hacerles notar que el llanto es inútil, y que lejos de conseguir lo que desean llorando, lo que obtendrán es justo lo contrario. En vez de un premio, probablemente conseguirán un castigo. El asunto de la manipulación con falsas emociones debería ser evitado y canalizado en el mejor de los casos, so pena de que se caiga en el tan famoso triángulo dramático. Sin embargo, cuando el llanto es causado por un auténtico asunto emocional (quizás la pérdida de un juguete, mascota, el rechazo de sus compañeros, falta de atención frente a un problema de salud, etc.), la receta es diferente, ahí se debe hablar con ellos, tratar de entender sus sentimientos y guiarlos con mucho cuidado hacia la recuperación de su autoestima y de sus zonas seguras.


Como adulto es posible modificar (si se desea) ese tipo de características sensibles, utilizando los métodos que recomienda Wayne W. Dyer, o los del mismísimo Daniel Goleman. Claro, eso sólo si esa sensibilidad nos causa más problemas de los que resuelve, si nuestros sentimientos nos bloquean para actuar de una forma más objetiva y conveniente para nuestra vida personal, nuestra vida social, para nuestra vida profesional y para el logro de nuestros objetivos.


Considero que en mi infancia fui muy sensible, sin embargo al pasar de los años logré controlar mis reacciones sin coartar mis sentimientos, en la medida en que me eran útiles, fuera para mantener un sano equilibrio emocional, fuera para lograr una buena comunicación con mis semejantes. No me arrepiento de haber sido sensible, finalmente me permitió conocer una faceta de mi propio ser: el autocontrol. Ser capaz de sentir es maravilloso. Ser capaz de controlar nuestras reacciones por lo que sentimos es aún más maravilloso.


Mi experiencia me dice que las personas que viven sufriendo por cualquier causa, quizá deberían seguir sufriendo, pues ello les representa un bote salvavidas ante la terrible tormenta que representa manejar por sí mismos su propia vida. La lógica de estas personas es la siguiente. Si algo o alguien es culpable de mi sufrimiento, entonces me libero de la responsabilidad de aliviar, por mí mismo, ese sufrimiento. Así es como llegan a depositar en otros la responsabilidad de su felicidad (o infelicidad). Dyer afirma que son nuestros pensamientos los que dan origen a nuestros sentimientos y emociones, y estoy de acuerdo con él. Si cambiamos lo que pensamos (y por ende lo que hacemos) de seguro cambiará lo que sentimos. Si dejamos de ver al cónyuge como victimario quizás deje de serlo (para nosotros). Enfrentar las causas de nuestro sufrimiento es, en cierta forma, tomar control sobre ellas.


Actualmente procuro generar pensamientos positivos ante una posible amenaza emocional del exterior. Siempre habrá gente que trate de pasar por encima de uno sin importarle nuestros sentimientos. Ante eso, lo que se debe hacer es generar un buen escudo emocional para impedir que sus intenciones lleguen a afectar nuestra vida.



Uno debe partir de la idea que uno es quien controla sus sentimientos. Nadie más.


Pero para llegar a este punto, en la edad adulta, es necesario guiar a los críos mediante el ejemplo. Uno debe evitar dar rienda suelta a reacciones extremas bajo la excusa de “ser sensible” cuando se está frente a niños. También se debe evitar a toda costa que los chicos presencien espectáculos televisivos de este corte: Las modernas telenovelas de Televisa y TV Azteca abusan de esta artimaña emocional, colocando al menos una escena de falso dramatismo en cada minuto de su transmisión. Saben los productores de estos bodrios que la reacción ante este abuso emocional es mantener al televidente atento (y estupidizado) ante las muestras de estas falsas reacciones sin control. Por ello uno debe evitar que los pequeños vean esta basura de programas, para evitar que el ejemplo se reproduzca en ellos, sea como víctimas o como victimarios (lo que se conoce como bullying, una forma de abuso infantil).


Finalmente la etapa infantil es de aprendizaje, pero también de juego. Es una etapa de maduración pero también de prueba y error. Es una etapa de desarrollo físico, intelectual y emocional. Es una etapa en la que el aprendizaje emocional se basa en la imitación. Es nuestra obligación como adultos generar una buena base de inteligencia emocional en los críos, para evitar que en su etapa adulta sufran con una innecesaria carga emocional.


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Misivas desde el averno: la prueba de los sentimientos. Parte 2

Posted by keithcoors_00 en 12 marzo, 2009

Cuando se exagera un sentimiento, desaparece la capacidad de razonar.

Gustavo Le Bon

Continuando con la historia de la infame carta de satanás, fui testigo de que en un foro de yahoo se ventilaron varias opiniones a este respecto. Una de estas opiniones fue en este tenor:


La gente tiene unas carencias y puede resolverlas por la vía real o por la inventiva fantasiosa. La fantasía tiene su función: La de tranquilizar, y solapar la situación. Pero esa actividad racional es el Dios de fantasía. Entonces hay que inventar porqué falla ese dios y de ahí todos los tomos de teología y demás inventos. Ahora. Es la pregunta. ¿Existe un poder que sobrepasa el de la programación que tiene usted en la cabeza, hablandole y diciéndole lo que debe decirme? No tengo que tomarme tiempo para decirle hay inmensos poderes, mucho mayores que el de su racionalismo.


Al parecer muchos conceptos en pocas líneas, y éstas líneas redactadas con medias frases. Rescato sólo dos conceptos:
La actividad racional es el dios de la fantasía, ¡cómete esa KC! Y luego esta otra: …hay inmensos poderes, mucho mayores que el de el racionalismo. Bueno, al respeto de esta última el forista afirma que no tiene que tomarse el tiempo para decirselo a otro forista, supongo que por obviedad aunque no lo dice.

Lo malo de debatir de esta forma es que todo queda a la interpretación de quien lee (o escucha) el argumento. Y esta interpretación puede irse tan libre y desbocada como la respuesta que ofreció una nueva forista a esta posterior intervención, apoyando el punto de vista del autor. La intervención completa junto con la del primer forista se puede leer aquí.


Personalmente noto en las personas escépticas una negación total a toda cuestión de fé, cuando es bien sencillo darse cuenta de los inmensos poderes que hay x encima de toda racionalidad, tal como lo dices. Me duelen las personas que no creen ni en lo que ven y aunque lo vean… tampoco se convencen. Se me ocurre que es una cuestión de antena. Detrás de los que obedecen a una religión elegida, están los más sensibles que saben sintonizar la existencia de un orden poderoso que va más allá de cualquier religión.


Aquí la obviedad resultó rebasada. Por definición un escéptico no utilizará ni tomará como bloques de construcción los argumentos de la fe. No se trata de negar totalmente las cuestiones de la fe, como lo he dicho en ocasiones anteriores, y yo no se de donde saca esto la forista, de seguro de otros más que piensan que dudar es equivalente a negar. Ahora, retornando a los poderes mas allá de la racionalidad, me resulta curioso que ambos foristas coloquen la racionalidad a la par con “un poder”. Habría que decirles a estos foristas que formalmente la racionalidad viene de “racional”, que no es otra cosa que lo relativo a la razón. Y en ninguna definición formal de racionalidad se encuentra algo relativo a un “poder”. Incluso en definiciones más amplias como la de la Wikipedia:

La racionalidad es una capacidad humana que permite pensar, evaluar y actuar de acuerdo a ciertos principios de optimidad y consistencia, para satisfacer algún objetivo o finalidad. Usando la razón, el ser humano intenta elegir para conseguir los mayores beneficios, de forma “económica”, desde las variadas limitaciones del cerebro, y las limitaciones de acción sobre el entorno. El ejercicio de la racionalidad está sujeto a principios de optimidad y consistencia. Cualquier construcción mental llevada a cabo mediante procedimientos racionales tiene por tanto una estructura lógico-mecánica distinguible.


Así que nada de poderes. No era de extrañarse. Pero exploremos un poco si en realidad el racionalismo “tiene” algún poder. Yo pienso, en efecto, que el único poder que tiene es el que le proporciona su utilidad para brindar una explicación de los fenómenos. El racionalismo intenta descartar las emociones y las ilusiones del entramado que significa un modelo de la naturaleza. En principio el racionalismo evitaría que yo elaborase un modelo de la electricidad basado en el odio, especialmente si ese odio surge de la desagradable sensación de haber recibido un choque eléctrico. El racionalismo es pariente de la objetividad, que nos permite enfocarnos en el tema a estudiar. Otras cosas más complejas que la teoría electromagnética pueden no ser tan sencillas de explicar usando la razón. Volveré a esto más adelante.

Posteriormente la forista continúa diciendo que existe una “prueba” que demuestra que hay poderes superiores. Aquí la parte citada:

Hay una prueba de lo más sencilla para creer en un poder superior. Es muy simple: solo basta prestar atención a la fuerza arrolladora de los sentimientos. Y no hablo del amor entre parejas y la “química” que muchos dicen nos gobierna en la primera etapa. Hablo de los sentimientos que se nos desatan en situaciones bravas como los duelos por ejemplo, o las injusticias que vivimos a diario y que provocan pérdidas irreparables.. en fin, la lista sería innumerable, amén de lo que somos capaces de hacer -sin límite- por alguien que amamos. Yo pregunto al más racional: es capaz de poder manejar sus sentimientos? seguro me responderá que no.


Pero ¿y en qué consiste ese poder? ¿en hacer que mis sentimientos surjan sin mi control? ¿obedieciendo a “una voluntad” poderosa, más poderosa que mis propios pensamientos? Y si esto es una verdadera prueba de la existencia de ese poder superior ¿Para que creer en ese poder?

Vayamos por partes, como dijo Madoff… bueno, ese dijo “vayamos por partes, pero de lana”.

Admito que nuestros sentimientos y emociones son poderosos, pero no son objeto de diversión para entes o poderes más allá de nuestra propia naturaleza. Más bien hemos sido educados para ser irresponsables con nuestros sentimientos y darles una aura de independencia respecto a nuestra razón. Así, si se “mata por odio”, la gente puede decir “ese odio nació en mi y no lo puedo evitar”, o bien “odio a esta persona por lo que me hizo”. Un poco al estilo de lo que la forista afirma: “Me duelen las personas que no creen ni en lo que ven y aunque lo vean… tampoco se convencen”. ¿Por qué habría de sentir dolor por estas personas? Eso es irresponsable, culpar al no convencimiento de estas personas por el dolor que siente (si es que verdaderamente lo siente).

Existe otra prueba para demostrar que un sentimiento o emoción nace de un pensamiento. Imaginemos que estamos estudiando el amor. Uno ama aquello que conoce, sea un objeto, animal o persona. ¿Como amar lo que no conocemos? Uno puede decidir amar a la humanidad en su conjunto aunque no se conozca a cada individuo, pero para ello uno se imagina a la sociedad como un conjunto de personas con características similares a las de gente que conocemos.

En particular sería imposible amar a una persona específica si no se le conoce. Supongamos que existe una persona (mujer para mi ejemplo) completamente desconocida para mí, que es bella por dentro y por fuera, compatible conmigo, dispuesta a amarme, de un intervalo de edad conveniente, etc. Puedo imaginarme el concepto y decir en voz alta algo así como “amaría a una persona bella por dentro… etc.”. Pero ese concepto ya está en mi mente, y lo que puedo decir en realidad es que me he “enganchado” a ese concepto, mas no a la persona de carne y hueso que tiene esas características, pues aún no le conozco.

Por otro lado, imaginemos que hay un “poder” que decide por nosotros a quien amamos. ¿Alguien de mis lectores ha sentido que ama a alguien a quien no le une nada? ¿ni la atracción más simple? En realidad uno decide amar, uno aprende a amar, uno elige amar. Y así como uno hace eso con el amor, normalmente hace lo mismo con otras emociones. Wayne W. Dyer, en su libro Tus zonas erróneas nos dice que las emociones provienen de nuestros pensamientos, y nuestros pensamientos son de nuestra sola y única propiedad:


Tú y sólo tú puedes controlar tu aparato pensante (fuera de casos extremos de lavado de cerebro o de experimentos de condicionamiento que no forman parte de tu vida). Tus pensamientos son tuyos, exclusivamente tuyos para hacer con ellos lo que quieras, conservarlos, cambiarlos, compartirlos o contemplarlos. Ninguna otra persona puede meterse dentro de tu cabeza y tener tus pensamientos como tú los experimentas. Eres tú quien controla realmente tus pensamientos, y tu cerebro es tuyo propio, y puedes usarlo como quieras y determines.


Por lo tanto si controlamos nuestros pensamientos, podremos controlar nuestras emociones. Dicho así resulta fácil, pero admito que no lo es tanto. Tenemos un condicionamiento emocional que se inició hace mucho tiempo como parte de una adaptación al medio que aprovechaba nuestro cerebro de mayor tamaño: Lo intenso de nuestras emociones es resultado de una adaptación evolutiva.

Daniel Goleman ha recopilado una muy buena cantidad de evidencia y conclusiones de estudios neurocientíficos, que apuntan hacia la existencia en los seres humanos de lo que él llama “neuronas espejo”, circuitos neuronales encargados de replicar las emociones de otros, tan sólo con percibirlas en ellos. Al parecer esos circuitos están superdesarrollados en los humanos, pero también existen en otros mamíferos. Un par de perros peleando entre sí logran poner histéricos a los perros que les rodean, y no es difícil comprobar que aun “perros amigos” comparten mordiscos agresivos entre si, sólo con presenciar estas peleas.

Así que lo más cercano a un poder superior a nuestra racionalidad proviene de nuestra propia evolución como seres sociales. Tenemos emociones y tenemos pensamientos, que compartimos de una u otra forma con nuestros semejantes en nuestro grupo social. Nuestro cerebro está diseñado para que nuestras emociones reflejen las de otros con sólo percibirlas. Pero para percibirlas necesitamos pensarlas, identificarlas. Así que por más que una persona llore junto a nosotros, si no la vemos ni la oimos, difícilmente podremos sentir empatía por ella.

Respondiendo finalmente a la pregunta de la forista, ¿(alguien) es capaz de poder manejar sus sentimientos? La respuesta es contundente: Sí. Partiendo de que somos dueños de nuestros pensamientos y que podemos manejar nuestros pensamientos a nuestro antojo. Evidentemente eso significa contrarrestar el condicionamiento que tenemos como parte de nuestra evolución social, y la irresponsabilidad emocional que resulta de un condicionamiento cultural.

Y todo por lo que dijo el supuesto satanás. Como lo he dicho antes, no pienso que haya poderes superiores o más allá de los que implican las 4 fuerzas fundamentales de la naturaleza:


La pregunta más fundamental que me puedo plantear es ¿Existen otras fuerzas fundamentales en este universo, aparte de las cuatro que conocemos? Si existen otras, entonces podrían ser usadas por seres inteligentes en cualquier parte del Universo en el que se encuentren, y quizás maravillarnos con sus excepcionales demostraciones de poder. Si no existen otras más que el electromagnetismo, la gravedad, la nuclear fuerte y la nuclear débil, entonces todo el universo se rige por las mismas leyes físicas que gobiernan nuestro mundo, y por lo tanto lo más probable es que no haya seres o poderes “superiores”.


Hasta ahora no se han descubierto otras fuerzas.

Imagen: Un tierno cachorro de Demonio de Tasmania. Dedicada a los adoradores del Demonio… de Tasmania.

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Las emociones, las mascotas y la ciencia

Posted by keithcoors_00 en 30 septiembre, 2008

Un resultado un tanto diferente del viejo debate sobre el ADN y los locos fotones, comentado en este espacio hace ya varios meses, fue el de una forista que relacionaba esto de un “campo de energía” que hacía que las mascotas percibieran las emociones de sus dueños. Experiencias hay muchas, como las que narraba en su mensaje.

En ese entonces respondí a su amable mensaje de esta forma:

La relación que tenemos con nuestras mascotas es ancestral. Nos hemos compenetrado mucho con ellos y ellos con nosotros. Experiencias como las que cuentas son comunes aun para mi. Perros y gatos perecen anticiparse a la llegada de sus dueños, parecen percibir a distancia problemas y situaciones de emergencia. No podría decir mucho de las tortugas, pues personalmente no conozco muchas. Lo de perros y gatos parece ser una elevada capacidad (de ellos) para detectar aromas a gran distancia y en condiciones de muy baja concentración.

Nosotros los humanos ya no descansamos tanto en nuestro sentido del olfato (al menos no como ellos) y se nos ha atrofiado un poco en virtud del uso (y abuso) de otros sentidos como la vista y el tacto combinados con la inteligencia. En definitiva, cuando estamos alterados generamos substancias que ya no podemos oler, al estilo de la adrenalina, pero que son fácilmente detectados por nuestras mascotas.

Te cuento que en una ocasión, siendo yo aun más joven (de lo que ahora soy), salí de casa muy molesto con mis papás pues habían discutido en mi presencia y eso me alteró mucho. Salí caminando y el enojo aumentaba a cada paso que daba. Caminé unos tres kilómetros en total, pero en el trayecto me encontré con un par de perros, que al verme corrieron a ladrarme; en otras circunstancias me hubiesen asustado, pero así como estaba (como solimos decir en México, “como agua para chocolate”), me enfrenté a ellos, les gruñí y adopté una postura amenazante. El efecto fue que los perros salieron corriendo con la cola entre las patas.

Mi explicación racional es que detectaron mi adrenalina a distancia y la confundieron con la que genera una posible “víctima” (el miedo también genera adrenalina), pero estando cerca detectaron otro aroma, el que genera un posible victimario.

A veces logramos entendernos con nuestras mascotas pues ellas dependen de nosotros para vivir, y en el transcurso de las generaciones, su adaptación a nosotros probablemente los hace ser cada vez más perceptivos a nuestros estados de ánimo.

Pero vayamos más allá, como invariablemente suelo decir. Daniel Goleman ha recopilado una muy buena cantidad de evidencia y conclusiones de estudios neurocientíficos, que apuntan hacia la existencia en los seres humanos de lo que él llama “neuronas espejo”, circuitos neuronales encargados de replicar las emociones de otros, tan sólo con percibirlas en ellos.

Al parecer esos circuitos están superdesarrollados en los humanos, pero también existen en los mamíferos (no sé de reptiles, pero habría que investigar más). Un par de perros peleando entre sí logran poner histéricos a los perros que les rodean, y no es difícil comprobar que aun “perros amigos” comparten mordiscos agresivos entre si, sólo con presenciar estas peleas.

Recientemente llevé por primera vez a vacunar a mi gata contra la rabia a un puesto de vacunación temporal. Normalmente se porta tranquila, pero a unos 30 m del puesto comenzó a intentar huir y a clavarme las uñas en forma desesperada.

Seguro percibió el aroma de aquellos canes y felinos llevados a la fuerza a ser vacunados y sus neuronas espejo la hicieron querer huir mucho antes de siquiera sentir el pinchazo de la aguja.

Por lo demás, dudo mucho que estemos relacionados con otros seres (o entre nosotros) a través de campos de energía, pues si de eso se trata, no debemos olvidar que vivimos inmersos en un “mar” de radiación electromagnética, de diferentes energías y diferentes orígenes, que van desde rayos cósmicos (incluyendo quizá algunas partículas oh-my-god), pasando por la luz visible, ondas hertzianas (TV y radio) hasta ondas “largas” de radioaficionados.

Quizá la explicación de esas relaciones entre los humanos, animales y plantas se llegue a dilucidar en los próximos años, y espero que no se use (o mal use) el concepto de “energía” que tan de moda está.

Imágenes: Cirilo-Spike en la portada y Chiti al final. Cortesía de KC.

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Las peripecias del ADN y los locos fotones.

Posted by keithcoors_00 en 20 marzo, 2008

La liga que une a un conjunto de mensajes enviados y reenviados a través de la internet (con patrocinio de personas de buenas intenciones pero con malos hábitos de investigación), es en ocasiones un conjunto de Cantor, un atractor extraño, un ente matemático de dimensión no entera y en contadas ocasiones se convierte en una auténtica y verdadera singularidad espacio-temporal (favor de tomar este párrafo como una jocosa exageración).

Dicho en otras palabras, es un asunto difícil de entender, bizarro para comprender y bastante enredado para seguirle la pista.

Bueno, esto pasó con un mensaje enviado y reenviado al menos un millar de veces, cuyo título es “ADN y Emociones” (también suele aparecer como AND y Emociones), que medra en los ambientes de los Grupos de Yahoo.

La primera vez que me topé con este engendro de mensaje, supuse que era de la autoría de Greg Braden, porque así lo decía el mensaje. Pero cuando investigué más encontré cosas sorprendentes, aun para un escéptico redomado como Yomero.

En primera instancia descubrí dos errores garrafales que tienen relación con la física de la luz. Repruduzco la introducción y tres párrafos del el texto original, así como mi comentario inmediatamente después.

A continuación tres asombrosos experimentos con el ADN que prueban las cualidades de autosanación del mismo en consonancia con los sentimientos de la persona, como fue reportado recientemente por Gregg Braden en su programa titulado Sanando Corazones/Sanando Naciones: La Ciencia de La paz y el Poder de La Plegaria.

EXPERIMENTO #1

El primer experimento fue realizado por el Dr. Vladimir Poponin un biólogo cuántico. En este experimento se comenzó por vaciar un recipiente (es decir se creo un vacío en su interior) y luego lo único que se dejó dentro fueron fotones (partículas de luz). Se midió la distribución de estos fotones y se encontró que estaban distribuidas aleatoriamente dentro del recipiente. Este era el resultado esperado.

Error 1. Se menciona que en un recipiente (no se explica qué tipo de recipiente) se ha creado vacío (no se menciona el nivel de vacío) y que sólo se han “dejado” fotones de luz” en su interior. Incluso se dice que se “midió” la distribución (supongo que espacial) de dichos fotones, aunque no se menciona qué instrumento se utilizó para este maravilloso efecto.

Esto es una falsedad puesto que los fotones, aunque concebidos como partículas o paquetes de energía luminosa, no pueden existir por sí mismos dentro de un “recipiente”, pues se mueven a la velocidad de la luz y cuando interaccionan con los materiales, como la pared del supuesto recipiente, son fácilmente absorbidos, deflectados y normalmente se pierden, a menos que haya una fuente de luz (o radiación) que los genere.

Afirmar que se han dejado unos fotones en un recipiente, como si fuesen granos de arena o moléculas de gas, demuestra un grave desconocimiento de la física, y constituye una flagrante mentira pseudocientífica.

Entonces se colocó dentro del recipiente una muestra de ADN y la localización de los fotones se midió de nuevo. En esta ocasión los fotones se ORGANIZARON EN LÍNEA junto al ADN. En otras palabras el ADN físico produjo un efecto en los no físicos fotones.

Después de esto la muestra de ADN fue removida del recipiente y la distribución de los fotones fue nuevamente medida. Los fotones PERMANECIERON ORDENADOS y alineados en donde había estado el ADN. ¿A que están conectadas las partículas de luz?

Error 2. Se menciona que al introducir ADN (supongo que es una muestra de ácido desoxirribonucléico) en el recipiente con “fotones” (obviamente vacío), éstos se alinean, como si fuesen soldaditos. Los fotones sólo se alinean en la luz coherente, como la que producida por los emisores LASER, y escapan a una velocidad de 300 mil km sobre segundo, en línea recta, y no como una doble hélice como la del ADN. El ADN es incapaz de alinear fotones a esa velocidad.

Gregg Braden dice que estamos impelidos a aceptar la posibilidad de que existe un NUEVO campo de energía y que el ADN se está comunicando con los fotones por medio de este campo.

Conclusión. El supuesto “nuevo campo de energía” es una verdadera patraña, a la luz de la evidencia de los errores cometidos.
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Sin embargo, haciendo mi tarea, y siguiendo el hilo de las supuestas patrañas de Gregg Braden, recorrí el sitio oficial de este personaje, sin encontrar el artículo referido en su versión en inglés. Sólo en el apartado de referencias técnicas está la mención del trabajo de Poponin.

Accedí a esa liga y me encontré con que el trabajo, aparentemente serio, lleva el título de “The DNA phantom effect” (o en mi mejor traducción: el efecto fantasma del ADN). Es una lástima que sólo esté disponible en esa liga como texto, pues se mencionan varias tablas que me hubiesen gustado ver. La descripción es muy técnica pero difiere totalmente de lo que se afirma en el multimencionado artículo.

Buscando más me encontré con un sitio que menciona el experimento y resultados de Poponin, vistos desde otro ángulo. Esta nueva referencia se parece mucho al artículo que nos atañe, aunque está en inglés. Aquí se encuentra, desde mi punto de vista, el origen del craso error que se ha arrastrado hasta lo que se ha publicado, en versiones iguales. Está tendenciosamente insinuando que los fotones se han encerrado en un tubo. Esto es el origen de la falsedad, pues el experimento original no lo menciona así.

Lo que se menciona en el original de Poponin es que se hace bombardear una muestra de ADN con luz láser coherente de baja frecuencia. Una vez que se retira la muestra de ADN, al parecer queda una especie de huella o fantasma de ese ADN, detectada mediante un “laser photon correlation spectrometer” (espectrómetro de correlación de fotones láser). De eso se trata el experimento, de irradiación de ADN con luz laser (que atraviesa un tubo de vidrio) y la detección de los patrones de dispersión antes, durante y después de la exposición del ADN (no dice en qué forma estaba el ADN). El artículo no está orientado a relacionar el ADN con las emociones

Este último texto NO tiene autor, ni fecha, ni referencias que puedan ser consultadas, parece poco serio y muy tendencioso. Desde mi punto de vista, este es el origen de las falsedades, un artículo escrito por alguien que gusta de torcer lo que se publica con seriedad, para hacerlo pasar como cierto o verídico, y que tiene la intención plena de sorprender incautos. Por supuesto que Gregg Braden no es el autor de esta barbaridad. Los escritos de su autoría tienen otro estilo, como se puede ver en su página: http://www.greggbraden.com

Así que, para mala fortuna de todos los implicados, un artículo serio de Poponin, torcido por una persona anónima con intenciones totalmente malsanas, quizás manoseado por otras personas y traducido pobremente por un (¿una?) tal Abjini Arraiz, llega a manos de personas con buenas intenciones pero con escasa voluntad de dudar, que lo publican confiando en la seriedad de la fuente.

Yo cometí el error, y lo reconozco abiertamente, de pensar que en realidad Gregg Braden ERA el autor de la falsa nota, sin consultar más. Le debo unas disculpas a él y también a quienes critiqué en su momento por haber publicado ese galimatías de texto, por haber sido tan duro en mis comentarios y tan crédulo en cuanto a esta supuesta autoría.

Como conclusión, Gragg Braden NO escribió ese galimatías del ADN y las Emociones. El autor es anónimo y al parecer sólo hizo su “gracia” para colgarle a Braden un sucio milagrito de desinformación.

Otro elemento a considerar es que el experimento 2 se lo achaca a “los militares” sin dar más referencias. Como he dicho antes, la falta de referencias no invalida lo escrito, simplemente imposibilita la búsqueda de elementos para verificar la certeza de las afirmaciones ahí contenidas. Un buen investigador siempre dará las referencias que le den sustento a sus afirmaciones, incluso si se trata de sus propios experimentos.

He criticado mucho la forma irresponsable con la que se publican textos de dudosa procedencia, como el multi referido, y yo caí en ese mismo juego al enfocar mis ataques de escepticismo en alguien que NO era el autor.

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