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El planeta prohibido o “Como maté a Plutón”

Posted by keithcoors_00 en 22 enero, 2011

Conviene matar el error, pero salvar a los que van errados.

Agustín de Hipona



Desde el NY Times
Por M.G. Lord
Traducción: KC



En agosto de 2006, la Unión Astronómica Internacional votó a favor de expulsar a Plutón del Panteón de Planteas de nuestro sistema solar, rebautizándolo como un “planeta enano”. La votación se llevó a cabo debido a que Mike Brown, astrónomo del Instituto de Tecnología de California, había detectado un posible décimo planeta, y la Unión tuvo que decidir cómo clasificarlo. Si se admitía el objeto en la lista se preparaba el camino para un sistema solar con más de 100 planetas. (Los astrónomos esperan que el cinturón de Kuiper, la región más allá de Neptuno, donde se encontró el potencial planeta, contenga muchos objetos similares.) Si se le excluía, también debería desterrarse a Plutón.


Yo esperaba que esta votación, que tuvo lugar en Praga, fuese la parte más memorable del libro de Brown “Como maté a Plutón”. O bien el momento en que después de haber examinado miles de imágenes telescópicas, distinguió por primera vez el objeto en movimiento – “planeta” significa “errante” – lo que provocó la votación de la UAI. Curiosamente, sin embargo, lo que me quedó más grabado fue la escena en la que un atontado Brown colocó arena para gatos en lugar de detergente en la lavadora, no por el agotamiento por las noches en vela mirando a través de telescopios de alta potencia en el Monte Palomar o en el Mauna Kea, sino por despertar para alimentar a su hija recién nacida.


“Como maté a Plutón” es un artefacto extraño, un híbrido poco extraño de “Corazones Solitarios del Cosmos” de Dennis Overbye e “Instrucciones de Operación” de Anne Lamott. No es un libro sobre el antiguo noveno planeta – o incluso de astronomía planetaria – condimentado con anécdotas de la vida de la familia Brown. Una buena parte del libro narra el desarrollo del bebé, incluso incluyendo algunas de las entradas del blog de Brown acerca de su hija sobre la alimentación y los hábitos de sueño durante los primeros 240 días después de su nacimiento. “Si se examina todos los no-biberones entre 01 a.m. y 04 a.m.”, una entrada nos informa, “el intervalo medio entre las tomas es de 2 horas 39 minutos. Si se examina el mismo período para alimento en botella se encontrará una media de 2 horas y 28 minutos entre las tomas. Hmmm. Once minutos enteros… Yo y una botella somos casi tan buenos como la cosa real”.


Este enfoque tiene una fuerza: Brown abre la vida emocional de un científico real para el lector, desmintiendo el mito de que él y sus colegas son autómatas. Pero también tiene una debilidad: los lectores arrastrados por la emoción de una historia de gigantes – el descubrimiento de un nuevo planeta potencial – pueden ser detenidos por las irrelevancias.


Brown es más exitoso cuando describe su trabajo como astrónomo, revelando la forma en que la planificación y la suerte se combinaron en en su descubrimiento de al menos tres objetos grandes que orbitan nuestro sol. Uno día de Acción de Gracias a finales de 1990, impedido por la niebla para utilizar el telescopio Hale de 200 pulgadas en el Observatorio Palomar, decidió en su lugar comprobar el telescopio Schmidt de 48 pulgadas. Debido a que este telescopio utiliza tecnología analógica, Brown lo consideraba como un “fósil”. Pero luego se dio cuenta: la fotografía antigua vence a la imagen digital en la captura de grandes barridos del cielo, lo que es ideal para el mapeo de grandes áreas en las que era probable que un nuevo planeta estuviese al acecho.


Sin embargo, la tecnología era de enormes proporciones. “La última vez que había tocado la película real”, escribe, “fue cuando estaba en tercer grado y mi padre y yo habíamos construido un pequeño cuarto oscuro”. Peor aún, las placas fotográficas Schmidt eran tan sensibles a la luz roja que sólo podían revelarse en la oscuridad total. Afortunadamente, sin embargo, en esa fatídica noche se encontró con un veterano de Schmidt, experto en la tecnología antigua que se emocionó cuando Brown sugirió utilizar el telescopio para barrer una nueva parte del cielo.


La caza de planetas no es para los flojos o distraídos. Después de que su equipo hizo miles de imágenes, Brown tuvo que escribir software para detectar objetos que se movían, a continuación, corregir las distorsiones e imperfecciones fotográficas. Cuando él habla de la búsqueda, contra viento y marea, de un objeto brillante que “bien podría ser un planeta,” el lector comparte su entusiasmo, así como sus sentimientos de propiedad. Y cuando relata cómo un astrónomo español, alertado por los registros del observatorio en línea, reclamó derechos de crédito por el descubrimiento, el lector también comparte su indignación.


La búsqueda de nuevos planetas es inevitablemente también una búsqueda de la fama. Pero mientras la U.A.I. consideraba la adición del potencial 10º planeta de Brown a la lista, dejó en claro que la ciencia debe triunfar sobre la celebridad: “La idea de que los astrónomos activamente incitan a la gente a tener una visión equivocada del sistema solar parecía casi criminal. La idea de que, durante la noche, me iba a convertir en uno de los astrónomos más famosos del mundo a causa de esta actividad criminal hizo de mí un cómplice pasivo. Y tenía que hacer algo para detenerlo”. El voto no era una opción: Brown nunca se ha sumado a la UAI (“No puedo ponerme a llenar el papeleo”, explica.) Así que desde la casa de su suegra en el noroeste del Pacífico, llamó a la oficina de prensa de Caltech y comenzó una exitosa campaña para degradar a Plutón.


Tal vez porque Brown tiene una hija, “Como maté a Plutón” aborda la discriminación de género en las ciencias. En el siglo 20, cuando se constuyeron los observatorios de Monte Palomar, que incluyeronn dormitorios, llamados el Monasterio, al igual que los propios telescopios, estaban fuera del alcance de las mujeres. Décadas más tarde, la ciencia espacial no estaba más integrada, sobre todo en el centro espacial de la NASA Marshall, donde el padre de Brown trabajó en el proyecto Apolo. Al crecer, recuerda Brown, “te convertías en un ingeniero de cohetes si eras un niño y te casabas con un ingeniero de cohetes si eras una chica”. “Incluso hoy en día”, observa en el sitio de una cena de Caltech, “las cosas siguen siendo alarmantemente sesgadas”. Casi todos los hombres en la mesa son científicos; casi todas sus mujeres no lo son. Pero tiene la esperanza: “La mayoría de mis estudiantes de posgrado en los últimos años han sido mujeres. A veces no tienen más remedio que cambiar”.


Admiro a la preocupación de Brown por la equidad de género, pero cuando leí sus descripciones de cuidado del bebé, no pude dejar de preguntarme: ¿Una mujer astrónoma sería tomada en serio si gran parte de su libro sobre la búsqueda de planetas también detallase los primeros meses de su bebé?


M.G. Lord es el autor de “Astro Turf:. La vida privada de La Cienca de Cohetes”


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Un dragón en mi garaje, o el invisible Nibiru

Posted by keithcoors_00 en 9 febrero, 2010

El verdadero misterio del mundo es lo visible, no lo invisible.


Oscar Wilde



Me llegó una invitación para ver el blog de un muchacho algo imaginativo de nombre Emilio Carrillo. Es curioso como el joven Carrillo se avienta todo su impresionante currículum en el margen izquierdo del blog. Economista, Experto Internacional en Desarrollo Local por Naciones Unidas y Técnico de la Administración General del Estado (sí, así, con mayúsculas como de nombre propio)… autor de 9 libros. Dice que ha dirigido decenas de Cursos y Seminarios y dictado 300 conferencias en 21 países de los cinco continentes. WOW. Todo estaría bien, digo yo, pero como que eso no va muy de acuerdo con la entrada que llamó mi atención, que lleva el nombre de Nibiru.


Yo no sé a ciencia cierta si Emilio escribió la entrada como para divulgar algo que él verdaderamente cree que es cierto, o bien sólo comparte lo que otros dicen sólo para informar. Aunque hay una frase en su texto que dice “Toda la información anterior ha sido completada y parcialmente corregida por otros trabajos y nuevas indagaciones”, refiriéndose a la hipótesis que supone que nuestro Sistema Solar en realidad está ligado a un sistema binario de estrellas. Lamentablemente no hay forma de saber si al completar y corregir la información vertida resultó ser real o se confirmó como una simple leyenda sin bases.

Lo que es cierto es que el escrito de Emilio está plagado de errores y de pésima ciencia, además de que NO incluye una sóla referencia seria de sus afirmaciones. Sólo refiere los trabajos de gente como Zecharia Sitchin, Drunvalo Melchizedek y Burak Eldem. El primero es considerado junto con Erich von Däniken e Immanuel Velikovsky la base de la Trilogía Sagrada de Pseudohistoriadores, de acuerdo con el Skeptic Dictionary. Melchizedek afirma que el Símbolo de la Flor de la Vida tiene una forma perfecta en proporción y armonía. Según él, este símbolo es considerado parte de la Geometría Sagrada y, de acuerdo con el esoterismo, contiene un valor antiguo y religioso que muestra las formas fundamentales del espacio y tiempo. Por último, Burak Eldem publicó en 2006 “La historia oculta” trilogía de obras que se centra en los registros de pérdida de la sabiduría antigua; según él Fraternis, una misteriosa y legendaria colección de escritos, cuyas huellas se han encontrado con diversos nombres como “los libros sibilinos”, “Corpus Hermetica” o “Los libros perdidos de los fenicios”, es probablemente el primer enfoque a la más antigua tradición de una “sociedad misionera”, que eran los protectores de los libros antiguos, manteniendo durante milenios los secretos de sociedades antiguas.



El caso de Sitchin

Su trabajo empieza con la suposición de que los antiguos mitos no son mitos sino que son textos históricos y científicos con validez incuestionable. Sitchin saltó a la fama al anunciar que sólo él puede leer correctamente las antiguas tablillas de arcilla sumerias [por supuesto, no lo ha anunciado mediante la publicación de un anuncio en el New York Times, sino dando a entender con sus “traducciones” que no cuadran con la labor de los eruditos legítimos en el campo]. Si Sitchin está en lo correcto, entonces todos los otros estudiosos han malinterpretado estas tablillas, que, según Sitchin, revelan que los dioses de otro planeta (Nibiru o Niburu, que orbita el Sol cada 3,600 años) llegaron a la Tierra hace unos 450,000 años y que los seres humanos fueron creados por la ingeniería genética a partir de hembras de mono.


La mayoría de las fuentes de Sitchin son obsoletas. Sólo ha recibido las burlas de los arqueólogos científicos y académicos familiarizados con los idiomas antiguos. Su cualidad más encantadora que parece ser su imaginación y su total desprecio por los hechos establecidos y los métodos de investigación, son rasgos que son en apariencia muy atractivos para algunas personas como Emilio Carrillo (al parecer).


Sin más referencias serias, todo apunta a que la historia de Nibiru sólo se basa en esas supuesta traducciones. Hasta hoy no hay evidencias serias de que haya un sistema binario en nuestro sistema solar. Nunca se ha observado la famosa “enana” marrón que supuestamente acompaña al Sol en su viaje por la Vía Láctea, y lo más importante es que, no obstante que se han descubierto cientos de exoplanetas a distancias apreciables, no se ha tenido una sóla referencia del tal Nibiru.



Cito a Emilio:

Si no la vemos (a la compañera del sistema binario al que supuestamente pertenece nuestro Sol, nota de KC) se debe a que estamos en un sistema solar binario astrométrico, es decir, sistemas dobles en los que sólo es visible un componente. El otro objeto, el invisible, suele ser un cuerpo de luz muy baja o de luminosidad nula, normalmente una enana roja o una enana marrón. La acompañante del Sol es esto último, una enana marrón, tipología de estrella que los astrofísicos definen como de masa subestelar e incapaz, por tanto, de mantener reacciones nucleares continuas de fusión del hidrógeno de su núcleo. Es una especie de estrella “fallida”, pues contienen los mismos materiales que el Sol, pero ostenta una masa insuficiente para brillar. Además, tampoco su volumen es muy grande, similar al triple de Júpiter. Y si podemos detectar que existe es por el tirón gravitatorio que produce, sobre todo cuando se acerca al Sol, lo que explica determinadas anomalías gravitatorias existentes en Ors para las que la ciencia “oficial” no tiene respuesta.


Bueno, pues analizaré las tres frases en negritas. Según nuestro economista, no podemos ver la estrella compañera del sol, porque es una enana marrón. Pero se nota que no buscó más, porque simplemente en Wikipedia aparece la imagen de una enana marrón denominada Gliesse 229B, que aquí reproduzco:




Que no pueda verse a siple vista no quiere decir que no pueda verse de ningún modo. Error de Emilio. Dice la Wikipedia: La emisión de poca energía por parte de estos astros lleva a que sea muy difícil observarlos de una manera directa desde grandes distancias. A pesar de esto, varios centenares de enanas marrones han sido identificadas, con temperaturas superficiales que varían entre 800 y 2000 Celsius.


Incluso la información de Emilio está desactualizada (quizás a propósito), pues dice que “…algunas fuentes indican que Nibiru se encuentra actualmente en la constelación de Orión: declinación 8 38´, ascendencia recta 13 48´”. En realidad en 2003 se detectó en la constelación de Orión un grupo de objetos de tipo enana marrón con masas tan pequeñas como 5 masas jovianas. Y ese descubrimiento PARA NADA refiere el nombre del mítico planeta.


En cuanto al tirón gravitacional que menciona Emilio, no encontré referencias sobre tal fenómeno. Y Emilio, por supuesto, no refiere ningún estudio serio que compruebe que tal tirón es un hecho observado.


La clave para entender la postura de Emilio en este asunto es su frase “…lo que explica determinadas anomalías gravitatorias existentes en Ors para las que la ciencia “oficial” no tiene respuesta”. Ese calificativo de “oficial” me da la clave para entender que el buen Emilio no entiende que no hay nada “oficial” en la ciencia. Y en todo caso lo que hay son metodos para poder dilucidar si en realidad hay una estrella acompañando a nuestro Sol.



¿Y el dragón apá?

Bueno pues así es esto de Nibiru que, según Emilio, existe, pero no lo podemos ver; dice que su estrella enana produce tirones gravitacionales que nadie reporta en forma seria (ni siquiera él), y que de ese planeta viene nuestra raza humana, al menos como origen genético, pero sin más evidencias que los dichos del pobre Sitchin.


O lo que es lo mismo, Nibiru es casi igual al dragón de mi cochera. Parafraseando a Carl Sagan ¿cuál es la diferencia entre un planeta invisible, del que nadie puede decir con certeza nada, que sólo se menciona en la mitología, y del que no hay rastros verificables? Si no hay manera de refutar la opinión de Emilio (y de Sitchin), si no hay ningún experimento válido contra ella, ¿qué significa decir Nibiru existe? La incapacidad de invalidar sus hipótesis no equivale en absoluto a demostrar que es cierta. Las afirmaciones que no pueden probarse, las aseveraciones inmunes a la refutación son verdaderamente inútiles, por mucho valor que puedan tener para inspirarnos o excitar nuestro sentido de maravilla.


Lo que es de extrañarse es que con ese currículum, a don Emilio se le vayan las cabras al monte y no haga una pequeña investigación sobre lo que en realidad sucede en el ámbito de la astronomía, para comparar los dichos de Stichin y compañía. Lo siento por los que han tomado alguna de sus 300 conferencias. Si así como presenta el caso de Nibiru, presenta sus casos sobre desarrollo local, con un dogmatismo rayando en la fe ciega, compadezco a los locales.
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Planeta recién descubierto exhibe una órbita exótica

Posted by keithcoors_00 en 12 agosto, 2009

Los placeres exóticos son los que más nos deleitan.

Epicteto de Frigia


Desde BBC News
Por Paul Rincon
Traducción: KC,


Los astrónomos han descubierto el primer planeta que orbita en dirección opuesta a la rotación de su estrella.

Los planetas se forman en el remolino de la misma nube de gas que crea una estrella, por lo que se espera que que orbite en la misma dirección del giro de la estrella.

Se piensa que el nuevo planeta ha sido lanzado a una órbita “retrógrada” a partir de un encuentro cercano con cualquier otro planeta o con una estrella que pasó por las inmediaciones. El trabajo que sustenta esta afirmación se ha presentado a la publicación Astrophysical Journal.

El co-autor de este trabajo, Coel Hellier, de la Universidad de Keele en Staffordshire, Reino Unido, dijo que los planetas con las órbitas retrógradas son raros.

“Con todo [en el sistema estelar] girando alrededor de la misma manera y la estrella rotando de la misma manera, se tiene que hacer mucho para que vaya en la dirección opuesta”, dijo a BBCNews.

Se conoce la dirección de la órbita de aproximadamente una docena de exoplanetas (planetas fuera de nuestro sistema solar). Este es el único ejemplo con una órbita retrógrada. Todos los demás son prógradas, ya que orbitan en la misma dirección que la rotación de su estrella.

Encuentros cercanos

El profesor Hellier dijo que un acercamiento cercano a una colisión fue probablemente el responsable de esta inusual órbita del planeta. “Si se tiene casi una colisión, a continuación se tendrá una gran honda gravitatoria a partir de esa interacción”, explicó.

“Esta es la explicación más probable. Pero podría ser posible que se pueda perturbar poco a poco la órbita a través de la influencia de un segundo planeta. Hasta la fecha, no hemos encontrado ninguna prueba de un segundo planeta existe.”

El nuevo objeto ha sido nombrado WASP-17b. Es el 17° exoplaneta que ha sido descubierto por el consorcio de universidades WASP (Búsqueda de Planetas de Área Amplia), del Reino Unido.

El planeta es un gigante de gas aproximadamente del doble del tamaño de Júpiter, pero aproximadamente con la mitad de la masa.

El WASP-17b se detectó mediante un arreglo de cámaras para vigilar cientos de miles de estrellas.

Los astrónomos buscan pequeños altibajos en la luz de estas estrellas que se producen cuando un planeta pasa por delante de ellos. Cuando esto sucede se dice que los planetas tienen un tránsito frente a su estrella.

Posteriormente, un equipo del Observatorio de Ginebra en Suiza buscó indicios espectrales de que la estrella se movía debido a los tirones gravitatorios de sus planetas.

“Si nos fijamos en la forma en que el espectro de la estrella cambia cuando el planeta transita frente a ella, puede decirse en cierta forma que el planeta está de viaje”, añade el profesor Hellier.

“Eso permite demostrar que está en órbita retrógrada”. El tamaño de la depresión de la luz de la estrella durante el tránsito permite a los astrónomos calcular el radio del planeta. Para averiguar que tan masiva es, se registró el movimiento de la estrella originado por el tirón del planeta en órbita.

Imagen: Representación artística de un exoplaneta (NASA / JPL-Caltech)

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Se ovserva Dióxido de Carbono en un planeta lejano

Posted by keithcoors_00 en 13 diciembre, 2008

La firma gaseosa de habitabilidad detectada en la atmósfera de un ‘Júpiter caliente’.


Esta noticia fue publicada hace cosa de un mes por Nature, pero hasta ahora se le da difusión en los medios electrónicos, como el NY Times y El País. La diferencia, desde mi punto de vista, reside en que el artículo de Nature se basa principalmente en una entrevista con GiovannaTinetti, investigadora de la University College London en el Reino Unido, mientras que las notas periodísticas mencionan a Mark R. Swain, del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA. ¿Acaso diferencias nacionalistas hicieron que la noticia se retrasase a propósito?

De cualquier forma aquí presento a los amables lectores una recopilación y traducción de los artículos y notas mencionados.



Los astrónomos, aplicando técnicas para la búsqueda de vida extraterrestre, han detectado emisiones de dióxido de carbono en la atmósfera de un planeta a 63 años luz de distancia.

El dióxido de carbono, un signo indicador de de que un planeta puede ser capaz de sustentar la vida, ha sido detectado en la atmósfera de un gigante gaseoso en órbita cercana alrededor de una estrella.

Aunque no hay forma de que este planeta pudiese sustentar la vida, la capacidad para detectar emisiones de dióxido de carbono en la atmósfera ofrece esperanza para detectar ambientes atmosféricos de planetas como la Tierra, y así reforzar la búsqueda de vida fuera del Sistema Solar.

El planeta al que los astrónomos denominan HD 189733b es del tipo Júpiter caliente – un planeta de masa similar a Júpiter en nuestro Sistema Solar, pero que orbita mucho más cerca de su estrella, y así es mucho más caliente. Giovanna Tinetti del University College London, Reino Unido y sus colegas han podido medir el espectro de la luz procedente de lado el día del planeta utilizando una técnica llamada “tránsito secundario”.

El método inicia con el registro del espectro de luz del planeta y su estrella, y luego se mide el espectro de la estrella sola mientras el planeta se oculta detrás de ella. La diferencia de los dos espectros es el espectro de la luz que provenga directamente del planeta. Tinetti utilizó la cámara de infrarrojo cercano y el Espectrómetro Multi-Objeto (NICMOS) a bordo del Telescopio Espacial Hubble.

La diferencia entre los dos espectros reveló la luz emitida desde el planeta, y la combinación de colores en la luz del planeta contiene el indicador signos de dióxido de carbono, en concentraciones de entre una parte por millón y una parte por 10 millones, en comparación con la Tierra en alrededor de 385 partes por millón.

Incluso esta cantidad de dióxido de carbono es un poco sorpresiva, porque la simple ecuación química de carbono predijo que ería más probable la formación de monóxido de carbono o moléculas de metano. Una posibilidad es que la intensa radiación ultravioleta de la estrella, a sólo tres millones de kilómetros de distancia, está provocando reacciones químicas para producir el dióxido de carbono observado.

“Los teóricos no tendrá ningún problema de explicar las cosas”, dijo L. Drake Deming, un científico planetario de la NASA Goddard Space Flight Center en Greenbelt, Maryland, y miembro del equipo del doctor Swain.

“Este es un resultado emocionante”, afirma Tinetti. “Esta es la primera imagen de infrarrojo cercano del espectro de un planeta. Incluso desde un punto de vista técnico es un buen resultado”.

Espectacular hallazgo


Este año, los astrónomos del grupo del doctor Mark R. Swain informaron del descubrimiento de vapor de agua y metano alrededor del planeta HD 189733b. Y un grupo distinto de astrónomos, dirigido por Carl J. Grillmair del Instituto de Tecnología de California, ahora informa que también han detectado agua en todo el planeta, utilizando una técnica más precisa que la utilizada en investigaciones anteriores.

“El dióxido de carbono es uno de los cuatro grandes biomarcadores para un planeta habitable, si no es inhabitable”, dice Alan Boss del Departamento de Magnetismo Terrestre de la Institución Carnegie de Washington, que no estaba involucrado con el trabajo. Los otros tres son el agua, el metano y el oxígeno – y ahora sólo falta observar el oxígeno en la atmósfera de un planeta fuera del Sistema Solar. “Ellos realmente lo han identificado”, dice Boss del resultado.

El instrumento NICMOS observa la parte de infrarrojo cercano del espectro mientras que los estudios anteriores de este planeta usando el Telescopio Espacial Spitzer han estado buscando en diferentes zonas del espectro donde no se encontraría una firma de dióxido de carbono, como sería en la zona media de los infrarrojos. Estos diferentes instrumentos también observan diferentes capas de la atmósfera a fin de que en última instancia, pueda deducirse una imagen de la química que se encuentra entre ellas.

“Es un espectacular conjunto de datos”, dice Sara Seager del Instituto de Tecnología de Massachusetts, Cambridge. “Es sorprendente que podamos detectar moléculas en las atmósferas de exoplanetas”. La detección de dióxido de carbono es especialmente sorprendente, dice Seager.

Boss está impresionado de que incluso con la baja resolución de este espectro, la señal de dióxido de carbono sea tan clara. “Es increíble lo que puedes hacer con un telescopio como el Hubble que nunca fue diseñado para hacer observaciones planetarias como ésta”, dice.

Suavemente suavemente

Tinetti y su equipo están siendo prudentes a la hora de deducir mucho de sus resultados, pero esperan que con más observaciones serán capaces de trabajar en el origen de este dióxido de carbono, y si se trata de una reacción foto o termoquímica. Los resultados fueron presentados en una reunión sobre moléculas en las atmósferas planetarias extrasolares celebrada en París, del 19 al 21 de noviembre, y será publicada en el Diario Astrofísico.

“Este planeta que hemos mantenido observación no es en absoluto habitable”, afirma Tinetti, “pero todas estas mediciones nos dan una oportunidad para entrenarnos en esta búsqueda”. Y con ese entrenamiento, los astrónomos serán capaces de observar, encontrar y caracterizar planetas como los nuestros. “Estamos muy cerca del momento en que nos encontramos con un planeta con masa equiparable a la Tierra”, afirma Tinetti.

Mientras tanto, la detección de agua por el equipo del doctor Grillmair, utilizando una técnica similar pero con emisiones infrarrojas de longitudes de onda mayores, detectadas por el telescopio espacial Spitzer, confirma lo que se esperaba: el hidrógeno y el oxígeno son dos de los elementos más comunes en el universo, y combinar fácilmente en el agua.

“Este resultado confirma básicamente lo que los teóricos han estado diciendo durante varios años,” dijo Dr Grillmair. “Debe haber una enorme cantidad de agua en estos ambientes, y parece que hay”.

Imagen: Concepción artística de la vista de un “Júpiter caliente” con dióxido de carbono. Crédito: Prisacom S.A. – Ribera del Sena, S/N – Edificio APOT – Madrid [España]

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Makemake, tercer plutoide en el Sistema Solar

Posted by keithcoors_00 en 20 julio, 2008

Un planeta enano en órbita más allá de Neptuno ha sido designado el tercer plutoide en el Sistema Solar y le dio el nombre Makemake, anunció la Unión Astronómica Internacional el sábado.

El planeta enano cubierto de metano de color rojo, conocido anteriormente como 2005 FY9 o “Conejo de Pascua”, lleva el nombre de una deidad polinesia, creador de la humanidad y dios de la fertilidad.

Apenas el mes pasado la Unión Astronómica, que otorga los nombres de planetas y otros cuerpos celestes, decidió crear una clase de subplanetas llamados plutoides.

Plutón, degradado de la categoría de planeta, y Eris son los otros dos plutoides.

Makemake es ligeramente más pequeño y más tenue que Plutón, fue descubierto en 2005.

“La órbita no es particularmente extraña, pero el objeto en sí es grande, probablemente alrededor de dos tercios del tamaño de Plutón”, dijo Michael E. Brown del Instituto de Tecnología de California, que ha descubierto y nombrado makemake (pronunciado MAHKEHMAH KEH).

El Dr Brown dijo que el nombre vino a su mente cuando estaba en busca de un dios mitológico y recordó la Isla de Pascua en el Pacífico Sur. Makemake es el principal dios del pueblo que se estableció en la isla.

Original desde NYTimes
Traducción: KC
Imagen: R. Hurt (SSCCaltech), JPLCaltech, NASA

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