Ahuramazdah

El Weblog sin dogmas

La intolerancia, el peor defecto

Posted by keithcoors_00 en 10 septiembre, 2016

Los creyentes de todas las religiones, junto con los hombres de buena voluntad, abandonando cualquier forma de intolerancia y discriminación, están llamados a construir la paz.

Juan Pablo II

 


 

Hace más de 8 años, en los inicios de este blog, escribí una entrada sobre intolerancia inspirado por las noticias sobre la discriminación de que eran objeto los chicos y chicas denominados “emos”. Hoy se presenta un caso similar en mi México, pero no lo origina una forma de vestir o de contemplar la vida, sino la protesta organizada en muchas ciudades en contra del “matrimonio igualitario”.


Voy a hacer un auto-plagio de esa entrada, aunque más bien es una actualización de la original, incluyendo no sólo la apariencia sino la orientación sexual de la gente y el derecho que tienen para vivir una vida plena, unidos como pareja, como familia, incluyendo el derecho a adopción y procreación (por medios no directos). Así que sin más preámbulo, aquí mi actualización:

 

¿Por qué razón somos intolerantes? ¿Que nos hace tomarla contra los que son diferentes a nosotros? ¿Realmente hay tanta diferencia entre nosotros a tal grado que somos capaces de destruir o limitar el desarrollo de lo que no es igual o parecido a nosotros, a nuestra forma de pensar, a nuestra orientación sexual, a nuestras creencias?

 

Bueno, al parecer las diferencias más grandes se encuentran en el ojo del observador, a juzgar por los últimos acontecimientos en mi querido México. Me refiero a las marchas “pro familia” (o “anti matrimonio igualitario”, como se le quiera etiquetar). ¿Que tan diferentes son los homosexuales de los heterosexuales? Quizá la diferencia sea tan grande como la que existe entre zurdos y derechos, como entre rubios y morenos, como la diferencia de estaturas o de color de ojos. Finalmente todos los seres humanos pensamos y sentimos, planificamos y construimos, acertamos y nos equivocamos. Somos humanos sin importar nuestras preferencias sexuales.


 

Pero esto no es nuevo. En la década de 1960 tampoco fue aceptada la apariencia hippie, o antes la apariencia Zoot Suit (Pachuco) en la década de 1940. O sea, la historia se repite… con la misma tenacidad con la que fueron reprimidos los hippies en sus manifestaciones por el fin de la guerra en Vietnam, o los Zoot Suits por su rebeldía para enrolarse en el ejército Americano en la Segunda Guerra Mundial. Recordemos la historia de Alan Turing, creador de la máquina decodificadora que ayudó a derrotar a los alemanes durante la segunda guerra mundial, quien fue enjuiciado bajo una ley que prohibía la homosexualidad en la Gran Bretaña, historia que terminó cuando Turing fue condenado a la castración química, suicidándose al poco tiempo.


 

Actualmente no hay una guerra mundial. Pero queremos una, quizás. Una en la que el enemigo es el que usa turbante, el que tiene otra religión, el que tiene otra apariencia, el que tiene otra orientación sexual. Aparentemente nos gusta el sufrimiento que proporciona el terror de una guerra, de sus muertos, de sus horrores, de sus injusticias. Ahora queremos la guerra de la intolerancia.

 

Se puede afirmar que en el pasado remoto de la humanidad, de acuerdo con el registro fósil y de otras evidencias, la principal amenaza para la supervivencia era el acoso de otros animales más fuertes y mejor dotados para la cacería que los humanos.


 

Aprendimos a temer a las grandes bestias ya que éramos presa fácil de muchas de ellas. No somos suficientemente rápidos para huir corriendo de un león o de una manada de lobos, ni suficientemente ágiles para trepar por un árbol más rápido que un leopardo, ni suficientemente fuertes para ofrecer una respuesta directa a sus ataques, ni suficientemente protegidos para guarecernos en nuestras defensas naturales. Sólo teníamos un cerebro un poco más desarrollado, capaz de idear armas de defensa y ataque, capaz de diseñar trampas y disfraces, capaz de transmitir conocimiento a la descendencia, capaz de crear vínculos sociales para proteger a la incipiente especie, capaz de desarrollar emociones y pensamientos ligados entre sí.


 

Así pasamos varios millones de años, a merced de los depredadores, y tratando de ingeniar soluciones creativas para sortear esos peligros. Las maneras para resolver los problemas de la supervivencia se quedaron grabadas en nuestra genética y en nuestros cerebros. Al menos eso es lo que nos dice Carl Sagan en su obra “Dragones del edén”, y es confirmada por Daniel Goleman en “Inteligencia Social”:


 

La neocorteza (del cerebro) del Homo Sapiens, mucho más grande que en ninguna otra especie, ha añadido todo lo que es definitivamente humano. En la evolución, la neocorteza permitió una juiciosa afinación… que ha creado enormes ventajas en la capacidad de un organismo para sobrevivir en la adversidad, haciendo más probable que su progenie transmitiera a su vez los genes que contienen ese mismo circuito nervioso.

 

 

El problema, desde mi punto de vista, es que en la actualidad ya no necesitamos tanta capacidad cerebral para defendernos de las amenazas naturales. Es decir, la mayor parte de las amenazas actuales ya no ponen en riesgo nuestra vida, y mucho menos atentan contra la supervivencia de la especie humana, aunque haya gente que aun desea sembrar el terror en nuestros inconscientes (pero de seguro con fines nada altruistas).


 

Tenemos una gran capacidad para idear tantas cosas que en nuestros días inventamos problemas, conflictos y enemigos falsos. Vemos con tanta facilidad las diferencias en los demás (incluyendo muchas especies animales) que nos sentimos amenazados por estas realmente sutiles diferencias. Y nos sentimos bien (de manera ficticia) cuando hacemos algo por acabar con ellos aunque sea de manera virtual.


 

Para mí, eso explica por qué podemos ser tan intolerantes en la actualidad. Entiendo que la intolerancia a las hienas gigantes tuviese una base de supervivencia… quizás hace dos millones de años. Entiendo que la intolerancia a la tribu vecina tuviese una base de supervivencia… hace unos 50 mil años. Entiendo que la intolerancia a una diferencia de religión tuviese una base de supervivencia… hace unos dos mil años.


 

Pero hoy ya no es necesaria tanta intolerancia. No es necesaria y hasta resulta uno de los peores defectos de los humanos. Podemos vivir y sobrevivir entre nosotros como raza humana, sin importar nuestras diferencias, y también podemos hacerlo viviendo entre las demás especies animales y vegetales, si somos conscientes de que podemos usar nuestra capacidad cerebral sobrada para:
  • Adaptarnos a los rápidos cambios sociales y tecnológicos.
  • Adaptarnos a las cambiantes condiciones sociales. 
  • Convencernos de que no es necesario seguir siendo tan intolerantes para sobrevivir a estos cambios. 
  • Convencernos que la mayor parte de las diferencias que observamos no nos hacen enemigos de los demás.
  • Convencernos de que las parejas homosexuales tienen todo el derecho de formar familias.

Comentario final:

La cita de entrada me parece apropiada, pues aunque la orientación de Ahuramazdah es no religiosa, pienso que las palabras de un líder religioso pueden ser tan válidas ante esta circunstancia de intolerancia, como las de un ateo, o como las de cualquier ser humano con un poco de conciencia.

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El tiempo y la lógica ¿Cual es tu edad?

Posted by keithcoors_00 en 1 marzo, 2016

Cuando la edad enfría la sangre y los placeres son cosa del pasado, el recuerdo más querido sigue siendo el último, y nuestra evocación más dulce, la del primer beso. 

Lord Byron

 


La forma que tenemos los humanos para expresarnos mediante palabras a veces carece de lógica. El asunto de la edad para muchos hispanoparlantes es un buen ejemplo de esa falta de lógica, pero no lo es tanto para quienes tienen la lengua Inglesa como idioma nativo.

 

Cuando deseamos saber la edad de alguien o cuando deseamos expresar nuestra propia edad, es comun que en español digamos frases como estas:

 

¿Cuántos años tienes?
Tengo 35 años.

 

El punto es que si consideramos literalmente dichas expresiones podemos observar que carecen de lógica, y me explico. El concepto “años” se refiere a la medición del tiempo, contabilizando el número de vueltas que la Tierra da alrededor del sol, pero escencialmente se refiere a tiempo transcurrido (en particular, referido a edad) desde el momento en que alguien nace. Pero el tiempo no es un recurso que uno pueda conservar.

 

El tiempo, contrario a lo que se dice, no es como dinero. El dinero puede ser almacenado, conservado, poseído. Uno puede preguntar con toda propiedad lógica ¿Cuanto dinero tienes en tu cartera? y la respuesta puede ser cualquier número de unidades monetarias, y éstas serán perfectamente visibles, contables, apreciables. Por otro lado el tiempo es un recurso que no puede almacenarse de ninguna forma. Uno no puede atesorar “tiempo” de la misma forma que atesora “dinero”.

 

Cierto es que en la experiencia humana, el tiempo puede ser apreciado en términos de crecimiento biológico, en ganancia de experiencias, en deterioro fisiológico. Una amiga me decía que se puede calcular la edad de un hombre observando los medicamentos que tiene en su buró. Se puede decir que el tiempo dedicado al estudio y al trabajo honrado es tiempo bien invertido. Pero una cosa es el efecto del paso del tiempo y de la edad en los humanos y otra cosa es el tiempo mismo. El proceso de envejecimiento requiere de tiempo, pero no es equivalente a éste.

 

Reconociendo que la forma de hablar es la que presenta el problema de falta de lógica, uno se pregunta ¿es igual con otros idiomas, con otras culturas? Al paracer no es igual. En Ingles no se pregunta “how many years do you have?” para preguntar la edad pues es totalmente carente de sentido. Para preguntar la edad en forma equivalente en Inglés se pregunta (y se responde):

 

How old are you?
I am 35 years old.

 

Es decir, con más lógica, “¿Qué tan viejo eres?“. Y en efecto, esta pregunta tiene lógica pues comenzamos a envejecer desde el momento en que nacemos. Decir qué tan viejos somos expresando el número de años que llevamos vivos resulta más lógico. Pero para muchos hispanoparlantes la referecia a viejo, vieja o “vejez” en general resulta un tanto peyorativa. Se usa el término para describir más bien objetos como el viejo teléfono que engalana la entrada con su imagen. Quizás el “viejo” sólo viva de sus recuerdos, quizás de forma poética como lo dice Byron. Quizás por ello se evita el uso de este adjetivo. Una alternativa que evita el uso de este decriptivo pero que reúne el requisito lógico sería algo así como:

 

¿Cuál es tu edad?
Mi edad es 35 años.

 

Como este caso, en el idioma de Cervantes hay otros ejemplos de falta de lógica relacionados con la doble negación (inadmisibles en idiomas como el Inglés). En una entrada posterior analizaré estos casos. Por lo pronto la propuesta es cambiar el conjunto de pregunta y respuesta iniciales por esta última pareja. O bien quitarnos el estigma de la “vejez”.

 

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Conjunción Luna Júpiter, 23 de febrero 2016

Posted by keithcoors_00 en 23 febrero, 2016

Esta imagen tomada desde Cancún, Quitana Roo, México, muestra la conjunción entrre la Luna y Júpiter. (foto obtenida hoy 23 de febrero de 2016 a las 10:52 PM hora local)

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El médico de Charlie Sheen que cura con leche de cabra

Posted by keithcoors_00 en 3 febrero, 2016

Lo que más indigna al charlatán es alguien silencioso y digno.

Juan Ramón Jiménez

Desde eSkeptic

Por HARRIET HALL, M. D.

Traducción: K.C.

 


 

El 29 de enero de 2016, en la serie de HBO Tiempo real el presentador Bill Maher contó con la presencia de Samir Chachoua, un hombre que afirma haber descubierto una cura para el SIDA, cáncer y muchas otras enfermedades. Él no tiene licencia para ejercer la medicina en los EE.UU. así que opera en México, donde cobra muchos miles de dólares a visitantes ricos por sus tratamientos con vacunas no probadas. La mayor parte de lo que dice en el programa es inverificable, demostrablemente falsa, o francamente imposible. Por ejemplo afirma que descubrió la cura viendo que la gente en México tomaba leche bronca de cabra y gozaba de excelente salud.

 

El problema desde el principio es que Chachoua afirma haber curado Charlie Sheen del VIH, y sin embargo, admite que Charlie aún tiene VIH. ¿Por fin? Chachoua dice que Charlie estaba muriendo de encefalitis grave, era incontinente, no podía tolerar la luz del día, y tenía una insuficiencia hepática grave. Él afirma haber “arreglado” el hígado, eliminado todos los síntomas, y devuelto a Charlie una vibrante salud a las pocas horas del primer tratamiento. Afirma que “en cuestión de minutos” de iniciar su terapia, las pruebas hepáticas de Charlie resultaron en niveles normales. Eso simplemente no es una afirmación creíble, y ninguna prueba de este dicho está en el horizonte. El tejido dañado necesita tiempo para sanar. La recuperación de una enfermedad crónica requiere más que unas pocas horas.

 

Charlie Sheen también fue presentado en un episodio reciente del Dr. Oz. Allí se describe cómo Chachoua se inyecta a sí mismo con la sangre de Charlie. Curiosamente, sacó la sangre de algún tipo de bulto en el codo de Charlie más que de una vena. El Dr. Oz se horrorizó, como cualquier persona lo haría. No sólo había un riesgo de transmisión del VIH, sino que había un riesgo de reacción a la transfusión de sangre de tipo no coincidente que no había sido identificado y empatado. Si realmente se produjo el incidente, no era más que un truco teatral que demuestra el exceso de confianza de Chachoua y una evidente falta de juicio.

 

Sheen había estado tomando medicamentos antirretrovirales que habían reducido su carga viral a niveles indetectables. Al igual que con todos los pacientes con este tratamiento, esto no significa que el virus habría sido erradicado de todo su cuerpo. Cuando Sheen dejó de tomar los medicamentos, los niveles de VIH (concentraciones) permanecieron indetectables durante un tiempo, pero luego empezaron a subir, tal y como era de esperar.

 

Chachoua comenzó a tratar a Charlie durante el período indetectable y lo proclamó curado. Pero entonces los niveles de VIH de de Charlie comenzaron a subir de nuevo. Sheen se dio cuenta de que no se había curado y se fue de vuelta con sus medicamentos antirretrovirales en avión de vuelta a casa desde México.

 


 

Comentario.

 

Es una vergüenza que México albergue a este tipo de charlatanes. Yo conozco algunos que aquí en Cancún han convencido a gente adinerada de que pueden curarlo todo, por ejemplo con “medicina ayurvédica”. No hay restricciones para estos charlatanes y por desgracia muchos cuentan con el apoyo de gente en el gobierno.

 

 

Reprinted with permission from the copyright holder the Skeptics Society and Skeptic magazine, http://www.skeptic.com

 

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5 razones por las que debes seguir usando tu horno de microondas

Posted by keithcoors_00 en 1 febrero, 2016

La libertad de conciencia se entiende hoy día, no sólo como la libertad de creer lo que uno quiera, sino también de poder propagar esa creencia. 


Jonathan Swift.

 



Hace algunas semanas ví publicado en el muro de Facebook de una amiga un enlace que publicita las 5 razones por las que une debería tirar su horno de microondas a la basura. Se puede ver una copia fiel del sitio original tipo captura de pantalla en el repositorio de documentos de ahuramazdah (https://documentosdeahuramazdah.wordpress.com/2016/02/01/5-razones-para-desechar-tu-microondas/).

 

El contenido del sitio es una colección de argumentos que no podría categorizar como “razones” sino más bien “sinrazones” en el mejor de los casos, y en el peor, mentiras flagrantes orientadas a fomentar la ignorancia de la gente. Hice un análisis de cada una de sus “razones” y pienso que revisarlas en este espacio podrá crear un contrapeso ante la campaña de odio a todo lo que huela a tecnología o ciencia promovida por sitios como el analizado.

 

Introducción. Se inicia la diatriba con una serie de tres preguntas que suponen al menos dos hechos supuestamente incuestionables, que el uso de este tipo de hornos perjudica a la salud y que la URSS prohibió el su uso en 1976:


  1. ¿Es posible que millones de personas sacrifiquen su salud a cambio de la convencionalidad del microondas? 
  2. ¿Por qué la Unión Soviética ha vetado el uso del microondas desde el año 1976? 
  3. ¿Cómo funcionan los microondas?

 

Contestaré en primer lugar la tercera pregunta pues la respuesta sería fundamental para establecer lo que el sitio supone como verdad absoluta, y trataré de hacerlo de forma simple. Los hornos de microondas funcionan aprovechando el fenómeno de absorción de ondas electromagnéticas. En pocas palabras el horno calienta el agua, las grasas y otras substancias contenidas en alimentos mediante ondas de radio de alta frecuencia. El efecto de la absorción es que las moléculas se agitan aumentando su temperatura. Cabe hacer notar que el calentamiento de alimentos mediante el uso de sartenes y ollas tiene el mismo efecto que las microondas pero mediante conducción de calor por contacto. En pocas palabras, si las moléculas de los alimentos se agitan, acabarán elevando su temperatura. Una excelente explicación del funcionamiento de estos implementos, pero cun poco más técnica, se puede consultar aquí: http://www.inin.gob.mx/publicaciones/documentospdf/COMO%20FUNCIONA.pdf

 

La respuesta a la primera pregunta es simple: No hay efectos dañinos en los seres humanos por calentar los alimentos en estos hornos y luego consumirlos. Sería muy estúpido suponer que el calentamiento de los alimentos nos daña. Los humanos llevamos decenas de miles de años calentando nuestros alimentos; si calentarlos nos dañase la humanidad se hubiese extinguido hace mucho, así que nadie está “sacrificando” su salud por calentar los alimentos con microondas.

 

La respuesta a la segunda pregunta aún es más simple. La supuesta prohibición de los hornos de microondas en la extinta URSS es un mito. Testimonios de primera mano desmienten esta falacia.

 

Las “razones”. A continuación haré un resumen da cada uno de estos argumentos y los responderé puntualmente.

 

1. Los hornos de microondas nunca fueron investigados a fondo antes de su aprobación en los Estados Unidos. Adicionalmente su uso fue causa de cáncer en soldados alemanes durante la segunda guerra mundial.

 

Actualmente los hornos de microondas cuentan con la aprobación de la FDA (U.S. Food and Drug Administration), órgano regulador de los EE.UU. en estos menesteres. Podemos suponer que en sus inicios comerciales (allá por la década de 1950), esta tecnología no fue lo suficientemente investigada, pero actualmente eso no es razón para deshechar tu horno. Lo de los soldados alemanes de la segunda guerra mundial es muy difícil de creer, ya que la tecnología no estaba disponible en ese entonces. La primera vez que el público pudo utilizar esta tecnología fue en enero de 1947, más de un año después de haber terminado la segunda guerra mundial. Por lo tanto, el hecho de que los hornos de microondas cuenten con la aprobación de la FDA constituye la primera razon por la que debes seguir usándolos para calentar tus alimentos en forma segura.

 

2. Los microondas destruyen el valor nutritivo de los alimentos. Esto es debido a que desintegran y cambian la estructura molecular de los alimentos por el proceso de radiación.

 

Bueno, cualquier alimento al calentarse por cualquier método pierde algo de sus nutrientes, pero las ondas de radio son incapaces de “desintegrar” o “cambiar” la estructura molecular de nada, y esto se debe a que las microondas no son radiación ionizante. Su energía sólo es absorbida por la materia en forma de calor. Al no tener la capacidad de ionización, es imposible que las microondas cambien la estructura molecular de la materia. Más bien ayudan a mantener los nutrientes en los alimentos debido al corto tiempo de cocinado. Por lo tanto, puedes estar seguro de que al utilizar tu horno de microondas tus alimentos no perderán sus estructuras moleculares, y a lo mucho se deshidratarán.


3. Las microondas crean compuestos cancerígenos en los alimentos.

 

Deberían ponerse de acuerdo los autores de esta nota, pues segun ellos las microondas destruyen y también crean. Una vez más hay que recordar que los métodos tradicionales de preparación de alimentos incluyen el calentamiento de ollas y sartenes de diversos materiales, sometidos a la flama de algún tipo de combustible. Esto favorece la formación de depósitos de carbón y alquitrán que en sí mismos son cancerígenos. Pero a los autores de esta nota no se les ocurrió verificar este hecho. Sin embargo son tan pequeñas las cantidades producidas que el organismo humano generalmente se recupera del posible daño. Estas substancias NO son producidas por los hornos de microondas, pues no hay gases quemándose cerca de los alimentos. Por esta razón es más seguro cocinar con microondas que con la flama de algún combustible y el uso de ollas.


4. Las microondas proporcionan una exposición diaria innecesaria a la radiación.

 

Las microondas no salen del horno, se quedan allí. Además, tendenciosamente los autores no mencionan que las microondas son radiación NO-IONIZANTE. Todos los humanos estamos expuestos a este tipo de radiación no ionizante debido a las telecomunicaciones. Prácticamente vivimos inmersos en un mar de ondas de radio. Y si bien es cierto que no debemos meternos a un horno de microondas, esto se debe a la misma razón por la que no debemos meternos a un horno de pizzas convencional, so pena de salir con quemaduras graves.

 

Fuera del horno no hay riesgo de quemaduras o “irradiación” porque las ondas electromagnéticas generadas difícilmente salen del recinto diseñado para calentar. Esto se debe a que la caja del horno funciona como una jaula de Faraday, anulando en el exterior el campo eléctrico generado en su interior. Incluso se puede ver a través del vidrio de la compuerta una especie de malla fina que cumple con este propósito aislante. La única precaución que se debe tener para evitar fugas es conectar el horno a un contacto aterrizado. Por esta razón, usar un horno de microondas es más eficiente que calentar tus alimentos en una hornilla, ya que el calor en la hornilla se disipa en muchas direcciones mientras que la energía de las microondas se mantiene dentro del recinto.

 

5. Las microondas pueden crear problemas de salud severos. El aumento increíble de la obesidad puede estar vinculado a la adopción masiva de las microondas. Gracias al microondas, se ha hecho extremadamente fácil y cómodo de comer alimentos procesados.

 

Igualmente que cocines en un horno de microondas o en una estufa convencional, el abuso en el consumo de alimentos “procesados” depende de muchos factores más importantes. La comida chatarra está ahí, lista para ser ingerida, sólo necesitas tener el antojo y ¡voilá!. Engordarás no por culpa del horno de microondas sino debido a tus hábitos de alimentación y ejercicio.

 

Pero si calientas tu desayuno con el horno de microondas, estará listo en menos tiempo, por lo que podrás aprovechar el tiempo sobrante para hacer más ejercicio del que ya haces en la mañana. Por esta razón usar tu horno de microondas te puede dar más oportunidades de ejercitarte y bajar de peso.

 

Conclusión.

 

Contra argumentando estas 5 “razones” con hechos y no con fantasías (como la de los soldados alemanes con cáncer y la destrucción de moléculas) se puede llegar a tener 5 razones (verdaderamente razonadas) para seguir usando nuestro bienamado horno de microondas:

 

  1. Los hornos de microondas son seguros y cuentan con el aval de la FDA.
  2. Los alimentos calentados en los hornos de microondas mantienen más nutrientes.
  3. Al cocinar con un horno de microondas evitas la formación de alquitrán y otros cancerígenos.
  4. Gastas menos energía al calentar tus alimentos en un horno de microondas porque son más eficientes.
  5. Puedes bajar de peso al tener más tiempo para ejercitarte, ya que es más rápido cocinar con el horno de microondas.

 

 

 

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