Ahuramazdah

El Weblog sin dogmas

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Me quiere o no me quiere dios

Posted by keithcoors_00 en 3 junio, 2015

Pedimos milagros, como si no fuese el milagro más evidente el que los pidamos.


Miguel de Unamuno


Se me pasan las semanas y hasta los meses sin publicar en este espacio. Disculparán, queridos lectores, a este humilde bloguero cuyo trabajo impide actualmente escribir como antaño. Eso no implica abandono de esta tan reconfortante actividad, así que ahora, con nuevo material para critic… perdón, para analizar, presento ante la amable concurrencia esta entrada sobre lo que la gente piensa que hace diosito lindo.


Viene a colación esta reflexión debido a la ocurrencia de un accidente aéreo cerca de Querétaro, México, ayer 2 de junio de 2015. Dice así la nota del sitio de la CNN:


Cinco personas murieron este martes luego de que la avioneta en que viajaban cayó a un costado de la autopista México-Querétaro, informó la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT).


Poco después vi en mi Facebook la publicación de algunas fotografías de este incidente, compartidas por una persona que decía al pié de ellas: “Diosito me quiere aquí aún, a treinta metros de mi se desplomó una avioneta en Querétaro. Que en paz descanse la gente que venia abordo. A q mal día.


Aún no puedo entender lo que sucede en la mente de personas que, como la que publicó estas fotos en FB, afirman que dios las quiere aún aquí porque una avioneta con 5 pasajeros se estrelló a 30 m de dónde estaba. O sea, qué se puede inferir al respecto: ¿dios aún quiere aquí a esta persona pero seguramente odiaba a las 5 que murieron tras el desplome? ¿dios causó el accidente para recordarle a esta persona que aún la quiere aquí? ¿dios tuvo el poder suficiente para desviar la avioneta y evitar daños a esta persona pero no el suficiente para salvar a sus pasajeros y piloto?


Cuantas y cuantas preguntas como éstas se me agolpan en mi pobre y desvencijado cerebro. Porque pensar que dios me quiere aquí porque no me cayó encima la avioneta implica que, al menos, me siento especial y privilegiado por ese ente conocido popularmente como dios. Muy bien, digo yo, que así se sienta la gente, pero ¿puede ser eso verdad? ¿dios prefiere a unos humanos y a otros no? ¿Cómo explicar racionalmente las “preferencias” de dios con base en afirmaciones como esa?


Haciendo una breve reflexión mórbida sobre lo que sucedía instantes antes del desplome, podría imaginarme a los tripulantes de la avioneta (si eran creyentes de dios) rezándole y suplicándole que su medio de transporte no se estrellara. ¿Acaso el dios a quien rezaban NO escuchó sus plegarias? En cambio la persona que subió las fotos no sabía que una avioneta iba a estrellarse junto a ella y lo más seguro es que no haya invocado a su dios para evitar que le cayera encima. ¿Qué hace a esta persona especial a los ojos de su dios? No tengo la menor idea, sinceramente. En especial porque quizás esta persona es tan especial como lo eran quienes murieron en el accidente, como los que mueren por cualquier accidente o enfermedad. Como los que mueren a manos de asesinos…


Otra alternativa es suponer que ante la aleatoriedad de los sucesos en este universo, la gente prefiere pensar que en realidad no existe tal cosa y que en su lugar hay una especie de plan maestro para que las cosas sucedan como suceden. O como mucha gente afirma “Todo sucede por una razón”, o bien “No existen las coincidencias”, o peor aun “dios sabe porqué hace las cosas”. O como la persona de estas fotos que afirma que diosito aun la quiere aquí.


Yo no sé si dios existe como un ente independiente de nuestra mente imaginativa (lo más probable es que no), pero si existiera y pudiera alterar esa aleatoriedad para beneficiar a unos (y al mismo tiempo perjudicar a otros) ¿Qué le haría tomar ese tipo de decisiones? ¿Algún tipo de juicio de valor basado en las cualidades de las personas seleccionadas? Mucha gente cree en los milagros, esos sucesos que parecen desafiar la aleatoriedad del universo, pero poco se ha hecho para que esos “milagros” se empaten seriamente con el resto del universo de posibilidades y probabilidades. Algunas personas con cáncer eventualmente se alivian. Las avionetas que se desploman en pleno vuelo no siempre caen en las cabezas de seres humanos. Un sismo afecta un edificio pero no al del vecino. Eso es lo que sucede normalmente.


Un milagro, desde mi punto de vista, sería que bajo ciertas circunstancias las leyes de la física se violaran flagrantemente. Por ejemplo, que la fuerza de gravedad pudiera anularse y hacer que una avioneta en picada se detuviese en el aire para evitar la muerte de sus tripulantes. Eso sería algo digno de observarse y analizarse. Eso sería un buen inicio para buscar la razón de tal violación, ya sea en un nuevo conjunto de leyes físicas ad hoc, o en la existencia de un ser que pudiera hacer ese tipo de malabarismos físicos.


Lo que sucede en realidad es que no se observan violaciones a las leyes físicas. Se observan nubes lenticulares, como las de la imagen de entrada, se observan sismos y huracanes. O se observa gente que sobrevive a calamidades y a enfermedades normalmente devastadoras. Si en esto último la gente desea ver milagros, está bien para ellos. Que lástima que para los que salen perjudicados con esos eventos no haya posibilidad de verlo así.


En lo particular aún no veo milagros. Y no espero verlos en el futuro próximo. Lo que me gustaría ver sería una explicación del porqué la gente usa muletillas “divinas” para justificar internamente la verdadera y muy poco comprendida aleatoriedad del universo.


Simplemente no entiendo porqué la gente hace eso. Que alguien me explique por favor.





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Desastres y la influencia de dios

Posted by keithcoors_00 en 5 enero, 2015

Dios es un pobre diablo, con un problema demasiado complicado para sus fuerzas. Lucha con la materia como un artista con su obra. Algunas veces, en algún momento logra ser Goya, pero generalmente es un desastre.

Ernesto Sábato

 


Empezamos el año con una reflexión sobre la existencia de dios y su posible influencia en la naturaleza de este planeta. Específicamente sobre la ocurrencia de desastres. Esto se me ocurrió ya que recientemente se registraron exhalaciones de dos volcanes en mi México: el Popocatépetl y el Volcán de Colima.

 

También recordé que hace algunos años (20 para ser exactos) el volcán Popocatépetl despertó después de haber estado dormitando por más de 70 años. Me resultaba curioso que ese “despertar” había ocurrido en diciembre. Mi memoria puede fallar, pero recordé que ha sido en el mes diciembre cuando Don Goyo ha estado más activo.

 

Comenté recientemente este pensamiento con unos amigos y no faltó quien dijera que esa coincidencia era porque dios estaba enviando las erupciones en temporada navideña para indicarnos que deberíamos arrepentirnos de nuestros pecados.

 

Mi respuesta fue, como era de esperarse, cuestionar la validez de ese argumento. Por ejemplo, si dios provoca las erupciones del Popocatépetl para que nos arepintamos de los pecados cometidos ¿Por qué sólo provoca la del Popo y no la de otros volcanes, o la de todos los volcanes del mundo? ¿Sólo está interesado en recibir el arrepenrimiento de los habitantes de los alrededores de este coloso? ¿Trae algo contra los chilangos, poblanos y morelenses? ¿Ahora también espera que se arrepientan los de Colima?

 

Me respondió que dios siempre está presente controlando el universo, y que si provocaba esas erupciones y otros desastres era para que los humanos fuésemos mejores, para que reinase la paz, etc., etc. Recordé entonces el argumento de don Ernésto Sábato, que da pie a la entrada y que compadece a dios porque no siempre logra controlar la materia del universo. La argumentación terminó allí, pero no mi curiosidad así que seguí buscando más información al respecto.

 

Desde la antigüedad ya se culpaba a “las estrellas” de los desastres (de ahí su nombre). Una definición de desastre se puede ver aquí:

Está compuesta por el prefijo dis- des- que denota negación o inversión del significado, como por ejemplo en: disconforme (no estar conforme) o desleal (no ser leal) y también por el sustantivo griego ástron (astro) o latín astrum o estrella. Para los griegos un desastre ocurría cuando la posición de las estrellas no era favorable en determinado momento, por ejemplo en época de cosecha o en un nacimiento (tomada de Literatura y Etimología).

 

Otra definición etimológica es la que nos da el sitio Etimologías de Chile:

Así pues, en el inconsciente popular, la ocurrencia de desastres ha estado asociada con algo que está más allá de nuestro alcance, al estilo de dioses o caprichosas estrellas de la fortuna. Sin embargo, ahora sabemos que las estrellas poco hacen por desestabilizar la naturaleza de esta tierra. La única estrella que puede hacerlo es la más importante para nosotros, y es nuestro propio Sol, pues nos proporciona calor, luz, estaciones. Estos aportes a su vez generan vientos, huracanes, tornados, etc. Si añadimos que nuestra propia Tierra tiene aún procesos internos activos (léase tectónica de placas), podemos entender, sin recurrir a estrellas desubicadas o dioses demandantes, la razón de los sismos y de los volcanes.

 

Contraria a lo que dice Sábato, mi opinión es que dios no puede hacer nada por manipular la materia o las fuerzas del universo, ya sea por una u otra de estas opciones:
  1. Dios existe, pero no se parece en NADA a lo que tanto se habla de él. Ni es todopoderoso, ni es omnisciente, ni está interesado en nosotros. Simplemente no puede torcer la física del universo a su antojo y mucho menos puede alterar los procesos naturales de la Tierra, ni a favor ni en contra de la humanidad.
  2. Dios no existe. Por lo tanto la naturaleza hace lo que siempre ha hecho, hagamos lo que hagamos, imploremos a quien imploremos.

 

En ambos casos la naturaleza hace lo que siempre ha hecho, nos guste o no nos guste, nos haga vivir o nos mate. En lo personal me inclino por la segunda opción, y explico la primera: si dios existe es como un ente imaginado por el colectivo humano, y con eso se cumple las condiciones de la primera alternativa. Existe pero sólo en la mente de los creyentes. La siguiente imagen ilustra el contraste de las posturas creyente – no creyente.

Imagen de entrada tomada desde http://www.oem.com.mx/eloccidental/notas/n2833139.htm

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Las hormigas y el principio antrópico

Posted by keithcoors_00 en 12 diciembre, 2014

A la proporción, semejanza, unión e identidad del infinito no te acercas más siendo hombre que siendo hormiga.

Giordano Bruno

Desde e-Skeptic
Por Bernard Leikind
Traducción: KC


 

Imaginemos que dios se sienta en la silla del capitán en la sala de control del Universo y lleva un casco de realidad virtual. Los ángeles flotan suavemente de un parpadeo desde un panel de control a otro, ajustando las perillas y mirando las pantallas de los ordenadores. ¿Son PC o Mac? ¿No les gustaría saber?

Dios y su séquito de ángeles están ejecutando una simulación previa a la creación del Universo. Los mandos controlan las propiedades fundamentales del Universo. El tiempo aún no se ha creado por lo que nadie tiene prisa, o tal vez todo está sucediendo a la vez.

De pronto se escucha la voz de dios gritándole a un ángel “¿Qué es lo que te pasa? La velocidad de la luz es demasiado lenta. Pensé que habíamos acordado un valor de 300,000 kilómetros por segundo”. Un ángel hace girar una perilla a un nuevo valor y cuidadosamente ajusta el vernier. “Eso está mucho mejor”, dice dios mientras se relaja en su silla. “Déjame ver. ¿No habíamos quedado que para lograr mi propósito para el universo, la constante de estructura fina debe ser precisamente 1/137.07? ¿Dónde están mis notas? Sí. Aquí está: 1/137.07, exactamente”. Un ángel se desplaza a la sección de campo electromagnético y cuidadosamente ajusta un control hasta que la pantalla muestra este número peculiar. Siguiendo las instrucciones de dios, los ángeles establecen todos los otros números fundamentales. Dios se quita el casco, que le ha mostrado simulaciones del universo-por-ser. “Se ve bien para mí.” En un momento conmemorado en playeras para nerds, dios mira a una pizarra que contiene las ecuaciones de Maxwell, y ordena: “Hágase la luz!”.

 

De repente aparece un universo diminuto. Expandiéndose a una velocidad vertiginosa, el universo recién nacido se adelgaza y se enfría. Las galaxias se forman y las estrellas parpadean. En torno a una estrella menor en una galaxia promedio un planeta se congela. ¿Se lo imaginan?

 

Avancemos rápidamente unos cinco mil millones de años. El plan de dios está trabajando. Casi al mismo tiempo en el que la nación más avanzada de la Tierra produce el logro que corona a la humanidad (los arcos dorados, logo de McDonalds) el físico Wolfgang Pauli muere. Un ángel lleva a Pauli hasta el interior del estudio de dios. “Wolfgang”, le dice dios: “me gustó tu trabajo sobre el principio de exclusión. Realmente descubriste lo que YO estaba haciendo. Y sobre todo me admira cómo dedujiste la existencia del neutrino. Hice todo lo posible para ocultarlo. Le di apenas algunas propiedades. Te invité a visitarme porque pensé que podrías tener algunas preguntas para mí”.

Pauli hace la pregunta que todos los físicos harían, dada la oportunidad: “Siempre me he preguntado ¿por qué la constante de estructura fina es de 1/137.07?”

 

“Una buena pregunta”. Dios camina a su pizarra y comienza a llenarla con ecuaciones diferenciales y diagramas geométricos. Finalmente termina la prueba y se limpia el polvo de gis de sus manos y bata. Dios vuelve a Pauli y sonríe

 

“Es una prueba hermosa e inteligente”, declara Pauli. “Ciertamente, a la altura de sus estándares usuales. Pero allí, en la tercera línea del fondo, creo que el signo menos debe ser un signo más. Vamos a ver. Eso cambia el resultado a 1 sobre 32 por 42 o 1/144 “.

 

“¡Me carga la vela!” Dios está consternado. “Me pregunto ¿por qué nadie se dio cuenta de eso antes?” Al llegar al panel de control, dios ajusta la constante de estructura fina a 1/144. “Por lo menos es un número redondo. Eso del 0.07 siempre me molestó”.

 

Pero de repente el universo comienza a cambiar. Las fuerzas electromagnéticas se debilitan, las estrellas se encogen y sus núcleos se calientan. Las altas temperaturas incrementan la tasa de fusión nuclear, calentando las estrellas aún más. Gradualmente se hacen más brillantes. La Tierra, que ya ha cambiado radicalmente al tiempo que las fuerzas químicas se ajustan al nuevo valor, se tuesta rápidamente convirtiéndose en una estéril roca crujiente.

 

Los físicos saben que muchos números como la constante de estructura fina parecen tener un valor fijado de manera precisa. Incluso el más mínimo cambio en cualquiera de estos números cambiaría el Universo tan radicalmente que la vida tal como la conocemos no podría existir. Si hubiera sólo unos pocos de estos números, o si no tuvieran que estar sintonizados de manera tan precisa, los físicos no estarían tan intrigados. Pero parece que hay muchos de ellos. Aquellos inclinados a buscar el propósito del Universo apuntan a estos muy ajustados números como evidencia de que tiene que haber un plan.

 

La física cuántica nos enseña que los observadores contribuyen a los resultados de las mediciones que hacen. Puesto que el Universo es un sistema cuántico, algunos físicos distinguidos han argumentado que, en cierto sentido, estamos creando el Universo mediante la observación del mismo.

 

Estas dos corrientes de pensamiento convergen para producir el principio antrópico; que el Universo existe de alguna manera para nosotros y que somos una expresión de su propósito. Los seres humanos, así lo afirman algunos pensadores, somos tan notables que tenemos que ser el fruto de algún gran diseño. Por supuesto, un mundo que contiene a Geraldo Rivera, el juicio de OJ Simpson, Mozart, Jack el destripador, Rembrandt, la guerra de Bosnia, Newt Gingrich, Shakespeare y Einstein le parece a algunos un manicomio caótico. Los buscadores de la finalidad, como el autor de Job, a menudo proponen que dios debe tener metas inescrutables.

 

Cegados por intereses parroquiales y suponiendo que lo que les interesa también debe interesarle a dios, los proponentes del principio antrópico están, sin embargo, casi en lo correcto. Suponen que nuestros maravillosos logros en el arte y la ciencia, nuestros vastos números, nuestros grandes cerebros, y nuestros principales efectos sobre la Tierra son la prueba de nuestra importancia. Yo anuncio aquí, para los lectores de Ahuramazdah, el principio verdadero, el Principio Formica-trópico (Ant-thtopic Principle en el original en inglés, nota de K.C.).

 

Durante la era de los dinosaurios, nuestros antepasados eran pequeñas criaturas insignificantes. Afortunadamente, un asteroide que andaba de paso acabó con la competencia, creando suficiente espacio ecológico para nuestro desarrollo. ¿Pudo ese asteroide haber sido un evento al azar? Piensa en lo cuidadosamente que debe haber estado destinado. ¿Y si hubiera sido un poco demasiado grande y hubiese destruido toda la vida, o demasiado pequeño y demasiados lagartos hubiesen sobrevivido? Puede que te sorprenda saber que durante la era de los dinosaurios, las hormigas eran relativamente insignificantes. Había sólo unas pocas especies primitivas. El asteroide no se estrelló contra la Tierra para permitir la evolución de los primates y los seres humanos, sino para permitir la evolución de las hormigas. ¿Cómo puedo saber esto? Bueno, mira los resultados.

 

Hay sólo una especie de seres humanos e incluso contando todos los primates, tenemos sólo unas pocas decenas de parientes. Hay al menos 9,000 especies de hormigas y los entomólogos continúan encontrando más. Los entomólogos estiman que puede haber 10 mil billones de hormigas en el mundo, más de un millón de hormigas por cada hombre, mujer y niño. Muchos de ustedes, sin duda, piensan que se han encontrado con sus hormigas personales.

 

Ahora, un millón de hormigas sólo pesan unos pocos kilogramos, por lo que las sobrepasamos en peso, pero ni una sóla hormiga necesitará liposucción. ¿Queremos reclamar superioridad basada en el tejido adiposo?

 

Algunos humanos podrían reclamar superioridad sobre la base de nuestros logros, como la agricultura, la sociedad civil, la arquitectura y el arte. No debemos sentirnos tan seguros.

 

Consideremos la arquitectura y el urbanismo. Hace mucho tiempo que las hormigas lograron cosas que hemos alcanzado apenas recientemente. Sus casas son enfriadas por aire, están bien drenadas, son estructuralmente sanas y limpias. No se queman y no se colapsan en los terremotos. Las calles no necesitan semáforos y no tienen baches. Son seguras para las hembras en la noche.

 

¿Qué pasa con la agricultura? Algunas hormigas permanecen en la etapa de primitivas cazadoras-recolectoras, pero otras tienen sociedades agrícolas o al menos mantienen jardines altamente especializados. Estas hormigas reúnen hojas como nutrientes para cultivar hongos o setas especializadas. Otras hormigas son pastoras y mantienden pulgones. Los conducen a través de hojas de naranjo, los protegen de los enemigos, y los ordeñan para su alimentación. La agricultura fórmica es totalmente natural, renovable y no contamina el medio ambiente.

 

No quiero hacer parecer a las hormigas como santas. Atacan los nidos de otras, roban comida, raptan a los bebés, y toman esclavos. Forman enormes ejércitos que marchan a campo traviesa destruyendo todo a su paso. Pero en un análisis final, las buenas notas de las hormigas son muy superiores a notas malas.

 

¿Los humanos crean el Universo al observarlo? Tal vez las hormigas hagan ese trabajo. Se sabe que navegan basándose en el sol y que pueden usar la luz polarizada para localizarlo en el cielo.

 

Las hormigas se comunican por el sabor. Envían substancias químicas de ida y vuelta para reconocer a compañeros de nido o intrusos, expresar sus sentimientos, y guiar a sus hermanas hacia la comida. Las hormigas rocían sustancias químicas nocivas en sus enemigos.

 

Las hormigas tienen muchos otros intereses con los seres humanos. A algunas les gusta salir a comer en las comidas campestres y restaurantes, mientras que otras prefieren anidar en casa.

 

Las hormigas han logrado organizaciones sociales notables mediante la asignación de cada individuo para tareas en las que sea más habilidoso. Los machos comen y hacen el amor. Las hembras llevan todo el espectáculo y hacen todo el trabajo. Tal vez por eso las cosas funcionan tan bien en el mundo de las hormigas.

 

A todos nosotros nos gustaría saber el significado de la vida. En Las sirenas de Titán de Kurt Vonnegut, una lejana civilización galáctica crea a la humanidad para que una de sus naves espaciales de repuesto pueda llegar a Titán, una luna de Saturno. En la Guía del viajero intergaláctico (The Hitchhiker’s Guide to the Galaxy en inglés), la respuesta fundamental a la pregunta es 42. ¿Por qué exigir que nuestra existencia tenga un significado cósmico? ¿Qué pasa si las hormigas son la respuesta? ¿Vamos a caer en la desesperación y el nihilismo? ¿O debemos encontrar nuestro propio propósito? La posibilidad de crear nuestros propios propósitos es lo que nos diferencia de las demás criaturas. Y es por nuestras elecciones que nuestros pares y los descendientes de las hormigas nos juzgarán.

 

*Reprinted with permission from the copyright holder the Skeptics Society and Skeptic magazine, http://www.skeptic.com

 

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El barbero de dios

Posted by keithcoors_00 en 11 agosto, 2013

Resulta imposible atravesar una muchedumbre con la llama de la verdad sin quemarle a alguien la barba.


Georg Christoph Lichtenberg


El vello facial crece, la cabellera crece y no siempre puede uno mismo podar el césped de los jardines de la propia caja de materia gris. Por lo mismo en ocasiones periódicas uno requiere de habilidosos artíficies de la tijera y la navaja para retirar el exceso de queratina. Bien, este fue el caso de su seguro servidor hace un par de días.


Contrario a mis habituales costumbres, me había dejado el cabello un poco largo porque había prometido ir a una fiesta caracterizado como un joven de la década de 1950, con copete engomado y toda la cosa. Sí pues, extraño, lo sé. El punto es que de la fiesta ya habían pasado dos semanas y la queratina seguía acumulándose en la parte superior de la mollera.


Para no trasladarme más lejos decidí acudir a una “nueva” peluquería que está cerca de casa. Nunca había ido allí así que decidí probar, me llamaba la atención la oferta de “cortes urbanos”. Para este efecto decidí llevar conmigo “El Gran Diseño” de Stephen Hawking, para leer mientras me despojaban del exceso de greña. Sí, lo sé, suena bastante hipster y mamerto, pero no quería leer las revistas que pudiese haber en esa peluquería (ver foto de entrada), de aspecto tan sórdido y tan sucia en su interior. Sólo deseaba ser peluqueado mientras leía algunos pasajes del ingenio de Hawking.


Pero el destino cruel me impidió realizar mi sueño. Resulta que cuando llegué a la peluquería el artista de la tijera estaba solo y me atendió de inmediato, Así también, de inmediato comenzó a cuestionarme sobre el libro que apenas había abierto mientras me sentaba en la mugrosa silla giratoria de oficina (a falta de una típica silla ad hoc). El inicialmente amable peluquerillo se interesó por mi lectura. Me preguntó por el contenido y por el autor. Traté de explicarle con 140 caracteres el contenido (bueno, como si estuviera tuiteando, pues), indicándole que el autor presentaba cómo se había formado nuestro universo y cómo podía ser uno entre un número muy grande de universos. Pero de pronto me salió con que el libro decía mentiras, que diosito era el que había hecho todo el universo, que era a quien debíamos agradecer la vida y hasta la muerte.


Les juro amables lectores que intenté no polemizar con el animado fígaro. Pero era imposible dejar de responder sus preguntas sin pasar por un maleducado. Y antes de ser maleducado prefiero ser un ateo amable. Pero ser un ateo amable mientras te cortan el cabello puede ser riesgoso. Y me explico: Finalmente quien tiene unas afiladas tijeras y una navaja en la mano, y además está a mis espaldas, es el peluquero de dios. Y más gente muere a manos de “gente de dios” que a manos de ateos. Difícilmente uno puede argumentar racionalmente en un estado de total vulnerabilidad.


Aún así, intenté llevar la conversación por senderos no tan espinosos, y ante el embate bíblico al estilo de “Usted no cree en dios porque no lo conoce”, o bien “Dios acabó con los abusos de la Inquisición (sic)”, traté de explicarle al barbero que entiendo que dios existe en la mente de quienes creen en él, y que la Santa Inquisición fue muy posterior al inicio del cristianismo y que ningún dios impidió la quema de brujas y herejes de la edad media, el humilde pero necio peluquero no cejó en su intento evangelizador.


Por fortuna, el peluquero de dios no era un fundamentalista medioeval, por lo que sus movimientos con tijeras y navaja no causaron daño en mi hereje humanidad y al terminar su trabajo lo único que extrañé fue los momentos de apacible lectura de mi amado libro. Sin embargo, a la hora de pagar por el trabajo de despunte y recorte, me sorprendió mucho saber que al fígaro de percoladora le debía yo aproximadamente el doble de lo que esperaba pagar. El daño no fue a la anatomía sino a la economía. 


Invitado a no regresar para un “replay de la evangelización del fígaro percolero”, también haré algo que no suelo hacer y es desincentivar a mis lectores a acudir a este establecimiento. No por la labor evangelizadora del sencillo pero tenaz barbero, sino por lo caro del servicio y lo feo del lugar. Si vienen a Cancún o ya viven aquí NO se les ocurra cortarse el cabello en el sitio indicado en el mapa de abajo (Cortesía de Google Maps). Sobre advertencia no hay engaño.


 

 

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No religiosidad y felicidad: Hunter (Patch) Adams

Posted by keithcoors_00 en 25 marzo, 2012

El amigo es otro yo. Sin amistad el hombre no puede ser feliz.

Aristóteles


No tenía pensado hacer lo que hice, pero finalmente lo que hice estuvo bien hecho, con buenos e inesperados resultados. Y todo salió porque hace un par de meses nos enteramos que la hija de un matrimonio que estimamos mucho, estaba participando muy activamente en la organización de una serie de conferencias para jóvenes, auspiciada por la Universidad Anáhuac. Uno de sus objetivos era traer al Dr. Hunter Adams, mejor conocido como Patch Adams para dictar una conferencia. ¿Patch Adams? ¿Como la película en la que actuó Robin Williams?.


Exacto. El mismo. El original. El médico que se ponía una nariz de payaso para visitar a sus pacientes y que creía en la risoterapia. Lo que jamás me imaginé fue que yo asistiría a su plática. No tenía idea de la fecha ni del horario ni del costo del simposio. Pero justo un par de días antes del evento, mi esposa me informó que nuestros amigos le habían dado un pase de cortesía y que estaba dispuesta a comprar mi boleto para ir a verlo si yo accedía a acompañarla. Por un momento pensé que no podría ir; en viernes y a las 16:00 es todavía horario laboral para mí. Sin embargo, el jueves anterior supe con certeza que podría asistir sin problemas de horario.


Así que ahí estaba su seguro servidor, en uno de los salones del hotel Meliá en Cancún, pendiente por ver al verdadero Patch. La imagen de entrada da fe de que casi no decepcionó a la concurrencia. Ataviado con un pantalón claro bastante holgado y de gran tiro, camisa negra con estampado de tiburones de colores y corbata amarilla de looney tunes, sólo faltó la nariz roja. Sin embargo muchos de los asistentes llevaban una nariz roja, como para rendir un homenaje humorístico al buen Patch.


Su conferencia, titulada “Living a life of joy” y obviamente dictada en inglés, versó principalmente sobre la felicidad. Por ejemplo, Hunter dice que unos de los mayores obstáculos para la felicidad son la soledad y el aburrimiento. Él afirma que no es necesario sentirse solo si uno acepta la amistad de los demás, al mismo tiempo de ofrecer a los demás nuestra sincera amistad. Decía “¿Cómo sentirse solo si hay miles de millones de personas en el mundo que pueden ser nuestros amigos?”. Igualmente con sentimientos como el aburrimiento; ¿Cómo sentirnos aburridos si hay tanta gente a la que uno puede ofrecerle nuestra amistad? Sin embargo hubo varios puntos en los que la audiencia se quedó un tanto estupefacta.


Lo primero que causó esta reacción fue que confesó haber estado internado en una institución mental cuando tenía unos 16 años. Incluso platicó que había intentado quitarse la vida y que sus compañeros de escuela lo golpeaban a menudo porque él mismo se declaraba estar totalmente en contra de la violencia. Pero que al salir de esa institución había tomado una decisión que marcaría su vida: Había decidido ser feliz y dedicar su vida a hacer felices a otros, manteniendo su postura en contra de la violencia. En un punto de su plática confesó entre amargas carcajadas que incluso él no defendería a su familia de un ataque si eso implicaba usar la violencia. Sus palabras dejaron frío al auditorio.


Otro aspecto que llamó la atención fue que se declaró revolucionario, impulsor de una revolución basada en el amor y la felicidad (me recordó un poco al Peje amoroso, pero con un 2,000% más de convicción), manteniendo una postura política bien definida. Nos dijo que él se sentía bastante apenado y avergonzado de ser ciudadano de un país asesino (los EE. UU.). Él considera que el suyo es el país que más gente mata en su propio territorio y en todo el mundo, cada año, desde hace décadas. Clamó que en su país no hay democracia auténtica. Fuerte opinión política, digo yo. Otra opinión que expresó el Dr. Adams respecto a los EE.UU. es que su población está idiotizada gracias a la TV y que los políticos americanos son idiotas porque un electorado idiota los elige, a imagen y semejanza. Y yo añado que eso mismo le sucede a la sociedad mexicana. Televisa: Gracias por mantener a la gente idiotizada en México. Mexicanos: vosotros tenéis la culpa de estar idiotizados por sintonizar a la idiotizante más grande de México.


El tercer aspecto que llamó mi atención es que el Dr. Adams se declaró ser una persona “no religiosa”, sin creencias respecto a dios (lo que yo traduzco como agnóstico o ateo, pero que no fue aclarado con alguno de esos dos conceptos por él). Abundó sobre este asunto diciendo que en su caminar por hospitales alrededor del mundo, ha aprendido a considerar a las personas de diferentes religiones desde su propia óptica de fe. Para Patch, dios es como UN amigo. Pero yo concluyo que él no necesita creer en EL amigo todopoderoso, demandante, celoso, represor; su opinión es que las religiones generan el concepto de que la vida es una interminable cadena de sufrimientos, gracias a este concepto de dios.


Este último e inesperado parteaguas en la conferencia me hizo reflexionar en algunos de los conceptos que comparto con el Dr. Adams:


  1. Al igual que Patch, considero la felicidad como una decisión, como un cristal que uno se coloca frente a los ojos para poder ver el mundo con felicidad. Uno decide colocar ese cristal, nadie más. Así también, nadie más puede quitarlo de nuestra vista si nosotros no se lo permitimos.
  2. Es importante sentir los sentimientos correctos en el momento correcto. Patch afirma que si es el momento de sentir tristeza, por ejemplo frente a la pérdida de un ser querido, uno debe abrazar la tristeza con plenitud, si uno desea mantenerse feliz en el largo plazo.
  3. El asunto de dios es un asunto de cada quien. No es necesario creer en un dios externo, independiente de nuestras creencias, para ser feliz en la vida. Ni para contagiar de felicidad, ni para hacer el bien a los demás, ni para tener una opinión política controversial.


De hecho, casi al final de su exposición, en la inevitable serie de preguntas un chico que dijo haber nacido en Israel pero vivir en gringolandia, le dijo que su opinión sobre los EE. UU. le parecía demasiado severa. A esto el Dr. Adams le respondió que su opinión estaba sustentada en más de 400 libros y artículos de prensa especializada. Le dijo que los israelíes cometían atrocidades con los palestinos de la franja de Gaza gracias al apoyo de los gringos, quienes se aprovechaban de una estúpida diferencia religiosa. Afirmó que si existía ese apoyo era porque los EE.UU quería mantener un bastión cerca de los productores de petróleo en oriente. El chico reviró para decirle que no preguntó por la relación de su país (Israel) con Palestina, pero Adams le espetó que él había preguntado por la política asesina de EE.UU. y que le estaba respondiendo con un caso que él mismo podía corroborar en su propio país. En pocas palabras le dijo algo así como “si me preguntas, aguantas mi respuesta”. Cuando Patch dijo esto, la gente soltó en aplausos y vítores por lo elegante de su respuesta, expresada en forma firme, concreta y sin perder compostura.


Finalmente me cautivó la forma en que expuso su receta para una vida llena de alegría: Intención, Actitud y Consecuencias. Intención en el sentido de decisión, de compromiso frente a una causa o proyecto. Actitud (o performance apegándome a su original concepto) en el sentido de llevar a la práctica esa intención, con un estilo único y personal. Consecuencias en el sentido de aceptar los resultados de nuestro actuar, aun frente a errores o fallas, e incluso ante resultados no previstos.  


Así que el asunto de llevar una vida plena y feliz, desde nuestro punto de vista, no depende de lo que pasa a nuestro alrededor, sino de las decisiones que tomamos, las actitudes que adoptamos y de la aceptación de las consecuencias de nuestras decisiones  y acciones. Finalmente, si las consecuencias no son las esperadas, podemos iniciar de nuevo, con una nueva intención. Y lo más importante, sin necesidad de un dios, pero sí de un amigo.

 

Hunter "Patch" Adams at a medical co...

Hunter "Patch" Adams at a medical conference in Anaheim, Calif., May 15, 2008. Photo by Craig Y. Fujii (Photo credit: Wikipedia)




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